“Nadie pertenece a Barcelona por el mero hecho de vivir en ella, ni siquiera de haber nacido en la ciudad. En Barcelona se está en el cuarto de los invitados durante un par de generaciones, y luego ya se accede al cuarto de servicio. Porque de Barcelona solo se es por familia y por dinero, en riguroso orden”
Cuando uno lee algo que le resulta tan cercano, tanto geográfica como emocionalmente, pierde toda objetividad. Es lo que me ocurre con el libro de Javier Pérez Andujar, que, dicho sea de paso, no es una novela, no son unas memorias y no son una serie de artículos, pero, al mismo tiempo, es una novela de memorias en forma de artículos.
No es eso lo importante. La tesitura en la que me encuentro es la de valorar unos textos que me afectan directamente que, en gran medida, forman el telón de fondo de mi infancia y que me recuerdan situaciones y sentimientos. Comparto algo así como una serie de vivencias con el autor, no solo por la (casi) coincidencia espacio-temporal, sino de una común actitud ante la sociedad y un sentimiento compartido de pertenencia y rechazo.
“La ciudad (Barcelona) no vive de espaldas al mar, vive de espaldas a su gente y a sus vecinos porque no siente nada por ellos”
Se entiende que el problema al que me enfrento es si estas coincidencias, si esta empatía con el autor y sus experiencias y observaciones, con el mensaje y el subtexto que trasmite en su libro, me incapacita para valorar objetivamente Paseos con mi madre.
Debo confesar que estoy completamente entregado al libro que lo defenderé con tesón y que se ha convertido en algo muy personal y querido.
(Aquí venía un fragmento autobiográfico que justifica mi afinidad con Javier Pérez Andujar que os ahorraré)
(Después venía una nota desconcertante: La arquitectura define a los individuos. Creo que tenía que ver con el modo en que el centro hacina a sus individuos en la periferia… no sé)
Lo relevante (continúan los apuntes) no es el lugar. La tesis de Pérez Andujar analiza como la pertenencia a la periferia y la patente exclusión de sus individuos del Centro son elementos de forja de la personalidad y de exaltación de valores, como el compañerismo y la solidaridad. En ese sentido quiero creer que el texto de Pérez Andujar es universal aunque con una localización concreta, porque la exclusión del individuo de cualquier Centro hace que arraigue en él el sentimiento de pertenencia a un universo periférico humano (en contraposición a la inhumanidad del Centro) Pero no pensemos que Pérez Andujar se detiene en la nostalgia de un tiempo de lucha y reivindicación en el que la fuerza de la periferia era patente en la sociedad. Precisamente lo que denuncia es la pérdida de ese sentimiento de pertenencia a la periferia. El Poder, localizado en el Centro, de una forma muy sutil y sin dejar de ser excluyente, nos ha convencido de que todos podemos formar parte del Centro, cuando en realidad, éste se ha fortificado en un núcleo inaccesible y ha creado para el resto nuevas formas brumosas e invisibles de periferia alienante donde esos valores que recuerda Pérez Andujar se desvanecen.
En fin, ya veis que el texto me exalta. Paseos con mi madre me habla tan directamente que todo juicio ecuánime es imposible.
De todas formas os pediría que le dieseis una oportunidad al libro de Pérez Andujar. Merece la pena tanto por el mensaje que trasmite y que (creo) es aplicable a otros espacios lejanos a Barcelona, como por la hibridación tanto del estilo como de la estructura.
También podéis no hacerme caso. Obviamente, esta reseña de Paseos con mi madre es emocionalmente subjetiva.
“Siendo de barrio no querré yo ser de barrio, donde tan difícil es leer, sino del espacio exterior, pertenecer a otra nada más lejana y más oscura y también más infinita”
Las citas de Paseos con mi madre, de Javier Pérez Andujar