19/6/16

Los papeles de Aspern, de Henry James

A veces tengo la sensación de que leo un Henry James distinto al que leen la mayoría. Repasando crónicas y apuntes sobre las novelas de James llego a la conclusión de que mientras la mayoría lee a un James heredero de la narrativa del siglo XIX, a mi me parece estar leyendo a un aventajado narrador del siglo XX.
Las novelas de James están plagadas de narradores infidentes, de puntos de vista subjetivos, de opiniones desmentidas por los hechos. Constituyen unos artefactos en los que el lector DEBE dilucidar cuanto hay de cierto en ellos, al contrario de lo que ocurre en la narrativa decimonónica en la que aquello que está escrito es “la verdad”, una verdad narrativa, pero verdad en ese contexto. James introduce la duda: Es posible que la institutriz esté completamente chiflada; lo que Maisie sabe no es más que una parte adulterada; las lecciones de los maestros pueden acabar siendo falacias, etc...

Entonces Los papeles de Aspern.
Leon Edel es EL biografo de Henry James. La vida de Edel ha estado centrada en la construcción de una enorme biografía en cinco tomos de Henry James. Sin embargo, según algunos estudios que se relatan en el artículo publicado en Confabulario, Henry James y su codicioso biógrafo de ChristopherDomínguez Michael, Edel recurrió a incontables trapacerías (sic) para apropiarse de la correspondencia privada de James y de otros documentos relativos a su intimidad. Henry James, quizás debido a que tenía algo que ocultar a la pacata sociedad de su tiempo, o quizás escarmentado por la publicación del diario de su hermana Alice, en el que esta recogía conversaciones con su hermano en el que destripaba la sociedad bostoniana, algo en un principio no pensado para ser publicado, sino dicho en un contexto fraternal obedeciendo a las circunstancias personales de su hermana, se dedico durante toda su vida a destruir sistemáticamente toda su correspondencia con el objetivo de que no cayese en manos de “sus biógrafos”. Aún así, Edel reunió durante un tiempo todo documento del que pudo apropiarse para su uso exclusivo.

Y me pregunto, ¿puede un biógrafo comportarse como el personaje de una de las novelas del biografiado? La respuesta sería positiva siempre y cuando esa novela no mostrase el lado mezquino, rastrero e irrespetuoso del biógrafo.

Lo grandioso del Los papeles de Aspern es que James vuelve a enfrentarnos con un narrador discutible. Siendo homodiegético el narrador innominado es incapaz de percatarse de que su comportamiento es despreciable. Cegado por su objetivo, la consecución de unas hipotéticas cartas, supuestamente de amor, escritas por Aspern a Juliana Bordereau, no se detiene en consideraciones morales y emplea actos deshonestos para conseguirlas. Lo curioso del caso no es tanto que actúe así, sino que a posteriori sea capaz de narrarlo sin darse cuenta de la vileza de sus actos. El fin justifica los medios, parece ser la consigna que mueve al narrador, pero ni la perspectiva que da el tiempo, ni las consecuencias de sus actos, parecen conmoverle. No hay arrepentimiento por lo que hizo, si acaso una especie de redención que él mismo se empeña en considerar airosa, lógica y moral, pero que, de nuevo, denotan aspectos negativos de su personalidad de los que no es capaz de percatarse.

Un narrador ensoberbecido y cegado.

Y vuelvo a preguntar ¿puede El biógrafo de James comportarse como el narrador de Los papeles de Aspern? Y si así fue, ¿no significaría eso que no ha entendido la obra de su biografiado?

Todo esto, como siempre, es una impresión subjetiva y poco documentada.

5 comentarios:

gloria abras pou dijo...

Sugiero leer "The Prince2 de Colm Töibin, una biografía muy especial de James. En cuando al narrador de "Aspern" siendo execrable es valiente contando sus fallidas cuitas. Quiero decir que no suelo juzgar moralmente ni a narradores ni a personajes. Además el ser perverso no tiene por qué ser consciente de que lo es de lo contrario no podría dormir por los remordimientos o rectificaría su deleznable comportamiento.

gloria abras pou dijo...

Siempre dejándome con la palabra en la boca. Es usted un maleducado.

Portnoy dijo...

Lo siento. Siempre se me olvida contestar los comentarios. No es nada personal.
No pienso que el narrador de la novela de James sea valiente, más bien me parece inconsciente de la dimensión moral de sus actos.

Gracias por tus dos comentarios. Tienes razón, soy un maleducado.
Saludos.

Pablo Muñoz dijo...

Gracias a Dios que usted existe, PORTNOY.

Andamos leyendo a James, y lo cierto es que quiero apuntar varias cosas, al tuntún.

(1) ¿qué es la gran narrativa del XIX? Porque ya Dickens me parece una cosa muy diferente en intenciones tanto a Hugo como a Flaubert.

(2) La madre que parió a James, como se ventila sus lecturas (de maupssant, etc.) Su narrador configura una ironía incluso cuando está usando el estilo indirecto (pienso, sobre todo, en Las alas de la paloma y Washington Square)

(3) Pongamos que acepto - y no veo razones para no hacerlo - lo de que es del XX. Lo que Maisie sabía es claramente una novela del veinte. También (no) lo es: tiene todo lo que el veinte iría dejando (con excepción proustiana) como es el dinero (¿El tema secreto de James?)

En fin

grazie.

Portnoy dijo...

Gracias a ti, Pablo.
Tengo que atreverme con una de las novelas largas de James. Espero que pronto.
Y estoy de acuerdo contigo en lo de que es y no es del XX. Siempre exagero un poco en El lamento. Lo que sí está claro es que es uno de los mas influyentes precursores de la narrativa del XX, algo que no siempre se le reconoce.
Siempre es un placer leerte por aquí,
Un saludo