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Apuntes para una reseña de "Intente usar otras palabras", de Germán Sierra

1. Generación: Una generación debería definirse por ciertos elementos comunes. Si hablamos de narrativa española esos elementos deberían ser culturales. Pero no ocurre así; ni son comunes ni son culturales. Cualquier elemento que se pueda citar, se podría también desmentir. Por ejemplo, la nocilla. Yo prefería merendar bocadillos de chorizo con mayonesa… así me va. Pero es más complicado encontrar un referente cultural determinante (tal vez no, de eso se trata, son apuntes… pienso en el derrumbe, en el suburbio desmoronándose como factor común… ya volveremos sobre el tema) En vez de a un bagaje cultural común en realidad nuestra generación responde automáticamente a ciertos estímulos inculcados subconscientemente. Todos sabemos que ocurrirá cuando se rasca la nariz Vicky el vikingo y respondemos como autómatas si alguien pregunta “¿cómo están ustedes?”. Podemos haber leído a Faulkner y a Joyce y a Nabokov y a Dostoievski pero lo que nos condiciona y nos aúna culturalmente es la televisión.

2. Tal vez no pienso demasiado ni demasiado profundamente, pero se me ocurre que ese acontecimiento cultural podría ser la “movida”. Pero es curioso que no saliese ningún narrador destacado de ella. Hay músicos y artistas plásticos y algún (un) cineasta. Pero la narrativa de los ochenta-noventa es adocenada, complaciente y anacrónicamente realista.
(Hay excepciones, siempre hay excepciones)
La “movida” fue sexo, drogas y pop-rock y convirtió al bar en el centro cultural de los ochenta y luego se perdió entre brumas de alcohol y cocaína. Ahora contamos y glosamos a los caídos.

3. La pereza. Comparto con Sierra la idea de que la pereza es lo que en última instancia nos define.

4. ¿Qué cojones estuvimos haciendo entre la “movida” y la aparición de Internet? Me refiero a su utilidad como medio de difusión de contenidos críticos-narrativos y su influencia en la actual narrativa. Las novelas son como blogs, la fragmentación se impone como estructura… en El País han dado nombre a esa especie de tendencia, pero como me parece una tontería no pienso repetirla.

Algo de todo esto hay en la novela de Sierra, aunque en el fondo nada de lo dicho tiene que ver con la novela.

Continuará (o no) en Hermano Cerdo

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Es cierto, la pereza es un rasgo distintivo de nuestra generación, quizás el más distintivo.

Con respecto a vínculos generacionales refrendados por un marketing supuestamente "indie" o "avant-garde" y sus "post" o "after" profetas (perdón por el exceso de entrecomillado) con todo lo confuso o contaminante que pueda resultar el destilado de una teoría de la novela en un medio generalista... hace un par de años leí una novela que pude sentir como generacional, en cierto modo. Un ejercicio de literatura contemporánea nada habitual. Comet, de Pablo Díez, en Lengua de Trapo, y sin compartir los tics habituales de esta editorial.
Incluso me permití escribir una crítica (algo fresanesca).
http://emergentesysumergidos.blogspot.com/2008/05/comet-modo-para-una-extincin_09.html

Un saludo.

La pereza. Voto también por ese.

Como debe ser, quienes opinan que la pereza es el rasgo distintivo son coherentemente escuetos.
:-)
Luis, Diego, Cinemag. gracias por vuestros comentarios y por los enlaces.
Un saludo

La pereza, sí. Pero la siguiente generación aún será más perezosa. Nosotros todavía crecimos con la idea en la cabeza (inculcada por nuestros padres) de superarlos, mejorar, ir a la universidad, bla, bla, bla. Yo tengo un bebé y mi meta es que de mayor pueda ser rentista, que haga de la pereza un verdadero arte, que pueda vivir sin trabajar. Sólo espero que mi mujer no lea este blog.

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