17/3/09

Pálido fuego y los X-Men

La Patrulla X, o en su versión original X-Men, es una serie de cómics de la Marvel que empezaron a publicarse en 1963 un año después de que fuera publicado Pálido Fuego de Nabokov. Las fuentes de la serie, un grupo de mutantes con superpoderes, nunca fue confesada por Kirby y Lee, sus autores, pero quedó bastante claro años más tarde que se inspiraron en relatos de Henry Kuttner publicados entre 1945 y 1953 en la revista Astounding. El título de uno de estos relatos, Hijos del átomo, fue utilizado años más tarde como subtítulo de la serie de Marvel en homenaje o reconocimiento tardío a la obra de Kuttner (suponemos). La novela Mutante es otra de las referencias claras de la obra de Kuttner en la “creación” de los X-Men. Recordemos que el Profesor X, fundador de los X-Men es un telépata calvo:
Todo mutante corre el riesgo de llegar al límite. Hubo muchísimas frustraciones. Las radiaciones duras produjeron una sola mutación verdadera; los telépatas sin pelo. La mente es un extraño juguete... usted no lo ignora. Es una suspensión coloidal, en sentido figurado, sobre la punta de un alfiler. Si hay alguna imperfección, la telepatía tiende a destacarla. Como usted sabe, la Explosión tuvo por consecuencia una infernal cantidad de alteraciones mentales. No solamente entre los Calvos, sino también entre otras mutaciones que surgieron entonces. Sólo que los Calvos son casi siempre paranoides.

Mutante, de Henry Kuttner; traducción de H.V. Rial y J.M. Pomares para Ediciones B
Pero lo que puede llamarnos la atención es un hecho que no aparece reseñado en la red, al menos no he sabido encontrarlo, y es la relación entre los X-Men y Pálido fuego. Tanto el Profesor X como el exiliado Rey de Zembla se llaman Charles Xavier:

Ya he aludido en el curso de estas notas a las aventuras de Charles Xavier, último rey de Zembla, y al vivo interés que manifestaba mi amigo por las muchas historias que le conté acerca de ese rey.
(…)
Por la galería abierta que dominaba el hall, paralelamente, al costado estrecho, un hombre alto, barbudo, se dirigía con paso rápido y militar del este hacia el oeste. Había desaparecido detrás de una biblioteca, pero no antes de que Gradus hubiera reconocido la figura alta y robusta, el porte erguido, la nariz aguileña, las cejas rectas y el balanceo enérgico del brazo de Charles Xavier el Bienamado.
(…)
Dio, pues, sus clases bajo un nombre supuesto y con un pesado maquillaje, peluca y barba postiza. Todos los zemblanos de barba castaña, mejillas coloradas y ojos azules se parecen, y yo que hace ya un año que no me afeito, me parezco a mi rey disfrazado.
(…)
Durante los primeros meses de la revolución zemblana aparecieron no pocas veces retratos del Rey. De vez en cuando algún entrometido de la universidad dotado de memoria fiel, o alguna de las mujeres de club que andaban siempre detrás de Shade y su excéntrico amigo, me preguntaron con el aire estúpido de saberlo todo que se adopta en esos casos, si alguien me había dicho cuánto me parecía al infortunado monarca. Yo contestaba algo por el estilo de: "todos los chinos se parecen" y cambiaba de tema. Pero un día en el salón del Club de la Facultad donde estaba descansando, rodeado por algunos de mis colegas, tuve que hacer frente a un ataque especialmente incómodo. Un profesor visitante alemán de Oxford exclamó en voz alta y como para sí mismo, que el parecido era "absolutamente inaudito" y cuando le hice notar como de paso que todos los zemblanos con barba se parecen —y que, en efecto, el nombre Zembla, es la corrupción no del zemlya ruso, sino de Semblerland, país de reflejos, de "parecidos"— mi torturador dijo: —¡Ah, sí, pero el Rey Charles no usaba barba, y sin embargo es su misma cara!

Vladimir Nabokov, Pálido fuego
¿Qué más parecido que lo desemejante? Charles Xavier, rey de Zembla y el profesor Charles Xavier son físicamente opuestos.
Mientras uno sería más o menos así (es el primer barbudo que se me pasó por la cabeza):



Cómo llegamos a América es una gran historia, pero no voy a narrarla. Cuando emprendimos el viaje, no teníamos ni idea de este gran recibimiento. No lo merecemos.
Cuando digo que no lo merecemos, créanme, sé de lo que hablo. Ahora les contaré cómo llegamos a América. La primera vez nos quedamos sin gasolina a medio camino. Tuvimos que volver. Entonces cargamos el doble de gasolina. Esta vez, nos quedaba un metro para aterrizar cuando, qué les parece, se agotó de nuevo la gasolina. Regresamos a por más combustible. Esta vez, llevábamos suficiente combustible. Íbamos a medio camino y ¿qué creen que pasó? Se nos había olvidado el avión. Así que nos sentamos a deliberar. Entonces tuve la gran idea de no llevar gasolina, de no llevar avión. Cogimos un barco. Y así, amigos, es cómo atravesamos el océano en avión.

Una noche en la ópera, de Sam Wood
(Perdón por el inciso)
El otro es así:



Nabokov sabía que en lo desemejante se pueden encontrar igualdades. No hay mejor doble que aquel que no se nos parece en nada (véase Desesperación). Kirby y Lee intentan ocultar a Charles Xavier creándolo opuesto a su modelo, sin darse cuenta que ocultándolo lo ponen de manifiesto.
Ambos, el rey de Zembla y el mentor de los mutantes, son profesores y viven ocultos en sus mansiones acechados como “la única pieza negra de lo que un inventor de problemas de ajedrez podría calificarse de rey bloqueado en el rincón, del tipo solus rex”.

En fin.

Otros hilos: Xavier es la forma catalana de Javier; Zembla en catalán se leería “Sembla”, que traducido sería “parece, asemeja”.

Próximo capítulo: Pálido fuego; En busca de las joyas de la Corona

2 comentarios:

José Montalvá dijo...

que bueno; me mola mucho esta idea:
"¿Qué más parecido que lo desemejante?"

Rafael I. Llodrá-Llopis avec La Perse dijo...

En realidad, quizá el referente más escandaloso para la Patrulla-X sea la Doom Patrol, o Patrulla Condenada, original, fuente de "inspiración" que los marvelzombies y aledaños no suelen mencionar por motivos obvios, prefiriendo el prestigio que dan las conexiones literarias antes que los tebeos de la Distinguida Competencia. Pero a poco que conozcan los orígenes de ambos grupos las a) coincidencias b) homenajes y/o c) plagios (marque con una "x") deberían resultar evidentes. Lo cual no quita que, durante los 60, tanto una serie como la otra fuesen exquisitas, maravillosos ejemplos de cómic friki-dentro-del-frikismo (frikismo al cuadrado, vaya).

Eso sí, lo de Nabokov me parece un buen apunte, y tampoco lo descartaría...