14/4/14

El sobrino de Wittgenstein, de Thomas Bernhard

(¿Hay un mensaje secreto en las novelas de Thomas Bernhard? Aquí el de El sobrino de Wittgenstein):



Baumgartnerhöhe, Trastorno, cara de luna, sólo me quedaban unas semanas, en el mejor de los casos unos meses, Tractatus logico-philosophicus, Baumgartnerhöhe, Am Steinhof. Baumgartyaerhöhe, Die Baumgartnerhöhe, Am Steinhof, taumaturgo, durante decenio, algún cambio meteorológico brusco e imprevisto, bajo un bisturí que se había puesto nervioso, Porque, sabido, en las condiciones más horribles, Am Steinhof, así llamada, enfermo mental, aquélla, siempre, designando una y otra vez las enfermedades de forma equivocada. maníaco, depresivo, enfermedades incurables, al menos arrastrándose, cortisona, mi, cada vez, cómo, precisamente porque era estudiante de teología, le faltó un pelo, casi también de mil amores,  Sinfonía Haffner, al final de nuestra vida, ser de mi vida, ser de mi vida, ser de mi vida, ser de mi vida, volvía a mí, loco, tubérculos, totalmente, fuente existencial, vivido, vivido, interpretado el papel, explotado, explotado, profundizamos, profundización de nuestra amistad, toda la escena, sucios, puro, puro, niños de las orillas del Traunsee, para ayudarlos a ellos y contentarse a sí mismo, toda la horrible escena, quizá , quizá, publicó, practicó, Tristán, él, yo amaba, en él, El Met no es nada. El Covent Garden no es nada. La Scala no es nada,  naturalmente, la Opera de Viena tampoco es realmente buena más que una vez al año, demencial, señor Barón, Eden-Bar, su residencia, demasiado absurda, aquí, dedicado a la muerte, de pronto, Eres mi único amigo, mi único ser, el único de todos los que tengo, a nadie, Un Mozart por favor. Un Strauss por favor. Un Beethoven por favor, normalizaba, con el miedo a la muerte, a causa de mi muerte, a causa de la suya, recibir, Tristán y La flauta mágica, Don Juan y El rapto. Renana, sanos, Fórmula I , señor Barón, Compañía de seguros metropolitana, Soy un empleado absolutamente modélico, Niedernhart, París, sólo para verte, maduro, Sigfrido, La valquiria, Stravinsky, La mujer sin sombra, La mujer sin sombra, La mujer sin sombra  La mujer sin sombra, Construiré un escenario flotante, y la Filarmónica tocará en otro escenario, a los pies del Traunstein. La mujer sin sombra debe ser interpretada en el Traunsee, entre Traunkirchen y Traunstein, La muerte de Klemperer ha desbaratado mis planes, con Böhme, La mujer sin sombra se me ha convertido en una pesadilla. un frac negro, fracs blancos, qué se imaginan, no estoy loco para encargarme dos fracs blancos, y además precisamente en la casa Knize, honorarios, Con los médicos estuve en buenas relaciones mientras tuve dinero, decía, pero luego, cuando no lo tienes, te tratan a patadas, tú, donde debes estar, yo, donde debo estar, ¡Grotesco, grotesco! , normalizarme, lo verdadero y lo aparente, a normalizarse o, toman posesión de su puesto, escrita en el rostro, perdido, colina,  fresca en verano, como roto, en el lago, es la última vez, teatro, en medio de la Naturaleza, Neue Zürcher Zeitung, Zaida, Neue Zürcher Zeitung,  Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung, famosa en el mundo entero, Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung,  famoso en el mundo entero, Neue Zürcher Zeitung, famoso en el mundo entero, Neue Zürcher Zeitung, Zaida, Neue Zürcher Zeitung, sólo hay dos pasos, Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung, Neue Zürcher Zeitung, Zaida, Neue Zürcher Zeitung, Cuarteto Julliard,  Amadeus, Trio di Trieste, Reina de la Noche, Zerbinetta, gigoló, él, él, él, una fortuna, torpes memorias, único, no algo disparatado, filosofante, ya mucho tiempo, alta, alguna sospecha, algún delito, alguna falta, culo de la Opera, culo de la Opera, responsable de campesinas del Reich, mis atormentadores, desvergonzado Tractatus, el más loco de la familia. Un multimillonario como maestro de aldea es sin duda una perversión, ¿no crees?, el extranjero, que siempre ha prestado oídos a lo excéntrico, engrandeció, el mundo se dejase engañar por los bufones de su familia, aquel inútil se hiciera de pronto célebre en Inglaterra, una eminencia intelectual, eliminaron,  Mi tío Ludwig, pruebas de amistad, una auténtica perfidia austriaca, exaltación, en su perfecto derecho, delante, con el necesario respeto, tuve, el señor Hunger en persona, el Presidente de la Academia en persona, ¿Pero dónde está el escritorcete?, ¡Te has dejado utilizar! ¡Se han defecado en tu cabeza! , escándalo, mares del Sur, especializado en novelas de aventuras, huésped de Austria, un profundo silencio, ser de mi vida, Bernhard que tiraba piedras a su propio tejado, Aceptar un premio es ya una perversión, pero aceptar un premio nacional es la mayor de las perversiones, nuestro, ese campo letal , Eden-Bar, piso, la situación era inmejorable, Sin embargo, para Edith era muy deprimente, lo que, podría, Le Monde, Times, entrada en escena, Frankfurter Allgemeine, Times, Süddeutsche Zeitung,  Le Monde, enfermedad del habitual del café, en ningún caso, sea el que sea,  permitirme, hogar, fuera, enfermedad de la numeración, desde el, señor Barón, grotesca, grotescamente, La partida de caza, Burg, Partida de caza,  Burg, miedo,  envidia, miedo artístico mortal, en cualquier circunstancia y por todos los medios, actores favoritos, Generala, La partida de caza, ni siquiera era bien intencionada, primer escenario del área lingüística alemana, Partida de caza, Partida de caza, la verdad es que estamos en contra de esta pieza horrible, mediocre y repulsiva, que nos ha obligado, ¿¡Tampoco le gusta al señor, eh!?, La partida de caza, aquella Partida de caza, un gran éxito, enormes aplausos, Un gran éxito. enormes aplausos, Partida de caza, También tú has sido víctima de la imbecilidad y de las intrigas y de la mala baba del Burgtheater,  y no me sorprende, a pesar de todo, directamente, el vivo y no el muerto, seguido, ni pasado ni futuro, embrutecimiento de la ciencia atómica, gobierno corrompido,  parlamento megalómano, reproductivos, Neuer Marka, inmediatamente si,  cierta perla, ¡La perla de tu corona!,  no responsable de sus actos, loco furioso,  Doscientos amigos asistirán a mi entierro y tú tendrás que pronunciar un discurso ante mi tumba, agresión, verdadero hogar.


De la traducción de Miguel Sáenz para Ed. Anagrama.

27/3/14

Constatación brutal del presente en ebook

Sin la portada original de Frederic Amat (por razones obvias) ya está a la venta la edición en ebook de Constatación brutal del presente.
Pulsa en la imagen:



 


Ahora podéis protestar por la plataforma, por el formato, por el precio y, claro, por la edición. Pero, os lo aseguro, autoeditar la novela ha sido un quebradero de cabeza insospechado. No despreciemos jamás la labor de los trabajadores (los editores de hecho) de las editoriales (esas que ahora nos dan la espalda a nosotros, autores ingenuos que tanto dinero les hicimos perder (¡ja!))

En fin... considerad los comentarios de esta entrada del blog como libro de reclamaciones.

Sobre Constatación brutal del presente han dicho: Calle 20 (20 Minutos) · Cuchitril literario · Marco Kunz (Quimera) · Luís Pousa (La Voz de Galicia) · Marc García (Revista de Letras) · Marc García (Revista de Letras) · Eugenio Fuentes (La Nueva España) · Alberto Olmos (Qué Leer) · Miguel Á. Hernández-Navarro (No (ha) lugar) · José Miguel A. Giráldez (El Correo Gallego) · Laura Fernández (Tendències, El Mundo) · Carolina León (Notodo) · Vicente Luis Mora (Diario de lecturas) · La Vanguardia · La Vanguardia.es · Sergio del Molino (El blog de Sergio del Molino) · Enrique Vila-Matas (El País) · Carolina León (¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor?, Radio Carcoma) · Lula M. Teresa (Au bout de la nuit) · Puerta de Babel · Javier Moreno (Rango finito) · René López Villamar (Hermano Cerdo) · Care Santos (El Cultural, El Mundo) · Vigo (La librería) · Eduardo Roldán (El Norte de Castilla) · Mario Crespo (El viento que agita la cebada) · Care Santos (El Cultural, El Mundo) · Manía de leer · José Martínez Ros (Notodo) · Gonzalo Garrido (Literatura basura) · Pablo Miravet (Hermano Cerdo) · Fernando Ángel Moreno (Lecturalia) · Jordi Carrión (Perfil) · Alejandro Flores (El Economista) · Dionisio Porta (Blog de Dionisio Porta)· Revista Factor Crítico, Tirante Vargas

26/3/14

Los hermanos Tanner, de Robert Walser

Declaro, en esta turbia tarde primaveral, que no hablaré de Herisau ni colgaré la foto de Walser muerto en la nieve. Ni que Me había levantado para irme a casa; porque ya era tarde, y todo estaba oscuro, etc 
Como siempre, copio de la wikipedia: “Hijo de una familia numerosa, Walser abandonó la escuela a los 14 años y se irá de la casa paterna a los 17. Ejerció todo tipo de empleos para subsistir y paralelamente ir escribiendo: trabajó como empleado de banca, como sirviente o como secretario, lo que será decisivo en sus textos. (…) Se alojó en Berlín con su hermano, el pintor Karl Walser. Y entre 1907 y 1909, publicó tres grandes novelas: Geschwister Tanner, en 1907; Der Gehülfe, en 1908; y Jakob von Gunten, en 1909
Estamos lejos de Herisau, lejos de los microgramas, lejos de la ansiedad y las alucinaciones, lejos del informe que manifiesta que "El paciente confesó escuchar voces”.
Walser no tenía aún 30 años cuando se publicó Los hermanos Tanner.

Los hermanos de Walser, sobre todo Karl, el pintor, sobrevuelan las páginas de la novela transfigurados en miembros de la numerosa familia Tanner.
Los fantasmas de Biel, Basilea, Stuttgart y Zürich, ciudades donde vivió Walser, conforman la ciudad innominada de Los hermanos Tanner.
Los monótonos e insufribles trabajos que Walser desempeñó, pasan por las páginas de la novela, creando una subtrama de rebeldía ante la explotación laboral que al mismo tiempo se muestra como un alegato contra el sinsentido de la vida asalariada.
No quiero decir con esto que Los hermanos Tanner sea una narración autobiográfica. Pero los paralelismos entre la realidad (o aquellos hechos que conocemos a través de biografías y relatos de su vida) y la ficción nos hacen pensar que Walser pretendía exponer a través de la literatura una idea vital, un manifiesto sobre la libertad y el individuo, a partir de sus propias experiencias, a partir del sentimiento de un Yo que no se adapta a las exigencias de un sistema absurdo.

Al contrario, por ejemplo del Ulrich de El hombre sin atributos, un burgués de clase alta que no precisa ocupación, una situación constante en mucha literatura anterior y del siglo XX, el trabajo está permanentemente presente en Los hermanos Tanner. De hecho la novela se inicia con una ingenua-estrafalaria-arrogante petición de trabajo del joven Simon Tanner, personaje que constituye el foco narrativo. “Quiero ser librero”, “el oficio de librero me ha parecido siempre fascinante y no veo porque habría de consumirme más tiempo lejos de tan entrañable y hermosa ocupación”. Sin embargo, pocas páginas más adelante, Tanner se despide con estas palabras:



— Usted me ha desilusionado, y no ponga esa cara de sorpresa, ya es imposible cambiar nada: hoy mismo me iré de su tienda y le ruego que me pague mi sueldo. Déjeme terminar, por favor. Sé demasiado bien lo que quiero. En estos ochos días el trabajo en la librería se me ha vuelto aborrecible si ha de consistir en pasarse el día entero, desde la mañana hasta bien entrada la noche, mientras allá fuera brilla un suavísimo sol invernal, de pie junto a un escritorio, con el espinazo curvado porque el mueble es demasiado pequeño para mi estatura, y en escribir como cualquier amanuense de mala muerte, cumpliendo una labor que no se aviene nada bien con mi carácter. Puedo hacer cosas muy distintas, mi estimado señor librero, de las que aquí tienen a bien confiarme. Creí que en su tienda podría vender libros, atender a un público elegante, hacer una reverencia y decir adiós a los clientes que se dispusieran a abandonar la librería. También creí que tendría oportunidad de echar una ojeada a los arcanos del comercio de libros y captar al vuelo los rasgos del mundo en el rostro y la marcha del negocio. Mas no hubo nada de todo esto. ¿Cree acaso que mi juventud está atravesando un momento tan malo que me obligue a asfixiarla y encorvarla en una lanería perfectamente inútil? También se equivoca usted, por ejemplo, si piensa que la espalda de un joven está ahí para encorvarse. ¿Por qué no me asignó un buen escritorio o un pupitre decente, que se adaptara a mi talla? ¿No hay acaso magníficos escritorios de estilo americano? Si se quiere tener un empleado, digo yo, es preciso saber también instalarlo. Y esto es algo que usted, según parece, ignoraba. Sabe Dios todo lo que se le exige a un joven principiante: diligencia, fidelidad, puntualidad, tacto, lucidez, modestia, mesura, perspicacia y quién sabe cuántas cosas más. Sin embargo, ¿a quién se le ocurriría exigirle una virtud cualquiera a un señor jefe? ¿Debo acaso echar por la borda mis energías, mi deseo de hacer cosas, la alegría que me inspiro a mí mismo y mis brillantísimos talentos detrás del viejo, miserable y estrecho escritorio de una librería? No, antes que hacer algo así preferiría alistarme como soldado y vender totalmente mi libertad, para no volver a poseerla nunca más. No me gusta, estimado señor, poseer algo a medias; prefiero contarme entre los que nada tienen, al menos así mi alma aún será mía. Pensará que es poco decoroso hablar con tanta vehemencia y que éste tampoco es el lugar apropiado para hacerlo: pues bien, aquí me callo, págueme lo que me corresponde y no volverá a verme nunca más.

No quiero decir con esto que Los hermanos Tanner sea una novela (llamémosla) anti-sistema. En realidad no creo que lo sea. Es una novela muy personal, muy centrada en el individuo, focalizada en el personaje principal. Es cierto que la novela está dirigida por un narrador omnisciente, pero avanza prácticamente a través de los pensamientos y parlamentos de Simon Tanner. Luego, no se convierte en un mensaje individual contra el funcionamiento de la sociedad, sino la particular visión del mundo de un ser que se adapta con dificultad a las normas sociales, al mismo tiempo que se nos muestra en ocasiones veleidoso, inconstante, incongruente e incluso mentiroso:


A Klara: “Mi padre es hombre pobre pero feliz de vivir (…) Pero mi madre me dejó, y a mis hermanos mucho más que a mí, una serie de ideas al traerme a este mundo (…)  (nosotros, sus hijos) Vivimos dispersos por este mundo ancho y redondo, lo cual es una gran cosa porque todos tenemos temperamentos, sabe usted, que no soportarían una convivencia prolongada”

A la dama que le contrata para cuidar a su hijo: “Mis padres me dejaron un pequeño patrimonio que acabo de consumir hasta el último céntimo. Juzgaba innecesario trabajar. Y estudiar algo tampoco me apetecía. Sentía que un día era algo demasiado hermoso como para tener la insolencia de profanarlo trabajando. Ya sabe usted cuánto se pierde por culpa del trabajo cotidiano. Me sentía incapaz de consagrarme a una ciencia a cambio de renunciar al espectáculo del sol y de la luna al caer la tarde. Necesitaba horas para contemplar un paisaje vespertino, y he pasado noches enteras sentado en la hierba, en vez de en un escritorio o en un laboratorio, mientras a mis pies pasaba un río y la luna atisbaba por entre las ramas de los árboles. La sorprenderá escuchar esta confesión, pero ¿por qué habría de contarle una mentira?”


Ahí radica la cuestión, “¿por qué habría de contarle una mentira?”, o más bien ¿por qué Simon miente y es sincero al mismo tiempo? Miente respecto a su familia (o mintió la primera vez al hablar con Klara), pero es absolutamente sincero respecto a que “Sentía que un día era algo demasiado hermoso como para tener la insolencia de profanarlo trabajando”. 
¿Debemos creerle cuando dice que “Cuando veo trabajar a la gente me avergüenzo sin querer de no tener ninguna ocupación, pero creo que no puedo hacer más que sentir, precisamente, esa vergüenza. Tengo la sensación de que los días me los regala algún dios bonachón que se complace en tirarle algo a un haragán”?
¿O cuando afirma lo siguiente?

— Cuando voy a trabajar a las ocho de la mañana, me siento increíblemente solidario con todos los que también tienen que entrar a las ocho de la mañana. ¡Qué gran cuartel, esta vida moderna! Y no obstante ¡qué hermosa y rica en ideas es justamente esta uniformidad! Anhelamos constantemente algo que debería ocurrirnos, que debería salirnos al paso. ¡Es tan poco lo que poseemos! ¡Somos tan pobres diablos! ¡Nos sentimos tan perdidos en medio de todo ese culturalismo, de todo ese orden y esa exactitud! Subo los cuatro pisos por la escalera, entro, doy los buenos días y empiezo a trabajar. ¡Dios mío! ¡Qué poco debo rendir! ¡Qué pocos conocimientos se me exigen! ¡Qué poco parecen sospechar que también podría hacer cosas muy distintas! Pero ahora me viene muy bien esta espléndida falta de exigencias por parte de quienes me dan trabajo. Puedo pensar mientras trabajo, tengo grandes probabilidades de convertirme en pensador. ¡Pienso en usted con frecuencia! 

¿Podemos creer algunas de las cosas que dice a otros personajes? Para encontrar la característica principal del personaje central de Los hermanos Tanner debemos hacernos otra pregunta: ¿Qué define exactamente a Simon Tanner?

La respuesta es el (El) paseo.

Tanner deambula por la ciudad, por sus parques, por los montes. Incluso en una ocasión camina durante toda la noche en la oscuridad a través del campo… ¿por qué? 
No hay un motivo claro. El objeto no es llegar a un sitio concreto. Pasear constituye una alegoría de la vida. Ya sabemos cual es el destino que nos aguarda al final del camino. Lo importante es el paseo. Caminar. La forma en que recorremos el camino.
En El paseo, Walser ensalza esa forma de ver la vida. Hay cierta impostura en la actitud del caminante, una alegría falsamente desbordada, de admiración y perplejidad, pero es precisamente la que escoge para mostrarse ante los demás. Es una decisión vital y una actitud literaria. Algo parecido ocurre con Tanner, con Simon. Su actitud ante los demás puede ser cuestionada, pero es precisamente en esas caminatas donde Walser muestra verdaderamente al personaje y donde, quiero creer, es más afín a él y la novela toma un cariz más autobiográfico que en esas coincidencias circunstanciales autor-personaje.



Los fragmentos de Los hermanos Tanner de la traducción de Juán José del Solar para Siruela.

23/3/14

Un fragmento de Los hermanos Tanner, de Robert Walser

(Kaspar Tanner:) — ¡Preferiría que me llevara el diablo! ¡A Italia! ¿Por qué a Italia? ¿Acaso estoy enfermo para ir a curarme al país de las naranjas y los pinos? ¿Qué necesidad tengo de ir a Italia si puedo estar aquí y sentirme muy a gusto? ¿Podría hacer en Italia algo mejor que pintar? ¿O es que aquí me sería imposible? Piensas que debería ir a Italia porque es muy bella. Pero ¿no es también esto suficientemente hermoso? ¿Puede aquello ser más hermoso que este lugar donde estoy, donde vivo creando, dando veo miles de cosas bellas que seguirán existiendo cuando yo lleve ya un buen tiempo deshecho? ¿Será posible ir a Italia cuando se quiere crear algo? ¿Son las bellezas de Italia más bellas que las de aquí? Tal vez sólo sean más exigentes y precisamente por eso prefiero no verlas. Si de aquí a sesenta años he sido capaz de pintar una ola o una nube, un árbol o un campo, ya veremos si hice bien no yéndome a Italia. ¿Qué perdería no viendo las columnas de esos templos ni esas casas consistoriales como las hay en todas partes, aquellas fuentes y arcas, aquellos pinos y laureles, esos trajes italianos y esos suntuosos edificios? ¿Por qué habría de devorarlo todo con los ojos? Soy capaz de perder los estribos cuando me atribuyen la intención de querer ser mejor artista en Italia. Italia es la trampa en la que caemos de bruces cuando nuestra estupidez es ya supina. ¿Acaso vienen aquí los italianos cuando quieren pintar o escribir algo? ¿De qué me sirve embriagarme de culturas pretéritas? ¿Habré enriquecido así mi espíritu si quiero arreglar cuentas conmigo mismo? No, simplemente lo habré arruinado y acobardado. Por más extraordinaria que haya sido una cultura antigua y extinguida, por mucho que supere a la nuestra en potencia y esplendor, nunca se me ocurriría recorrerla husmeando como un topo, sino que la estudiaría, si fuera factible y hacerlo me divirtiera, en los libros, que están en todo momento a mi disposición.


Fragmento de Los hermanos Tanner de la traducción de Juán José del Solar para Siruela.


18/3/14

Cowboy Bebop, de Shinichiro Watanabe: Un relato

“¿No te lo enseñaron en la escuela? La materia que procede del espacio en fase diferencial, aunque sea visible a nuestros ojos, no puede reaccionar con la materia presente fuera del mismo”.
Cowboy Bebop, Session #4, Gateway Shuffle





Una cosa es saberlo y otra constatarlo. Emergimos del espacio en fase un segundo después de que la puerta se cerrase. Demasiado tarde. Fuimos fugazmente visibles y luego desaparecimos. Nos convertimos en espectros que vagan en la realidad, incapaces de interaccionar con ella. Estamos pero no estamos. Un borborigmo en el tejido de lo inferible. Cuando el puerto dimensional hizo explosión liberando el espacio en fase diferencial la humanidad abandonó los estériles desiertos del planeta tierra. Ese fue el final y ese fue el principio. Y lo veo todo claro aunque no pueda ver. Entiendo el conjunto desde una perspectiva fuera del espacio-tiempo, siendo sin ser, comprendiendo sin referentes sensible. Puedo abarcar desde la construcción del puerto hasta el día en que me diluí como un ectoplasma en fase. Y no es sencillo. Se que la recompensa que ofrecen por mi es buena pero no me parece un trabajo fácil capturarme. De todas formas hasta han construido catedrales en las colonias espaciales. Nos hemos expandido como un virus para el que no hay vacuna. Tenemos el espacio en nuestras manos, pero morimos igual. Aquí llega de nuevo la fluctuación. Adiós, vaquero espacial. Venus tiene mucho helio en su atmósfera por eso algunas personas pueden tener una reacción alérgica a sus plantas flotantes. Algunas veces sueltan esporas que parecen nieve. Sólo usé vuestra propia fuerza. Controlando la corriente de vuestro ataque, relajando completamente mi cuerpo, soy capaz de reaccionar a cualquier movimiento. Me vuelvo como el agua. El agua puede tomar cualquier forma. Puede fluir despacio o puede golpear agresivamente. Sé agua. La probabilidad de lluvia de rocas es del 90%. Hace mucho, mucho tiempo antes del accidente de la Puerta la Tierra era un bello planeta habitado por mucha gente. Y en aquel entonces en la Tierra había muchos dibujos como estos, yo siempre los miraba. Recordé aquellos tiempos y traté de recrear esos dibujos. Cuando llegué a casa, y sólo encontré ese reloj y una pequeña nota con la palabra, "adiós". Por alguna razón, no me sentí triste. Me parecía tan irreal. Poco a poco sentía como me moría por dentro. Después de 6 meses, me prometí a mí mismo que me iría de este planeta si al acabarse la cuerda de este reloj, tú no habías vuelto. No vine aquí a culparte. Sólo necesito saber por qué desapareciste. ¿Quién eres realmente?, ¿de dónde eres?, ¿y donde irás? Ésa es una pregunta que cada humano se pregunta por lo menos una vez en su vida. Te di el nombre, Valentine. Te puse el nombre de mi canción favorita. En cuanto a lo demás, todos los datos se perdieron en el accidente del portal. Esta nave es mi nave y este brazo es mi brazo. No me digas lo que debo hacer. Te estás preguntando por que llevo un ataúd vacío, ¿cierto? Es porque mi misión es poner tu cadáver dentro. Ahora sé los secretos del universo. Por cierto ¿quién soy? ¿Así que estos hongos no son comestibles? Un monasterio en Europa. La prisión de Plutón. El Estudio de actores de los asteroides. El cuarto observatorio de Urano. La cadena de noticias de Venus. Este diario ha sido reenviado, reenviado, y reenviado otra vez por todo el sistema solar. Toda la información anterior al 2022 se ha perdido debido a la explosión de la Puerta Lunar. Es lo único que queda de aquel tiempo. ¡Las novelas del siglo XX eran tan buenas! No como las de ahora. "Busca a la bestia sagrada de Anzan", me dijo, pero en ruta a Júpiter hubo una repentina fluctuación en el Hiper-espacio. Después del accidente ella fue puesta en crio-hibernación. Es el duro destino de las mujeres. Su padre estuvo aquí hace unos meses. La ha estado buscando por todo el sistema solar. Vean: Primero debes limpiar tu alma, luego liberarte de tu cuerpo. ¡Brain Dream!, ¡la nueva consola de juego que puede leer tu mente! ¿Sabes cuál fue el mejor y al mismo tiempo el peor invento de la humanidad? La televisión. La televisión controla a la gente por medio de la información y también les impide saber lo que es real. "En la noche de la luna roja, la serpiente se arrastrará rápidamente para hacer uso de sus venenosos colmillos." Una rosa. A rose for Julia. Cuando nos conocimos me dijiste que habías muerto antes. ¡Oh, Julia! Lloraré lágrimas rojas. Ese día también estaba lloviendo. No le temas a la muerte. La muerte siempre está a tu lado. Si le demuestras miedo saltará sobre ti con la rapidez del rayo. Odio a los gatos. Mira mis ojos. Perdí un ojo en un accidente. Es de cristal. Desde ese entonces puedo ver el pasado con un ojo y el presente con el otro. No voy allá a morir. Voy a ver si estoy vivo. Esto es un sueño. Sí. Sólo un mal sueño…

-¿Qué es esto?
- El diario del Doctor. Ofrecen una buena recompensa por él.
-¡Estás loco! ¿Has visto dónde está? En el espacio diferencial. No pienso volver allí. 


“See you, Space Cowboy”


(Este texto fue escrito para un especial sobre series de televisión que apareció en la revista Quimera. Por circunstancias azarosas, el texto se perdió y no llegó a publicarse)

9/3/14

Kassel no invita a la lógica, de Enrique Vila-Matas

Aunque el arte es (copio) “una actividad creadora del ser humano, por la cual produce una serie de objetos (obras de arte) que son singulares, y cuya finalidad es principalmente estética”, no podemos eludir que durante mucho tiempo, desde el Renacimiento hasta el Siglo XX, el Arte ha estado vinculado a su funcionalidad, siendo ésta (generalizo) principalmente la ostentación. La posesión de obras de arte es un símbolo de status social. El arte contemporáneo (sigo generalizando) está desprovisto en gran parte de esa funcionalidad. Las “obras de arte” actuales no pueden ser “poseidas”. El arte contemporáneo es cualquier cosa excepto “portátil”. Y su carácter ostentativo se diluye ante su fugacidad, ya que otra de sus particularidades es la de sólo poder ser exhibida en determinados lugares y, en gran medida, una única vez.
No divaguemos.  
Kassel no invita a la lógica, es una novela y, como tal, una impostura, una ficción. Es cierto que Enrique Vila-Matas acudió como escritor invitado a la Documenta 13 celebrada en Kassel y que ese viaje es el sustrato de su novela. Es cierto que su participación consistía en sentarse a escribir en un restaurante chino y que dio una conferencia en principio programada para que no asistiese nadie. Es cierto que cada una de las obras descritas en la novela fueron exhibidas en Documenta 13. Se puede consultar la página web del evento o las fotografías de los asistentes a la muestra. Existió en alguna ocasión un galgo con una pierna pintada de rosa en un agreste jardín dominado por una estatua cuya cabeza era un panal de abejas.
Todo es cierto, “real”.
Pero el narrador innominado de Kassel no invita a la lógica no es necesariamente Vila-Matas. A pesar de que los alter-egos creados para la ocasión, Autre y Piniowsky, parecen no funcionar demasiado bien, al contrario que en otras narraciones del autor, para los propósitos del narrador y que reclamen de alguna manera que ese “yo” narrador se desenmascare, eso no llega a ocurrir. Siempre hay una distancia insalvable entre lo escrito y la (sea-lo-qué-sea) realidad.
Quizás lo que de “realidad” haya en Kassel no invita a la lógica lo resuma el propio autor en su artículo Ser contemporáneos 

El resto es ficción. 
Y no lo es.
Porque es cierto que Kassel no invita a la lógica es una reflexión sobre el impacto del arte contemporáneo sobre el escritor-narrador. Pero también es importante en la novela nuestra relación con el tiempo, la brevedad de la vida y la inminencia de la muerte.

Me acordé que Chesterton decía que había una cosa que daba esplendor a cuanto existía, y era la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.Tal vez era ese deseo de que hubiera algo más lo que nos llevaba a buscar lo nuevo, a creer que existía algo que pudiera todavía ser distinto, no visto, especial, algo diferente a la vuelta de la esquina más inesperada; por eso, algunos nos habíamos pasado toda la vida queriendo ser vanguardistas, pues era nuestra forma de creer que en el mundo, o tal vez más allá de él, más allá del pobre mundo, podía haber algo nunca visto. Y por eso algunos rechazábamos la repetición de lo que ya se había repetido (…)

Enrique Vila-Matas: Kassel no invita a la lógica; Ed. Seix Barral.


Nuestro narrador sufre la desazón del paso del tiempo. Se levanta optimista por la mañana (un nuevo día por delante con la promesa de esquinas inesperadas) y por la noche le embarga la angustia de otro día consumido. Esto tal vez a algunos os suene a exageración, pero es un sentimiento abrumadoramente real que se alcanza a cierta edad. La convicción, fuera de estadísticas y probabilidades, la seguridad aplastante de que los días vividos superan en muchos a los que nos quedan por vivir. Y debemos seguir (me incluyo) adelante arrostrando esa angustia ante la inminencia de la nada. 
El arte, cualquier forma de arte, es capaz de colmarnos el deseo de sorprendernos a cada esquina, es capaz de proporcionamos el ánimo de seguir adelante.
Esta idea en manos de cualquiera podría haberse convertido en una cursilería patética. Es más, es posible interpretar la novela desde esa perspectiva y hacer una lectura equivocadamente afectada.
No caigamos en ese error.
Hablamos de Enrique Vila-Matas. Hablamos de una novela que, de nuevo, revisa la realidad desde su peculiar perspectiva, un estilo no sé si llamar cómico-erudito (tragicómico, quizás, pero enérgicamente intelectual) Una novela en la que cada capítulo es una nueva esquina a doblar.
¿Una novela buena, mala?, ¿en comparación con otras mejor, peor? Joder, ES Vila-Matas. Disfrutad, porque no encontrareis ahora mismo en las librerías una novela comparable a ésta. Sencillamente, Vila-Matas compite en otra liga literaria. Algo que muchos, enfrascados en sus disputas domésticas, todavía no han entendido.

El arte es algo que nos está sucediendo


Falso P.S.:
Entonces ¡WYATT!
Y recordad, según avanzamos Wyatt ya no es Wyatt. Wyatt es “él” y el Padre Gilbert Sullivan y Stephan y Stephen. ¿Podemos decir en cada momento que Wyatt es Wyatt? ¿Es el mismo Wyatt en cada parte de la narración? ¿Es Wyatt Autre y Piniowsky y el narrador y Vila-Matas y ninguno de ellos?
Gritad: ¡WYATT!

2/3/14

Un acontecimiento excesivo

No soy muy decidido a la hora de autopromocionarme. Por eso tengo que agradecer a Bernardo Luis Munuera su empuje y determinación en este tipo de asuntos.
En la sección Primeros Capítulos de su blog, La manía de leer podréis encontrar tres fragmentos de mi novela (o lo qué sea) inédita Un acontecimiento excesivo (o UAE, como prefiero llamarla)
No hace falta que diga lo agradecido que estoy al jefe de La Manía de Leer

Esperemos que los fragmentos os resulten interesantes y que la promoción llegue a buen puerto.


20/2/14

Relato soñado, de Arthur Schnitzler

Traumnovelle

La ronda de la infidelidad no consumada:

Albertine, La joven de la playa, Marianne, Mizzi, la chica de la tienda de disfraces, la enmascarada, Albertine, la chica de la tienda de disfraces, Marianne, Mizzi, un cadáver de mujer, Albertine.


Dice el Ferrater-Mora que Freud estima que no hay actos de ninguna clase, incluyendo actos verbales y sueños, que no tengan una causa. Pudiendo estar más o menos de acuerdo con la cita, considero el psicoanálisis como una forma de narrativa. Por ejemplo, la interpretación freudiana de los sueños requiere en principio la exposición de los acontecimientos del sueño. Es un (psico)análisis basado en una narración.
Toda narración es infidente.
Toda narración es una impostura.

¿Se adscribe Schnitzler a la causalidad freudiana?, es decir, ¿construye su relato de forma que responda a unas causas inconfesables y perentorias que acosan al matrimonio protagonista aún sabiendo la relación entre narración e impostura? 
Creo que Schnitzler representa la verdadera cara del psicoanálisis. Por eso, quizás, Freud le respetaba e incluso “temía”.

Dejemos hablar al experto, Giuseppe Farese:

“Sigmund Freud en una carta a Schnitzler, del 14 de mayo de 1922, en la que confesaba haberlo evitado hasta la fecha por una especie de "temor del sosia", escribía entre otras cosas: "Su determinismo así como su escepticismo —que la gente llama pesimismo—, su penetración en las verdades del inconsciente, en la naturaleza de las pulsiones del hombre, su demolición de las certezas convencionales de la civilización, la adhesión de sus pensamientos a la polaridad entre amor y muerte, todo me sorprendió con una inquietante familiaridad"”

(…)
(Respecto a Relato soñado): “La trama de lo que se podría definir como una obra de teatro de desengaños y de deseos insatisfechos —ninguna de las aventuras erótico-surreales de Fridolin llega a cumplirse, la traición de Albertine ocurre sólo en el sueño— se desenreda a lo largo del hilo del mutuo extrañamiento de los protagonistas, de su alejarse y de su progresivo reunirse. La condición psicológica de Fridolin y Albertine trae a la memoria las agudas observaciones de Schnitzler sobre el psicoanálisis y particularmente su original alusión a esa "especie de territorio intermedio que fluctúa entre el consciente y el inconsciente" que él definía como "medioconsciente" o "semiconsciente", y con base en el cual es posible leer las contradicciones de Fridolin y Albertine. Sobre todo porque el mismo Schnitzler admitía que el arte del escritor debía consistir en "trazar lo más decididamente posible los límites entre el consciente, el semiconsciente y el inconsciente". Si es verdad, como él observa, que "el medioconsciente constituye el territorio más extenso de la vida psíquica y espiritual, y desde ahí los elementos emergen ininterrumpidamente al consciente o se precipitan en el inconsciente", entonces también el reencuentro final entre Fridolin y Albertine, después de la turbulenta noche de los deseos insatisfechos, adquiere el significado de una elevación al consciente que, sin proveer certezas, podría justificar aquél "riesgo" de una solución positiva que ya algunos años antes había propuesto Rey como una hipótesis. La frase final con la que Albertine busca apagar el entusiasmo optimista de su marido: "No se puede hipotecar el futuro", parece evidenciar más bien la inseguridad esencial que siempre había caracterizado a las obras de Schnitzler en los últimos años”

Arthur Schnitzler, a setenta años de su muerte, de Giuseppe Farese; Traducción de Guadalupe Alonso.

En la traducción de Miguel Sáenz para Acantilado el "No se puede hipotecar el futuro" aparece así:

—¿Qué vamos a hacer, Albertine?

Ella sonrió y, tras una breve vacilación, repuso:
— Dar gracias al Destino, creo, por haber salido tan bien librados de todas esas aventuras... de las reales y de las soñadas.
—¿Estás segura? -le preguntó él.
— Tan segura que sospecho que la realidad de una noche, incluso la de toda una vida humana, no significa también su verdad más profunda.
— Y que ningún sueño -suspiró él suavemente- es totalmente un sueño.
Ella cogió la cabeza de él entre sus manos y la apoyó cariñosamente contra su pecho.
— Pero ahora estamos despiertos -dijo- para mucho tiempo.
Para siempre, quiso añadir él, pero, antes de que pronunciara esas palabras, ella le puso un dedo sobre los labios y, como para sus adentros, susurró:
— No se puede adivinar el futuro.
Permanecieron así en silencio, dormitando los dos un poco y próximos entre sí, sin soñar...


Las grandes obras de la literatura lo son en gran medida porque generan una serie de preguntas en los lectores. Quizás la principal pregunta que suscita es quién es realmente el soñador. Y esta pregunta, a su vez, crea una serie de interrogantes: ¿Es el narrador el soñador?, ¿Traumnovelle hace referencia únicamente al relato de Albertine de su sueño en el que es infiel a Fridolin y dónde éste aparece crucificado?, ¿pertenece al mundo onírico la reacción de Fridolin, más airada ante el sueño (ficción alegórica) que a la confesión que ella le hace sobre su intento frustrado de infidelidad durante su vacaciones en Dinamarca?, ¿es el sueño, el relato soñado, la aventura de Fridolin?
Pensemos, por ejemplo, en los curiosos apellidos de quienes le introducen en el mundo exclusivo orgiástico y en el de la muerte, dos de los personajes más cercanos a Fridolin y que no son conocimientos de su aventura nocturna, Nachtigall (Ruiseñor) y Adler (Águila). Pensemos también en la exagerada casualidad que encierra su introducción al reducto clasista:

— ¿Así que has conseguido realmente un disfraz?

—Ya ves. ¿Y la contraseña?
— ¿Insistes en ir?
—Sin falta.
—Entonces... La contraseña es Dinamarca.
— ¿Estás loco, Nachtigall?
— ¿Por qué loco?
—Por nada, por nada... Casualmente he estado este verano en la costa danesa.

En todo caso el sueño-relato funciona como alegoría. Es complicado desentrañar el sentido final (la causa) del sueño de Albertine, el fragmento de la novelle verdaderamente onírico. La extrañeza y el sinsentido de nuestros sueños permitió a Freud fundar su psicoanálisis, una “ciencia” que se asienta en un doble subjetivismo, el del soñador y el del interpretador.
Sin embargo Traumnovelle sí que tiene un claro carácter alegórico, el de los acontecimientos y las causas de una crisis matrimonial. Sin embargo la grandeza de Schnitzler es no plantear el tema directamente. Le confiere la extraña textura de los sueños, la reviste de inverosímiles pero posibles acontecimientos. Conjuga, en suma, la confusión de los sueños y la contundencia narrativa, sabiendo que ambos pertenecen al ámbito de lo falso, de lo impostado, de la ficción.

15/2/14

Le ParK, de Bruce Bégout

En primer lugar os recordaré que la novela de Bégout está traducida del francés por Rubén Martín Giraldez quien, como sabéis, es un buen amigo. Haríais mal en considerar esta recomendación fruto del corporativismo. La mayor parte de lo que aparece a continuación lo escribí tras leer el original, así que no es esencialmente un acto publicitario (aunque en cierta manera también puede considerarse así, qué le vamos a hacer) 

La cuestión principal es que me parece triste que la traducción y publicación de Le Park haya pasado desapercibida. Es una de esas extrañas e inclasificables novelas que no se ajustan a los patrones estandar de narrativa y que ofrecen un punto de vista incisivo sobre la ambigüedad moral de la sociedad en que vivimos.
Le Park en cierta manera se podría considerar el Locus Solus del siglo XXI, no tanto en lo que se refiere a los juegos lingüísticos, sino porque nos ofrece un viaje por un lugar plagado de horrores exhibidos como atracciones. Un lugar inhóspito, deshumanizado y aislado.
Un intento de  sinopsis:
Construido en una isla privada de 624 km2, cerca de Borneo, Le ParK no es un simple parque de atracciones. Si, como se lee al inicio de la novela, los nombres propios no tienen la necesidad de significar nada, Le ParK es una excepción, ya que su nombre designa su función. Es un parque pero no un parque como otros. Es todos los parques y mucho más que los contenidos de todos los parques de atracciones juntos. A lo largo del texto, que funciona a nivel divulgativo, iremos conociendo peculiaridades de Le ParK. 
Sólo se admite la entrada a cien personas diarias que viajan acompañados por guías en grupo de cinco, sin que los grupos de turistas coincidan en ningún momento. Dentro del parque multitud de figurantes animan el ambiente festivo y miles de trabajadores se ocupan de que todo funcione. Kalt, un millonario ruso, es su propietario y su idea es construir el parque de atracciones que contuviese todas las formas posibles de diversión. La idea fue desarrollada por Licht, el arquitecto que intenta conjugar, con resultados equívocos, la frialdad de las construcciones con la calidez de lo orgánico, y que vive encerrado en una literal Torre de marfil enclavada en el mismo parque.
El visitante encuentra que todo es posible en Le ParK. De hecho, Le ParK, desde su perspectiva de isla, funciona como espejo del mundo. De todo el Mundo. Por tanto toda consideración moral está excluida en sus atracciones, al mismo tiempo que naturaleza y técnica comparten espacio. Así según se suceden las descripciones de los distintos espacios del parque entendemos la controvertida naturaleza del parque: Un campo de concentración que funciona como casino; un zoológico en el que los animales comparten espacio con los visitantes y cuando uno de ellos es devorado por una fiera, sus gritos agónicos son grabados y reproducidos por megafonía; un cabaret kitch donde experimentar la conspiración y ejecución de una revolución sangrienta; una atracción donde el visitante puede vestirse un mono naranja y sufrir torturas asistidas por ordenador, etc. Las vidas de Kalt y Licht se entremezclan con la descripción de Le Park, y en su aparente calidad de informe analítico exhaustivo, se analiza económicamente la repercusión del parque y las contradictorias informaciones aparecidas en los medios sobre su existencia… y curiosas y escalofriantes leyendas urbanas tejidas en torno a la existencia de Le Park.



La novela funciona como una aparente descripción objetiva de la existencia y las repercusiones sociales de Le Park. Pero tal vez nos equivoquemos. Un narrador “mayestático”, como él se autodenomina, en primera persona del plural, permite que nos mantengamos alejados, expectantes, de aquello que se nos describe. El estilo se adecua a lo que se narra pero sin que la persistente voz monocorde del narrador, que no quiere implicarse en lo que cuenta, nos abandone. Poco a poco nos daremos cuenta que estamos en manos de una especie de narrador objetivo e hipócrita al mismo tiempo. Y que nosotros, como lectores ávidos de experiencias, no somos mucho mejores que él (ellos) narrador. Las consideraciones morales sobre lo que se nos muestra pertenecen al individuo, pero la distracción, el entretenimiento, el consumo, pertenecen a las masas. Y en las masas se diluye la moralidad individual. ¿Es eso cierto? Es bastante posible. En Le Park posiblemente encontraremos una respuesta a este tipo de duda.

¿Metáfora del mundo actual?  El entretenimiento es un negocio. La información es un negocio. Somos una masa de ludoespectadores con la moral encallecida ante la perversión del mundo. No está nada mal que de vez en cuando alguien nos lo recuerde de forma inteligente, lúcida y, sí, es contradictorio, entretenida.

¡Bienvenidos a Le Park!

Le Park, de Bruce Bégout. Publicado por Editorial Siberia, traducido del francés por Rubén Martín Giraldez.

9/2/14

Apostillas a The Killers, de Hemingway, Borges y Siodmak

Establezcamos primero la cronología:

The Killers es un relato de Ernest Hemingway. Apareció publicado por primera vez en 1927 en Scribner's Magazine
The Killers, basada en el relato de Hemingway, fue estrenada en 1946, dirigida por Robert Siodmak, con guión de Anthony Veiller y, al parecer, John Huston y Richard Brooks. Sus principales intérpretes fueron Ava Gardner, Burt Lancaster y Edmond O'Brien.
La espera, es un relato de Jorge Luis Borges “contenido” en El Aleph
En el año 2004, David Foster Wallace publica su reseña Borges en el diván, una crítica a la biografía escrita por Edwin Williamson, Borges: A Life.
No hace mucho publiqué en el blog un texto sobre la película de Siodmak, centrándome en la peculiaridad, poco común, de mostrar a los personajes de espaldas.


La lectura de la reseña de Wallace, contenida en En cuerpo y en lo otro, con traducción de Javier Calvo, me ha hecho entender alguna cosa que se me escapó cuando hablé de la película.

La espera, un maravilloso relato breve que aparece en El Aleph (1949), está escrito en forma de homenaje múltiple a Hemingway, las películas de gansters y el submundo de Buenos Aires. Un mafioso argentino, mientras permanece escondido de otro mafioso y usando el nombre de su perseguidor, sueña tan a menudo con la aparición de este en su dormitorio que, cuando por fin los asesinos se presentan allí, él…


Con una seña les pidió que esperaran y se dio vuelta contra la pared, como si retomara el sueño. ¿Lo hizo para despertar la misericordia de quienes lo mataron, o porque es menos duro sobrellevar un acontecimiento espantoso que imaginarlo aguardarlo sin fin, o -y esto es quizá lo más verosímil- para que los asesinos fueran un sueño, como ya lo habían sido tantas veces, en el mismo lugar, a la misma hora?


Bien, algún circuito se conectó en mi cabeza después de tantos años (tantos años que hace que YA no leo a Borges) cuando leí “se dio vuelta contra la pared”. Me pregunté, ¿El Sueco se da la vuelta contra la pared? Volví al relato de Hemingway:

Nick opened the door and went into the room. Ole Anderson was lying on the bed with all his clothes on. He had been a heavyweight prize-fighter and he was too long for the bed. He lay with his head on two pillows. He did not look at Nick.

                    ‘What was it?’
                    ‘I was up at Henry’s,’ Nick said, ’and two fellows came in and tied up me and the cook, and they said they were going to kill you.’
          It sounded silly when he said it. Ole Anderson said nothing.
                    ‘They put us out in the kitchen,’ Nick went on. ‘They were going to shoot you when you came in to supper.’
         Ole Anderson looked at the wall and did not sat anything.
                    ‘George thought I’d better come and tell you about it.’
                    ‘There isn’t anything I can do about it,’ Ole Anderson said.
                    ‘I’ll tell you what they were like.’
                    ‘I don’t want to know what they were like,’ Ole Anderson said. He looked at the wall. ‘Thanks for coming to tell me about it.’
                    ‘That’s all right.’
          Nick looked at the big man lying on the bed.
                    ‘Don’t you want me to go and see the police?’
                    ‘No,’ Ole Anderson said. ‘That wouldn’t do any good.’
                    ‘Isn’t there something I could do?’
                    ‘No. There ain’t anything to do.’
                    ‘Maybe it was just a bluff.’
                    ‘No, it ain’t just a bluff.’
          Ole Anderson rolled over towards the wall.
                    ‘The only thing is,’ he said, talking towards the wall, ‘I just can’t make up my mind to go out. I been in here all day.’
                    ‘Couldn’t you get out of town?’
                    ‘No,’ Ole Anderson said. ‘I’m through with all that running around.’
          He looked at the wall.
                    ‘There ain’t anything to do now.’
                    ‘Couldn’t you fix it up some way?'
                    ‘No. I got in wrong.’ He talked in the same flat voice. ‘There ain’t anything to do. After a while I’ll make up my mind to go out.’
                    ‘I better go back and see George,’ Nick said.
                    ‘So Long,’ Said Ole Anderson. He did not look towards Nick. ‘Thanks for coming around.’
          Nick went out. As he shut the door he saw Ole Anderson with all his clothes on, lying on the bed looking at the wall.



A diferencia de los relatos de Hemingway y Borges, obviamente conectados (no puedo evitar incluir una Nota a este comentario) en la película de Siodmak, El Sueco, aunque en principio oculto en las sombras de la habitación en la que ha decidido esperar a la muerte tumbado en un camastro, finalmente sale a la luz (el rostro de Lancaster) y espera a sus ejecutores mirándoles a la cara.
Lo que relaciona a La espera y a la película de Siodmak es su pretensión de “completar” el relato de Hemingway. No voy a volver aquí a comentar lo sobrevalorado que me parece el escritor estadounidense, ni a repetir mis opiniones negativas sobre los relatos dialogados, pero si algo tiene de bueno The killers de Hemingway es su incompletitud, su cualidad de fragmento de un suceso más extenso del que nada sabemos. Borges intenta meterse en la piel de su particular Sueco a través de temas que identificamos como propios de él. Veiller, el guionista de la película, transcribe en los siete primeros minutos de la película el relato de Hemingway. A partir de ahí, a través de un entramado que, como comenté, bebe de Ciudadano Kane, y en cierta manera de Perdición de Wilder, ya que la investigación sobre los motivos de la muerte de El Sueco la lleva a cabo un agente de seguros, la historia de Veiller toma los derroteros del cine negro clásico (de hecho The Killers-Forajidos ES un clásico) intentando justificar los hechos que llevan a la muerte de nuestro héroe (¿acaso en el relato de Hemingway El Sueco puede considerarse un héroe?: No) y al ajusticiamiento de los criminales (los asesinos del título, y también la organización de la que son ejecutores) siguiendo el precepto del Código Hays: “No se autorizará ningún film que pueda rebajar el nivel moral de los espectadores. Nunca se conducirá al espectador a tomar partido por el crimen, el mal, el pecado”. Así, El Sueco, un personaje ambiguo, o directamente sin calificar moralmente en el relato de Hemingway, deviene en el héroe moral, junto al agente de seguros que se encarga de “resolver” el caso. Pero el hecho que le convierte en héroe, lo que impulsa a O’Brien a investigar, es algo tan baladí y en cierta manera tan inverosímil, que uno se pregunta dónde reside la consistencia del guión. Estamos pues ante una película sólida y contundente, una maravilla de producción que parte de un breve relato, pero cuya continuidad reside en un hecho increíble (la beneficiaria de una póliza de seguros), pero que permite a la historia adaptarse al Código.
Lo que me pregunto es si es esta inconsistencia argumental, que no impide que el desarrollo de la película sea impecable, la que hace que Siodmak tome la decisión de mostrar continuamente a sus personajes de espaldas como pretendiendo recalcar la cualidad de impostura de toda la historia.







Nota: “obviamente conectados”… me pregunto si la viuda-albacea-loquesea de Borges, tan puntillosa en cuanto a todo aquello que suponga una reescritura de la obra sobreregistrada del escritor argentino, lo es también respecto a las “apropiaciones” que realizó éste en toda su obra.

1/2/14

Esto no es una novela, de David Markson

Antes de empezar leed el acertado post de Hanna O. Semicz sobre Esto no es una novela de Markson

Como podéis ver en el post Hanna recopila los variados argumentos que sobre el texto da el Escritor (¿es factible decir Markson? ¿Debemos conformarnos con identificar Escritor con narrador? Pero, recordemos, esto no es una novela) Es decir, este libro es aquello que el Escritor quiere que sea. Pero también, en última instancia, es aquello que el Lector (nosotros) quiere que sea.

Antes de aclarar qué es lo que creo que es el libro de Markson (mi opinión no difiere mucho de la de Hanna) voy a copiar unas notas sobre lo que David Foster Wallace escribió sobre La amante de Wittgenstein y que pueden aplicarse a nuestro caso:

“(…) la relación que mantiene La amante de Wittgenstein (…) no se reduce a citar a Wittgenstein de formas extrañas, ni aludir a su obra, ni tampoco a intentar llevar a cabo una especie de dramatización de los problemas intelectuales que ocupaban y oprimían al filósofo. El libro de Markson plasma, de forma imaginativa y también concreta, ese mundo matemático tan severo con cuya evocación Wittgenstein revolucionó la filosofía por medio de la argumentación abstracta. (…) La amante, sin embargo, formula la pregunta que su maestro jamás plantea de forma impresa: ¿qué pasaría si alguien tuviera que vivir en un mundo Tractatusizado?”

La plenitud vacía; En cuerpo y en lo otro, David Foster Wallace; traducción de Javier Calvo para Mondadori.

El mundo es todo lo que acaece” Este aforismo de Wittgenstein se convierte en el motor de la última narrativa de Markson.
No en vano uno de las no-sé-cómo-llamar, ¿frases, párrafos, aforismos?, que conforman Esto no es una novela dice:

¡Wittgenstein, eres tú el que produce toda la confusión!


O como escribía Wallace en el artículo citado, “el señor Markson, al tomar una metafísica claramente atomista y transformarla en arte, ha conseguido algo parecido al melodrama definitivo”.

Atomista y solipsista, la narrativa de Markson avanzó hacia su autonegación.

Como en La amante de Wittgenstein todo está en la cabeza del Escritor. Aparte de eso quedan los Hechos. No los hechos de una hipotética realidad externa a la cabeza del Escritor, sino los hechos que el Escritor considera relevantes, exactos o no, ciertos o no. No se trata de una recopilación de no-sé-cómo-llamar. Se trata de la recopilación del ideario del Escritor (sea Markson o un narrador innominado) que tiene un objetivo concreto y para nada azaroso.
Los Hechos a los que se refiere el Escritor son la Muerte. La Muerte como una constante que siempre acaece y la única certeza que podemos extraer de la realidad exterior.
En realidad la lectura de Esto no es una novela es deprimente.
Y eso es lo que nos quería transmitir Markson.
Y lo hace a través de una sucesión de no-sé-cómo-llamar.
Eso es meritorio, sí. Pero el resultado ataca al lector y lo hunde en una visión pesimista del mundo (de la realidad)
Esto es, la gran mayoría de los mencionados en Esto no es una novela están muertos, Markson está muerto, el Lector estará muerto.
El lector estará muerto.
Todos estaremos muertos.
Tal vez no es eso lo que queremos leer.

Pero esto no es una novela.

Nota: No quiero dar la sensación de estar desaconsejando la lectura de Esto no es una novela. Todo lo contrario.

26/1/14

Jota Erre, de William Gaddis (y III)

¿Qué cuenta Jota Erre? En esencia la novela de Gaddis es una crítica al capitalismo centrada en el sistema financiero estadounidense. En ella, Jota Erre, un niño de once años, partiendo de una acción, real pero simbólica, de un dólar y un montón de publicidad que proponen inversiones engañosas levanta un entramado empresarial sin ninguna base económica real, es decir sin nada con valor como soporte. 
La reflexión a la que nos empuja Gaddis trata sobre el valor espurio de la base del sistema económico capitalista y, principalmente, sobre la forma en que esa falsa valoración de las cosas afecta a la vida de las personas. Gaddis realiza su crítica sin abandonar en ningún momento el tono irónico que le es propio llevando su narración a las lindes de lo tragicómico. La falsa verdad, impostada e inamovible, que subyace a todo nuestro sistema financiero (lo que es válido para EEUU lo es para el resto del mundo) y que hace que nos parezca de manera cíclica y recurrente que el capitalismo está al borde del colapso, que es un sistema insostenible, pero que nos sorprende con cada nueva reinvención del propio sistema que implica una vuelta a los viejos métodos que lo llevaron al borde de la ruina, no impide que podamos reírnos a pesar de la opresión que el sistema aplica a nuestras vidas. Si no somos capaces de apreciar la ironía de la vida quizás será mejor que nos dediquemos a la economía.
La crítica de Gaddis no está dirigida directamente contra el sistema (de hecho sí está dirigida contra el sistema, pero lo asume como mal inevitable) sino sobre la forma en que éste anula cualquier posibilidad de apreciar la belleza del arte. En Los reconocimientos se relativizaba sobre esa belleza a través de la imitación y la copia. En Jota Erre intenta demostrar como la realidad (en forma de agresivo mundo económico) arremete directamente contra todo “activo intangible”: contemplar las estrellas, la música, la creación literaria…

(Bast): —(…) escucha, lo único que quiero que hagas es que te olvides un momento de las deducciones esas de cinco centavos de los activos netos tangibles esos y escuches una obra de un músico extraordinario, es una cantata de Bach, la cantata número veintiuno de Johann Sebastián Bach, joder, Jota Erre, ¿no entiendes que lo que estoy tratando de, de mostrarte es que existen otras cosas que son, que son activos intangibles? (…)

Esta continua anulación de la belleza queda patente a través de la estructura de la novela, compuesta en su mayor parte de diálogos y conversaciones que tienden al monólogo solipsista. Hay una especie de pirámide dialogal que se corresponde en cierta manera con la pirámide de poder económico. Cuánto más alto se encuentra un personaje en esa (impostada) pirámide de poder, mayor es su tendencia a no escuchar a los que están por debajo. Las conversaciones de Jota Erre, y en general de todas las novelas de Gaddis, constituyen una demostración de la incapacidad de comunicación.
Ya lo comenté con anterioridad, todo en Gaddis deviene ruido, un ruido de fondo ominoso que apaga y oculta, e imposibilita acceder a, todos esos “activos intangibles” que conforman la belleza del mundo y el arte.
Por eso chocan con intensa fuerza los extraños y breves puentes entre escenas a cargo de un narrador omnisciente, cargados de una increíble prosa poética, que devienen (no es casual) irreales.
Lo que Gaddis demuestra con esas enérgicas descripciones es su voluntad de abandonar la Literatura para mostrarnos lo que en nuestros tiempos está ahogando a la propia Literatura: la chabacanería de las voces de la realidad. Lo grandioso de Gaddis es que voltea esa propuesta y es capaz de elevar a Literatura la vulgaridad de las conversaciones cotidianas.

Y eso es casi todo lo que puedo decir. Nada puede sustituir al marasmo intelectual que provoca la lectura de Jota Erre. No soy capaz de explicar cómo Gaddis es capaz de arrastrarnos a través de conversaciones torrenciales que no llevan a ninguna parte y al mismo tiempo mostrarnos, como fondo a esos infructuosos diálogos, la evolución de la historia que nos cuenta. Y por otra parte resulta sorprendente la relación que se establece entre las novelas de Gaddis. Lo normal es que una novela rememore o tome prestados temas de anteriores novelas. Jota Erre es impensable sin Los reconocimientos, es cierto, pero en esta novela se anticipan los temas de las siguientes novelas de Gaddis. Así, de la misma forma que Jota Erre finaliza en un hospital, Su pasatiempo favorito se inicia en otro y Oscar Crease, su protagonista, hereda algunos rasgos de personajes de Jota Erre, incluida la obra de teatro plagiada de Platón, al mismo tiempo que el niño atrapado en una escultura que aparece brevemente en Jota Erre será uno de los temas principales de SPF; la explotación de minerales en África, tiene su sentido en Gótico carpintero, que supone la exacerbación de la falta de comunicación; y, por supuesto, Ágape se paga, narrada por uno de los protagonistas de Jota Erre, publicada póstumamente, es la demostración de la imposibilidad de escribir la historia de la pianola como símbolo de la falsedad de nuestros tiempos, un tema que atraviesa Los reconocimientos y Jota Erre. Quizás, como Gaddis no pudo escribir esa tesis sobre la pianola a causa del ruido de fondo, nos dejó estas cinco magníficas novelas. 
Cinco obras maestras luchando contra el ruido de fondo.

(El fragmento de la traducción de JR a cargo de Mariano Peyrou, para editorial Sexto Piso)

23/1/14

Jota Erre, de William Gaddis (II)

Weia! Waga!
Woge, du Welle,
walle zur Wiege! 
Wagalaweia!
Wallala, weiala weia!

ΕΒΦΜ ΣΑΟΗ ΑΘΘΦΒΡ
FROM EACH ACCORD
From each according to his ability, to each according to his need. 
Jeder nach seinen Fähigkeiten, jedem nach seinen Bedürfnissen.
De cada uno según sus capacidades, para cada uno de acuerdo con sus necesidades.
Kart Marx, "Crítica del Programa de Gotha", 1875.


They afterwards took me to a dancing saloon where I saw the only rational method of art criticism I have ever come across. Over the piano was printed a notice:
PLEASE DO NOT SHOOT THE PIANIST.
HE IS DOING HIS BEST.
The mortality among pianists in that place is marvelous.
Oscar Wilde, “Impressions of America”, 1883.


—Cuidado, Tom, cinco Jones te van a atropellar con su mierda de gari…
—¿Qué dice?
—Dice sin cojones, coño…
—Madre, coño…

Si todos los instrumentos pudieran cumplir su cometido obedeciendo las órdenes de otro o anticipándose a ellas, como cuentan de las estatuas de Dédalo o de los trípodes de Hefesto, que, según dice el poeta "entraban por sí solos en la asamblea de los dioses", si las lanzaderas tejieran solas y los plectros tocaran sobre la cítaras, los maestros no necesitarían ayudantes ni esclavos los amos.
Aristóteles, Política.


Así éstos conversaban. Tetis, la de argénteos pies, llegó al palacio imperecedero de Hefesto, que brillaba como una estrella, lucía entre los de las deidades, era de bronce y habíalo edificado el cojo en persona. Halló al dios bañado en sudor y moviéndose en torno de los fuelles, pues fabricaba veinte trípodes que debían permanecer arrimados a la pared del bien construido palacio y tenían ruedas de oro en los pies para que de propio impulso pudieran entrar donde los dioses se congregaban y volver a la casa. ¡Cosa admirable! Estaban casi terminados, faltándoles tan sólo las labradas asas, y el dios preparaba los clavos para pegárselas. 
Homero, Iliada, canto XVII, 368 y ss

(Bast): —El Departamento de Arte ha prometido que el oro del Rin de verdad llegaría el viernes, así que hoy tendréis que hacer como si estuviera. Haced como si estuviera ahí, brillante y reluciente, estais nadando alrededor, protegiéndolo, pero ni en sueños se os ocurriría que se encuentra en peligro. Ni en sueños se os ocurriría que alguien pueda atreverse a intentar robarlo, ni siquiera cuando aparece el enano. El enano Alberich, que primero llega buscando amor.

(Gibbs): — (…) igual que Bizet fue condenado por parecerse a Wagner pero no ser Wagner por parte de gente que nunca había oído a Wagner y no podía entender a Bizet (…)


Una carta de Mozart a su prima.

Mademoiselle, ma trés chére Cousine 
Vous croyez peut-être, ou vous pensez, que je suis mort ! — — que j'ai crevé ? — ou trépassé ? — mais non ! Ne le pensez pas, je vous prie ; car penser et chier font deux ! — Comment pourrais-je aussi joliment écrire si j'étais mort ? — Comment serait-ce bien possible ? — — — De mon si long silence je n'entends point m'excuser, car vous n'en croiriez rien ; mais ce qui est vrai reste vrai ! — J'ai eu tant à faire que j'avais certes le temps de penser à la petite cousine, mais non d'écrire, donc j'ai dû y renoncer. 
Mais à présent j'ai l'honneur de vous demander comment vous vous trouvez et vous portez ; si vous allez bien à la selle — ou si vous avez la varicelle — si vous m'aimez encore un peu — ou si vous écrivez en bleu — si pour moi votre coeur est tendre — ou si vous songez à vous pendre — ou si vous m'en vouliez, qui sait? à moi qui suis un benêt ; si vous seriez prête à faire la paix, sinon, ma foi, je lâche un pet ! Mais vous riez — — victoria ! — — Que nos culs soient signes de paix ! — Je pensais bien que vous ne pourriez me résister plus longtemps. Oui, oui, sûr de mon fait je suis, dussé-je encore chier aujourd'hui, même si dans 15 jours à Paris suis. Si donc vous me voulez répondre, depuis Augsbourg qui n'est pas Londres, écrivez-moi dans la semaine, pour que la lettre me parvienne, sinon je crains qu'elle ne se trotte, et qu'au lieu d'elle j'ai une crotte. Une crotte ! — — Crotte ! — ô crotte ! — ô doux mot ! — Crotte ! — Suçote ! — Joli aussi ! — Crotte, suçote ! — Crotte ! — Léchote — Ô charmante ! — Crotte, léchote ! Ça me réjouit ! — Crotte, suçote et léchote ! Suçote crotte, et léchote crotte — — Pour en venir à autre chose : vous êtes-vous déjà bien amusée au carnaval? À Augsbourg on peut en ce moment s'amuser mieux qu'ici. Je souhaiterais d'être auprès de vous afin de pouvoir bien gambader avec vous. Ma maman et moi, nous présentons tous deux nos compliments à M. votre père et Mme votre mère, et nous espérons que vous êtes tous 3 en fort bonne santé. Nous le sommes, grâce et louange à Dieu. Ne crois pas ça. D'autant mieux, mieux d'autant. A propos : où en est la langue française ? - Pourrai-je bientôt écrire toute une lettre en français ? - De Paris, n'est-ce pas ? - Dites-moi : avez-vous encor le spunicunifait ? - Je le crois. Mais il me faut encore, avant de conclure, car je dois bientôt m'arrêter, parce que je suis pressé, car je n'ai dans l'instant absolument rien à faire ; et puis aussi, parce que je n'ai plus de place, comme vous voyez ; le papier est bientôt fini ; et je suis aussi déjà fatigué ; les doigts me brûlent à force d'écrire ; et enfin aussi je ne saurais pas, s'il y avait vraiment encore de la place, ce que je pourrais encore écrire, sinon l'histoire que j'ai en tête de vous raconter. Écoutez donc. Il n'y a pas longtemps que cela s'est passé ; c'est arrivé ici dans le pays. Cela fit d'ailleurs sensation ici, car cela semble impossible ; d'ailleurs, soit dit entre nous, on ne sait pas encore l'issue de l'affaire. Donc, en bref, c'était à 4 heures d'ici environ, je ne sais plus l'endroit - - c'était un village ou quelque chose d'approchant ; eh bien, c'est finalement indifférent que ce fût Tribsterill, où la crotte s'écoule dans la mer, ou Burmesquick, où l'on tourne les tous du cul de travers ; en un mot, c'était un endroit, voilà. Il y avait là un pasteur ou berger, qui était déjà assez vieux, mais qui avait tout de même encore l'air robuste et vigoureux ; il était célibataire, et bien pourvu, et il vivait fort agréablement. Ah, il faut encore que je vous dise, avant de vous conter l'histoire en détail, qu'il avait une tonalité effrayante quand il parlait ; on ne pouvait qu'avoir peur en l'entendant causer. Enfin, pour évoquer brièvement l'affaire, il faut que vous sachiez qu'il avait aussi un chien qu'il appelait Bellot, un très beau grand chien, blanc avec des taches noires. Eh bien, un jour, il allait avec ses moutons, dont il avait 11 mille sous ses ordres ; et il avait un bâton à la main, avec un joli ruban rose pour le tenir. Car il ne partait jamais sans bâton. C'était une sorte d'usage ; continuons. Après avoir marché une bonne heure, il fut fatigué, et il s'assit près d'une rivière. Enfin il s'endormit, et voilà qu'il rêva qu'il avait perdu ses moutons, et de frayeur il s'éveilla, mais vit alors, à sa très grande joie, qu'il avait de nouveau tous ses moutons. Enfin il se leva, et il repartit, mais pas longtemps ; car au bout d'une demi-heure à peine, il arriva à un pont, lequel était très long, mais bien prémuni des deux côtés, afin qu'on ne pût pas en tomber ; alors il considéra son troupeau ; et parce qu'il lui fallait passer le pont, il se mit à faire traverser ses 11 mille moutons. 
A présent ayez l'obligeance d'attendre que les 11 mille moutons soient passés, car je veux vous conter toute l'histoire. Je vous ai déjà dit qu'on n'en sait pas encore l'issue. J'espère néanmoins que, tant que je vous écris, ils seront sûrement passés ; sinon, cela m'est bien égal ; pour moi, ils auraient aussi bien pu rester de ce côté-ci. Ils n'avaient qu'à s'amuser en attendant; tout ce que j'en savais, je l'ai écrit. Et il vaut mieux que je me sois arrêté, plutôt que d'ajouter des mensonges. Aussi bien, alors vous n'auriez rien cru de toute l'histoire, tandis que là — croyez-moi — ça n'est que la moitié que vous ne croyez pas. Maintenant je dois conclure, même  si je trouve ça dur ; qui commence doit aussi s'arrêter, sinon il ne fait qu'embêter. À tous mes amis faites mes compliments, et qui ne le croit qu'il me lèche le fondement, de maintenant jusqu'à la fin des temps, jusqu'à ce que je sois intelligent. Le malheureux aura de quoi faire, en y pensant mon coeur se serre, je crains qu'il n'ait pas son content : de crotte ne saurais chier tant ! Adieu, petite cousine, je suis, je fus, je serais, j'ai été, j'avais été, j'aurais été, ô si j'étais, ô que ne suis-je, Dieu veuille que je sois, je serais été, je serai, si je serais, ô que je serais, j'aurais eu été, j'aurais été, ô si j'avais été, ô que n'ai-je été, Dieu veuille que j'eusse été, quoi ? — un balourd17. Adieu, ma chère cousine pas voisine ! — je suis le de fait véritable cousin.
Mannheim, le 28 fév. 1778 Wolfgang Amadé Mozart 



(Gov. Cates): —(…) "joder, que quede bien claro que con el único negocio que no me voy a arruinar es el negocio del libro, siempre pensé que Vida se avergonzaba tanto de todo el dinero que la familia de él había ganado con el cemento, joder, que la industria editorial le parecía la forma más rápida de librarse de él"

(Teakell): —(…) “De hecho hace poco coincidí con él en el sitio ese tan acogedor que hay ahí, al lado de la oficina de correos, y me pasó un libro llamado El ascenso de la meritocracia, algunas ideas muy interesantes, comandante, se lo dejaría si pensara que sabe leer. Hay que pagarles a esos chavales un sueldo en lugar de ponerles notas y podrían aprender en qué consiste Estados Unidos en realidad”

¡El poder absoluto podría alcanzar!
¿Si no consiguiera el amor, 
no podría con astucia, 
obtener el placer? ¡Seguid riendo!
¡El nibelungo se dispone 
a jugar con vosotras!
(...)
¿Todavía no tenéis miedo?...
¡Pues, haced ahora el amor
en la oscuridad, húmedas criaturas!
¡Yo apago vuestra luz,
arranco el oro de la roca 
y forjaré el anillo de la venganza!
Que las aguas lo oigan:
¡maldigo por siempre al amor!.

Frase final de Alberich, escena primera del Preludio de El Oro del Rhin.

(Bast): —(…) escucha, lo único que quiero que hagas es que te olvides un momento de las deducciones esas de cinco centavos de los activos netos tangibles esos y escuches una obra de un músico extraordinario, es una cantata de Bach, la cantata número veintiuno de Johann Sebastián Bach, joder, Jota Erre, ¿no entiendes que lo que estoy tratando de, de mostrarte es que existen otras cosas que son, que son activos intangibles? (…)

Los textos pertenecen a la traducción de JR a cargo de Mariano Peyrou, para editorial Sexto Piso.