4/12/12

Tadeys, de Osvaldo Lamborghini


Voy a intentar una sinopsis histórica-lineal del texto que no coincide con el orden narrativo. Tadeys parte de la idea inicial de una región narrativa denominada La Comarca con sus peculiaridades.
La Comarca, o el reino de LacOmar, es un ficticio territorio fronterizo con el Imperio Otomano con las tensiones religiosas que comporta. En la “Edad Media” (sic), el clérigo Maker realiza una traducción de la Biblia al lenguaje de La Comarca que se transforma en una versión pornográfica y sacrílega debido a las raíces del idioma. Condenado al exilio Maker es abandonado en la zona norte del país donde entra en contacto con una especie animal que él denomina tadeys, o tadeos, o tadeus. Organizados en tribus que habitan una inexplorada red de cuevas, los tadeys, simios desprovistos de pelos, se entregan entre los machos a una continua orgía sodomita durante el día. La copulación con hembras, restringida a la oscuridad de la noche, permite la pervivencia de la especie. Debido al distinto tamaño entre humanos y tadeys, el pene del clérigo Maker les parece el de una divinidad desmesurada y priápica. Las relaciones de poder dentro de la tribu-manada se establecen a partir de la capacidad de cada uno de ellos para ser más veces sodomizado. Obligado a penetrar al Gran Tadey, Maker lo mata durante el acto.
La historia de Maker, que no concluye, está reescrita varias veces a lo largo del texto. Esto es debido a que Tadeys es una obra póstuma e inacabada, sin corregir, con muchas notas que anuncian nuevas historias no desarrolladas.
La economía de La Comarca se revitaliza gracias a la explotación de la carne de tadeys, (que se nos presentan como caníbales) aunque imaginamos que la lascivia de los humanos reserva usos alternativos de los animales.
Puede que la idea de Lamborghini es presentarnos una sociedad dictatorial, y no nos referimos solamente a los tadeys, en el que la sodomía establece la estructura de poder. Así, en sucesivos relatos que conforman la trama de Tadeys, a través de historias que se entremezclan, conoceremos a varios personajes del imaginario malsano de Lamborghini: Seer Tijuán, un niño educado por su madre para enloquecer a los hombres a través de su “feminidad” y su disposición para la lujuria; su despótico padre, que emplea su pene para vengar la afrenta que la madre le ha provocado a través de Seer, matándola durante una sodomización salvaje; Hiena Jones, pederasta brutal que junto al doctor Ky, experimentan en un barco-prisión con peligrosos jóvenes delincuentes hasta convertirlos en sumisas damas dispuestas a entregarse al placer anal; Dam Vomir, heredero del título de alcalde de La Comarca, equiparable a Primer Ministro una vez abolida la Monarquía, único superviviente de una dinastía de déspotas, que busca placer en los barrios bajos con hombres mezquinos a los que humilla y asesina; historias de las perversiones contranatura de los monarcas de La Comarca; Jesucristo como un sodomita embaucador…
Lamborghini busca perturbar al lector. Sus historias dejan a las del Marques de Sade a la altura de cuentos para niños. No se me ocurre otra referente más claro que la de Saló, o los 120 de Sodoma, la película de Pier Paolo Passolini, también una alegoría política, basada en el texto de Sade. La brutalidad y la represión se establecen para el autor en forma de sexo anal. Voluntaria o forzada, pasiva o activa, la sodomía no es tanto una actitud sexual sino una manera brutal de establecer la supremacía de unas personas sobre otras. Además, tal y como que describe Lamborghini las escenas de su novela, no permite ningún atisbo de sentimentalismo o ternura, muy al contrario, son descripciones explícitas de los más espantosos tormentos y humillaciones, se detiene (¿se recrea?) en los aspectos más escabrosamente orgánicos. Todo es excesivo y brutal en Tadeys, incluso los pasajes menos escabrosos parecen ser una trampa relajante de la que nos despiertan nuevos horrores.
Y sin embargo, la idea que subyace, la estructura de la novela, es bastante interesante y en cierta manera el tema puede considerarse alegórico: Un país que se alimenta de carne de un promiscuo animal sodomita se convierte en un país de sodomitas con impulsos animales.

Tadeys es una obra póstuma e incompleta. Como afirma César Aira en el prólogo, fue publicada (Ediciones del Serbal, 1994) siguiendo el orden de tres carpetas numeradas que contenían los textos manuscritos, en lugar de seguir el “orden histórico” que la sucesión de acontecimientos sugiere. Además se acompaña de una sección denominada Dossier, al parecer compuesta de hojas sueltas que investigaban nuevas formas de abordar la historia del Padre Maker, y apuntes sobre otras historias colaterales de Tadeys. Sea como sea, es una obra inconclusa, un proyecto que apuntaba a convertirse en monumental, abortado por la muerte de Lamborghini. El texto, tal cual se nos presenta, es obvio que precisa en algunos pasajes alguna corrección. Digamos que nos encontramos ante un texto “en crudo” en el que las peculiaridades de la escritura de su autor y su fallecimiento, nos hacen dudar de que hubiese sido definitivo.
Lo más importante del texto es que en él se adivina la necesidad del autor de jugar con el lenguaje, de convertir el texto en una farsa lujuriosa y brutal, tanto en lo descrito como en lo escrito, de forma que el texto tanto puede llegar a repeler por su contenido como atraer por su forma, por su lenguaje y su construcción. Su estructura, casual o no, siguiendo el orden numeral de las carpetas, gira en espiral en torno al enigma de los tadeys, de comportamiento casi humano, y a su crianza como ganado alimenticio-sexual, a través de los tiempos, desde el Padre Maker hasta Seer Tijuán, empezando por éste último y volviendo siempre a él.
En este aspecto, su estructura rizomática y otros detalles como notas a pie de página que se extienden a lo largo de varias, y otras notas que desarrollan o redesarrollan temas de nuevos relatos tadeys, hacen que sea una novela contemporánea y moderna, dotada además de un alto riesgo.

En el blog Hanna O. Semicz podéis leer unos fragmentos de la novela

Yo no condenaría ninguna obra a la hoguera. Pero sé que hay gente que sí lo haría. Para esos obsesos incendiarios Tadeys sería el ejemplo de obra decadente, inmoral e impúdica que lanzarían a las llamas (quizás después de haberla leído recreándose en lo que cuenta)

Lo reconozco: Esta es una novela muy dura y desagradable. No es comparable, ya que a mi entender las sobrepasa, a otras novelas de Sade, Apollinaire o Bataille, aunque en cierta manera podríamos considerarla hermanada con las narraciones del Marqués, con Las once mil vergas o con El ojo. Pero ante todo Tadeys es una novela política, una alegoría de la brutalidad del poder establecida a través de la sodomía, una brutal visión de nuestra sociedad. Tadeys merece ser rescatada, es cierto, merece ser colocada junto a esa tríada francesa que muestra la depravación de forma literaria. 

7 comentarios:

Francis Black dijo...

No la he leído, pero hay algo de inocencia en escribir un libro duro. Siempre hay algo de inocencia en escribir y publicar.

J. M. dijo...

Las once mil vergas es una obra maestra

Mario Domínguez Parra dijo...

Estoy leyendo una traducción al inglés (de Stephen Barber) de "Eden, Eden, Eden", novela de Pierre Guyotat, autor que creo se puede emparentar con los que aquí nombras. Hace tiempo que quiero leer "Tadeys". Saludos.

hanna o semicz dijo...

Muy buena la reseña, Javier. Convenimos entonces que Tadeys es una joya oscura sin parangón en la literatura escrita en español. Las once mil vergas me parece demasiado cómica para compararla con Tadeys. Tadeys es negra. Lamborghini se ha extirpado toda piedad para escribirla. Está claro que muy pocos la leerán. Y es bueno y lógico que así sea.

e. r. dijo...

Hola, buena lectura, se te nota sentido incluso. Yo reboté varias veces de esta novela pero la retomaré estos días. Reboté porque llegaba aburrirme espantosamente. Respecto a otras obras de Lamborghini, esta es casi una novela tranqui (Las hijas de hegel, por ejemplo).
Mirá, no sé si lo leíste, pero hay un autor francés llamado Mathieu Lindon que escribió una novela publicada en español como "Nuestros placeres" (Anagrama) justo el mismo año que Tadeys, y es también una alegoría política. Un cóctel con prostitución infantil, sodomía, canibalismo, etc. La primera vez que me puse a leer Tadeys conseguí este libro, y aparte de sorprenderme que hayan sido escritos en el mismo año, me sorprendió aún más que Lindon puede reírse en el infierno. Y hacernos reír. Y tenía el otro libro al lado, hiperneurótico, en que todo es grave, brutal y etcétera. Si no tenés drama con el sexo anal, Tadeys no te espanta, incluso tiene descripciones altamente románticas, dulces: chorros de guasca por todas partes. Con Sade tiene muchas similitudes, y con los otros autores que mecionás también, aunque es más bien temática: el deseo como Ley, pero donde el marquez confunde los sexos (las mujeres son viriles, como justine, imponen ley), en tadeys no hay mujeres, están todavía más aplastas y estereotipadas por la masculinidad vibrante del texto; en bataille el sexo va mucho más allá de lo físico, del lenguaje y como no hay ley tampoco hay perversión (matar y desmembrar y violar son elevados a obras de arte); y apollinaire que pone el humor donde no debe estar (la ley es absurda pero entretenida). La voy a releer, después te cuento.
Saludos

Anónimo dijo...

Yo que no pude terminar Las once mil vergas de Apollinaire... con este ni lo intento, entonces.

Anónimo dijo...

Tadeys obra inacabada?
Harto acabada
Semenizada hasta el rebalse.