23/2/05

Pulp Fiction

Jules toma la mesa y la vuelca salvajemente, eliminando la única barrera que había entre él y Brett. Ahora, Brett está sentado en una silla solitaria, delante de Jules, como un detenido político delante de su interrogador.
JULES: ¿De qué país eres?
BRETT (petrificado): ¿Qué?
JULES: ¡No conozco ningún país llamado «Qué»! ¿Hablan inglés en «Qué»?
BRETT (al borde de un ataque al corazón): ¿Qué?
JULES: ¿Sabes hablar jodido inglés?
BRETT: Sí.
JULES: Entonces, ¿comprendes lo que digo?
BRETT: Sí.
JULES: Bien. Ahora descríbeme qué aspecto tiene Marsellus Wallace.
BRETT (impulsado por el miedo): ¿Qué?
Jules toma la 45 y aprieta con fuerza el cañón del arma contra la mejilla de Brett.
JULES: ¡Vuelve a decir otro «Qué»! ¡Vamos, di otro «Qué»! Te desafío, te desafío dos veces, cabrón.
Brett parece lamentarlo.
JULES: Y ahora descríbeme qué aspecto tiene Marsellus Wallace.
Brett hace lo que puede.
BRETT: Bueno, es..., es... negro...
JULES: ¡Continúa!
BRETT: ...y es..., es... alto...
JULES: ¿Te parece que tiene aspecto de zorra?
BRETT (sin pensárselo): ¿Qué?.
Jules se vuelve a mirar a Vincent, que se encoge de hombros. Jules gira los ojos y le dispara a Brett en el hombro. Brett grita y sufre un espasmo de temblor en la silla.
JULES: ¿Te parece que tiene aspecto de zorra?
BRETT (angustiado): No.
JULES: Entonces, ¿por qué intentasteis joderle como si fuera una zorra?
BRETT (con movimientos espasmódicos): No lo hicimos.
Ahora con un tono de voz más bajo,
JULES: Sí, sí que lo hicisteis, Brett. Intentasteis joderle. ¿Has leído alguna vez la Biblia, Brett?
BRETT (con espasmos de dolor): Sí.
JULES: Hay un pasaje que he memorizado y que parece apropiado para esta situación. Es de Ezequiel, veinticinco, diecisiete, y dice: «El camino del justo se ve asediado por todas partes por las iniquidades del egoísmo y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, pastorea a los débiles a través del valle de la oscuridad, pues él es el verdadero protector de su hermano, el que encuentra a los niños perdidos. Y yo actuaré con terribles venganzas y furiosos escarmientos contra aquellos que intenten envenenar y destruir a mis hermanos. Y sabréis que yo soy Yahveh cuando os aplique mi venganza».