3/12/15

El futuro, Enrique Vila Matas. (frag.)

A la caída de la capacidad de atención ha contribuido una industria editorial que está erradicando de la literatura todo aquello que nos quiere hacer creer que es demasiado pesado, o que va demasiado cargado de sentido, o que puede parecer intelectual. Y el panorama, desde el punto de vista literario –si es que ese punto de vista aún existe– es desolador. 

Enrique Vila Matas: EL FUTURO (Discurso de recepción del premio Rulfo en Guadalajara, México, 28 de noviembre 2015)

4 comentarios:

Universo la Maga dijo...

¡Hola Javier! Soy Kike Hernández, del Departamento de Comunicación de Universo la Maga, una web de temática cultural en la que recientemente hemos incluido vuestra web en un listado de las mejores publicaciones digitales sobre libros y literatura: http://www.universolamaga.com/blogs-de-libros-blogs-literarios/

Te escribíamos porque nos encantaría realizaros una entrevista para que así nuestra comunidad pueda conocer a fondo tu web. El método sería muy sencillo: te enviaríamos las preguntas por correo electrónico y sólo tendrías que devolverlas contestadas. Lo único que te pediríamos es que cuando se publique tu entrevista, compartas el enlace de la misma en tu web, para que así tus seguidores puedan leerla de primera mano. Nosotros/as le daremos difusión en nuestras redes sociales además de en la propia web. :-)

Quedamos a la espera de tu respuesta, y en cualquier caso recibe un cordial saludo y muchas gracias

Kike

Alejandra Gonzales D. dijo...

Y toda la culpa la tiene Franzen

Portnoy dijo...

¿La culpa de qué?

Anónimo dijo...

Yo creo que la culpa de que no se lean textos "duros" no la tiene la industria editorial, que al fin y al cabo es una industria y se rige por el principio del beneficio, como cualquier empresa inmobiliaria o de panaderia o incluso de prostitución (véase el caso de unos de los cuatros lideres politicos con posibilidades de gobernar tras el 20-D, yerno de un proxeneta que se ha hecho rico con locales de alterne. La culpa la tienen los lectores, que por determinadas razones no compran esos productos. Ese es el problema.