8/10/07

Demostración, por reducción al absurdo, de la existencia de Enrique Vila-Matas (I)

1- Jueves, 4/X/2007

Como se puede comprobar por las crónicas de j. , Absence y Spaulding (entre otros), el día de la inauguración del Festival de Sitges llovió copiosamente. Los zapatos de Spaulding son bastante elocuentes al respecto. La tormenta, acompañada de un fuerte aparato eléctrico colapsó, otra vez más, el servicio de cercanías de Renfe... pero esa es otra historia. Lo que importa es todos sabemos desde H. G. Wells (¿o es desde Steven Spielberg?) que los marcianos desembarcan en la Tierra transportados en los rayos.
Ese mismo día recibo un mensaje de Mateo Monasterio pidiéndome ponerse en contacto con Arturo Belano para pedirle explicaciones sobre el uso de su nombre y apellido en un relato. Mis peores presentimientos se van materializando.

2.-Viernes 5/X/2007

Busco en los textos de Roberto Bolaño alguna referencia al personaje de Mateo Monasterio sin ningún éxito. Por casualidad me reencuentro con un relato que había olvidado de Bolaño que pertenece a Llamadas telefónicas, titulado Enrique Martín y dedicado a Enrique Vila-Matas. Lo leo. En él, Belano narra como en sus primeros años en Barcelona conoció a Enrique Martín y la extraña relación que mantuvieron a lo largo de los años. Extraña porque el personaje de Enrique Martín (y recordemos que es un relato dedicado a Vila-Matas, con quien comparte el personaje nombre) es extraño. Martín es un poeta cuyos versos recuerdan a los de otros poetas y que se ve envuelto en una turbia historia conspiratoria. Lo que ahora interesa es que en algún momento Enrique Martín colabora con una revista que trataba sobre “lo desconocido”:

Se llamaba Preguntas & Respuestas y creo que aún se vende. Pregunté, preguntamos, en qué consistía exactamente lo que ellos hacían. Enrique (su compañera casi no habló durante la última cena) nos lo explicó: iban, los fines de semana, a lugares donde se producían avistamientos (de platillos volantes), entrevistaban a las personas que los habían visto, examinaban la zona, buscaban cuevas (esa noche Enrique afirmó que muchas montañas de Cataluña y del resto de España estaban huecas), pasaban la noche en vela metidos en sacos de dormir y con la cámara fotográfica al lado, a veces iban ellos dos solos, las más iban en grupo, cuatro, seis personas, noches agradables al aire libre, cuando todo concluía preparaban un informe y parte de él (¿a quién le mandaban el informe completo?) lo publicaban, junto con las fotos, en Preguntas & Respuestas.


Intenté relacionar el relato de Bolaño y al personaje de Enrique Martín con el curioso relato incluido en Exploradores del abismo, Amé a Bo, escrito por Vila-Matas, en la que se narra un largo viaje interplanetario y el encuentro con una cultura extraterrestre. Eso sí, a lo Swift.
Por la tarde un compañero de trabajo, X., me muestra una fotografía realizada unas horas antes. Tomada en la carretera entre Vilanova i La Geltrú y Vilafranca del Penedes, a pocos kilómetros de Sitges, X. intentaba capturar la forma de la nube cuando una extraña forma surcó el cielo como una exhalación:



Para ver la fotografía en tamaño grande pulsa aquí

Pienso que debería resolver el mensaje cifrado del relato de Bolaño:

3860 + 429777–469993? + 51179–
588904 + 966 – 39146 + 498207856

3.- Noche del Viernes al Sábado.

Compruebo personalmente en Sitges como los marcianos se encuentran entre nosotros. Algunos parece que todavía no se han acostumbrado a nuestra gravedad y chocan aparatosamente contra las vallas que delimitan la cola de entrada al auditorio.
Vemos Dororo
Le comento a j. los acontecimientos del día: el relato de Bolaño, la dedicatoria a Vila-Matas, Preguntas & Respuestas, la foto del ovni.... Discutimos sobre algunos aspectos curiosos de los relatos de Exploradores del abismo, sobre todo la recurrencia en ellos de los personajes de Maurice Forest-Meyer y Delia Dumarchey. Concluimos que debe haber un plan oculto en ello.
Regreso a casa escudriñando el cielo.
Nada.

(continuará)

6 comentarios:

j. dijo...

Se le olvidó decir que mientras hablábamos de los exploradores del abismo casi nos vamos al abismo de los acantilados que bordean la carretera vieja de Sitges a Barcelona, en la que accidentalmente terminamos. :)

Portnoy dijo...

Sí, cierto... pero como no veíamos el abismo no tenía sentido explorarlo.
:-)

mentiroso dijo...

En el último epígrafe falta la recurrencia de los 30 años: aparece en casi todos los relatos un personaje que cumple esa cifra, que la recuerda o que la rebasa pero hace notar tal número redondo -detestados, hasta ahora, por él-.

malvisto dijo...

jejeje, me volví yo mismo marciano con tu entrada. Espero lo siguiente para enterarme.
Saludos,

Daniel Quinn dijo...

Muy bien Portnoy, cumpliendo lo prometido..., aunque no consigo averiguar cómo acabará todo. Esperaremos en vilo la segunda parte.
Un saludo!

Portnoy dijo...

También está, Mentiroso, la recurrente enfermedad de muchos de los personajes de la que aún están convalecientes (de alguna manera) Pero sólo destaque aquello que me interesaba para mi "marciana" especulación.
Porque Malvisto lo ha comprendido: Se trata de un juego (aunque todo lo que se narra es completamente cierto). Lo que espero es que no se malinterprete.
Daniel, cumplo mi palabra. :-) Ahora queda la segunda parte de lo prometido, que será más ardua.
jejejejejeje
Gracias por vuestros comentarios y un saludo