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18/10/14

La espada de los cincuenta años, de Mark Z. Danielewski

LEDL50A NO ES UNA NOVELA

Es la “transcripción” de la puesta en escena de un recitado coral a cinco voces que solo se representa la noche de Halloween. O bien, la traslación narrativa de un bordado sobre una tela gris con hilos de cinco colores. O bien, la representación del aturdimiento olfativo que provocan en una habitación en penumbras velas impregnadas con cinco olores distintos.



LEDL50A NO ES UN CUENTO PARA NIÑOS

Es un cuento para niños narrado por un ser maligno, por “una sombra proyectada por nada más que la propia oscuridad”. Es un cuento para niños interceptado por adultos a punto de cumplir cincuenta años. Es un cuento para niños en el que la maldad ancestral se enfrenta a la maldad mundana. No. No es un cuento para niños.



LEDL50A NO ES UN LIBRO OBJETO

No lo es en la medida en que no solo el libro, como objeto artístico, tiene importancia. Hay un equilibrio premeditado entre lo que la narración cuenta y la forma en que lo hace, yendo más allá de la estructura narrativa convirtiendo las mismas páginas (en este caso las impares) como ya ocurría en La Casa de hojas y la composición tipográfica en parte fundamental de la narración.



LEDL50A ES UN LIBRO OBJETO

En la medida en que se puede considerar que contiene una narración mínima (una buena narración, todo hay que decirlo) adornada con elementos extraliterarios que en sí mismos, ateniéndonos al simple texto desnudo, no aportan nada. Pero es el conjunto, la unión de todos sus componentes (la narración oral y los elementos bordados), lo que conforma LEDL50A. No el texto, no los elementos visuales-táctiles. Todo.

Por eso:

LEDL50A SERÁ VILIPENDIADA

O amada irracionalmente.




(Dejad que vuelva a acariciar las protuberancias de la portada, dejad que vuelva a perderme en el marasmo de sangre que salpica sus páginas, dejad que vuelva a abrir ese cofre con cinco candados, dejad que me pierda en desiertos, bosques y montañas… dejadme a solas con esta maravilla)

26/11/13

La Casa de Hojas, de Mark Z. Danielewski (y IV)

Pregunta: ¿Dónde se esconde Danielewski en La Casa de Hojas?

Inciso:

ESTE POST CONTIENE SPOILERS. Así que no sigas leyendo si no has leído La Casa de Hojas. Si has llegado aquí en busca de consejo la respuesta es SÍ, lee La Casa de Hojas. Es la última GRAN NOVELA del siglo XX en el sentido que aglutina todas las tendencias narrativas de la parte final del siglo pasado, sin renegar de aquello que solemos llamar despectivamente “narrativa popular”. Recomiendo con entusiasmo la lectura de La Casa de Hojas. Es una novela intrigante y amena construida de forma monumental. No temas a La Casa de Hojas como si se tratase de un edificio literario inexpugnable. Teme a lo que se encuentra en su interior: La oscuridad.


Vamos a intentar determinar las sucesivas capas narrativas que se acumulan en la novela para responder la pregunta.

X.

1.- La Casa
2.- El Expediente Navidson y los documentales que rodó Karen Green. 
3.- Los papeles de Zampanò.
4.- Las anotaciones de Truant.
5.- La primera edición de La Casa de Hojas.
6.- La segunda edición de La Casa de Hojas con anotaciones de los editores.
7.- El texto de Danielewski.

X.X.

1.1.- Sobre lo que ocurre en el interior de la Casa no sabemos nada con certeza. No podemos saber nada. Nunca. Excepto lo que se nos cuenta en la novela. 

2.1.- Sobre la película documental de Navidson y Green hay multitud de textos, estudios universitarios y tesis doctorales que tratan sobre su naturaleza fílmica y la simbología de su contenido. Si no me equivoco no encontrarás a nadie que pueda afirmar haberla visto. 

3.1.- Los papeles de Zampanò constituyen un análisis pormenorizado de los estudios en torno a El expediente Navidson que incluye una descripción detallada de la película, así como multitud de papeles y anotaciones que Zampanò efectuo en multitud de soportes.



4.1.- Si en principio Truant parece un narrador molesto que se inmiscuye interpolando cuestiones de su vida personal, pronto nos daremos cuenta que el verdadero valor de la narración reside en gran parte en lo que él nos cuenta.

5.1.- La primera edición de La Casa de Hojas, distribuida anónimamente a través de Internet, no incluía el capítulo XXI ni algunos de los apéndices. ¿Quién distribuyó esa primera edición? La sombra tras las sombras se manifiesta.

6.1.- La segunda edición de La Casa de Hojas es la que el lector sostiene entre las manos. Está elaborada por los editores siguiendo las instrucciones (telefónicas o por correo) de Truant

7.1.- Si la segunda edición de La Casa de Hojas es la que el lector sostiene entre las manos, ¿dónde está el texto de Danielewski?


X.X.X.

2.1.1.- Incluso el segmento rodado por Green que recoge entrevistas a destacados intelectuales (de Bloom a King, de Derrida a Kubrick) para plasmar sus impresiones tras ver la película de Navidson, es más que cuestionable. 

2.1.2.- Como se afirma en la pág. 346: “Un recordatorio deliberado de que la representación nunca reemplaza a la cosa, únicamente ofrece distancia y, en casos muy contados, perspectiva”. La narración de Zampanò del documental de Navidson es una representación que nunca puede reemplazar a la cosa. Teniendo en cuenta que la descripción del documental nos llega a través de un ciego y que la mayor parte del metraje consiste en tomas de una oscuridad impenetrable, en este caso ¿suple la representación la cosa-en-sí?




3.1.1.- Lo gracioso-inverosímil es que Zampanò es ciego. Vive encerrado en una habitación que él mismo ha procurado que sea lo más hermética posible, al parecer para evitar que algo que reside en la oscuridad le alcance. O eso cree Truant. O eso creemos nosotros.



3.1.2.- Los papeles de Zampanò han desaparecido. Dejando de lado el mal estado de la mayoría de ellos, perceptible en la transcripción de Truant, y el deterioro que sufren a manos de éste, finalmente Truant decide quemarlos.

4.1.1.- Y es curioso como aporta documentación que en cierta manera parece ir contra él y contra su estabilidad psicológica. Véanse las cartas de la madre. Pero eso consigue que en todo este marasmo de acontecimientos indemostrables la suya sea la única voz narrativa sincera.



6.1.1.- Ergo, Truant vive fuera de las páginas de la segunda edición y es capaz de coordinar la edición de un libro tan complejo estructuralmente como La Casa de Hojas.

7.1.1.- Lo verdaderamente importante para llevar a cabo un proyecto como La Casa de Hojas y que funcione, es diluir la presencia del autor. Danielewski sabe hacerlo, tanto estructuralmente como dotando a cada uno de los personajes de su voz narrativa propia, y esto constituye una de las principales bazas para admirar la novela. Conseguir que el lector acepte la impostura inherente a toda construcción narrativa, en nuestro caso, que es Truant quien escribe La Casa de Hojas.


X.X.X.X.


2.1.1.1.- Según Truant: De momento no he recibido respuesta de ninguna de las personas citadas en la “transcripción”, a excepción de Hofstader, que me ha dejado muy claro que jamás ha oído hablar de Will Navidson, de Karen Green, ni de la casa, y de Paglia, que me ha garabateado en una postal “Piérdete, capullo” 

3.1.1.1.- Sin embargo, la prueba fehaciente de que nada anida fuera de nosotros está presente desde las primeras páginas. Los gatos de Zampanò desaparecen o son encontrados muertos. Consecuentemente, Zampanò tacha toda referencia al Minotauro del texto.

3.1.1.2.- El tema de la ceguera se desarrolla sutilmente a lo largo de la novela. Están los textos de Homero, hay una oscura referencia a Tamiris (también a través de Homero, al menos en la primera edición de la novela) y, en uno de los collages, se esconde la “mirada” de Borges.



4.1.1.1.- Truant abrazó el dolor y le dejó profundas cicatrices en sus brazos. Es narrativamente lógico que abrace la oscuridad.

6.1.1.1.- ¿Sigue Truant buscando la Casa aún sabiendo que la Oscuridad forma parte de nosotros?

7.1.1.1.- Sin embargo, Truant duda:
“Cada vez más a menudo me invade la sensación extrañísima de que he entendido el asunto exactamente al revés. (…) a saber, que esta cosa me ha creado a mí, no a mí en ella, sino a ella en mí, de tal manera que yo no soy más que la materia de una voz distinta que se inmiscuye por los pliegues de lo que ahora yace desplegado, poseyéndome con unas historias que nunca podría reconocer como mías; inventándome, definiéndome, dirigiéndome (…) obligándome a afrontar las sospecha más terrible de todas, que todo esto ha sido inventado, y lo que es peor, no inventado por mí o ni siquiera por Zampanò.
Aunque no tengo ni idea de por quién”


X.X.X.X.X.

2.1.1.1.1.- En Lo que les ha parecido a algunos, el documental de Karen Green, aparece Stephen King mencionando a Moby Dick, concluyendo que “lo que a veces olvidamos es que la ballena de Ahab también era una simple ballena”. Las “falsas” declaraciones de King en el documental de Green, hablando de los símbolos y de su existencia como seres en sí sin simbología inherente, contrastan con la frase que aparece en la faja que acompaña a la edición de La Casa de Hojas: “El Moby Dick del género de terror”, supuestamente pronunciada por él y aprovechada para la promoción de la novela. 
Contraponiendo ambas declaraciones (reales o no, descontextualizadas en todo caso) podemos llegar a interpretar que La Casa de Hojas, a pesar de todas las interpretaciones simbólicas que queramos hacer de la novela, es, en sí, propia y únicamente una novela. Y una novela de género.
Terror.
Las influencias de Danielewski, aceptadas y ratificadas por él, son muchas, pero, partiendo de las citas apócrifas (o no) de King quiero concluir con una declaración irrelevante:
La Casa de Hojas es la novela que Stephen King jamás se atrevió a escribir. 

Respuesta: Tras las declaraciones de Stephen King.


Los fragmentos de la traducción de Javier Calvo de House of Leaves para las editoriales Pálido Fuego y Alpha Decay.

Otras entradas irrelevantes sobre La Casa de Hojas en el blog


21/11/13

La Casa de Hojas, de Daniel Z. Danielewski (III)

"Little solace comes
to those who grieve
as thoughts keep drifting
as walls keep shifting
and this great blue world of ours
seems a house of leaves

moments before the wind"

Poema de Zampanò



De repente se acaba La Casa de Hojas. Y machaconamente en la cabeza la letra de la conocida canción de Neil Young.

“Out of the blue and into the black”, repito, como si hubiese una conexión entre la canción de Young y la novela de Danielewski. De la nada y hacia la oscuridad... ¿no es acaso ese el lema de la novela?
Pero, recuerdo, son DOS canciones las que aparecen en Rust Never Sleeps, abriendo y cerrando respectivamente el Lp: "Hey Hey, My My (Into the Black)" y "My My, Hey Hey (Out of the Blue)". Básicamente la misma canción, dos estilos musicales distintos y ligeras variaciones en las letras.



"Out Of The Blue"

My my, hey hey
Rock and roll is here to stay
It's better to burn out
Than to fade away
My my, hey hey.

Out of the blue
    and into the black
They give you this,
    but you pay for that
And once you're gone,
    you can never come back
When you're out of the blue
    and into the black.

The king is gone
    but he's not forgotten
This is the story
    of a Johnny Rotten
It's better to burn out
    than it is to rust
The king is gone
    but he's not forgotten.

Hey hey, my my
Rock and roll can never die
There's more to the picture
Than meets the eye.
Hey hey, my my.

"Into The Black"

Hey hey, my my
Rock and roll can never die
There's more to the picture
Than meets the eye.
Hey hey, my my.

Out of the blue
    and into the black
You pay for this,
    but they give you that
And once you're gone,
    you can't come back
When you're out of the blue
    and into the black.

The king is gone
    but he's not forgotten
Is this the story
    of Johnny Rotten?
It's better to burn out
    'cause rust never sleeps
The king is gone
    but he's not forgotten.

Hey hey, my my
Rock and roll can never die
There's more to the picture
Than meets the eye.


Podemos adaptar la letra y sus variaciones al texto de Danielewski. Creo que de cualquier cosa puede hacerse una lectura compatible con La Casa de Hojas. Pero, a tenor de lo leído, me pregunto si puede trazarse un paralelismo entre Johnny Truant y Johnny Rotten, el vocalista de Sex Pistols. Cuando el grupo se disolvió, Rotten dijo: "Ever get the feeling you've been cheated?" ("¿Nunca tuvieron la sensación de haber sido engañados?"). Y ¿no es esa la misma sensación que tiene Truant (no el lector) respecto a los manuscritos de Zampanò? Entonces Lude (cuyo nombre responde en argot a la denominación de un ansiolítico de uso recreativo) encaja en la ecuación y todo adquiere una nueva perspectiva. Esta es la historia de Johnny Rotten. ¿Es esta la historia de Johnny Rotten?

There's more to the picture than meets the eye.

Lo que ocurre, lo que nos deja esta sensación de pérdida inevitable, es que como lectores no queremos que La Casa de Hojas termine. Se nos ha prometido un espacio infinito y de repente ya no tenemos disponible más texto. La Casa de Hojas no puede terminar. Volvamos a empezar.

Y recordad: El óxido nunca duerme.

(La pista me la dio Jordi Vicens en una de las entradas que dedica en su página a House of Leaves: aquí)




13/11/13

La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski (II)

A pesar de que gracias a Teresa se había aficionado a Beethoven, Tomás no entendía demasiado de música y dudo que conociera la verdadera historia del famoso motivo “muss es sein?, es muss sein!”

Es la siguiente: cierto señor Dembscher le debía a Beethoven cincuenta marcos y el compositor, que jamás tenía un céntimo, se los reclamó. “Muss es sein?” suspiró desolado el señor Dembscher y Beethoven se echó a reír alegremente: “Es muss sein!”; inmediatamente anotó aquellas palabras y su melodía y compuso sobre aquel motivo realista un pequeña composición para cuatro voces: tres voces cantan “es muss sein, es muss sein, ja, ja, ja”, “tiene que ser, tiene que ser, sí, sí, sí”, y la tercera voz añade: “Heraus mitt dem Beutel!”, “¡Saca el monedero!”
Ese mismo motivo fue un año más tarde la base de la cuarta frase de su último cuarteto opus 135. Dembscher. La frase “es muss sein!” le sonaba cada vez más majestuosa, como si la pronunciara el propio Destino. En el idioma de Kant, hasta el “buenos días”, con la entonación precisa, puede adquirir el aspecto de una tesis metafísica. El alemán es un idioma de palabras pesadas. De modo que “es muss sein!” ya no era ninguna broma, sino “der schwer gefasste Entschluss”.
De ese modo, Beethoven transformó una inspiración cómica en un cuarteto serio, un chiste en una verdad metafísica. Esta es una interesante historia de transformación de lo leve en pesado (o sea, según Parménides, de transformación de lo positivo en negativo). Sorprendentemente, semejante transformación no nos sorprende. Por el contrario, nos indignaría que Beethoven hubiese transformado la seriedad de su cuarteto en el chiste ligero del canon a cuatro voces sobre el monedero de Dembscher. Sin embargo, estaría actuando plenamente de acuerdo con Parménides: ¡convertiría lo pesado en leve, lo negativo en positivo! ¡Al comienzo (como un boceto imperfecto) estaría la gran verdad metafísica y al final (como la obra perfecta) habría una broma ligera! Sólo que nosotros ya no sabemos pensar como Parménides.

La insoportable levedad del ser”, de Milan Kundera
Traducción: Fernando De Valenzuela.


La idea se la robo a Roy Batty: Es Muss Sein. O lo de las dedicatorias...


Entonces, ¿es una broma?, ¿la transformación (por parte de Zampanò) de algo cómico en una verdad metafísica?
La cosa va, más o menos, como sigue:
El domingo me levanto temprano para zambullirme en las páginas de La casa de hojas. Cuando llevo unas 20 páginas me entra un mareo que hace que mi percepción de las dimensiones se trastorne. Me ocurre en ocasiones, pero me intranquiliza que me ocurra leyendo las tribulaciones de Truant. Al mareo sigue el consiguiente dolor de cabeza. 
A partir del lunes me levanto a las cinco de la mañana para acudir a una fábrica paralizada. El silencio en un lugar habituado a un persistente y sordo rumor ensordecedor (véase CBDP) es casi material. Con la gran mayoría del personal ya despedido no hago más que ver sombras donde no hay nada. 
Creo que no es una buena época de mi vida, impelida a un cambio no deseado, para leer La casa de hojas.
Sigo adelante mientras la narración se retuerce sobre sí misma para escenificar sobre el papel el laberinto en el que Holloway se ha internado.
Hollow way, forma hueca traduce google. Camino vacío el que sigue el gran explorador en las entrañas de la CASA.
Seguiremos.

9/11/13

La casa de hojas, de Mark Z. Danielevski (I)

Zampanò y Truant

La elección de los nombres de los narradores puede ser cualquier cosa menos casual. Zampanò nos remite inmediatamente a La strada de Fellini y a todo aquello que el personaje cinematográfico representaba, tanto el misterio de su origen como la primacía de la fuerza sobre la razón. El Zampanò que relata el documental perdido El expediente Navidson (otro nombre a analizar… en farsi o persa, “navid” es "portador de buenas noticias") es sumamente analítico y erudito. Su semejanza con el personaje de Fellini se circunscribe (de momento, sobre la página 80) a su misterioso origen.
Truant podría traducirse por ausente, pero también por vago o gandul.
Truant se muestra como un personaje insoportable que interrumpe continuamente la narración de Zampanò. Pero, y ahí de momento la grandeza de Danielevski (si es que el autor tiene algún papel dentro de esta historia, un tema que tendremos que analizar con detenimiento), lo interesante es que a pesar de su torpeza como narrador, Truant aporta datos importantes a la historia, que gira en torno a una casa cuyas dimensiones internas escapan a la lógica y que encierra en la oscuridad de su interior un terror maligno. Si la historia que cuenta Zampanò intentando narrar el documental de Navidson se pone intrigante, Truant la interrumpe para explicarnos que está ciego de drogas o borracho o colgado irremediablemente de una stripper, algo que, proviniendo de la lectura del relato de Zampanò, no nos interesa en absoluto, en principio, porque siempre hay algo en lo que cuenta Truant que acaba siendo tan o más interesante e intrigante que lo que le estaba sucediendo a Navidson.

Consecuencias:
1.- Estoy fascinado
2.- Ayer por la noche me costó adentrarme en la oscuridad del pasillo que lleva a mi dormitorio.
3.- Echo de menos a mi gata.

8/11/13

House of leaves ya es La casa de hojas

Fruto de la colaboración de Pálido Fuego y Alpha Decay llega por fin la traducción de House of leaves, de Mark Z. Danielewski, a través de la traducción de Javier Calvo y con maquetación de Robert Juan-Cantavella. (Si queréis que os diga la verdad me hace mucha ilusión que René López Villamar haya colaborado en el resultado final porque creo que lo merece)

House of leaves ese texto inaccesible para muchos de nosotros (analfabetos de inglés) ya tiene su versión en español: La casa de Hojas.
Y esta es una muy buena noticia.
Repito: MUY BUENA NOTICIA.





Y ahora, en un ejercicio de modestia inusual  inmodestia habitual, arrimando el ascua a mi sardina con total autobombo un fragmento de… un texto de Vicente Luis Mora:


Si la novela pangeica tiene un Quijote, sin duda ese libro es la citada novela House of Leaves, de Mark Z. Danielewski, que ha tenido un notable éxito crítico (y de lectores, teniendo en cuenta sus características) en un escaso margen de tiempo. House of Leaves no es difícil exclusivamente por su exigencia estructural, preñada de hallazgos visuales, partes ilegibles o tachadas, zonas en blanco o en negro, etc. Es difícil porque es una novela anclada precisamente en el tema de la dificultad de contar un relato de forma veraz. Su poética está dentro de lo que Giorgio Agamben llama en Infancia e historia (1978) la imposibilidad de relatar la experiencia. Por ello, la obra de Danielewski apela a un arte literario donde la transmisión de la angustia de esa incapacidad es tan importante como la propia historia narrada y/o ficcionalizada. Es decir, House of Leaves sería un paradigmático ejemplo de lo que Tomás Vera Barros ha denominado «Literatura de la Post-Experiencia», caracterizada por «acontecimientos puros sin trascendencia; experiencia que no puede ser comunicada; escritura (narración) sin experiencia que la genere, respalde, contenga, enriquezca; y literatura (arte) sin Verdad». Un ejemplo próximo de esta misma tendencia, aunque sin artificios visuales, podría ser la excelente novela Constatación brutal del presente (2011), de Javier Avilés.

Vicente Luis Mora; El lectoespectador.

Lo siento. No he podido evitarlo. 
Olvidadlo y corred a vuestra librería de cabecera a reservar vuestro ejemplar de La casa de Hojas… no es una novela lo que os llevareis a casa, es un laberinto y su misterio y su monstruo escondido (y esto lo digo habiendo leído solamente 40 páginas)

Con un saludo especial de agradecimiento a Ana S. Pareja y José Luis Amores.