21/1/11

Punto Omega, de Don DeLillo (IX)

Durante el desarrollo de la trama de Sed de mal (Touch of evil, Orson Welles, 1958) Vargas, el policía mexicano interpretado por Charlton Heston, para evitar que su mujer se vea implicada en la investigación la traslada a un apartado motel. Allí, ante la pusilanimidad de un estrambótico encargado, es acosada y finalmente secuestrada. Dos años más tarde, Alfred Hitchcock retoma la idea en Psicosis (Pyscho, 1960). Y no se limita a copiar (en el sentido noble de reescribir) el contexto narrativo (motel aislado, encargado psicótico, mujer sola…) sino que llega a contratar metareferencialmente a la misma actriz. Janet Leigh es Marion Crane y es la Señora Vargas, Susan Vargas.
Para que todo fuera consecuentemente perfecto Susan Vargas debería haberse llamado Jessie, o la hija de Elster Susan o Marion o Janet… pero ahora se me hace difícil imaginar a Jessie Elster con otro rostro distinto al de Janet Leigh en 1960.

Nabokov glosó la cultura norteamericana del motel: “Fue entonces cuando empezaron nuestros prolongados viajes por todos los Estados Unidos. Pronto llegué a preferir a cualquier otro tipo de alojamiento para turistas los que proporcionaba el Functional Motel: escondrijos limpios, agradables, seguros; lugares ideales para el sueño, la discusión, la reconciliación, el amor”. (V. Nabokov; Lolita)

Sin embargo, con estas dos películas, Touch of evil, Psycho, se asienta el mito cinematográfico del refugio siniestro. Si un motel de carretera debe suponerse un lugar de reposo para el viajero en tránsito la repetición iconográfica lo ha convertido en un sitio lúgubre, antesala de espantosos sufrimientos o de la muerte.

Elster vive aislado en una cabaña en el desierto de Sonora o de Mojave. Ni siquiera ellos, los personajes, saben dónde están. Y con ello se demuestra la dualidad de Elster no soporta a la gente, prefiere vivir aislado y al mismo tiempo necesita personas a su alrededor. Jim Finley el cineasta y la hija de Elster.
Hablan:

-Una vez llevé a tu padre al cine. Psicosis 24 horas. No es una película, más bien una obra artística conceptual. La película de Hitchcock proyectada tan despacio que tarda veinticuatro horas en pasar.
-Me lo dijo
-¿Qué fue lo que te dijo?
-Me dijo que era como ver morir el universo durante un período de unos siete mil millones de años.
-Estuvimos diez minutos.
-Dijo que era como la contracción del universo.
-Es un hombre que piensa a escala cósmica. Ya lo sabemos.
-La muerte térmica del universo.