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15/2/11

Punto Omega, de Don DeLillo (XII)

Y al final el desierto gana.

Ya no queda apenas nada que decir. El relato de Finley y Elster termina y volvemos al anónimo narrador (¿el mismo?) de la primera parte, apostado en la sala donde se proyecta 24 Hour Pyscho. Un retorno al ritmo “normal” de nuestra sociedad.

Antes, en el desierto, el cineasta, Finley, ha tenido su epifanía, su momento de revelación. Pero, usando una analogía bíblica, Finley no se ha quedado ciego deslumbrado por la luminosidad del Punto Omega, se da la vuelta, regresa al coche, enciende el aire acondicionado y sale corriendo. Más tarde, cuando él y Elster vuelven a la ciudad, recibe una llamada a su móvil. Número oculto. Nadie al otro lado. Los lazos se han roto. El silencio pausado del desierto se ha despedido socarronamente del cineasta mientras éste vuelve al orden de la civilización, al ritmo de nuestra sociedad.

Es un aviso de lo que nos espera en esa dirección.

FIN

2/2/11

Punto Omega, de Don DeLillo (XI)

Entrevista a Don DeLillo por Antonio Lozano, QueLeer nº 159:

Ver el tiempo desplegarse a un nivel llamémosle subatómico nos permite ser más conscientes no tanto de lo que vemos y cómo lo vemos sino, mucho más interesante, de lo que nos perdemos aplicando una mirada convencional a las cosas. Y con esto emergen a la superficie toda una serie de consideraciones filosóficas que quizás un astrónomo o un cosmólogo podrían discutir.

P- Al tiempo devorador de la ciudad usted contrapone el tiempo espiritual del desierto.
R- En el contraste entre ambos es donde el libro adquiere su pleno sentido. El tiempo pre-urbano es geológico, es el de los océanos convirtiéndose en desiertos, el de la evolución y la extinción. Antes de que se construyeran las ciudades, el tiempo estaba marcado por los ciclos de la Naturaleza, por el sol y la luna. Me lo encontré bellamente simbolizado por unos dientes de tiburón grabados en una roca en un desierto de Arizona. (…) Con las ciudades llega la estructuración, medición, organización, fraccionamiento y aprovechamiento del tiempo por parte de empresas, instituciones e individuos. Para mi protagonista, su uso artificial supone una forma de evitar enfrentarse a la insoportable idea de la muerte.

P- En Punto omega se dice que la vida auténtica radica en los momentos que la conciencia no procesa.
R- Creo que algunos instantes que olvidamos de inmediato, y en los que solemos estar a solas, pueden acabar teniendo un peso determinante en nuestra identidad. ¿Cómo se explican si no esos recuerdos que afloran de forma inesperada treinta años después de los hechos? Hay fogonazos pequeños, elusivos, que apenas se registran y que parecen volatilizarse, pero que configuran nuestra auténtica personalidad de una manera decisiva y a la vez inaprensible.

Siguiendo a Teilhard, (copio de la wikipedia), éste explica la noosfera como un espacio virtual en el que se da el nacimiento de la psíquis (noogénesis), un lugar donde ocurren todos los fenómenos (patológicos y normales) del pensamiento y la inteligencia. Opone Biosfera (el contexto biológico en todos sus sentidos de la humanidad) a Noosfera (en el que la humanidad deja de ser en el sentido que la entendemos para trascender)

DeLillo contrapone esos dos entornos a través de la consistencia del tiempo, o parafraseando a Nabokov en Ada o el ardor, en su tesis sobre La textura del tiempo: El ritmo lento disuelve el Tiempo, el ritmo rápido no le deja lugar.

Biosfera contra Noosfera, Ciudad contra Desierto. El Tiempo no se detiene, pero su textura es otra.

El tiempo según Mann y según Nabokov

(Con mi agradecimiento a Milo por su ayuda)

Don Delillo: una mañana en el MOMA

1/2/11

Punto Omega, de Don DeLillo (X)

¿Debo recordar que se revelan hechos de la trama?

Cada momento perdido es la vida. (…) Un momento, un pensamiento, que está y ya no está, cada uno de nosotros, en una calle de algún lugar, y eso es todo”.

La presencia de Jessie Elster en la cabaña introduce un nuevo factor que diluye la relación entre el metafísico y el cineasta. ¿Por qué éste permanece tanto tiempo en el lugar sobrepasando los límites de la hospitalidad, los acuerdos tácitos que debe aceptar todo invitado? Es cierto que en el desierto el tiempo se ha distorsionado, se ha vuelto lento, se demora en una repetición sin fin del mismo día, el mismo calor, la misma sed, el mismo horizonte sin expectativas. En la cabaña se vive en un tiempo muerto, en un entorno árido en el que nada crece. Excepto, quizás, de una manera tenue, como forma de llenar emocionalmente el vacío, cierta pulsión sexual entre el cineasta y la mujer.

Aquí, con ellos, no echaba de menos el cine. El paisaje empezó a parecerme normal, el calor era climatología y la climatología era calor. Empecé a comprender lo que quería decir Elster cuando afirmaba que el tiempo aquí es ciego


- Calor
- Cierto- dijo Jessie
- Di la palabra
- Calor
- Siente como pulsa hasta meterse dentro.
- Calor- dijo ella”.

Después, Jessie Elster, como Marion Crane, desaparece.

Los textos de la traducción de Ramón Buenaventura para Seix Barral… por cierto, propongo un viaje de Buenaventura a Ferré y vuelta a empezar en el Punto Cero.

21/1/11

Punto Omega, de Don DeLillo (IX)

Durante el desarrollo de la trama de Sed de mal (Touch of evil, Orson Welles, 1958) Vargas, el policía mexicano interpretado por Charlton Heston, para evitar que su mujer se vea implicada en la investigación la traslada a un apartado motel. Allí, ante la pusilanimidad de un estrambótico encargado, es acosada y finalmente secuestrada. Dos años más tarde, Alfred Hitchcock retoma la idea en Psicosis (Pyscho, 1960). Y no se limita a copiar (en el sentido noble de reescribir) el contexto narrativo (motel aislado, encargado psicótico, mujer sola…) sino que llega a contratar metareferencialmente a la misma actriz. Janet Leigh es Marion Crane y es la Señora Vargas, Susan Vargas.
Para que todo fuera consecuentemente perfecto Susan Vargas debería haberse llamado Jessie, o la hija de Elster Susan o Marion o Janet… pero ahora se me hace difícil imaginar a Jessie Elster con otro rostro distinto al de Janet Leigh en 1960.

Nabokov glosó la cultura norteamericana del motel: “Fue entonces cuando empezaron nuestros prolongados viajes por todos los Estados Unidos. Pronto llegué a preferir a cualquier otro tipo de alojamiento para turistas los que proporcionaba el Functional Motel: escondrijos limpios, agradables, seguros; lugares ideales para el sueño, la discusión, la reconciliación, el amor”. (V. Nabokov; Lolita)

Sin embargo, con estas dos películas, Touch of evil, Psycho, se asienta el mito cinematográfico del refugio siniestro. Si un motel de carretera debe suponerse un lugar de reposo para el viajero en tránsito la repetición iconográfica lo ha convertido en un sitio lúgubre, antesala de espantosos sufrimientos o de la muerte.

Elster vive aislado en una cabaña en el desierto de Sonora o de Mojave. Ni siquiera ellos, los personajes, saben dónde están. Y con ello se demuestra la dualidad de Elster no soporta a la gente, prefiere vivir aislado y al mismo tiempo necesita personas a su alrededor. Jim Finley el cineasta y la hija de Elster.
Hablan:

-Una vez llevé a tu padre al cine. Psicosis 24 horas. No es una película, más bien una obra artística conceptual. La película de Hitchcock proyectada tan despacio que tarda veinticuatro horas en pasar.
-Me lo dijo
-¿Qué fue lo que te dijo?
-Me dijo que era como ver morir el universo durante un período de unos siete mil millones de años.
-Estuvimos diez minutos.
-Dijo que era como la contracción del universo.
-Es un hombre que piensa a escala cósmica. Ya lo sabemos.
-La muerte térmica del universo.

19/1/11

Punto omega, de Don DeLillo (VIII)

Elster había sido lo que el narrador denomina “un intelectual de defensa”, trabajando para militares y estrategas, para “suministrarles palabras y significados”, creando realidades con las que no coincidía ningún mapa, “creando entes más allá de los límites pactados del reconocimiento y la interpretación”. Sigue Elster: “Mentir es necesario. El Estado tiene que mentir. No hay mentira en la guerra ni en la preparación de la guerra que no pueda defenderse (…) Yo quería una guerra haiku. Una guerra en tres versos. No era cuestión de niveles de fuerza ni logística. Lo que yo quería era un conjunto de ideas vinculadas a cosas necesarias”. Elster quería una guerra, pero “en aquellas salas de conferencias, con aquellos hombres, todo eran prioridades, estadísticas, evaluaciones, racionalizaciones”.
Un ensayo en el que analizaba exhaustivamente los significados y los contextos de la palabra Rendition, sin mencionar el crimen ni la culpa, le abrió las puertas de la defensa, “una persona de su rango interdisciplinario, un hombre de prestigio que fuera capaz de refrescar el diálogo, de ensanchar el punto de vista
Un oxímoron.
Un hombre fundiéndose con la guerra. Un hombre que aún cree en lo justo de la guerra, de su guerra”, aleccionando a militares sobre el fluir evolucionando hacia una supraconsciencia cósmica.
La dualidad de Elster le convierte en Norman Bates.

16/1/11

Punto Omega, de Don DeLillo (VII)

Punto omega es un término acuñado por el jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin para describir el punto más alto de la evolución de la consciencia, considerándolo como el fin último de la misma.
A partir de la tendencia del universo, guiado por la Ley de complejidad-conciencia, Teilhard vislumbra el Punto Omega, al que define como “una colectividad armonizada de conciencias, que equivale a una especie de superconciencia. La Tierra cubriéndose no sólo de granos de pensamiento, contándose por miríadas, sino envolviéndose de una sola envoltura pensante hasta no formar precisamente más que un solo y amplio grano de pensamiento, a escala sideral. La pluralidad de las reflexiones individuales agrupándose y reforzándose en el acto de una sola reflexión unánime”.

Pierre Teilhard de Chardin
Punto Omega

Lo chocante de Elster es que como asesor del Secretariado de Defensa de los Estados Unidos (o algo así) les habla a los militares de Chardin y de la evolución hacia el Punto Omega, intentando convencerlos de que la guerra (entre otras muchas otras acciones) carece de sentido, de validez "evolutiva":

"Una bomba nunca basta. El borrón de la tecnología, ahí es donde los oráculos planifican sus guerras. Porque ahora viene la introversión. El padre Teilhard lo sabía, el punto omega. Un salto al exterior de nuestra biología. Plantéate esta pregunta. ¿Tenemos que ser humanos para siempre? La consciencia está agotada. Toca ahora regresar a la materia inorgánica. Eso es lo que queremos. Queremos ser piedras del campo".
(De la traducción de Ramón Buenaventura para Seix Barral)

12/1/11

Punto omega, de Don DeLillo (VI)

La verdadera vida no es reducible a palabras habladas ni escritas, por nadie, nunca. (…) Lo dijo más de una vez Elster, de más de una manera. Su vida ocurría, dijo, cuando estaba ahí sentado mirando una pared vacía, pensando en la cena” (…) “Una biografía de más de ochocientas páginas no es más que una conjetura muerta, dijo

El proyecto del narrador en primera persona y cineasta, Jim Finley, es un documental, un primer plano de Elster, una pared vacía detrás… una pared en un loft de Brooklin, pero ¿no podía ser la misma pared del Bronx que aparecía en Submundo?... una película en la que Finley tratará de explorar la experiencia de Elster en el gobierno, en los “gemidos y tartamudeos de Iraq
Entonces llega el momento de las conjeturas muertas: Como personaje dual en el que se combina el pensamiento puro con el trabajo gubernamental, ¿es Elster comparable a Norman Bates?



(Los textos destacados pertenecen a la traducción de Punto Omega por Ramón Buenaventura para Seix Barral)

11/1/11

Punto Omega, de Don DeLillo (V)

De la proyección de Psycho, el primer narrador destaca del espectador que permanece fascinado en la sala de proyección de Psycho 24 hour, foco de la sección Anonimato, la persistencia en su memoria de los personajes de Bates y Arbogast. “Arbogast en la escalera, cayendo para siempre

Después pasamos al narrador en primera persona:

También hacia recorridos por mi cuenta, buscando vestigios de caminos remotos, y luego me quedaba en el vehículo, invocando la película, rodando la película, con los ojos puestos en baldíos de arenisca. O me metía por cañones angostos, por terrenos agrietados, secos, duros, el vehículo nadando en calor, y pensaba en mi apartamento, dos habitaciones pequeñas, el alquiler, las facturas, las llamadas sin contestar, la mujer que ya no estaba, la mujer separada, el portero adicto al crack, la anciana que bajaba las escaleras marcha atrás, muy despacio, eternamente, cuatro pisos hacia atrás y nunca le pregunté por qué”.
(…)
Nunca le pregunté a la anciana cuál era la razón. La veía bajar las escaleras agarrada al pasamano. Me paraba a mirarla, le ofrecía ayuda, pero nunca pregunté, nunca indagué en el problema, una lesión, una cuestión de equilibrio, un estado mental. Sólo me detenía en el rellano y la miraba bajar, peldaño a peldaño, letona, eso es todo lo que averigüé, y Nueva York, esto también, donde la gente no hace preguntas”.

Don DeLillo, Punto Omega


Aparte de la escena de la ducha, otra de las mejores y mejor planificadas escenas de Pyscho es la de la muerte de Arbogast, el detective interpretado por Martin Balsam.



Herido de muerte, Arbogast desciende las escaleras marcha atrás, hasta caer al suelo junto a la entrada.
Entonces debemos preguntarnos por la coincidencia. Psycho y Punto Omega son dos obras que se rozan deliberadamente desde el momento que DeLillo la visión de la obra Pyscho 24 Hour de Douglas Gordon, como motivo recurrente de su novela. Entonces de un hecho tan inusual como descender una escalera hacia atrás, que ocurre en la película de Hitchcock, sea introducido en la novela por DeLillo solo puede decir que éste pretende que, de alguna manera, Punto Omega funcione especularmente respecto a Psycho.
En el tiempo y en el espacio.

(Los textos mencionados de la traducción de Ramón Buenaventura para Seix Barral)

10/1/11

Punto omega, de Don DeLillo (IV)

“Todo el mundo recuerda el nombre del homicida, Norman Bates, pero nadie recuerda el nombre de la víctima. Anthony Perkins es Norman Bates y Janet Leigh es Janet Leigh. A la víctima se le exige que comparta el nombre con la actriz que la interpreta. Es Janet Leigh quien entra en el remoto motel cuyo propietario es Norman Bates”.

Don DeLillo, Punto Omega


Marion Crane. El nombre del personaje que interpreta Janet Leigh es Marion Crane.
El olvido es bastante extraño ya que los personajes de Vera Miles y John Gavin se interrogan por el paradero de Marion, llegando incluso a contratar a un detective, Arbogast, interpretado por Martin Balsam, para encontrarla.
Acaso lo que esté insinuando DeLillo, o el narrador, aunque la distinción en este caso no es relevante, es que Psycho termina en la escena de la ducha, o que entre ésta y la escena del sótano hay un vacío narrativo falto de interés… y eso, creo, tiene sentido en el desarrollo de Punto Omega.

8/1/11

Punto omega, de Don DeLillo (III)


He hecho una película solamente, la idea de una película, como dijo alguien. La hice, la terminé, la vieron, pero ¿qué fue lo que vieron? Una idea, dijeron, sigue siendo una idea"
(...)
"Me dejó exhausto, pudo conmigo, me convertí en el doble frenético de Jerry con los ojos saliéndoseme de las órbitas. A veces lo difícil es difícil porque lo estás haciendo mal. No estaba mal hecho. Pero no quería que Elster lo supiera. Porque cómo iba a sentarle ser un sucesor, un hombre serio tras un cómico desatado"

Punto Omega, Don DeLillo; traducción de Ramón Buenaventura para Seix Barral.

7/1/11

Punto omega, de Don DeLillo (II)

Al final no escribí nada acerca de Cosmópolis. Parece ser que se acepta que es una novela menor comparándola con el resto de la producción de DeLillo. Obviando está generalización, se puede considerar Punto Omega como la antítesis de Cosmópolis en cuanto el mundo material es sustituido por la inmensidad de la naturaleza y a un comerciante le sucede un pensador. Pero no podemos olvidar el carácter complementario de ambas obras y la recurrencia de DeLillo por el tiempo suspendido. Cosmópolis se desarrolla en 24 horas, como el proyecto Pyscho 24 Hour de Douglas Gordon, y termina de esta manera:

"Este no es el fin. Está muerto dentro de la esfera de cristal de su reloj, pero aún está vivo en el espacio original, a la espera de que suene el disparo"

5/1/11

Punto omega, de Don DeLillo (I)

Estoy por escribir una reseña ralentizada en el tiempo, demorada en su escritura, una frase diaria.


Pero de momento, mientras releo la novela, me gustaría dejar la reflexión de que sigo creyendo que DeLillo es monumental en sus construcciones “breves”, sea Body Art, el primer capítulo de Submundo, o esta Punto Omega.