13/3/08

Nocilla experience o cómo vender poesía sin que el lector se entere

Y ya que hablamos de ello (...) un poeta y un novelista tienen tanto en común entre sí como un jockey y un maquinista de locomotora. (...) Los poemas y las novelas surgen de dos sensibilidades radicalmente diferentes y no se parecen en absoluto entre sí (...)


Philip Roth, Mi vida como hombre; traducción Mercedes Mostaza y Lucrecia Moreno.

Ahora mismo se presenta en Barcelona Nocilla experience de Agustín Fernández Mallo... con lo que me gustó Nocilla Dream cualquier día de estos me lo compro.

Añadido posterior:
Fernández Mallo tiene blog: El hombre que salió de la tarta

8 comentarios:

solodelibros dijo...

Acabo de leer tu comentario sobre "Nocilla Dream" y reconozco que comparto todas y cada una de tus afirmaciones.
Después de que la maquinaria de marketing de Alfaguara nos enviara "Nocilla Experience", sólo puedo decir que lo que se intuía como un proyecto fantasma se confirma como una de las ilusiones literarias mejor vendidas.
En el suplemento Babelia, decía Fernández Mallo:

"En este contexto, ¿resulta legítimo construir novelas de estructura clásica? Por supuesto que sí. Ahora bien, ¿tiene ese acto algún sentido? Para responder hagámonos otra pregunta más fácil, ¿tiene sentido construir hoy un Versalles en vez de un chalet? Sí, pero sólo como militancia kitsch."

Creo que su desinterés por la estructura es sólo una muestra de su incapacidad para escribir novelas. Tal vez su postpoesía sea renovadora, pero la cita de Roth con la que comienzas el post es muy ilustrativa a ese respecto.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Me empieza a resultar curioso este Fernandez Mallo. Primero, por comparar su contrato con alfagura al contrato de Los Planetas con RCA (¿No recuerda Fernández Mallo el disco "Contra la ley de la gravedad" y su tema "Cumplimentando compromisos contractuales"?); segundo, porque ya me tiene harto de tanto decir y decir que él es, ante todo, científico (porque cada día se parece más a Anita obregón, con aquello de que era bióloga); tercero, porque hace poco decía en una entrevista que le parecía manipulador (o algo así) el que los artistes se manifestasen explìcitamente a favor de una opción política (cuando él escribe semanalmente en uno de los diarios más claramente politizados -hacia la supraderecha- que he leído en mi vida -la edición de Baleares de El Mundo- siguiendo estrictamente su línea editorial de acoso contra cualquier partido no popular).

En definitiva, que cada día me parece más un cantamañanas. Eso sí, nada como inventar etiquetas para que tus libros se publiciten

vendepatrias dijo...

Amigo Portnoy, para sembrar la discordia le recordaré que Bolaño, gran novelista, siempre se consideró antes que todo, poeta.

Además, para despertar su ira y la de sus lectores, voy a confesar una herejía; confieso que al principio, al leer la frase que inicia su post, pensé que eran unas declaraciones de...
¡Fernández Mallo!

Pero ante todo, reciba usted mis más cordiales salutaciones.

Portnoy dijo...

Sí, Vende, pero Bolaño entendía perfectamente lo de las sensibilidades distintas y era, a su pesar, un magnífico novelista.
Yo no quisiera convertirme en "el tipejo ese que habla mal de Fernández Mallo", así que no haré más comentarios al respecto, pero antes diré, a propósito de lo que comentan desde Solodelibros que en caso de que sea cierto esa imposibilidad de escribir novelas hay también la opción vilamatiana de desaparecer como autor...
en fin, cuando aparezca la tercera parte de Nocilla (¿en formato digital? ¿la demsotración de que la esencia de Nocilla es el blog?) recordaré lo que dije hace tiempo: "¿os acordáis de cuando salió Nocilla Dream, nietos mios?"

Un saludo y gracias por vuestros comentarios

vendepatrias dijo...

No, se lo ruego, ¡no se corte con Fernández Mallo por mi culpa!

Frank Báez dijo...

Y es que en España, no hay nadie que pueda decirle a ese tipo que está hablando mucha mierda. O es el miedo a que los consideren poco sofisticados y que los DJ de los clubes los odien. Que se coma sus libros como le hicieron a hacer a Douglas Coupland por todos sus clichés.
Otra cosa: hasta cuando se va a estar colocando las cosas ilegibles
y los pseudo experimentos desafortunados
como poesía? Existen tan sólo dos criterios:lo malo y lo bueno.

Settembrini dijo...

Yo no probaré la Nocilla esa porque de los fragmentos que he leído no entiendo casi ninguna referencia (el manga, el pop, etc.) Bueno, no es que no las entienda, es que no me emocionan. Las siento ajenas, extrañas, y no siento ninguna curiosidad por conocer el mundo que sugieren.

En cuanto a la estructura, no tengo nada en contra. ¿Qué es una novela? A estas alturas creo que es un género sin límites. Me gustó el artículo que publicó Verdú hace poco sobre el tema: la nueva narrativa fragmentaria, fugaz, metaliteraria, a la manera del blog.

Otra cosa es que el noventa y nueve por ciento de los blogs (este se salva) sean una sarta de contendores de sandeces. Hace un rato buscaba referencias a "La carretera", de McCarthy, y me sorprendía el nivel subterráneo de las reseñas. Uno se plantea seriamente si seguir contribuyendo a semejante maremágnum.

Por cierto, ¿está McCarthy en esta línea de postmodernidad? ¿Es buena su última novela? Temo que se trate de un bluff... Como esta nueva "generación kronen" que amenaza con "revolucionar la literatura". Ay, qué miedo dan los editores entusiastas...

En cuanto a si sigue siendo posible la "novela catedral", basta leer "Las benévolas" para saber que sí, que claro, que por supuesto. Qué novelón, oiga...

Fuca dijo...

Pues no seré yo quien lea la Nocilla bis, me llegó la primera entrega para saber que no valía la pena perder el tiempo con esta trilogía.

Sett, mencionas “La carretera” de McCarthy; la leí con agrado pero no me entusiasmó; desde luego, no tiene nada que ver con las Nocillas, es una novela bien escrita, que transmite dramatismo y desolación, pero de ahí a decir que “está llamada a ser una de las grandes obras de la literatura universal” (Diego Gándara en “La Razón”) media un abismo.

Parece que te gustó “Las benévolas”; yo aún no me animé a comprarla, leí críticas muy dispares, no sé, no quiero compadecer a los verdugos. Yo ahora estoy leyendo “El mal de Portnoy”, se lo debía al magnífico autor de este blog, un “blog” con el que aprendemos y disfrutamos. Un saludo.