22/3/09

Akiresu to kame, una película de Takeshi Kitano

En capítulos anteriores:
Takeshis'
Kantoku · Banzai!

¿La definimos como película autoreferencial? Bueno, quizás. Una muestra quizás baste:



El arte no es más que una enorme farsa”, dice el vendedor de fideos, y sobre esa premisa narra Kitano la historia de Machisu Kuramochi desde su infancia hasta su madurez en Akiresu to kame
Machisu soñaba con ser pintor. O quizás fue inducido a soñar con serlo”.
No se trata de cuestionar el papel del arte, ni de criticar el baremo por el que se determina su valor social.
Creo que esta película, junto a las dos anteriores de Takeshi Kitano, tiene un claro mensaje de parte de su director, que seguirá haciendo las películas que le plazcan sin someterse a ninguna imposición comercial ni de ningún otro tipo. Es decir, nos encontramos ante las obras más personales de Kitano y al mismo tiempo las más desconcertantes. Comparar cualquiera de estas tres últimas películas con las sutilezas estilísticas de Dolls o con la épica irónica de Zatoichi o sus películas de yakuzas, no lleva a ninguna parte. Ya Takeshis' supuso una rotura completa con su filmografía anterior, una renuncia a todo lo que había sido que tuvo su continuación en Kantoku · Banzai!.
Excepto, quizás, con la comedia… la peculiar comedia de Kitano.
¿Qué es entonces Akiresu to kame?
Una comedia, por supuesto.
Un hiper-melodrama, también.
Pero creo que sobre todo es un arriesgadísimo experimento cinematográfico: Realizar deliberadamente una “mala” película para debatir sobre la experiencia artística.
Si narrativamente nos situamos al lado del artista infructuoso en la película, al mismo tiempo no podemos dejar de reconocer la ingenuidad de su propuesta. Mientras, Kitano nos zarandea de unos episodios cómicos a otros de un exagerado dramatismo, excesivo, casi ridículo, que recorre todos los tópicos narrativos sobre artistas, de La Bohème a Jóvenes prodigiosos, pasando por los biopics hollywoodienses sobre pintores, músicos, escritores.
Todo es excesivo en Akiresu to kame, se sobrepasa lo trágico para acabar riéndose de la misma narración, riéndose de los convencionalismos, llegando incluso a convertirse, por el propio exceso, en un producto cinematográfico que se podía considerar malo.
¿Puede lo malo ser bueno?, ¿puede lo manido convertirse en innovador?

Vean Akiresu to kame, Achiles and the tortoise, según el título inglés, y juzguen.
Y disfruten, claro, porque tengo la impresión que Takeshi Kitano es el único director de cine completamente independiente. Independiente de la industria, de la crítica e incluso del público.

Quizás no baste una única muestra:














Lo que no es necesario decir es que todos los cuadros que aparecen en la película son obra de Takeshi Kitano.

6 comentarios:

luna dijo...

tengo tantas ganas de verla

José Montalvá dijo...

definitivamente, lo malo puede ser bueno... a finales de los ochenta hubo una especie de 'movimiento artistico' que se llamaba 'bad painting'... se trataba de recuperar una cierta osadia con la pintura; mala pintura deliberada con el objetivo de escapar a lo establecido por el 'buen gusto' (en realidad esta es la misma historia de siempre, desde Manet y el Salon de los Rechazados parisino en el siglo XIX, es decir, la historia del hombre moderno... los 'bad painters' lo hicieros desde el punto de vista de la postmodernidad, es decir, con ironia)...
todo este rollo viene a argumentar lo siguiente: lo deliberadamente malo puede ser efectivo en un momento dado (y su efectividad, su osadia, hacerlo 'bueno')... pero no sabemos cuanto dura su efectividad, es decir, lo mas probable es que lo deliberadamente malo acabe considerandose simplemente malo, con el paso del tiempo...
a mi kitano me gusta mas por ser duenyo de un estilo poderosamente austero que por su osadia; y menos por su caracter reflexivo, que creo que es bastante limitado... es decir, creo que ha alcanzado cotas perdurables con Zatoichi, y sobre todo con Dolls, e incluso con Hana Bi y otras de esa epoca... lo de ahora, como dices, es otra cosa, nadie sabe que;
(en mi opinion, poco importa si antes fue presionado por la industria y ahota goza de plena libertad; bendita falta de libertad la que le llevara a dibujar un poema cinematografico sublime como lo fuera Dolls)...

malvisto dijo...

Valdría la pena preguntarse también si el público puede o ser masoquista. Lo digo sobre todo porque El Verano de K. me dejo descocertado y muy aburrido.... casi no me repongo. Sin embargo, esta me intriga... y muchísimo.
¿Y ahora qué hago?

Un saludo,

pablot dijo...

Portnoy:
Acuerdo con tus apreciaciones, sólo que, en mi caso, estando un poco saturado del autorreferencialismo de Kitano en sus dos films anteriores,no apostaba demasiado por "Akiresu to kame"; mayor satisfacción tuve entonces con la catarata de ideas cinematográficas, plásticas, melo-humorísticas y otros etcéteras con que, en mi opinión, resurge aquí.
Además, como la vi en continuado con la última de Kore-eda "Still Walking",a la que sí arrivaba con expectativa previa y que, en su academicismo calculador, terminó defraudándome,el efecto se potenció.

Sería para mí un honor que leyeras la nota al respecto que escribí en mi - reciente y amateur - blog.

http://viviendodosveces.blogspot.com/2009/03/dos-japoneses.html

Un saludo afectuoso desde Argentina.

drfloyd dijo...

en general, depende del grado de conciencia que se tenga de cuan malo puede ser lo malo, pero creo que de esta forma, lo malo puede ser bueno (estéticamente hablando). En todo caso no he visto la pelicula, aunque le tengo confianza a este loko. Sobre sus pinturas: creo que es un buen director de cine.

Portnoy dijo...

Gracias por vuestros comentarios que amplían el campo de la discusión.
Me sorprende Pablot lo de Kore-eda... me suena, por lo que dices a una especie de Bergman pasado por un tamiz oriental... ya veremos. Aunque hay que considerar hasta que punto nuestras circunstancias personales consiguen que lo que un día nos guste otro nos decepcione. Tal vez lo que sea conveniente es la re-visión de películas en circunstancias diferentes.
Lo de bueno y malo viene a cuento por que no creo que Kitano se tome demasiado en serio a sí mismo... ¿no lo estaremos haciendo nosotros?
En fin, muchas gracias por vuestros comentarios.