Mostrando entradas con la etiqueta Kassel no invita a la lógica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kassel no invita a la lógica. Mostrar todas las entradas

27/2/17

Mac y su contratiempo, de Enrique Vila-Matas

Algunas notas sobre Mac y su contratiempo de Enrique Vila-Matas

1
a) 53 días es el título de la novela póstuma de George Perec. En los pocos fragmentos definitivos que dejó, trece capítulos, se narra la historia de un profesor francés en un imaginario país africano al que encargan que investigue la desaparición de Serval, un antiguo compañero de colegio y reconocido escritor a través del manuscrito de una novela. El manuscrito hace referencia a otras novelas en las cuales de forma implícita se desvelan los hechos, pero no los relacionados con la desaparición de Serval, sino de la trama que acabará implicando al profesor convirtiéndolo a ojos de la policía en el asesino de Serval.

b) 53 días es el tiempo que Stendhal tardó en escribir La Cartuja de Parma, novela en la que no aparece en ningún momento ninguna Cartuja en Parma (hasta el final y de pasada):
“Al día siguiente, tras haber enviado a la autoridad competente su dimisión del arzobispado y de todos los cargos que el favor de Ernesto V y la amistad del primer ministro le habían procurado, se retiró a la Cartuja de Parma, a dos leguas de Sacca, en medio de los bosques que riega el Po”

c) Mac y su contratiempo es una especie de diario que su autor quiere que sea póstumo. Tiene exactamente 54 entradas.

d) Un roman est un miroir qui se promene a le long de la route. (Stendhal)


2
a) El narrador de Mac y su contratiempo se llama Mac, aunque ese, confiesa no es su verdadero nombre. Mac proviene de una escena de Pasión de los fuertes (My darling Clementine) de John Ford:
—Mac… ¿Nunca has estado enamorado?
—No señor. He sido camarero toda mi vida.

Wyatt Earp habla con Mac. Sabemos también que hay otro Wyatt importante en la última narrativa de Vila-Matas. Véase Kassel no invita a la lógica.

b) También dice que le han confundido con Macintosh, el ordenador. Pero ya sabemos que Macintosh es un impermeable y el nombre que se le da a un personaje misterioso del Ulises, que algunos quieren identificar con el mismo Joyce.

c) “(...) pienso que es mejor ser conocido por Mac que por mi nombre verdadero, que a fin de cuentas es horroroso —una imposición tiránica de mi abuelo paterno—, y me niego siempre a pronunciarlo, más aún a escribirlo”


3
a) Yo sé el verdadero nombre de Mac. Lo sé por el contexto de la novela. No lo voy a desvelar.

b) En Vila-Matas el narrador es primordial. Tendemos a identificar al autor con el narrador. Vila-Matas lucha de forma denodada para caracterizar al autor con elementos completamente ajenos a él para que sea imposible la identificación. Así los narradores de Vila-Matas son graciosamente infidentes. En el caso de Mac primero nos dice que es un empresario de la construcción retirado para después confesar que es un abogado despedido. Dice que jamás ha escrito y que siempre ha estado volcado a su profesión. Sin embargo su bagaje literario es muy amplio... y esto no es una contradicción... es perfectamente plausible aunque también, de nuevo erróneamente, identifiquemos el conocimiento de temas literarios con el ejercicio de la escritura. De todas formas la sombra del autor siempre se cierne sobre sus narradores. Eso lo tiene asumido. Así que si partimos de que el escritor, sobre todo en el caso de esta novela y de la “novela” que reescribe, es un “imitador de voces”, al narrador solo le queda un papel: el muñeco de un ventrilocuo.


4
a) Justo después de la confesión sobre su nombre introduce una de las primeras pistas sobre sus características como narrador atribuyendo a Natalie Sarraute la frase que el propio Vila-Matas recreó atribuyéndola a Marguerite Duras. Véase Batiscafo socialista en Dietario Voluble

b) El juego de citas propio de Vila-Matas prosigue a lo largo de la novela como es habitual. La única cita que se da como verdadera es una que Roberto Bolaño atribuyó a William Faulkner:
“¿Qué estrella cae sin que nadie la mire?”
Dice Mac:
“A día de hoy nadie ha sabido localizar esas palabras en la obra de Faulkner, de modo que la cita podía ser inventada, aunque todo indica que es de Faulkner, porque los especialistas en Bolaño dicen que no solía inventarlas, y menos aún si eran para un epígrafe”

c) Analizada toda la narrativa de Faulkner y algunos de sus ensayos y alocuciones la única referencia a las estrellas más allá de su posición en el cielo aparece en La paga de los soldados, su primera novela, muy influenciada por su poética: “y las estrellas eran unicornios dorados pastando en silencio sobre praderas azules a las que horadaban con sus cascos agudos y centelleantes como el hielo”.
La frase tiene que estar en sus poemas. Bolaño no solía inventar citas, y menos aún si eran para un epígrafe.

5
a) Mac y su contratiempo son dos novelas ya que nos remite a Una casa para siempre. El motivo principal de Mac es la repetición. Así una colección de relatos con un hilo común anecdótico y un personaje recurrente, el ventrílocuo, se convierte aquí en una historia en la que el narrador pretende reescribir los relatos de ese libro... aunque claro, en la novela ese libro no es ese libro ni el autor de ese libro es Vila-Matas.

b) De la página web de Enrique Vila-Matas. Una curiosidad (sobre Una casa para siempre):
En la traducción francesa del libro (realizada por Eric Beaumatin y publicada por Christian Bourgois editeur), el orden de los relatos fue cambiado por V-M, restableciendo de este modo el orden original de aparición de los cuentos que había sido alterado en España por una decisión de última hora entre Anagrama y el autor.
La fuga en camisa pasó en Francia a ser —tal como había sido pensado inicialmente por V-M— el cuento que cerrara el volumen. Y el relato Una casa para siempre quedó situado entre Cómo me gustaría morirme y Carmen.
También cambió la cita que abría el libro. En Francia la cita de Blanchot fue sustituida por una de Pessoa:

“Il me faut boucler la valise de mon être /
Il me faut exister en rangeant de valises”

Fernando Pessoa, Grand sont les deserts...

c) La cita de Blanchot eliminada era “Cuando estoy solo, no estoy”
La cita original debe ser:
« Quand je suis seul, je ne suis pas seul, mais, dans ce présent, je reviens déjà à moi sous la forme de Quelqu’un. Quelqu’un est là, où je suis seul. Le fait d’être seul, c’est que j’appartiens à ce temps mort […]»
Blanchot Maurice, L’Espace littéraire.

d) Quizás los franceses no tienen sentido del humor.


6
Siempre que tengo que hablar sobre una novela de Vila-Matas recuerdo la Levedad que Italo Calvino proponía para la literatura del nuevo (este) milenio. El salto sobre la tapia para eludir a los acosadores. Creo que la narrativa de Vila-Matas refleja a la perfección lo que supone esa levedad, que, recordemos, no debe confundirse con frivolidad, ese elevarse con ingenio e ironía sobre la pesadez narrativa predominante.
Lo que nos propone en esta ocasión, partiendo del viejo dicho de que todo está ya escrito, es la reinvención de la narrativa a través de la repetición y la reescritura. Se puede leer como ensayo, como ejercicio práctico de demostración de sus tesis, como una enorme broma sobre sí mismo, como una ingeniosa novela que busca, modestamente, horadar la pesadez que nos abruma o como todas ellas al tiempo.
Como siempre, en esta casa somos fieles vilamatianos, una novela muy recomendable.

9/3/14

Kassel no invita a la lógica, de Enrique Vila-Matas

Aunque el arte es (copio) “una actividad creadora del ser humano, por la cual produce una serie de objetos (obras de arte) que son singulares, y cuya finalidad es principalmente estética”, no podemos eludir que durante mucho tiempo, desde el Renacimiento hasta el Siglo XX, el Arte ha estado vinculado a su funcionalidad, siendo ésta (generalizo) principalmente la ostentación. La posesión de obras de arte es un símbolo de status social. El arte contemporáneo (sigo generalizando) está desprovisto en gran parte de esa funcionalidad. Las “obras de arte” actuales no pueden ser “poseidas”. El arte contemporáneo es cualquier cosa excepto “portátil”. Y su carácter ostentativo se diluye ante su fugacidad, ya que otra de sus particularidades es la de sólo poder ser exhibida en determinados lugares y, en gran medida, una única vez.
No divaguemos.  
Kassel no invita a la lógica, es una novela y, como tal, una impostura, una ficción. Es cierto que Enrique Vila-Matas acudió como escritor invitado a la Documenta 13 celebrada en Kassel y que ese viaje es el sustrato de su novela. Es cierto que su participación consistía en sentarse a escribir en un restaurante chino y que dio una conferencia en principio programada para que no asistiese nadie. Es cierto que cada una de las obras descritas en la novela fueron exhibidas en Documenta 13. Se puede consultar la página web del evento o las fotografías de los asistentes a la muestra. Existió en alguna ocasión un galgo con una pierna pintada de rosa en un agreste jardín dominado por una estatua cuya cabeza era un panal de abejas.
Todo es cierto, “real”.
Pero el narrador innominado de Kassel no invita a la lógica no es necesariamente Vila-Matas. A pesar de que los alter-egos creados para la ocasión, Autre y Piniowsky, parecen no funcionar demasiado bien, al contrario que en otras narraciones del autor, para los propósitos del narrador y que reclamen de alguna manera que ese “yo” narrador se desenmascare, eso no llega a ocurrir. Siempre hay una distancia insalvable entre lo escrito y la (sea-lo-qué-sea) realidad.
Quizás lo que de “realidad” haya en Kassel no invita a la lógica lo resuma el propio autor en su artículo Ser contemporáneos 

El resto es ficción. 
Y no lo es.
Porque es cierto que Kassel no invita a la lógica es una reflexión sobre el impacto del arte contemporáneo sobre el escritor-narrador. Pero también es importante en la novela nuestra relación con el tiempo, la brevedad de la vida y la inminencia de la muerte.

Me acordé que Chesterton decía que había una cosa que daba esplendor a cuanto existía, y era la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.Tal vez era ese deseo de que hubiera algo más lo que nos llevaba a buscar lo nuevo, a creer que existía algo que pudiera todavía ser distinto, no visto, especial, algo diferente a la vuelta de la esquina más inesperada; por eso, algunos nos habíamos pasado toda la vida queriendo ser vanguardistas, pues era nuestra forma de creer que en el mundo, o tal vez más allá de él, más allá del pobre mundo, podía haber algo nunca visto. Y por eso algunos rechazábamos la repetición de lo que ya se había repetido (…)

Enrique Vila-Matas: Kassel no invita a la lógica; Ed. Seix Barral.


Nuestro narrador sufre la desazón del paso del tiempo. Se levanta optimista por la mañana (un nuevo día por delante con la promesa de esquinas inesperadas) y por la noche le embarga la angustia de otro día consumido. Esto tal vez a algunos os suene a exageración, pero es un sentimiento abrumadoramente real que se alcanza a cierta edad. La convicción, fuera de estadísticas y probabilidades, la seguridad aplastante de que los días vividos superan en muchos a los que nos quedan por vivir. Y debemos seguir (me incluyo) adelante arrostrando esa angustia ante la inminencia de la nada. 
El arte, cualquier forma de arte, es capaz de colmarnos el deseo de sorprendernos a cada esquina, es capaz de proporcionamos el ánimo de seguir adelante.
Esta idea en manos de cualquiera podría haberse convertido en una cursilería patética. Es más, es posible interpretar la novela desde esa perspectiva y hacer una lectura equivocadamente afectada.
No caigamos en ese error.
Hablamos de Enrique Vila-Matas. Hablamos de una novela que, de nuevo, revisa la realidad desde su peculiar perspectiva, un estilo no sé si llamar cómico-erudito (tragicómico, quizás, pero enérgicamente intelectual) Una novela en la que cada capítulo es una nueva esquina a doblar.
¿Una novela buena, mala?, ¿en comparación con otras mejor, peor? Joder, ES Vila-Matas. Disfrutad, porque no encontrareis ahora mismo en las librerías una novela comparable a ésta. Sencillamente, Vila-Matas compite en otra liga literaria. Algo que muchos, enfrascados en sus disputas domésticas, todavía no han entendido.

“El arte es algo que nos está sucediendo”


Falso P.S.:
Entonces ¡WYATT!
Y recordad, según avanzamos Wyatt ya no es Wyatt. Wyatt es “él” y el Padre Gilbert Sullivan y Stephan y Stephen. ¿Podemos decir en cada momento que Wyatt es Wyatt? ¿Es el mismo Wyatt en cada parte de la narración? ¿Es Wyatt Autre y Piniowsky y el narrador y Vila-Matas y ninguno de ellos?
Gritad: ¡WYATT!