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16/1/10

Bakjwi (Thrist), de Park Chan Wook

Qué gran palabra. Fornicar (*) (2ª Parte)

Al parecer no sólo fornican los cineastas españoles invitados a dar clase en la Universidad de Providence (¿Brown?(**), ¿Miskatonic?(**)). También fornican los sacerdotes católicos coreanos convertidos en vampiros.
Y poco más que eso es la película de Park Chan Wook. Un resumen convertido en nube de conceptos daría como resultado: Vampiro católico fornicando.
Sí, la fotografía, sí, Park Chan Wook es un gran cineasta, sí, la puesta en escena, sí, los actores, pero…
Hagamos una cosa. Olvidemos esta película. Ya le perdonamos al director la del Cyborg que, al menos, tenía su gracia. No le perdonemos otra vez.Olvidemos. Hagamos ver que esta película no pertenece a su filmografía, neguemos esta película de vampiros pueblerinos casposos y esperemos que la siguiente sea mejor (si fuese peor sería todo un hito en el declive cinematográfico)
Ni me molesto en colgar una imagen de la película. Ni me molesto en destacar la posibilidad de inspirarse en cierto tipo de literatura realista europea. No, que Galdós, Queirós o Balzac, no figuren junto a Park Chan Wook, el director al que le falta una película: Thrist


(*) Pronúnciese con la voz de Sir John Gielgud en Providence, de Resnais.
(**) "In Deo speramus"
(***)"Ex Ignorantia Ad Sapientiam; Ex Luce Ad Tenebras"

14/10/07

Falsa crónica de Sitges 2007: I’m a cyborg, but that’s O.K., de Park Chan-wook

La trilogía de la venganza junto a esa apostilla que es el episodio de Three Extremes suponen un listón muy alto en la obra de cualquier autor. Puede que Park Chan-wook, consciente de la dificultad de superar la excelencia de sus anteriores trabajos se haya decidido por una obra sencilla en su aspecto narrativo, por una historia moral de comprensión y apoyo entre personas, aunque (o, quizás, por eso) éstas pertenezcan al grupo de los olvidados, de los desahuciados.

¿Es I’m a cyborg, but that’s O.K. (Saibogujiman kwenchana) una película juvenil? ¿Hay límites en cuestión de géneros en el cine oriental que haga que debamos desdeñar alguna película por su temática? ¿Debemos hacerlo con I’m a cyborg, o sólo por comparación de ésta con sus precedentes, Lady Vengeance y Old Boy?

Tal vez lo que se le pueda recriminar a la película de Park sea sus excesivas reminiscencias de otras películas. Es inevitable que una película que trate sobre internos en un sanatorio mental no nos recuerde inmediatamente a otras como Alguien voló sobre el nido del cuco, de Milos Forman, Doce Monos de Terry Gilliam o Pikunikku (Picnic) de Shunji Iwai, aunque la relación con esta última sea mayor, por proximidad espacial y temporal. Lo que tiene de peculiar I’m a cyborg, es la dislocación realidad-ficción mezclando la subjetividad del punto de vista de la chica que cree ser un cyborg y la realidad, un tanto edulcorada y fantasiosa, de un sanatorio mental y de sus tratamientos.








El elemento predominante en la película es una especie de romanticismo fantástico que en cierta manera le quita pretensiones a la película. No es, como las anteriores películas de Park Chan-wook, una película que invite a la reflexión, es simplemente un bello cuento sin más. Formalmente perfecto, eso sí.










Por cierto, hay que añadir la película al misterio de los Conejos y el Gran Conejo