12/10/10

Inframundo, de Javier A. Moreno

Javier es mi amigo.
Esta circunstancia tal vez me inhabilite para comentar
Inframundo, la colección de relatos que nos regala.
Algunos también pensarán que al ser regalado su valor literario disminuye.

Pensad lo que queráis. Sospechad, recelad. Pero no dejéis que la suspicacia os prive de leer unos buenos relatos.

Como ya comenté en torno a
Lo definitivo y lo temporal Javier es capaz de dejar un poso de tristeza en cada uno de sus textos, trasmite una sensación extraña, la de pérdida de un paraíso que a su vez se muestra sórdido y siniestro. En Inframundo vuelve a dejarnos esa congoja con sus textos aparentemente inacabados, que parecen surgir de ningún sitio, pero en esta ocasión el campo de experimentación es el sobrenatural. O no. Tal vez sea más correcto decir que la imprecisión, la falta de ubicación, su atemporalidad, formen el campo común de todos los relatos. La extrañeza, no del mundo, que todos sabemos que es jodidamente extraño y cruel, sino conseguida a través de la mirada de Javier, que planea sobre situaciones aparentemente comunes o genéricas y las trasforma en inquietos escenarios de donde el lector deberá salir por su cuenta.

Descargadlo. Pocos autores son tan generosos.

6 comentarios:

Blumm dijo...

Lo haré. Lo leeré.
Muchas gracias, Portnoy.

Blumm dijo...

Rabia. No está en pdf. No uso lector, sólo lápiz y papel... y mac.
¿Puedes enlazarlo en pdf?
Gracias. Otra vez.

j. dijo...

1. Gracias por la publicidad, Javier.
2. Blumm, descarga el archivo epub y usa IbisReader. A través de esa web puedes leer el archivo epub en un formato amable, como si fuera un pdf, casi. Otra opción: Adobe Digital Editions. Este es un lector de archivos epub que instalas en el ordenador.

Viktor Kaplan dijo...

Gracias a Javier y a Javier.

Yo ya estoy en ello.
Saludos.

Blumm dijo...

Descargando el programa de instalación de Adobe
Descargando Inframundo
Será el primer libro que lea en formato EPUB y en pantalla.
¿Buscas editor? ¿Te buscan?
Gracias J.

viktor kaplan dijo...

—¿Sabe usted, señora o señor, cuântos libros de afka, roch, ombrowicz, usil, ogol e ila-atas se pueden comprar con lo que vale s'utomóvil? ¿e no? Ueno, entonces no lo sabe...

—Obras completas.

—Exacto. ¿A qué espera entonces para descargarse esta pequeña joya gratuita? ¿Es que no le tienta la idea? ¿Es que prefiere el vendedor de un concesionario húngaro, señora... incluso ahora, pringado de rojo en el dique? O usted, caballero, ¿acaso prefiere pasar por la caja del Dia para masturbarse luego pensando en una afeitado con lector de código de barras perpetrado ya sin el piercing de la cajera?

¡Acabáramos en los páramos! Es mucho más sencillo y basta hacer click-click. Afortunadamente hay escritores que están vivos, y aquí están: a un par —pongamos tres— clicks, como mucho.

Almas paralelas, así me gusta llamaros.

(Esperando una teoría del paralelismo... aprovecho para saludar al fantasma de la palabra clave, el ruso Dersha, que se me acaba de aparecer (no debo de ir lo suficiente borracho)