27/3/07

Higiene del asesino, de Amélie Nothomb

Higiene del asesino es la primera novela de Amélie Nothomb, con todo lo que ello implica. Encuentro entre esta novela y la otra que he leído de la autora y escrita con posterioridad, Estupor y temblores, cierta similitud en cuanto ambas parecen ser ejercicios de reescritura o, en otro caso, que las fuentes que las inspiran no son difíciles de descubrir, sobre todo porque alguna de esas fuentes incluyen en las novelas.
En su momento Estupor y temblores me pareció una transposición de Furyo, de Nagisa Oshima, más conocida por Feliz Navidad, Mr. Lawrence, al mundo laboral japonés. La película de Oshima es citada en la novela por lo que no sería extraño suponer que en Estupor y temblores la oficina de una empresa en Japón pueda parecer a los ojos occidentales como un campo de prisioneros en donde la protagonista es doblemente repudiada por su sexo y por su condición de extranjera. La conclusión que esta analogía sugiere apunta a que las diferencias culturales siguen suponiendo una barrera importante en las relaciones entre Japón y occidente.
Lo que resulta curioso es como Nothomb consigue con una estructura bastante similar a la de la película convertir el tema de los enfrentamientos culturales en algo que sin llegar a la tragedia puede convertir la vida cotidiana en un país extraño en un infierno incomprensible. Estupor y temblores no es estrictamente “igual” a Furyo porque la “reescritura” de Nothomb es verdaderamente apreciable.
El peor defecto de Higiene del asesino es su estructura teatral: La acción está constreñida a un único escenario en el que sucesivos entrevistadores se enfrentarán a la elefantiásica figura de un escritor octogenario que en los últimos días de su vida decide romper su aislamiento social, mantenido durante muchos años y conceder una serie de entrevistas.
De la reseña de Circe:
Al Anciano Prétextat Tach, Premio Nobel de Literatura y acérrimo enemigo de las entrevistas, sólo le quedan dos meses de vida. Al hacerse pública la noticia de su próximo fallecimiento, en plena guerra del Golfo, periodistas de todo el mundo solicitan un encuentro con el novelista. Sólo cinco lograrán su propósito. Los cuatro primeros serán victimas de la arrogancia y capacidad destructiva de un genio decidido a vengarse del mundo despreciándoles y sometiéndoles a toda clase de humillaciones, juega con ellos como el depredador con su presa, mostrándose cruel y detestable por su afán de humillar a quienes se le acercan, y su manifiesto desdén por todo lo que no sea él mismo.



La narración avanza por medio de diálogos sin apenas anotaciones en el que el escritor demostrará sin piedad su superioridad intelectual. Y aquí de nuevo aparece el tema de la inspiración externa de la autora y la inclusión de dicha inspiración en el texto. Debemos aceptar que la figura de Céline supone uno de los pilares en los que se sustenta la figura desmedida de Prétextat Tach:


Céline lo comprendió, cuando en sus prólogos afirmaba haber escrito sus libros más venenosos por desinteresada generosidad, por irreprimible ternura hacia sus detractores. Ése es el verdadero amor.
(...)
¿cuáles son los libros que fueron escritos por pura bondad? ¿La cabaña del tío Tom? ¿Los miserables? Claro que no. Esos libros se escriben para ser admitido en las tertulias literarias. No, créame, los libros escritos por pura bondad son rarísimos. Esas obras se crean en la abyección y la soledad, sabiendo que, al lanzarlas a la cara del mundo, uno se sentirá todavía más solo y abyecto. Es normal, la principal característica de la generosidad desinteresada consiste en que sea imposible de reconocer, incognoscible, invisible, insospechable, ya que un benefactor que se identifica nunca es desinteresado. Ya ve como soy bueno.

Hygiène de l’assassin, 1992 (Higiene del asesino, Circe Ediciones, 1996), Traducción de Sergio López

El personaje del autor, Tach, puede estar inspirado, en lo que se refiere a su obra, en Céline. Pero lo que finalmente se nos narra en Higiene del asesino a través de un combate intelectual, tiene más que ver con otros autores que han explorado un tema similar y quienes, curiosamente, tienen cierto parecido en sus opiniones y en sus obras con el imaginario autor inventado por Nothomb.
Que en el texto no se cite ni a Nabokov ni a Bataille puede ser significativo o no, pero el misterio que encierra la infancia de Tach y sus incestuosas relaciones con su prima nos remiten de forma inmediata a Ada o el ardor y El ojo. Que la historia finalmente remita a textos ya conocidos va en demérito de una novela que, además, arrastra los condicionantes teatrales de su forma, lo cual convierte en previsibles todos los giros narrativos que presenta la obra y cuyo objetivo es sorprender al lector.
La realidad (o lo que podemos intuir de la realidad) en torno a Céline, Nabokov y Bataille y sus obras hacen que el monstruoso Tach acabe convertido en una caricatura más que en un personaje, lo cual hace que su contrincante intelectual (¿la representación de la autora?) acabe también siendo una caricatura y la historia que se nos cuenta no alcance el grado de tragedia deseable y se quede en la anécdota.

Pero a pesar de eso la narrativa de Amelie Nothomb tiene algo que la hace particularmente atrayente: Sencillez, ritmo, tensión...

Las obras de Prétextat Tach, premio Nobel de Literatura:

Apología de la dispepsia.
El disolvente.
Perlas para una masacre.
Buda en un vaso de agua.
Atentado a la fealdad.
Siniestro total.
La muerte y me quedo corto.
El póquer, la mujer, los otros.
Violaciones gratuitas entre dos guerras.
Oración con fractura.
La sauna y otras lujurias.
La prosa de la depilación.
Reventar sin adverbio.
La mala gente.
La crucifixión sin pena.
El desorden de la liga.
Higiene del asesino (inacabada)

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, me gusta mucho tu blog y los libros que sueles comentar. Simplemente te escribo, sin ánimo de molestar, que he encontrado algunas faltas de ortografía, en concreto este post:

"Lo que resulta curioso es como Nothomb..."

Ese "cómo" lleva tilde ya que el adverbio no se utiliza en sentido comparativo.

Sigue con tu blog, es estupendo.

vendepatrias dijo...

Mucho mejor que "Anatomia del asesino" me pareció "Cosmética del enemigo", de la misma autora. Por un cortocircuito cerebral, siempre confundo ambos títulos.

Eso sí, la obra que más sobresale de esta escritora, en mi humilde opinión, es Estupor y temblores.

Unos colegas traductores del nipón me aseguran que tienen amigos extranjeros que viven situaciones muy, muy similares a las que relata Nothomb, en sus puestos de trabajo en la isla. Hay que joderse, ¿no?

Por cierto, yo no veo al viejo gordo como a Céline, sino como a Hemingway.

Pero esto no implica nada. Claro.

Portnoy dijo...

Claro, hay faltas... y para señalarlas nos gusta emplear construcciones del tipo:"Simplemente te escribo, sin ánimo de molestar, que he encontrado algunas faltas de ortografía, en concreto este post"
En fin... el siguiente comentario anónimo a la papelera directamente.
Por eso decía, Vende, si la similitud entre la novela de Nothomb y la película es obligada ya que las relaciones sociales o laborales entre japoneses y occidentales son siempre así...
Un saludo

Rain dijo...

Muy interesante el punto de la "bondad" al escribir.

Cuando un artículo me deja pensando, creo que el post ha sido óptimo.

Salute, Portnoy.

Anónimo dijo...

Siento si te has ofendido, Portnoy. Y sí, tienes razón: la frase estaba mal construida porque faltaba texto: "te escribo para decirte/señalarte que..."
Crítica constructiva. Yo he aceptado la mía.

Me gusta tu observación sobre la primera novela de Nothomb. Es cierto que su escritura es sencilla, tiene ritmo, pero es una escritora que abusa de las "trampas" narrativas.
Muy recomendable su "Biografía del hambre".

Salud

Fuca dijo...

Sólo he leído una novela de Amélie Nothomb, “El sabotaje amoroso”, su segunda obra, inmediatamente posterior a la que tú comentas, Portnoy. No me gustó, no me quedaron ganas de leer nada más de esta prolífica escritora. Quizás debería meditar más y escribir menos, es imposible crear magníficas obras a la velocidad que escribe esta mujer.

En lo que respecta a la ortografía y a la ausencia de una tilde en el comentario de Portnoy, le señalaría al anónimo comunicante que estamos leyendo un blog, muy bien escrito y con unos magníficos contenidos, no estamos defendiendo una tesis doctoral (ya me gustaría a mí que todas las tesis estuvieran tan cuidadas formalmente como el blog de nuestro amigo).

Un saludo.

Portnoy dijo...

No me he ofendido. Lo que ocurre es que me resulta muy difícil dirigirme a alguien a quien no puedo llamar por su nombre. En el fondo "anónimos" somos todos, pero para un diálogo que sirva para algo es mejor identificarse como interlocutor.
Hasta ahora se habían borrado los comentarios anónimos ofensivos contra autores y obras, porque me parece que una persona capaz de calificar una película de "Bodrio infumable" sin mayor argumento que su gusto personal, debe dar la cara y no ocultarse en el anonimato. Tampoco se habían contestado comentarios anónimos, al menos no habitualmente. Y seguiré así.
Rain, entre las boutades que el personaje de Nothomb va soltando hay alguna verdaderamente impactante. Por eso me recordó a Nabokov y su peculiar (y egocéntrica) visión de la literatura.
Creo Fuca que estupor y temblores la leí hace seis o siete años... por casualidad llegó a mis manos Higiene del asesino... aunque hay alguna cosa interesante en la obra de Nothomb no me parece especialmente atrayente (tal vez me atrae más su imagen de outsider friki (horrorosa definición) que su narrativa)
De momento no pienso seguir con sus obras, aunque tampoco descarto en un futuro leerlas.
En fin, no más discusiones anónima, por favor.
Un saludo y gracias por vuestros comentarios.

Incio dijo...

Esa jovencita es una mala escritora, muy mala escritora, con unos recursos literarios cercanos al cero y un estilo plano y gotoso.
Su último libro es penoso; se habla de los campos pero... nada que ver con las cosas de Imre.
Saludos
PI

Anónimo dijo...

Tan insólita e innecesaria acotación me dejó tan falta de argumentos como nuestra correctora.

Anónimo dijo...

Higiene del asesino, me pareció horrible. Intenta llamar la atención con un diálogo fluído e ingenioso y con una historia (la de la prima)a mi modo de ver poco creíble y muy rebuscada. Es cierto que todo hace pensar en Bataille... También leí "Diario de Golondrina" que me gustó un poco más, no porque me haya gustado su estilo, en general chato y sin nada que aportar, sino porque la historia se vuelve interesante cuando el protagonista encuentra el diario de la chica que ha matado. Resumiendo: no es una gran escritora, es entretenida, pasable; yo por mi parte, suelo pedir muchas más cosas a un libro que un simple entretenimiento. Además, pienso que las personas que se dedican a esto, deberían considerar que un escritor es ante todo un inventor de la palabra, no se puede ir por la vida de escritor, diciendo las cosas como las dice todo el mundo.

Uriel A. dijo...

La novela que mas me gusto de las que leí (tres, contando a la que comentas en este post) es "Las catalinarias". Saludos!