
Es normal que, en una isla, sin nada más que hacer (al menos hipoteticamente) las personas intenten llenar el tiempo como buenamente pueden. Curiosamente es Sawyer, en principio el personaje que menos esperas que se dedique a estas actividades, quien devora la "biblioteca del avión", aquellos libros que los viajeros perdieron tras el accidente. Entre otros, los libros que Sawyer lee son:
La colina de Wathership, de Richard Adams; Una Arruga en el tiempo: de Madeline L'Engle; Lancelot, de Walker Percy; Maldad bajo el sol, de Agatha Christie; The Fountainhead, de Ayn Rand y, asombroso, aunque pertenece a la biblioteca de "los Otros", La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares.

Aunque también es asombroso que le preste a Hurley Risa en la Oscuridad, de Vladimir Nabokov, aunque si no recuerdo mal, Hugo no termina de leerla. Otras novelas que algunos personajes leen y tiene que ver más o menos con la trama son El tercer policía de Flann O'Brien (Desmond), Una Breve historia del Tiempo (Aldo) y El Chancellor, de Julio Verne (Regina).
Aquí podéis ver alguna foto sobre lectores "perdidos"
Los Otros tienen una biblioteca más amplia pero, curiosamente, no más selecta. La elección de los títulos no es azarosa. Por eso quizás para contemplar la evolución de la serie es interesante fijarse que la primera vez que descubrimos a Los Otros, se encuentran inmersos en la discusión en un club de lectura de la novela Carrie de Stephen King.

Pero finalmente, cuando retienen a Ben prisionero, John le da, para que se entretenga Valis, de Philip K. Dick.

De King a Dick pasando por Bioy.
Y el tiempo.
Y los muertos
¿Estamos todos muertos?
Me fastidia que, termine como termine Lost, lo hará de forma decepcionante.
Lost fascina y entretiene por sus referencias y por las preguntas que suscita. Francamente me importa bien poco cualquier explicación "lógica", "física" o "matemática", que explique el misterio de la isla. No quiero respuestas ni conclusiones. Me basta el misterio y la habilidad para crear una historia de nada... pues eso es lo que hay en las narraciones clásicas sobre islas desiertas. Nada.