5/3/19

Moonglow (Novela), de Michael Chabon

Estamos ante uno de esos casos de obra de no-ficción presentada en forma de novela. Chabon nos quiere narrar la vida de su abuelo (no-ficción) presentándola a través de una estructura no lineal en la que el narrador, presuntamente el propio Chabon, es de alguna manera el foco ya que nos cuenta lo que él sabe o va descubriendo sobre su abuelo, que no lo es biológicamente, pero eso es otra historia, mientras éste le cuenta detalles de su vida en el lecho en el que agoniza.
¿Por qué no es una novela, quiero decir que es una obra que trata hechos ocurridos realmente, y sin embargo debe poner en el título la apostilla-advertencia de que es “una novela”?
La respuesta es paradójica. Porque la “novela” sobre su abuelo la escribió hace muchos años Thomas Pynchon en El arco iris de gravedad. Tanto es así que la novela de Pynchon aparece en la de Chabon cuando éste quiere realizar una consulta sobre Peenemünde y Nordhausen, los centros nazis de desarrollo y producción de los cohetes V-2, y recurre a ella antes que a cualquier enciclopedia.





Entiendo en cierta manera la desesperación de Chabon. Los pasajes más novelescos de la vida de su abuelo han sido narrados con anterioridad por el referente narrativo de su generación y en la obra más famosa de éste. Así que los capítulos en los que narra la búsqueda de Von Braun por parte de su abuelo por los campos de guerra europeos de la Segunda Guerra Mundial pueden quedar empañados por la obra de Pynchon, así que decide pasar de puntillas por ellos y presentarnos un par de escenas, que por otra parte acaban siendo de los más interesantes de Moonglow.
Hay otros instantes destacables en la novela, pero da la sensación de que Chabon es consciente de haberse topado con un escollo infranqueable. Como si cierta parte de la vida de su abuelo le haya sido arrebatada y que cualquier cosa que escriba sobre ella, incluida la obsesión tras la guerra por la figura del transfuga Von Braun, estará, o parecerá estarlo, bajo la influencia de Pynchon.
Así que normaliza su narración.
Y en cierta manera se pierde en ella.

 

Porque es precisamente la obsesión de su abuelo por todo lo que se refiera a los cohetes (y al impostor Von Braun) lo que no solo determina su vida, sino también la existencia del propio Chabon. Y esa parte se queda en un esbozo como si no fuese lo que verdaderamente quisiera contar Chabon, como si lo que verdaderamente quisiera contar le hubiese sido arrebatado en una novela escrita por otra persona cuando él era un adolescente.
La sombra de Pynchon se abate sobre Moonglow y la eclipsa.
Pero porque Chabon quiere que así sea.

No es una mala novela. Quizás en algún momento sea algo complaciente y poco crítica, pero tiene momentos de gran intensidad narrativa. El resultado es irregular. Y tengo la sensación de que no es la novela que hubiese querido escribir Chabon. Es más, Chabon no quería escribir “una novela”, sino la vida de su abuelo.

Si la sombra de Von Braun persiguió a su abuelo, parece que la de Pynchon hace lo propio con Chabon. Tal vez porque no puedes ni quieres liberarte de la influencia de aquellas personas a las que, en el fondo, admiras.

2 comentarios:

Maqroll dijo...

Pues a mi me parece una gran "novela" (que en principio no lo es) que habita (que sale de) otra, esa "novela madre" y bestial que es Arcoíris de gravedad, a la que le debe el origen pero a su vez alimenta y engrandece. El impulso narrativo no afloja en ningún momento, siempre está a buen ritmo, lleno de detalles, muy americano-judío (y ahí vienen otras reminiscencias.....la curtiduría de la familia de los Levov de Philip Roth, el trastorno mental de la abuela, la fuerza de los lazos familiares patológicos "a lo Bashevis Singer"....).....en fin, que me ha parecido una muy buena novela para ser pleno siglo XXI. Al menos me gusta bastante más que los derroteros que está tomando Franzen o Irving, y mira que éstos me han hecho pasar ratos inolvidables.
Y como efecto secundario, me están entrando ganas irrefrenables de leer lo único que me queda de Pynchon, la última bala, Contraluz....

Unknown dijo...

Lo cierto es que Chabon no quiere escribir la vida de su abuelo. Quiere y escribe una novela. Todo es ficción, así lo ha declarado en numerosas entrevistas. El personaje del abuelo se construye con elementos de aquí y de alá, incluido su abuelo real. El personaje de su abuela es absolutamente inventado desde cero. Un ejemplo más, la Chabon Scientific Co. Cuyo anuncio gráfico aparece al inicio de la novela, fue un hallazgo del autor en Internet, y por mas que buscó información sobre sobre el Chabon que creó esa empresa de cohetes a escala no dio con él. Así que decidió que sería su tío. En este artículo parece que la narración alcanza sus cotas más altas cuando refiere hechos reales, que se han entendido como los acontecidos en la guerra, cuando lo más probable es que el abuelo del autor le friera un salami para cenar, pero no que persiguiera a Von Braun.
Aunque en realidad, ¿qué mas da?, es una novela. Nada menos.