3/3/09

Viaje sentimental por Francia e Italia, de Laurence Sterne y parecidos inquietantes


Un fragmento
La ciudad de Abdera, a pesar de haber vivido en ella Demócrito, quien puso toda la fuerza de la ironía y de la risa en corregirla, fue la más relajada y viciosa de todas las ciudades de la Tracia. Venenos, conspiraciones, asesinatos, libelos, pasquines y tumultos no dejaban vivir por el día… y menos por la noche.
Y sucedió que, cuando peor estaban las cosas, fue representada en Abdera la Andrómeda de Eurípìdes, y el auditorio halló la obra deliciosa, y lo que más impresionó la imaginación de los espectadores fueron los tiernos raptos de la naturaleza que el poeta expresa en el patético discurso de Perseo: “¡Oh, Cupido, príncipe de los dioses y de los hombres!, etc.”. Al día siguiente todo el mundo hablaba en puro yambo y ya no se comentaba otra cosa más que la patética invocación de Perseo: “¡Oh, Cupido, príncipe de los dioses y de los hombres!”, y en todas las calles y en todas las casas de Abdera resonaba: “¡Oh, Cupido, Cupido!”, y en todas las bocas, como las notas propias de una dulce melodía, que fluyera queriendo o sin querer: “¡Oh, Cupido, príncipe de los dioses y de los hombres!”, sólo se oía esto y nada más. El fuego se propagó y toda la ciudad, como el corazón de un solo hombre, se abrió al Amor.
Ningún apoticario vendió ya un solo gramo de eléboro; ningún armero se atrevió a forjar instrumentos de muerte. La Amistad y la Virtud se encontraban y se besaban por la calle –volvía la Edad de Oro a planear, benéfica, sobre Abdera-; los abderitas volvieron a tomar sus flautas de caña; los abderitas dejaron a un lado sus ropas púrpuras y se sentaron castamente en la hierba a escuchar la canción…
Y todo esto por el solo poder – dice el Fragmento- del dios cuyo imperio se extiende del cielo a la tierra y aun a las profundidades del mar…
De Viaje sentimental de Laurence Sterne; traducción Max Lacruz Bassols para Funambulista

Un día de estos hablaremos de Mr Yorick y su viaje sentimental. Pero escojo el
Fragmento para señalar de que manera Sterne creía en el poder de la literatura, de la palabra. Mr. Yorick recorrerá Francia e Italia en una sucesión de encuentros en el que la seducción brilla y en el que la palabra se convierte en un canto al amor… “¡Oh, Cupido, príncipe de los dioses y de los hombres!

Pero no es eso lo que me inquieta.

Descubro en la página de Vila-Matas en la sección de fotografías, reunidas en la misma galería, una foto de Enrique Vila-Matas junto al actor Daniel Emilfork y el famoso retrato de Laurence Sterne, pintado por Joshua Reynolds en 1760. Entre ambas imágenes, quizás por alguna extraña configuración de la luz (esa luz que acaba haciéndote irresistible… consultad la filmografía de Emilfork y buscad al protagonista de
What’s new pussycat?... todo está relacionado, todo acaba relacionado en este mundo de fantasmas y ficciones) o por el tamaño de las imágenes, parece desprenderse cierto parecido entre el actor, que inspiró el personaje de Tongoy en El mal de Montano, y el escritor del Tristram Shandy.

Mi amigo Tongoy es realmente muy feo, pero uno se acostumbra a no verle tan horroroso gracias a su buen carácter, elegancia excéntrica en el vestir y refinada cultura. (…)
Mi amigo Tongoy tiene setenta y cuatro años, cráneo rapado y orejas de murciélago. Vive en París desde hace medio siglo, pero nació en una familia de judíos húngaros que emigraron a Chile y se establecieron en San Felipe. El verdadero nombre de mi amigo es Felipe Kertesz, se ha hecho algo famoso últimamente en Francia interpretando en una película el papel de un siniestro viejo que se dedica al secuestro de niños. Aunque sólo relativamente, también es conocido por haber sido hombre-libélula en una película de Fellini y por haber encarnado al actor húngaro Bela Lugosi en una biografía fílmica de este personaje.
De El mal de Montano, de Enrique Vila-Matas

Tongoy interpretó a Lugosi. Emilfork interpretó a Cagliostro. Y de nuevo todo está relacionado:
Hace tiempo mencionaba a Goethe y su Viaje por Italia y comparaba el texto del alemán con el episodio italiano del
Tristram Shandy. Ahora, además, habría que añadir a la comparación las aventuras de Mr. Yorick.

Como podéis ver, el post trataba sobre Cagliostro, personaje que fue interpretado por Daniel Emilfork en una ignota película francesa de 1979.

¿Podría haber sido Yorick interpretado por Emilfork? Creo que todo apunta en esa dirección.
Alas, poor Emilfork

11 comentarios:

Anónimo dijo...
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José Montalvá dijo...

siempre he pensado que Sterne se parecia fisicamente al pintor Watteau, no se si por la epoca o por lo que dice del pintor el frances Pierre Michon

Mais il faut travailler dijo...

"Estimado administrado"... Eso viene del castillo, aunque se trate de una de sus dependencias más alejadas. De tal manera que podría afirmarse sin errar demasiado que este mensaje ha sido cursado recientemente, no mucho antes de un par de años atrás.

Cuenta con nosotros, Portnoy, como testigos de la recepción de este telegrama prescrito por prescripción administrativa en expediente... ¿aleatorio?. Siendo exigentes y fieles, intentaremos ahora ser tambíén "público". El tal Christian Verdú podría hacernos llegar a todo el "público" los libros de Gonçalo M. Tavares, por ejemplo. Qué, ¿te animas Christian? ¿No tendrás también un altar de campaña?*

Saludos.

Portnoy dijo...

Me da miedo ser prescriptor.

Elena dijo...

Lo que me parece más curioso de este asunto, Portnoy, es que (y se puede leer hoy en la prensa) en el mundo de la lectura -y quizás no sea el único- funcione mejor el boca:oreja (blog:lector, en este caso) que la publicidad tradicional. Y que esta editorial se ofreciera a facilitarte toda clase de material de promoción, excepto el LIBRO.

Portnoy dijo...

No voy a mentir: Al final me he apuntado a esa extraña y secreta cosa de los prescriptores con la esperanza, remota e ingenua, de obtener algún libro gratis... en fin, ya veremos como funciona la cosa.
En todo caso no publicitaré nada que no haya leído y que no me guste.
En fin, la curiosidad dicen que...

Anónimo dijo...

no te vendas, port; no pierdas la dignidad, que al fin y al cabo los libros se acaban editando en bolsillo por cinco o seis euritos...

jose

Blumm dijo...

Yo también, Port.
Me pregunto qué criterios han elegido para elegirnos. El caso es que últimamente hablaba de DFW en mi blog, que está editado en Debolsillo que es de Mondadori.

No sé, a ver qué muestran.

Lleva razón un comentarista. Hoy el blog-lector hace más que una reseña en Babelia. De hecho, muchos de los libros nuevos que descubro han sido antes reseñados en algún blog de blogger.

Las cosas son así y Mondadori se ha dado cuenta. Eso sí, me gustaría saber en qué piso está Cristian Verdú dentro de Mondadori.

Suerte, prescriptor Portnoy. Jeje

Mais il faut travailler dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mais il faut travailler dijo...

Christian Verdú no existe. Nadie lo ha visto. Ni es él quien escribe, ni es él quien lee, ni es él quien tras haber seguido -como afirmaba- durante largo tiempo este blog no consiguió encontrar ni al jorobado ni la dirección de correo electrónico de El Lamento. De existir sería tonto y me ofrezco a argumentar pormenorizadamente esta cuestión en el futuro, con el aliciente de la inexistencia del comentario efectuado suprimido por un admimistrador del blog.

Christian Verdú podría ser tan solo el deseo de una oficinista en lunes o de un mensajero en viernes. Un deseo fabricado por publicistas de llanura que llega a la puerta de tu guarida cul elefante sin sombra y con jubilación incierta, perdido en tiempos de Chrisis.

Qué bueno es el libro de Laurence Sterne.

Saludos.

Portnoy dijo...

Sí, es genial, Mais.
ah, Blum, me apunté pero no sé si me apuntaré a alguna de sus campañas... la verdad es que no lo tengo claro, pero sí curiosidad
Un saludo y gracias por vuestros comentarios