23/1/19

La muerte del comendador, de Haruki Murakami

El Libro 1 está a 535 kilómetros de aquí.
En estos momentos el Libro 2 está dentro de una caja precintada.

Pero no me hace falta tener los volúmenes a mano para hablar de esta novela de Murakami incomprensiblemente dividida en dos partes.
[Insertar aquí el ruido de la caja registradora con el que se inicia la canción Money de Pink Floyd]

Y no me hace falta porque La muerte del comendador son los Greatest Hits de Murakami.
Todos aquellos que hemos seguido durante años la obra de Murakami vamos a reconocer todos sus clichés y todas las situaciones recurrentes.
Me atrevería a decir que no hay en La muerte del comendador ni una sola frase original, es decir, ninguna frase que el propio Murakami no hubiese escrito antes.
Se cambia el nombre del protagonista, cambiamos viudo o soltero por divorciado, cambiamos la actividad profesional por la de pintor, le rodeamos de los típicos personajes de sus otras novelas, lo aislamos en un pozo y ya tenemos una nueva novela, que dividimos en dos partes y [Insertar aquí el ruido de la caja registradora con el que se inicia la canción Money de Pink Floyd].

¿Es una mala novela? No. Sí. Es una novela de Murakami.
¿Es una novela original? No. Es una novela de Murakami. Sí, en el sentido de que, como objeto reconstruido a partir de otros textos, tiene su gracia, como una criatura de Frankestein que nos guiñase el ojo.
Pero, ¿es intención de Murakami la construcción de una novela que recopile lo más interesante de sus anteriores novelas o tiene que ver por como empieza esa canción de Pink Floyd?
Y yo cómo voy a saber cuales eran las intenciones de Murakami.

Lo que demuestra esta novela es que Murakami es, ni más ni menos, con algunas virtudes más y con los mismos defectos, el Stephen King japonés.

Y yo disfruto con algunas novelas de King y con algunas de Murakami.

Por La muerte del comendador me he deslizado como si conociese el camino, sin sorpresas. Ha sido como visitar a un viejo amigo... a uno muy viejo, de esos que repiten monocordamente el mismo discurso a cada visita.

Propongo desde aquí el Nobel ex-aequo a King y Murakami por su contribución a desvelar los misterios del alma humana entreteniendo.

[Insertar aquí el ruido de la caja registradora con el que se inicia la canción Money de Pink Floyd]

8 comentarios:

Andrés dijo...

Lo mismo con Tokio Blues y Sputnik, Sweetheart.

Fórmula Murakami: $ = N+1/∆(N+1)

Triunfa en la industria farmacéutica como somnífero. Siempre con el mismo principio activo.

Inaudito 77 dijo...

Lo que yo aguardaba con ganas era tu reseña de la novela de Coover, por la que sí que guardo cierto interés.

Portnoy dijo...

Apunto la fórmula.
Y, Inaudito, esto va como va.
Un saludo y gracias por vuestros comentarios.

Ser dijo...

No sé. Yo creo que hay una diferencia abismal entre el Murakami de Tokio Blues y el del ...pájaro que da cuerda al mundo, por citar dos ejemplos. Yo he disfrutado como un enano con al menos tres de sus novelas y me he aburrido con otras dos. Es decir, creo que no existe uniformidad. Dicho esto, no tengo la menor duda en cuanto a la alusión a la caja registradora. Me sorprendería encontrar un escritor (u otra cosa) que una vez alcanzado el éxito no hubiese repetido la misma fórmula hasta el infinito.
Un saludo y te felicito por tener un blog literario serio en los tiempos que corren.

Portnoy dijo...

Ya he comentado alguna vez lo de los dos Murakami... este es un "Grandes Éxitos" del "Murakami bueno"
Un saludo y gracias por tu comentario

Inaudito 77 dijo...

Lo sé, Portnoy, lo sé.

Yo admito que, como tantos otros, tengo ciertos prejuicios con Murakami. Tan solo he leído una novela de él, La caza del carnero salvaje, y me pareció decepcionante, porque planteó un escenario muy sugerente y luego no supo estar a la altura de las expectativas que la historia había creado. ¿Cuál sería, según vosotros, la mejor novela para volver a darle una oportunidad?

Gracias y un saludo.

Ser dijo...

En mi opinión: Kafka en la orilla, 1Q84 y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.
Me parecieron legibles aunque vagamente decepcionantes After Dark y Tokio Blues.
Saludos.

Inaudito 77 dijo...

Muchas gracias, Ser.