6/5/08

Lost Highway, de David Lynch (Una interpretación metacinematográfica)

Al parecer, según los datos que circulan por la red, en una entrevista que no he podido localizar, David Lynch se resiste a dar una explicación sobre el tema de Lost Highway . ¿Debemos asumir entonces, que existe una explicación más allá de lo meramente visual y narrativo?, ¿un sentido oculto?
Si esto fuese un servicio público me vería obligado a encontrar una respuesta.
Como no es un servicio público, daré una respuesta.
Tengo una teoría.
Temblemos.




Primero vamos a situar la película dentro de la filmografía de Lynch ateniéndonos únicamente a sus largometrajes: Eraserhead (1977), The Elephant Man (1980), Dune (1984), Blue Velvet (1986), Wild at Heart (1990), Twin Peaks: Fire Walk with Me (1992), Lost Highway (1997), The Straight Story (1999), Mulholland Dr. (2001), Inland Empire (2006)
Lo que me interesa destacar, ya veremos luego el motivo, es que tras un largo paréntesis, Lynch desconcierta al público y a la crítica con el hermetismo de Lost Highway, para dos años después volver a desconcertarlos con un relato lineal inusual en el director. The Straight Story (Una historia verdadera, se tituló en España, curiosamente el mismo subtítulo que acompaña a Patrimonio, de Philip Roth), para volver a descolocar a todo el mundo con la enrevesada trama onírica de Mullholland Drive. Esa rareza en medio de su filmografía que supone The Straight Story, debe significar algo. Pensemos que la consideramos una rareza siendo la más asequible, narrativamente, de las películas de Lynch, una rareza “realista” en una filmografía incalificable.

Segundo, aunque es algo que no me gusta demasiado hacer, debería incluir una sinopsis de la película. Probemos:
Fred Madison, un saxofonista de free-jazz (es importante) vive en un estado de semifustración junto a su voluptuosa mujer. Como veremos luego, Slavoj Zizek, en The Pervert's Guide to Cinema, insiste en la incapacidad de Fred de satisfacer sexualmente a su esposa. En esas condiciones los celos y el malestar se adueñan de su vida. Una mañana a través del interfono de la calle recibe un extraño mensaje, “Dick Laurent está muerto. A partir de ese día empieza a recibir cintas de video grabadas por un desconocido que muestran su casa desde el exterior y que día a día se van adentrando cada vez más en su intimidad. Fred no tiene videocámara, las odia porque “prefiere recordar las cosas a su manera”. En una fiesta conoce al Hombre Misterioso (Mystery Man) que le dice que se encuentra en casa de Fred al mismo tiempo que está frente a él. La última cinta de video que reciben muestra a Fred descuartizando a su esposa, Renee. En la celda en la que espera ser ajusticiado por su crimen, Fred se transforma en Pete Dayton, un joven mecánico. Liberado, pero aún confuso por su transformación ya que no tiene consciencia de haber sido Fred, Pete vuelve a su antiguo trabajo en un taller mecánico, donde entrará en contacto con Mr. Eddy, un oscuro mafioso violentamente obseso por el respeto hacia las normas de tráfico. La amante de Mr. Eddy, Alice Wakefield, idéntica a Rennee, la mujer de Fred, excepto por ser rubia, seduce a Pete, el cual, al contrario que Fred, demuestra ser un avezado e infatigable amante. Acosados por Mr. Eddy, deciden robar a otro amante de Alice para, con el dinero, desaparecer donde el mafioso no pueda encontrarles. La historia de Pete rinde tributo al cine negro más clásico, hasta que se descubre la curiosa relación que mantienen Mr. Eddy y Mystery Man. Éste al final se revelará como el hombre de la videocámara. Hay que decir que la película se cierra en una especie de bucle que repite el inicio, pero que ambas historias, la de Fred y la de Pete, en cierta manera, en sentido estrictamente narrativo, no concluyen. Lost Highway como toda película no debe contarse, debe verse y como toda película de Lynch DEBE verse.

Lo que se cuenta en la película admite varias interpretaciones. Lynch va dejando pistas falsas a lo largo de la película y jamás explicó, ni siquiera a los actores, el sentido de ésta. En primera instancia la segunda parte de la película podemos interpretarla como una repetición subconsciente o imaginaria que sucede en la cabeza de Fred, aunque no tenemos ninguna certeza de que una de ellas suceda primero temporalmente. Podemos interpretarla como ejemplo del Caso , en la que un hombre desaparece convirtiéndose en otro para acabar repitiendo los mismos errores.
Fred y Pete ante la habitación 26:





Slavoj Zizek, en el documental dirigido por Sophie Fiennes, The Pervert's Guide to Cinema, sostiene una tesis psicoanalítica de la película:

"Lost Highway" y "Mullholland Drive" son dos versiones del mismo film. Lo que hace a estos films tan interesantes, especialmente a "Lost Highway",es cómo sitúan ambas dimensiones, la realidad y la fantasía una al lado de la otra, horizontalmente.
Aquí tenemos el típico héroe gris de clase media alta casado con Patricia Arquette quien se encuentra aterrorizado por el enigma de su mujer, que no responde a sus avances. Cuando tienen sexo él fracasa miserablemente y lo único que obtiene de ella es una palmada en la espalda, un gesto de humillación absoluta.
Luego de asesinarla, en un acceso de frustración, el héroe ingresa a su espacio fantasmagórico en donde se reinventa no sólo a sí mismo, sino, además, a todo su entorno, y lo traslada al universo típico de un film noir.
La esposa del héroe, morena, se vuelve rubia. Aquí, en el espacio fantasmagórico, ella alaba al héroe su potencia sexual, etc... De manera que parece que el sueño es la realización de lo que buscaba. En la realidad el obstáculo era inherente: la relación sexual sencillamente no funcionaba. En el espacio fantasmagórico, el obstáculo está situado fuera de la relación: Mister Eddy, el amo de Patricia Arquette en el espacio fantasmagórico, se convierte en el obstáculo de la relación sexual. Los momentos más extraños ocurren cuando el espacio fantasmagórico se desintegra pero aún no hemos vuelto a la realidad. Este espacio intermedio, que no corresponde ni al espacio de la realidad ni al espacio fantasmagórico. Es un espacio gobernado por una violenta dispersión, por una confusión ontológica. Este es el momento más subversivo, aquí se expresa el verdadero horror de estos films.
Hacia el fin de este episodio fantaseado, cuando vemos el acto sexual, entonces también la mujer elude al héroe. Le susurra..."nunca me tendrás". Y en ese punto traumático somos arrojados nuevamente a la realidad, y el héroe se encuentra en el mismo callejón sin salida. Aquello de lo que el film trata realmente no es el héroe sino, por supuesto, el enigma del deseo femenino.





Aunque es interesante lo que cuenta Zizek, y el documental es altamente recomendable a causa, sobre todo, de la socarronería del autor, y la posibilidad de contemplar ciertos clásicos famosos desde otra perspectiva, creo que lo que se cuenta en Lost Highway, que admite varias interpretaciones, no tiene mayor importancia que la de servir de base a Lynch para realizar un ejercicio metacinematográfico en el que enfrenta a dos tipos de narraciones. Las dos historias que se suceden en el tiempo de la película, no necesariamente el tiempo “real”, la de Fred y la de Pete, son prácticamente especulares. Lynch emplea elementos, objetos y situaciones, pero sobre todo de tipo musical, que se repiten en las dos historias, indicándonos que en el fondo, dejando aparte cual de ellas pertenece a la “realidad narrativa” y cual, como dice Zizek, a la “realidad fantasmagórica”, ambas son la misma historia pero contadas de distinta manera. La diferencia entre ambas radica en el personaje guía de cada uno de los relatos: Mystery Man para Fred, Mr. Eddy para Pete.



Mystery Man, como le demuestra a Fred en la fiesta es ubicuo, prácticamente omnisciente, capaz por tanto de irrumpir en la historia de Pete.



Por su parte, como queda claro en la escena en la que se enfrenta violentamente a un infractor de tráfico, Mr. Eddy respeta obsesivamente las reglas, el código escrito que rige la circulación o una organización criminal como la que representa o, extrapolando, el que rige la narración clásica, inteligible y respetuosa con el tiempo.
El respeto por la linealidad del relato que defiende Mr. Eddy acabará enfrentándose al relato psicológico que representa Mystery Man. En Lost Highway, Fred-Pete, Renee-Alice, son personajes pasivos. La verdadera tensión dramática se produce por el control del relato entre las dos fuerzas opuestas que representan Mr. Eddy y Mystery Man: lineal-clásica frente a atemporal-psicológica, inteligibilidad contra onirismo.
La elección de Lynch queda clara desde el inicio, desde el misterioso mensaje a través del interfono que anuncia que “Dick Laurent está muerto”, desde que Fred comparte con el propio Lynch su aversión hacia las videocámaras que captan la realidad: “Prefiero recordar las cosas a mi manera
No contaremos el final, pero, efectivamente, Dick Laurent está muerto, y la narración no ha hecho más que empezar.

Creo, aunque parezca un contrasentido, que el que la siguiente película de Lynch sea The Straight Story, atípica en la filmografía del director precisamente por su clasicidad, por su linealidad, confirma esta especie de teoría. Para desechar un tipo de narración, la que representa Mr Eddy, Lynch debe demostrar que la domina, que su elección no obedece a una incapacidad creativa, sino a un conocimiento profundo del medio.
Si esta lectura de Lost Highway resultase acertada nos encontraríamos ante un ejercicio cinematográfico que sólo puede encontrar referentes en el campo de la literatura, abriendo un camino cinematográfico que, en vista de las dificultades para exhibir Inland Empire, sea un camino que se inicie y muera en la misma obra de Lynch.


Celebremos la victoria del hombre misterioso. Nos anuncia que el futuro es ahora… desde 1997, al menos.

19 comentarios:

René López Villamar dijo...

Esa entrevista sería parte del programa "The Directors" hecho por la AFI:

http://www.imdb.com/title/tt0560769/

Aunque creo que le encanta hablar del tema. Barry Gifford comentó mucho sobre eso en una charla que dio aquí en la Ciudad de México hace unos años. También, recuerdo, mencionó que en el guión había instrucciones para tener varias tonalidades de negro en el filme, lo que sea que eso pueda significar.

Luc dijo...

Ay, ay, ay! a mí David Lynch me exaspera y al mismo tiempo me fascina. Creo que lo más atrapante de las dos películas que mencionás, Lost Highway y Mulholland Drive es que no dan respiro y uno se la pasa en tensión tratando de descubrir la intriga que finalmente, el tramposo de Lynch se niega a develar.

Muy bueno tu artículo, che.

luc dijo...

Ah! Y merece un aparte la banda de sonido.
Impresionante.

Daniel Quinn dijo...

Muy de acuerdo en todo Portnoy, aunque Carretera perdida es la película de Lynch que tengo menos fresca, y el enigma será ver cómo va a salir Lynch de la encrucijada a la que llega en Inland Empire.
En cierto modo, me da la impresión de que el camino que abre y cierra Lynch es el que ya abrió y cerró Bergman en Persona, así que no sé si se podría ver como una continuación actualizada a los tiempos.
En todo caso la obra de Lynch me parece única, y todavía más especial si se mira en conjunto, observando ecos y resonancias. Dice Zizek que Carretera... y Mulholland... son dos versiones de una misma película. ¿No es posible que sean una misma película? ¿No es posible que sean la película que está dentro de Inland Empire? El terror de una, la estilización de la otra, la mente duplicada del hombre, la mente duplicada de la mujer, todo parece complementarse dentro del cajón Inland que lo abarca todo. ¿Y no es posible que no sea casual que la película lineal de Lynch sea la protagonizada por un anciano? ¿Será que en la vejez desaparecen los sueños y se calman las pesadillas?

Lo divertido de Lynch siempre son las preguntas :P

Un saludo!

Portnoy dijo...

Gracias por el dato, René, no conocía esa entrevista. Lo grandioso, como dices respecto a Gifford es la leyenda que se desarrolla en torno a cada una de las películas de Lynch... y creo que esa es la grandeza del director, consigue que el hecho cinematográfico trascienda al simple visionado de la película, creando alrededor de ella una especie de aura mitológica en la que los espectadores participamos. Por eso, Luc, jamás desvelará nada, por eso prefiere irritarnos (a mí, sinceramente, no me irrita, me fascina tanto que no deja lugar a otra sensación)
Daniel, sí, lo que importan son las preguntas, al menos las buenas preguntas que haces. Creo que estamos más acostumbrados a que un escritor mantenga una especie de atmósfera común a todas sus obras, que el lector reconozca, sin que suponga menoscabo para la validez literaria de la obra, que el escritor siempre escribe la misma novela, a que haga lo mismo un cineasta.
Lynch, desde luego lo hace: La escena de Mr Eddy dando una lección al conductor temerario sucede en, sí, Mullholland dr., lugar en el que Lynch tuvo un accidente de tráfico... ¿no provoca esto nuevas e interesantes preguntas?
Me gusta lo que comentas sobre el anciano en la película lineal. Sí, haces preguntas interesantes.
:-)
Tengo que volver a Inland Empire.
Mientras, muchas gracias por vuestros comentarios.

Kraven dijo...

A Fred le gustaría ser como Pete, un joven temerario rebosante de testosterona. Pete tiene todo cuanto quiere salvo dinero, lo que le sobra a Fred. Las mujeres como dejó claro Flaubert nunca están del todo satisfechas, ya sean frustradas esposas o las chicas de algún gangster y lo más importante, siempre va a haber alguien que te amargue la existencia, ya sea un violento hampón o un tipo misterioso y pálido que juega con las vidas de la gente.

"Lost Highway" ¿Qué nos quiere decir Lynch?: Infinidad de cosas, tantas o más como personas se enfrenten a su obra, ahí reside su riqueza. Apabullante metáfora sobre la condición humana envuelta en su onírica atmósfera habitual.

Estupendo comentario, Portnoy.
Un saludo!!!

Portnoy dijo...

Cuando uno oye decir (o dice) "ojalá tuviese otra vez 18 años, pero con lo que sé ahora", casi siempre quien lo dice tiene expectativas de tipo sexual... ¡caramba!, al final, después de tanta sofisticación, resulta que Fred es un tipo corriente... jejejeje.
Al final resulta que no es tanto lo que Lynch quiere decir sino lo que consigue que los demás digamos sobre su película.
Grandioso.
Gracias, Kraven, por el comentario y por la mención en tu blog.
Ahhh, Daniel, siempre se me olvida la relación Lynch-Bergman... menos mal que estás ahí para recordármela. A veces olvidamos que también Lynch debe algo a sus predecesores. Buenos maestros y buenos alumnos.
Un saludo y gracias por vuestros comentarios.

malvisto dijo...

Quién sabe si esto que dices era lo que pensaba Lynch: pero la entrada me gustó. Habría que ver si el tractor que conduce un anciano es el que espera a Lynch. El que nos espera también a nosotros.
Un saludo,

Un solitario con pipa y copa de coñac dijo...

Nunca me planteé la posibilidad de una relación directa e hilvanada entre las películas anterior y posterior a "Carretera perdida", pero algo que sí me quedó clarísimo, de una manera casi inconsciente (en relación con tu punto de vista) al ver "Una historia verdadera", fue que Lynch la realizó para callar la boca a toda esa gente que criticaba el hecho de que no supìera hacer un film lineal, y no sólo lo hizo sino que, además, filmó una obra sutil y bellísima (en mi opinión).

Me ha gustado la idea del posible vínculo entre la literatura y "Carretera perdida" como una ventana entre dicha película (y la mayor parte de su filmografía) y el mundo de las letras, una ventana de la que sólo él posee la llave para abrirla y cerrarla a su antojo.

Sería divertido que Bajtín y/o Jackobson hubieran hecho un estudio intertextual (en este caso, intervisual, si es que eso existe) de la película.

Buen artículo, puesto que Lynch siempre es complicado (personalmente, hace mucho tiempo que me limité a disfrutar de sus películas como simples y sencillos cuadros en movimiento, aunque siempre he sufrido algún quebradero neuronal hiperrealista y, sobre todo, personalísimo e íntimo).

B0r15 dijo...

Lost highway se puede ver como la historia del rojo, el negro, y el amarillo. El rojo es la pasión, el negro, la muerte, el amarillo es el color de los celos y el delirio. No en vano, es la autopista del delirio lo que vemos aquí. Rechazo una visión metacomunicativa: Lynch es Hitchcock, ergo, debemos ver más la dimensión simbólica. Por cierto que nadie lo advierte, pero lost highway está inspirada en "la novia ensangrentada" de Vicente aranda, que a su vez inspira un "chapter" de kill bill vol 2. Saludos

Anónimo dijo...

No es mas fácil decir que no hay una historia concreta, sino que es un viaje desde la visión de Lynch del papel del mal como algo posible y tangible en nuestras vidas?

Portnoy dijo...

¿Y a quién le interesan las cosas fáciles, anónimo?
Lo mejor es las múltiples lecturas que se desprenden de la película.

Anónimo dijo...

colega, seguro que es "descabellada teoría sobre la lucha de narradores" o la has copiado de http://www.enriquevilamatas.com/escritores/escraviles2.html

¿Eres Javier Avilés Viaplana?

eh! si lo eres muchísimas gracias, me ha servido un montón tu artículo, y además está muy bien redactado.

un saludo!

Portnoy dijo...

jajajajaja
mira mi perfil, anónimo comentarista.
Un saludo
Javier

Anónimo dijo...

El Hombre Misterioso era la frustración de cada uno... la maldad.
Por eso al ultimo se vé que él asesina al gangster, cuando en realidad lo hizo Fred. Animado por algo que le susurró... :D

Pero quien era Dick Laurent? T____T

CCMS dijo...

En mi humilde opinión el hombre misterioso es la representación del diablo o, mejor dicho, del pecado capital, la mala conciencia, la envidia, la ira, etc...De ahí que aparezca siempre próximo al protagonista en las escenas más malvadas. Símbología que apoya mi teoría: la cabaña prendida (infierno)...Lost Highway (al infierno, pues acaba allí, en la cabaña, con el hombre misterioso dentro). Es un diablo polimórfico y con gran dosis de tributo a Nosferatu. La transfiguración del protagonista bien puede ser un truco de satán para mortificarle...

Facundo Calabró dijo...

Lynch me exaspera tanto como me fascina. O quizás, me fascine en parte porque me exaspera. Quizás hace unos años podría haber aceptado ver un film sin la necesidad "intelectual" de comprenderlo en su mayoría (aceptando la imposibilidad de su comprensión total) y tratando de que ningún asunto muy grueso se me escape. Hoy en día, debido a la educación vigente, diría, me es imposible. Entonces llega Lynch con sus films y saca de quicio a mi obsesión de asirlo todo, de poder reproducirlo en palabras, coherentemente y como si fuera evidente. Todas sus películas me dejan finalmente desconcertado. Más allá de la incomprensión diegética, digamos, creo que su grandiosidad no radica necesariamente su narrativa, por lo que es posible disfrutarlo de todas formas. Sin embargo, como decía, esta película en especial me ha dejado pasmado. Lo único evidente es la reformulación de la vida del primero (que quizás sea el segundo), pero una vez que llegan al desierto, todo se vuelve todavía más confuso, frustrando completamente mis aspiraciones comprensivas. Me queda como la mayor incógnita la verdadera razón de ser del hombre misterioso, tan fascinante con sus rasgos, su maquillaje y sus intervenciones. Por eso tu hipótesis me interesa, aunque es difícilmente "comprobable". Creo que el problema esencial está en encontrar razones para justificar que el tal Mr. Eddy sea el representante de la narrativa inicial: tan sólo golpea a quien intenta sobrepasarlo, lo que en Lynch es una reacción esperable en estos tipos de personajes, sin que eso tenga que tener un significado tan amplio como "representante de la narración lineal". Es cierto que tu teoría explicaría no sólo la existencia del tipo misterioso sino también el motivo de su enfrentamiento, a la vez que explicaría la complicidad entre éste y el saxofonista (que lo más probable es que guarden una relación de identidad psicológica o que sean quizás la misma persona). Aun así, siempre habrá cabos sueltos. Por ejemplo, ¿qué significa la casucha del desierto explotando "en reversa" a lo Twin Peaks?
Preferiría creerte y poder librarme a la mera contemplación de Lynch sin estas obsesiones horribles, pero por ahora me es imposible: es algún tipo terror e inseguridad a perderme de algo. Por lo pronto, gracias por el texto, muy bien escrito e interesante, más teniendo en cuenta lo complicado que es llegar a textos mínimamente decentes sobre películas relativamente modernas.
Un saludos y perdón por el choclo, pero tenía que hacer mi catarsis.

Facundo Calabró dijo...

Por cierto, acabo de notar que el tal Luc y yo iniciamos el comentario con los mismos dos verbos. A esta altura de la velada, y después de ver esta película, ya no sé qué pensar...

Víctor Montero dijo...

Muy buena peli, la acabo de terminar de ver y me ha gustado en cambio de narrativa. Estuvo a punto de ponerse cr'iptica, pero se ha sabido manejar. Una de las cosas m'as dif'iciles de un relato, claro. No recuerdo haber visto algo tan ovbio en otra peli. Como mezclar sin ahogarse, dif'icil, claro. Un saludo. VM