28/9/08

Body Art, de Don DeLillo

Ya comenté que, aunque luego se perdiese en mares de basura por reciclar que se hacinaban como fragmentos inconexos narrativamente, el primer capítulo de Submundo, que según confesó su autor era en origen un relato corto independiente, era magistral. Tal vez por eso, cuando decidí dar otra oportunidad a Don DeLillo escogí la novela que me pareció, al menos por el número de páginas, más ligera: Body Art.

(Ya sé, es una incongruencia esto de comprar libros al peso, o, más bien, por su escaso peso, pero la verdad es que siento cierto reparo ante los mamotretos inacabables. Por eso nunca me decidí por Las correcciones, ni por La broma infinita (¡alas!), ni por Las benévolas… entendámonos, no tengo nada contra las novelas extensas, ahí están Los Miserables, El rojo y el negro, La montaña mágica, 2666… pero los escritores contemporáneos parecen que compitan por el mayor número de páginas olvidando que no son capaces de mantener el tono y el interés de lo que cuentan en esas monumentales novelas… tal vez la culpa sea de Pynchon y su arco iris interminable)

El primer capítulo de Submundo, El triunfo de la muerte, que describe lo que acontece en el campo (diamante) y las gradas de un estadio durante un partido de béisbol, contraponiéndolo estructuralmente con el cuadro de Bruegel del que toma el nombre, es un prodigio narrativo en el que miles, como corresponde a un escenario “coral”, de líneas narrativas se entrecruzan. El primer capítulo de Body Art también es, en el sentido de composición narrativa, prodigioso: La interacción de un matrimonio en la cocina de su casa mientras se preparan sus respectivos desayunos de convierte en un inusitado ballet en el que cada movimiento es minuciosamente descrito, sino que además introduce elementos psicológicos que nos hace comprender a los personajes y su mutua relación.

Me parece un tanto arriesgado sacar alguna conclusión, juzgar a un autor habiendo leído tan sólo dos de sus novelas, pero tengo la sensación de que DeLillo se defiende mejor en formatos cortos que en las grandes (por su tamaño) novelas. No sé si esto obedecerá a una estrategia comercial, como si los editores estadounidenses pensasen que no hay mercado comercial para el relato, que todo debe magnificarse hasta la extenuación del lector… no lo sé. Sé que la primera parte de Submundo es genial. Y también lo es la de Body Art. Pero mientras que en la primera el resto de la narración parece estar a años luz, en cuanto a calidad e imaginación, por debajo de El triunfo de la muerte, en Body Art, pudiendo considerarse que la narración que sigue al primer capítulo es algo igualmente desgajado, el cuerpo narrativo de Body Art supera con creces a las elucubraciones ecológicas-mercantiles de Submundo.
Porque Body Art es una nouvelle perfecta.

Quiero verla como un homenaje a la tradición estadounidense del cuento de misterio. Pero DeLillo reinventa el relato de misterio llevándolo a donde Stephen King, por ejemplo, es incapaz de llevarlo a causa de su sumisión a los intereses económicos. DeLillo experimenta con la estructura, planteando una novela de misterio sin misterio, y con la forma a través de diálogos inconexos que van más allá del absurdo y la incomunicación.
Porque el autor sabe, como sabemos los lectores, que un misterio desvelado deja de ser un misterio; que lo peor de las novelas o relatos de misterio es la, en muchas ocasiones peregrina e irrelevante, resolución; que lo verdaderamente importante es la atmósfera, conseguir un ambiente en el que los miedos afloren. DeLillo lo consigue. Además consigue que el misterio que plantea, al no ser revelado, continúe siendo un misterio. En nuestra memoria permanecerá la angustia de Lauren Hartke, personaje protagonista de Body Art, intentando comprender y comunicarse con la inquietante aparición que llena el vacío dejado por la muerte de su marido. Y aunque cierto aspecto del misterio que determina la forma de los diálogos sea desvelada, invitándonos quizás a una relectura, el misterio de Body Art permanece una vez concluida la nouvelle.
Me ha parecido una maravilla literaria del tipo sutil e infrecuente que justifica que Don DeLillo sea considerado uno de los mejores narradores contemporáneos.
El tiempo narrativo es muy importante en Body Art, pero es mejor no hablar del tema porque cuando te das cuenta de la importancia del tiempo ya es demasiado tarde para escapar de la red tejida por DeLillo.
Y entonces termina.

13 comentarios:

el llibreter dijo...

Tanto a Body Art como a Cosmópolis y Ruido de fondo, lo que mejor recuerdo de DeLillo es una sensación que responde a la capacidad de crear atmósferas inquietantes. De las tres, la que me gustó más fue Cosmópolis.

Desde luego, lo que prolonga la sensación de inquietud más allá de la lectura, una vez "acabada" la novela, es precisamente que no se resuelva el enigma que plantea, de manera que tanto los personajes como el lector permanezcan atrapados en él.

Saludos cordiales.

carlos maiques dijo...

Body Art/The Body Artist es mi libro preferido de DeLillo. También es cierto que no es el más representativo, Cosmópolis sí que lo es, además de ser semibreve. Es interesante lo que comentas de la longitud. "Contrapunto" logra contener toda la tensión habitual del autor en un formato más reducido, y la reducción de páginas no hace si no reforzar el impacto de lo que dice, Aún así creo que son muy diferentes los tonos de sus otras novelas, y que funcionan de otra manera.

Lo que más me gustó de Body Art, entre otras cosas, es lo difícil que es resumirla o explicarla a alguien que no haya leído el libro, lo complicado que es explicar el tono que aparece ya en el segundo capítulo, ese contraste tan bien trabado respecto al primer y engañoso "cotidiano" episodio. Y por su atmósfera es un libro estupendo para las relecturas, no pierde.

Disculpa por la extensión. Ha sido una buena sorpresa leer este post. Creo que voy a hablar con Tuttle dentro de un rato. Un saludo.

Daniel Quinn dijo...

Me apunto Body art. Yo de los cortos he leído Contrapunto y Cosmópolis, y me gusta especialmente el primero, pero creo que me quedaría con sus dos novelas largas que he leído, Libra y Ruido de fondo. En las dos está muy patente el efecto paranoico-pynchoniano, que no sé si también estará presente en Submundo, aunque en DeLillo, especialmente en Ruido de fondo, la paranoia va más en el fondo que en la forma.

¡Un saludo!

Portnoy dijo...

Lo que está claro es que debo seguir con DeLillo.
Amigo Llibreter, parece un truco fácil el de no resolver el misterio. Pero mantener al lector atrapado en el relato aún después de haberlo finalizado me parece que requiere algo más (mucho más, diría) que un misterio no revelado.
Mr. Tuttle, Carlos, Mr. Me alegra ver que no estoy desencaminado y que coincidimos en la apreciación de algunas obras. Pero he leído poco de DeLillo como para tener una obra favorita.
La verdad, Daniel, aunque ya he dicho que últimamente prefiero los formatos breves, es posible que finalmente me decida por Ruido de fondo... digamos que en la "próxima temporada" (sea lo que sea eso)
Muchas gracias por vuestros comentarios.
Un saludo

Insonrible dijo...

Ademas, en mi opinión,lo que también eleva la calidad de Body Art es ese lirismo con el que trata el tema de la muerte. Como que te toca algo dentro y te conmueve... Submundo no me produjo ninguna emoción.
Saludos

Portnoy dijo...

Ah, Insonrible, por eso digo que se puede considerar un homenaje al relato de misterio estadounidense, en el que la muerte tiene esos tintes tan románticos... aunque no me hagas caso, tal vez solo pienso en Poe.
Pero es cierto, Body Art emociona.
Un saludo y gracias por tu comentario

condonumbilical dijo...

Según lo describes dan ganas de salir corriendo a por el libro. Lo apunto en mi lista.

Un saludo!

Mori dijo...

Con todas las ganas que lo empecé, nunca pude terminar Submundo. De todas formas, me di cuenta de que De Lillo es un grande y quisiera volver a intentar leerlo. Quizá Body art sea una buena alternativa.

Duquena dijo...

Pues no te dejes amedrentar por el volumen de "Las correcciones". Es altamente recomendable, Portnoy.

Por cierto, he vuelto a leer "El profesor de deseo" y me reafirmo en que es una de las 3 o 4 mejores obras de Roth.

Saludos,

Duquena

Portnoy dijo...

Un placer volver a verte por aquí, Duquena... no te imaginas cuanto.
:-)

Tal vez haga caso a tu recomendación... la verdad es que está en casa desde hace tiempo pero no me animo a empezarlo... pero lo tendré en cuenta.
El profesor del deseo, no sé, tal vez no lo he leído en su mejor momento (o en el mio) Me ha parecido que repite algunos de los temas de Roth (lo cual no es malo), pero está escrito antes que muchas de las novelas más conocidas de Roth... así que el problema puede que sea de tiempo, cronológico... es decir, un problema mio.

Condonumbilical, Mori, ya estáis tardando.
Un saludo y gracias por vuestros comentarios.

Javier Moreno dijo...

"Las correcciones" es bastante digno. Y no se pierde en diez mil tramas, como todos esos otros grandes libros norteamericanos de los noventa.

renackman dijo...

Dejo un comentario más de tres años tarde solo para agradecerte la entrada. Es un placer profundizar en tu blog y encontrar entradas magníficas como esta.

Estoy de acuerdo en que uno de los grandes aciertos de Body Artist es el tiempo narrativo, así como la atmósfera que logra generar con ese misterio irresoluto. Habrá que seguir con otros de Delillo.

Un saludo

Portnoy dijo...

Gracias, Renackman. Un placer verte por aquí.
Seguiremos con DeLillo, siempre.