18/6/06

DIETARIO VOLUBLE: Enigmas variados, de E. Vila-Matas

ENRIQUE VILA-MATAS
EL PAÍS - 18-06-2006

No pensar que era un barón, sino que Barón es el primer apellido y Biza el segundo. Barón Biza. De Argentina acaba de llegarme un documental de televisión sobre el extraño caso de este señor. Había yo escrito hace unos años sobre él porque siempre me intrigó y al mismo tiempo horrorizó su historia. Y ahora, en mi último viaje a Argentina, conocedores de mi antiguo interés por el señor Barón Biza, vinieron unos periodistas al hotel a anunciarme que, lo más pronto posible, pensaban enviarme a Barcelona el reportaje que sobre el enigmático Raúl Barón Biza habían realizado para un canal de la televisión bonaerense.

Ayer estuve viendo la historia filmada de este perverso caballero, perfectamente descrita en el documental, lo que me ha permitido ampliar conocimientos sobre el extraño caso que hace unos años descubrí casualmente en Internet y que me llevó a escribir un artículo (con los cuatro apresurados datos que encontré en la Red) y, como consecuencia del mismo, a recibir llamadas y cartas de los más variados lectores argentinos que querían que les ayudara a divulgar en España la existencia de la insólita novela, El desierto y su semilla, que escribiera en 1999 Jorge, el no menos enigmático hijo de Barón Biza.

Ausente de todos los diccionarios -parece que era un escritor escandaloso pero muy mediocre-, en Internet se dice de Raúl Barón Biza que fue famoso en su época, en los años treinta del siglo pasado, por su "delirio provinciano, macabrismo (sic), extrema misoginia, misantropía, decadentismo y marginalia (sic)". Creo que se quedaron cortos a la hora de definirlo. Era el hijo único de un terrateniente multimillonario de la ciudad argentina de Córdoba. Se casó en primeras nupcias con la bellísima e intrépida Myriam Steford, una extranjera que pilotaba avionetas y sobrevolaba con ellas las infinitas posesiones cordobesas del padre de su marido. La joven aviadora se estrelló bien pronto, y fue a hacerlo precisamente en los inmensos jardines de su propia casa. La avioneta se hundió, con una verticalidad asombrosa, en la hierba recién mojada por la lluvia de aquel intempestivo día. Se hundió en el centro mismo de la finca familiar, y el desconsolado y raro marido mandó construir, en homenaje a la bella difunta y en el lugar mismo donde había caído el avión, un obelisco de más de ocho metros de altura, en cuyos sótanos -el documental pasea por ellos y parecen la tumba de un faraón- se dice que enterró todas las joyas de la muerta. Aunque la finca ya no es de los Barón Biza, el extraño obelisco pueden verlo hoy todavía cuantos circulan por la carretera provinciana que une la ciudad de Córdoba con Alta Gracia.

En segundas nupcias, Barón Biza -que mientras tanto no paraba de publicar escandalosas novelas "sexualmente satánicas"- se casó con la bellísima Clotilde Sabattini, jovencita de la alta sociedad argentina e hija de un notable político cordobés que (debió de ver enseguida algo raro en Barón) se opuso férrea e inútilmente a la boda. Barón la secuestró y después, en un descuido paterno, se casó con ella. Tuvieron tres hijos. Un día, en un desproporcionado ataque de celos, coincidiendo con los momentos de mayor apogeo del escándalo creado por una de sus horrendas novelas satánicas, Barón Biza desfiguró la cara de Clotilde con una botella de ácido y poco después se suicidó.

Recuerdo que, hace unos años, en el momento mismo de leer esto en Internet, quedé impresionado. Creí que ahí acababa esa historia espeluznante y satánica de obelisco extraño y de ácido corrosivo, pero para mi sorpresa, aún no había llegado al final. Uno de los tres hijos, Jorge Barón Biza, tenía todavía algo qué decir en la historia. Jorge publicó en 1999 El desierto y su semilla, libro en el que narra cómo fue minuciosamente reconstruido el rostro de su madre al tiempo que, en estructura paralela, trata de reconstruir la desgraciada historia de la desfigurada Argentina del siglo pasado. Según quienes lo han leído, el libro se aproxima en ocasiones a la obra maestra y, en cualquiera de los casos, el hijo se muestra muy superior, como escritor, a su depravado y macabro padre. Cuando El desierto y su semilla estaba recibiendo un alud de buenas críticas, imprevistamente su autor -al que algunos amigos míos trataron porque trabajó con ellos en el periódico Página 12 y hablan muy bien de él- se suicidó arrojándose desde la duodécima planta de una casa de pisos de la ciudad de Córdoba. Recuerdo que cuando, cada vez más impresionado, leí en Internet lo del suicidio del hijo, quedé más bien frustrado y me dije: "Qué gran pena no poder continuar leyendo. Apenas acababa de conocer la existencia de Jorge cuando se me ha matado".

Enigmas variados;E. Vila-Matas


¿Alguien podría conseguirme una foto del obelisco (o de su sótano) que cita Vila-Matas? ¿Hay obras del mediocre Barón en la red?
Un saludo


Más tarde:
Encontré esta foto en Peinate que viene gente:


13 comentarios:

Anacrusa dijo...

http://es.wikipedia.org/wiki/Ra%C3%BAl_Bar%C3%B3n_Biza

http://foros.elaleph.com/viewtopic.php?t=26166

Valdecuélabre dijo...

En esta página aparece una pequeña foto del obelisco y algunos datos sobre el mismo:
http://www.cuentometro.com.ar/562.htm

Portnoy dijo...

Gracias por los enlaces.
Por cierto, parece desmesurado el obelisco, ¿no? es raro que no encuentre fotos en la red.
Un saludo

Alicia Liddell dijo...

http://www.cuentometro.com.ar/562.htm

Encontré esto, aunque no sé si se trata del obelisco buscado.

Gracias por descubrir a esa fascinante familia.

Settembrini dijo...

Sigo sin creer la historia. No obstante, la abrumadora cantidad de referencias en la red, la imagen de la portada del libro de Jorge y las fotografías del mismo, han llegado a hacerme dudar. Quiero seguir pensando que Raúl es un personaje de Jorge, porque si no lo fuera deberíamos empezar a preocuparnos. Más que nada porque su historia, tal y como la relata Vila Matas (maleante menos de fiar que Portnoy el impío) o como la refleja esa maldita Wikipedia de todos los demonios, vendría a demostrar que la Realidad ha desatado una guerra a vida o muerte para desterrar a la Literatura de la faz de la Tierra. Y, como suele ocurrir en estos casos, el vencedor llega a serlo a costa de convertirse en el vencido, por lo que podemos acabar viéndonos (acaso ya lo estemos) dentro de una inmensa novela, ficticia o absurda. Y, Portnoy dixit (o Fresan dixit), cuesta creer que seamos protagonistas de una obra tan mediocre: nos queda ser meros secundarios. Triste destino.

Una pregunta: los psicoanalistas, ¿hacen descuentos a grupos?

Vale.

Portnoy dijo...

Sí, Alicia, es ese obelisco
(jejejejejeje, es el mismo enlace que dejó Valdecuélabre)
Pero gracias.

El caso Sett es que superando todas nuestras expectativas sobre las vidas literarias parece que Barón Biza fue una persona real y no un personaje como quisiéramos... hay fotos en la red de excursiones al obelisco, pero entrban dentro del campo de lo privado, así que he preferido no traerlas.
Creo que estamos perdidos, que cualquier cosa que hagamos o digamos está de más. Todas las historias están agotadas y debemos vivir (o leer) las historias de los demás.
Si los psicoanalistas no hacen descuentos a grupos creo que con nosotros podrían hacer una excepción (como la que hacía el Groucho que jamás olvidaba una cara) (¿Hackenbush? ¿Driftwood?... no sé, hasta la memoria está agotada)

Gabriela dijo...

Fascinante.
Un abrazo.

Cba (nadie sabe dónde) dijo...

Te agradezco mucho la deferencia de citar la fuente de la fotografía. Es un gesto cada vez más poco frecuente y lo valoro mucho.
Un abrazo y éxitos con lo de Myriam. Ya veo si también pongo algo en el sitio, hay un par de usuarios que saben bastante de historia y viven en Alta Gracia, por ahí te pueden dar una mano.

Abrazo,

José.

Cba (nadie sabe dónde) dijo...

Tal y como pensaba, en mi weblog un amigo agregó algunos datos interesantes.
Abrazo y espero te sirvan,

José.

Portnoy dijo...

No, no, gracias a ti por no haber protestado porque corté la fotografía... he ampliado las referencias cruzadas: los comentarios sobre Biza y su "historia de amor" me han parecido fascinantes.
Gracias de nuevo y un saludo

Rain dijo...

Lo que le da un sello raro a este personaje es el lujo en el que vivía y que congeniara su misoginia con su pasión por mujeres bellas. Un sofisticado especimen humano.

El caso del hijo me conmovión, no sé por qué más.


Gran salute.

RAUL BARON BIZA dijo...

"Todo" acerca de Raul Baron Biza AQUI>>>>>
http://baronbiza.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Barón Biza ya tiene su web Oficial.
Pueden visitarnos en www.baronbiza.com.ar o en nuestro antiguo Blog www.baronbiza.blogspot.com
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