Jof: Los veo, Mia. Los veo. Sobre ellos se cierne el cielo tormentoso. Suben juntos el monte. Van el herrero y Lisa, el caballero y Raval, y Jöns y Jonas. La Muerte severa los invita a danzar. Van cogidos de las manos. Y, bailando, forman una larga cadena: Delante va la mismísima Muerte con su guadaña y su reloj de arena. El último es Jonas, lleva su laúd y camina de espaldas. Ya marchan todos, huyendo del amanecer, en una solemne danza hacia la oscuridad. Mientras, la lluvia lava sus rostros surcados por la sal de las lágrimas.
Raras veces texto e imágenes se combinan de forma magistral para darnos una obra cinematográfica total. El séptimo sello (Det Sjunde inseglet, 1957) de Ingmar Bergman es una de ellas.
Una película como El séptimo sello es capaz de sorprendernos cada vez que la vemos y hacer que descubramos nuevas lecturas y nuevos detalles que nos habían pasado desapercibidos o que, aún, no éramos capaces de apreciar.
La Literatura es capaz de condicionar nuestra percepción de la realidad. La Historia, por ejemplo, suele ser asimilada más por los relatos ambientados en épocas pretéritas que por los rigurosos estudios que sobre ellas se realizan. Uno de esos condicionantes actúa sobre el modo en que usualmente se escenifica la época medieval: De alguna manera toda representación de la época medieval recure a los modos del teatro de Shakespeare.
Y descubro en la película de Bergman un fuerte componente shakesperiano. Y a pesar de caer en ese condicionante, los diálogos de El séptimo sello son de gran precisión literaria, arrastrando la carga trágica conveniente para no caer en el melodrama ni el histrionismo, y con las adecuadas dosis de humor, sobre todo las que surgen de Jöns, el escudero, el más shakesperiano de los personajes, interpretado de forma magistral por Gunnar Björnstrand:
La Literatura es capaz de condicionar nuestra percepción de la realidad. La Historia, por ejemplo, suele ser asimilada más por los relatos ambientados en épocas pretéritas que por los rigurosos estudios que sobre ellas se realizan. Uno de esos condicionantes actúa sobre el modo en que usualmente se escenifica la época medieval: De alguna manera toda representación de la época medieval recure a los modos del teatro de Shakespeare.
Y descubro en la película de Bergman un fuerte componente shakesperiano. Y a pesar de caer en ese condicionante, los diálogos de El séptimo sello son de gran precisión literaria, arrastrando la carga trágica conveniente para no caer en el melodrama ni el histrionismo, y con las adecuadas dosis de humor, sobre todo las que surgen de Jöns, el escudero, el más shakesperiano de los personajes, interpretado de forma magistral por Gunnar Björnstrand:
Como en toda obra de Shakespeare, las distancias sociales desaparecen en El séptimo sello, caballeros, comediantes, trabajadores y escuderos comparten fresas salvajes y leche y viajan juntos huyendo de la Muerte. El escudero y el señor pueden hablar de igual a igual y ante la hoguera en la que se quema a una acusada de brujería, Jöns el escudero le recrimina a Antonius Block su fe en la vida eterna:
Jöns -¿Qué es lo que ve?, ¿puedes decírmelo?
Block - Ya no siente ningún dolor
Jöns - No me has contestado. ¿Quién la recibirá en el Más Allá? ¿Los Ángeles, Dios, el Diablo? ¿O simplemente, la nada?... Será la nada.
Block - (con los dientes apretados) La nada no puede ser.
Jöns.- Mira sus ojos. Su pobre cerebro está viendo algo terrible. Se sumerge en el abismo de la nada.
Block - No
Jöns - Me subleva nuestra impotencia, vemos lo que ella ve. Nuestro espanto es igual al suyo. Pobre criatura. No puedo mirarla, no puedo.
Block - (llora)Block - Ya no siente ningún dolor
Jöns - No me has contestado. ¿Quién la recibirá en el Más Allá? ¿Los Ángeles, Dios, el Diablo? ¿O simplemente, la nada?... Será la nada.
Block - (con los dientes apretados) La nada no puede ser.
Jöns.- Mira sus ojos. Su pobre cerebro está viendo algo terrible. Se sumerge en el abismo de la nada.
Block - No
Jöns - Me subleva nuestra impotencia, vemos lo que ella ve. Nuestro espanto es igual al suyo. Pobre criatura. No puedo mirarla, no puedo.
Hay tragedias, historias, que sin ser obras directas de Shakespeare, deberían ser incluidas en un catálogo universal de obras shakesperianas. No tan sólo por su temática y su enfoque, también por crear arquetipos universales fácilmente reconocibles. Y ahí está la Muerte, la personificación de la Muerte, la presencia ominosa de la Muerte y el esperanzador gambito final de Block... pero eso hay que verlo:
(Los diálogos extraidos de los subtítulos de la edición en DVD de El séptimo sello distribuida por Manga Films... que no todo es pirateado en mi casa)