31/8/17

Los vivos y los muertos, de Joy Williams

Hay otro mundo, pero ninguna de las personas que conocemos estará en él”

El título original es The quick and the dead. Quick se puede traducir como vivo, pero su primera acepción es rápido.
¿Lo fugaz y lo muerto?

¿Cuál es la diferencia entre no haber nacido aún y estar muerto después de haber vivido?” pregunta la voz introductoria. La vida como una isla fugaz en un mar de nada. O como un oasis en el desierto.

He aquí el desierto de Arizona. Uno se pregunta por qué iría nadie a vivir en él, pero miles de personas lo hacen.
He aquí el saguaro, elevando sus brazos al sol abrasador. En el desierto no hay sequía. Solo adaptación.
He aquí a las tres moiras: Cloto, Láquesis y Átropos. Alice, Corvus Y Annabel. Tres adolescentes unidas por el desierto y cuyo único rasgo común es haber perdido a sus madres.
He aquí una manta india en cuyo interior se puede ver bordada la red que permite que el alma del tejedor no quede atrapada dentro de la manta.
(Mira el fuego consumiéndola)
He aquí un hombre, Carter, atormentado por el fantasma de su esposa. Y a otro hombre, Sherwin, que toca el piano y que considera que su existencia no tiene valor. Y a un tercer hombre, Ray, con un lado de la cara paralizado por un ictus. Un hombre que quiere vivir, uno que coquetea con la muerte y un tercero que lleva la muerte consigo plasmada en su rostro.
(Curiosamente la mitología griega no muestra triadas masculinas)
(Un hombre le dice a Ray en un bar: “ No te mueras por aquí. Nadie daría con la verdad de lo sucedido”. Narración oracular)
He aquí el templo de la vida. Y a su sacerdote, Stumpp, el cazador en su museo de animales disecados. Redimido por una niña.
(Los templos no tienen valor)
He aquí otro templo, el de la muerte, un geriátrico en medio del desierto donde las moiras van a servir y al que deben entregarse como vestales.

Dice Alice: “El tiempo libre sigue el mismo patrón que el consumo y es administrado por una industria que se dedica a vender mercancías que nos resarcen del aburrimiento”. He aquí que Alice topará con la industria de la solidaridad.
(Una demostración del absurdo bla, bla, bla...)

La verdad es que creo que esta novela inteligente, irónica y crítica, encierra también un elemento simbólico, como una construcción dentro de la construcción, y que a su vez constituye otro símbolo sobre la vida. Y que vendría a ser que eso que llamamos vida no es más que algo que cargamos de significado, mediante símbolos, y que en realidad no tiene ningún sentido más allá de su azarosa existencia.
Pero en principio nos metemos de lleno en la historia de tres adolescentes incompatibles, asociadas por casualidad, en un entorno no tanto hostil sino indiferente a la vida.
Y vale la pena.

... mucha gente sí que tiene padres muertos y piensan en ellos y se engañan pensando que de algún modo los mantienen vivos perpetuando su recuerdo. Resulta tan ridículo (…) La gente cree que la memoria concede una prórroga. La memoria no concede prórrogas”

Los fragmentos de la traducción de Albert Fuentes para Alpha Decay.

6 comentarios:

Juan Carlos Galan dijo...

Parece interesante esta novela. No la conocía, tampoco he leído nada de su autor, Joy Williams, si es que ha escrito más cosas, que seguro que sí. Estos relatos llenos de simbología y correspondencias con motos de la antigüedad griega me atraen. Tomo nota de este "Los vivos y los muertos".
Un salufo

Portnoy dijo...

Autora, autora
;-)
Seguramente me lance a por sus relatos.
Un saludo y gracias por tu comentario.

Ericka B. dijo...

Interesante. Estaba buscando recomendaciones, voy a meter este libro en mi lista de búsqueda. Saludos.

Portnoy dijo...

Encantado de ser útil.
Un saludo.

Carlos Maiques dijo...

Me quedo con el título de Los vivos y los muertos, ese quick daría problemas, y conociendo el libro, tiene bastante sentido el que ha acabado teniendo en la traducción. No tiene nada que ver, pero el sonido me ha llevado a pensar en el ciclo mercúrico de Neal Stephenson, Quicksilver, y en su primer libro, Azogue. Como si hablara no de los vivos exactamente, el libro de Joy Williams, sino de un espejo ante los muertos.

De tu comentario-reseña, me interesa mucho esa diferencia que puede tener una vida llena de una memoria inclemente, y lo que podría ser, sin esos detalles añadidos, simple existencia.

Gracias una vez más por estas sugerencias.

Portnoy dijo...

Pues sí, un espejo ante los muertos es lo que es.
Gracias a ti, Carlos, por tus comentarios.
Un saludo.