15/6/07

Apostillas al comentario sobre "Rosa Schwarzer vuelve a la vida", de E. Vila-Matas

Este relato de Vila-Matas que hemos comentado es el que recuerdo más vivamente de la primera lectura del libro. Como suele suceder los motivos son extraliterarios.
Unos días antes de leer la historia de Rosa Schwarzer había visto un documental en el que se narraba las condiciones precarias en las que los trabajadores del Museo del Hermitage desarrollaban sus funciones. Especialmente dramático era el testimonio de una celadora de sala del museo. Rosa Schwarzer en San Petersburgo. O más bien en Leningrado, ya que la historia que se cuenta y también la que explicaba el documental, tenía que ver con la última época de la Unión Soviética.


Nuestra Rosa Schwarzer dormita. Su mirada se pierde ensoñadora en los cuadros que la rodean. Frente a ella Danae, de Rembrandt




y, de repente…

Copio de ArteHistoria:

En 1985 un lituano llamado Bronius Maiguis atentó contra la obra rociándola con ácido sulfúrico y realizando diversos cortes con un cuchillo. Tras 12 años de intensas restauraciones el lienzo ha sido expuesto en su lugar original protegido por un cristal antibalas. Mijaíl Piotrovski, el director del Hermitage, ha comentado al respecto que "aquella Danae que existía ya no existe. Nuestro objetivo es mostrar al público lo que ha quedado de la obra maestra de Rembrandt (...) Los restauradores no se inmiscuyeron en la pintura del autor y, por eso, se logró conservar su espíritu".

(La historia se repite prácticamente igual por toda la red: SIEMPRE se destaca que Bronius Maigis era lituano. No se explica si era un perturbado, si tenía (estúpidas e injustificables) reivindicaciones... parece ser que basta ser lituano para que el suceso se explique en sí mismo) (en una página portuguesa se dice que Maiguis era un demente lituano)

Dos consideraciones:
Una: Si la Rosa Schwarzer soviética tuvo el día anterior una jornada atroz y atraída por las sombras que parecen acechar tras el dosel, seducida por la inminente llegada de Zeus metamorfoseado en vaya-usted-a-saber-qué, dejó que su alma iniciase un viaje como su homónima alemana lo haría (quizás el mismo día, quizás años más tarde) al cuadro de Klee, ¿pudo salir a tiempo? ¿atravesó la cortina de ácido para poder ocupar de nuevo su sitio?
Dos: La Danae de Rembrandt no existe. Lo que vemos es una sombra, el espíritu de una obra. Supongamos que todas las copias del relato Rosa Schwarzer vuelve a la vida, de Enrique Vila-Matas desaparece misteriosamente (una trama urdida por una organización lituana, sin duda) y que a partir de fragmentos inconexos y empleando la memoria (la de los lectores, incluso la del autor como lector de su obra) intentamos reconstruirlo. Tenemos a Rosa Schwarzer, tenemos los cuadros de Klee, un parque, una familia... ahora reconstruyamos el espíritu de la obra que se perdió elevándose junto al humo azul ardiente de África.

(pensé en el suceso porque si no recuerdo mal en la misma sala, según el documental, había otro retrato de un hombre escondido tras una puerta que parecía contemplar horrorizado el demente atentado... después de Vila-Matas concluí que era el Príncipe Negro regocijándose)

Otros:
Rosa Schwarzer vuelve a la vida
Muerte por saudade
En busca de la pareja eléctrica

4 comentarios:

vidi dijo...

¡Imagínate! El relato de Vila-Matas ha desaparecido. El gobierno determina que tan hercúleo trabajo se encargue a los más eruditos que después de muchos años y esfuerzos por recrear letra a letra a Rosa Schwarzer, apelarían visiblemente derrotados ante las cámaras de Tv de todo el mundo... "Rogamos... suplicamos a todo lector de Vila-Matas, nos hagan llegar toda la ayuda posible por encontrar a la desaparecida Rosa Schwarzer. Responde al sonido del tam-tam"... Y conmovidos, el clamor popular de millones de voces en todo el mundo se uniría para devolverle la vida a Rosa Schwarzer... "¡Roooosa! ¡Rooooosa! ¿Quiere dedicarle al mundo entero sus primera palabras?... " y la mujer, todavía un poco aturdída diría "Gracias por nada". Que cosas, ¿no?

Gabriela Zayas dijo...

Me gustaría ir al Ermitage. Yo también he estado, estos dias, pendiente de Vila-Matas, pero de otro relato, el de sus días en París y la historia de la rue Vaneau...
Abrazos.

Portnoy dijo...

Y quien no, Gabriela... ya nos contarás sobre Paris...
Gracias Vidi por tu comentario
Saludos

Anónimo dijo...

Estoy aquí.
Yo soy Rosa S...