That's amore
When the world seems to shine like you've had too much wine
That's amore
Bells will ring ting-a-ling-a-ling, ting-a-ling-a-ling
And you'll sing "Vita bella"
Hearts will play tippy-tippy-tay, tippy-tippy-tay
Like a gay tarantella
(That's amore, de Harry Warren and Jack Brooks. ¡Gracias Dean Martin!)
Creo que ya se ha hablado mucho sobre la película de Haneke, su descripción descarnada de la degradación física y mental irreversible que algunas enfermedades provocan en la vejez, lo inexorable del proceso y el coste de la aceptación de sus consecuencias.
Bien, quizás para aquellas personas que no hayan padecido ver a un miembro de su familia consumirse inexorablemente en un delirio degradante, la película de Haneke puede tener el valor de un terrible documento. Pero seguramente los espectadores que hayan sufrido ver como un familiar se consume hasta dejar de reconocerlos sumergiéndose en un mundo alucinatorio y sin sentido completamente desgajado de la realidad sentirán, si es que les apetece ver una película que describe este proceso, que Haneke se queda realmente corto captando el sufrimiento y la desesperación.
De esto, más o menos, es de lo que trata Amour.
Todas las peculiaridades cinematográficas de Haneke están presentes en esta película formalmente impecable y genialmente interpretada por la pareja protagonista.
Pero creo que hay un problema con Amour.
Al menos tengo un problema con la interpretación que hago de la película. Porque si mi interpretación coincide con la intención del autor (que, admito, no está explícita en el guión) entonces Amour está en la misma vía de las anteriores películas de Haneke. Pero si me equivoco, si mi interpretación no es correcta y en Amour no hay más que lo que el director nos muestra, entonces el cineasta es parte del problema que detecto.
El problema, ya lo he dicho antes, es que Haneke no capta la crudeza real de la situación que describe. Y en cualquier otro director lo hubiese dejado pasar, no hubiese dado importancia a la superficialidad de su acercamiento y hubiese incluso obviado ese final edulcoradamente amargo. Si vemos la película tal cual, no parece una película de Haneke. Y eso me preocupa y eso me lanza a especular.
¿De qué creo que trata Amour?
En primer lugar la película se inicia con el hallazgo del cadáver de una mujer en la cama de su casa y el motivo narrativo parece ser descubrir como se ha llegado a esa situación.
La primera escena en la que aparecen los protagonistas es una toma del patio de butacas de una sala de conciertos. Holy Motors se inicia de una forma parecida, enfocando directamente al público. Un plano fijo en el que, como espectadores, miramos al que está mirando. La redundancia de este tipo de planos, la incomodidad que transmiten al espectador real, son una forma de recordar (y afirmar) la ficción. Una demostración de que lo que vamos a ver a continuación funciona como representación y alegoría.
Interpreto que lo que quiere contar Haneke es el desmoronamiento de la “alta burguesía” europea. Algo parecido (y también oculto) a lo que realizó con Caché, en el que el miedo a ser observado se convertía en una soterrada lucha de clases. La relación de Caché con Amour queda patente cuando Georges, el personaje interpretado por Trintignant, relata a su esposa, Anne, Emmanuelle Riva, un suceso de su infancia:
Georges: (…) Pero, por otra parte, recuerdo que estaba completamente conmocionado a la saliday me hizo falta un determinado tiempo para calmarme.
En el patio de la casa de mi abuela, había un hombre joven en una ventana que me preguntó de dónde venía. Era un par de años mayor que yo. Un fanfarrón que, por supuesto, me impresionaba mucho. "Del cine", le dije. Porque estaba muy orgulloso de que mi abuela me hubiera dado el dinero para ir solo al cine. "¿Y qué has visto?" Yo comencé a contarle la historia. Y a medida que la contaba, la emoción volvía. Yo no quería llorar delante de ese muchacho, pero era imposible. Yo estaba allí, llorando, en el patio, y le conté el drama hasta el final.
Anne: ¿Entonces? ¿Cómo reaccionó?
George: No sé. Probablemente lo encontró divertido.
George escatima el final de una historia que todos somos capaces de reconocer y que concluye obviamente con burlas y, posiblemente, una paliza. El símbolo que representaba el gallo en Caché se transforma en Amour en una película.
Lo que Haneke nos cuenta es la exquisitez cultural de una clase elitista cuya sensibilidad artística va emparejada con un alto poder adquisitivo. Una clase que aplaude con contención la brillantez del solista al piano y que jamás se detendría a mirar el culo de la portera mientras ésta pasa el aspirador justo por debajo del aparatoso instrumento musical.
Lo que Haneke nos cuenta es el desmoronamiento físico de una clase pretendidamente superior que acepta con total naturalidad el servilismo de las clases bajas.
Cuando Haneke cuenta algo no hay nada casual en lo que hace.
Fijémonos en el brutal acento español del portero y en el desdén con que George le trata.
Fijémonos en el origen ruso de la actriz que hace el papel de la segunda enfermera arbitrariamente despedida. Comprobemos cómo el atribulado Georges, un hombre agobiado por la enfermedad de su esposa, es capaz de sacar de su cartera 800€ y exigir 20€ de cambio. Fijémonos en la mezquindad de las palabras que pronuncia al despedirla, "Le deseo de todo corazón, que algún día alguien la trate como usted trata a sus pacientes, y que no tenga ningún medio para defenderse", y en cómo es bastante posible, tal y como están las cosas en la Europa de la austeridad mientras se desmantela el estado del bienestar, que la enfermera rusa no tenga en su vejez nadie quien la cuide mientras que George, abriendo su cartera, puede disponer de toda la ayuda que precise.
Fijémonos en como George y Anne renuncian a toda ayuda porque en cierta manera depender de las clases inferiores supone para ellos una degradación moral que no están dispuestos a soportar.
Fijémonos en los detestables diálogos de la hija de George y Anne hablando siempre de dinero.
Fijémonos en como George y Anne creen abandonar este mundo de una forma sutil y elegante como corresponde a su elitista clase.
Fijémonos en cómo dejan atrás sus cuerpos en descomposición y en cómo las clases menos privilegiadas deben deshacerse de sus restos.
O es así o esta película no es de Haneke.
Pensemos en ello.
