16/11/08

After Dark, de Haruki Murakami

¿Una novela en tiempo real?

Mediada la novela, según los relojes que encabezan cada capítulo van avanzando, mientras nos sumergimos en la oscuridad de la noche, me pregunto si existe correspondencia entre el tiempo de lectura con el tiempo de la acción narrativa.
Esa pregunta no es posible en los primeros capítulos de After Dark o en aquellos en los que entramos en un tempo onírico (muy lyncheano, cierto, Murakami sintetiza literariamente lo que Lynch propone en imágenes). Es más, si somos escrupulosos y nos ceñimos al tiempo narrativo y a la extensión de lo narrado, podemos ver que es imposible que se trate de una novela en tiempo real:

Capítulo Inicio Duración Nº de páginas
Cap. 1- 23:56 1 min. 25 págs.
Cap.2- 23.57 28min. 8 págs.
Cap.3- 00:25 12 min. 21 págs.
Cap.4- 00:37 41 min. 6 págs.
Cap.5- 01:18 60 min. 16 págs.
Cap.6- 02:18 25 min. 14 págs.
Cap.7- 02:43 20 min. 8 págs.
Cap.8- 03:03 4 min. 3 págs.
Cap.9- 03:07 18 min. 17 págs.
Cap.10- 03:25 18 min. 13 págs.
Cap.11- 03:43 15 min. 17 págs.
Cap.12- 03:58 11 min. 11 págs.
Cap.13- 04:09 16 min. 11 págs.
Cap.14- 04:25 8 min. 6 págs.
Cap.15- 04:33 19 min. 19 págs.
Cap.16- 04:52 46 min. 13 págs.
Cap.17- 05:38 62 min. 11 págs.
Cap.18- 06:40 10 págs.


Pero el tiempo es importante en After Dark. La narración se inicia cuando el reloj, como el ominoso y sangriento reloj del fin del mundo que aparece en Watchmen, está cercano a la medianoche. Termina al amanecer, cerca de las siete de la mañana:

"El segundero se va deslizando, suavemente, por la esfera del reloj. El mundo prosigue su avance continuo, sin pausas. La lógica y la acción funcionan de un modo sincrónico, sin fisuras. Al menos por ahora". (After dark, cap. 4)




A pesar de eso tienes la sensación de leer en tiempo narrativo, que lo que ocurre ocurre mientras lo lees, como en toda narración, por supuesto, pero en After Dark parecen coincidir el tiempo del lector con el diegético.
Sería un experimento interesante empezar a leer la novela cuando falten cuatro minutos para las doce de la noche (debe ser de noche) y ver si termina la novela a la hora prevista. Realizaría el experimento, pero ya estoy mayor para trasnochar, así que si alguien se anima y empieza a leer After Dark a la hora prevista ya me contará como ha ido la experiencia (si es que puede salir de esa habitación onírica y volver para contárnoslo)

La coincidencia de tiempos se acentúa con cierto carácter de experimento cinematográfico que tiene la novela. Cada capítulo se inicia situándonos en el lugar en el que se desarrolla la acción como el script de un guión de una película. La voz narrativa, omnisciente, involucra al lector en la visión de lo narrado: “Nuestra mirada escoge una zona donde se concentra la luz, enfoca aquel punto”. Así narrador y lectores (no un lector único sino una comunidad de lectores como espectadores en una sala oscura ante una proyección) se presentan como un “nosotros” ante cuyos ojos se desarrolla la acción. En el segundo capítulo de After Dark Murakami deja bien clara sus intenciones: “ Ahora nuestros ojos se convierten en una cámara aérea que flota por el aire y que puede desplazarse libremente por la estancia. (…) Somos unos intrusos, anónimos e invisibles. Miramos. Aguzamos el oído. Olemos. Pero, físicamente, no estamos presentes en el lugar, no dejamos rastro. Respetamos las reglas de los genuinos viajeros a través del tiempo”. Esa es la esencia de After Dark, la reunión de un grupo de lectores para visionar unas imágenes que un narrador interpreta para nosotros. La lectura de la novela se convierte así en un acto colectivo, en la comunión de todos los lectores de Murakami.


David Lynch

La traducción al inglés de After Dark se publicó en mayo de 2007. La novela se publicó en japón en 2004. Inland Empire de David Lynch se estrenó a finales de 2006. En ambas obras hay una habitación, un televisor y un drama que se desarrolla en su pantalla. En ambas dos mujeres se abrazan cuando consiguen salir de la pesadilla. Los universos de Murakami y Lynch convergen en estas dos obras realizadas prácticamente al mismo tiempo. Hay que decir que Murakami era lyncheano antes de Lynch. El pájaro que da cuerda al mundo y Lost highway se pueden consideran también coincidentes en el tiempo. El encierro y el sueño son dos temas recurrentes en ambos autores así que no es extraño encontrar coincidencias entre sus obras. Pero decir que Murakami se inspira en Lynch es tan estúpido como decir que Lynch se inspira en Murakami (algo que no aceptaríamos de ninguna manera)
After Dark es una película. Es decir es una novela que estructuralmente se presenta como una película o, más bien, como el visionado de una película. En este aspecto es una película japonesa empezando in media res y acabando sin concluir las tramas abiertas. Muestra aquello que nuestros ojos pueden ver en un espacio de tiempo limitado. No nos es dado ver más. Las amenazas y los misterios quedan suspendidos y nos debe bastar nuestro breve paseo por la realidad y los sueños.


Paul Auster

Con Paul Auster comparte Murakami el tema de la habitación cerrada. Mucho se criticó que Auster en La noche del oráculo dejase inconclusa la historia del hombre encerrado. A efectos narrativos esa incertidumbre puede tener el mismo valor que la inconclusión, al modo occidental, de las historias del cine y la literatura japonesa. La noche del oráculo es contemporánea de After Dark pero, a diferencia de Auster, Murakami rescata a su personaje de la habitación cerrada. Sin embargo otro personaje queda dentro de ella... el amenazante hombre sin rostro que roba los sueños puede ser el personaje de Auster intentando sobrevivir en su encierro.
Tal vez queramos ser demasiado consecuentes y no podamos sufrir la incertidumbre. Necesitamos la conclusión de la obra, que todo cuanto se nos muestra pueda ser contenido en una esfera narrativa y que no exista nada fuera de ella.
Prefiero que las novelas y las películas hablen entre ellas. Que el hombre sin rostro de Inland Empire sea el mismo que amenaza a Eri Asai y que, finalmente, podamos nombrarle, Nick Bowen, extrayendo los nombres de sus víctimas de viejas guías telefónicas.






Haruki Murakami

Sencillez no es siempre un calificativo peyorativo para una obra artística. Murakami desarma por la sencillez de su escritura. Es simplemente terrorífico (nos lo parece como lectores pero también, en otro sentido, como proyectos de escritores) comprobar la naturalidad narrativa con la que Murakami nos enfrenta a lo abyecto, al mal. Esa sencillez redunda en el resultado final. After Dark basa su fuerza en esa claridad de la escritura de Murakami y, sobre todo, en su estructura. No me gustan demasiado las novelas de Murakami en la que la sencillez es el único mérito destacable, prefiero aquellas en las que bordea los límites de la realidad y la maldad sin abandonar su estilo.
Pero After Dark introduce un elemento estructural nuevo que la hace especialmente destacable: El tiempo narrativo “real”, durante el cual nos muestra un fragmento fugaz, banal y terrible, apenas siete horas, de realidad. O no.

(Todos los fragmentos de la traducción de Lourdes Porta para Tusquets)



Como dice Luis, coincidencias austerianas: Primero Conrad, ahora After Dark

12 comentarios:

Farrapos de Gaita dijo...

Es curioso, porque hemos coincidido en los temas de nuestros dos últimos posts: Murakami, y su After Dark, y Conrad y El corazón de las tinieblas. Todo un poco austeriano, ¿no?
Un abrazo,
Luis

Alvy Singer dijo...

A mi cuando usted hace estas cosas, incluso a pesar de Auster, me tiene a sus pies. A SUS PIES.

Javier Moreno dijo...

Hay que disculpar a Alvy. Es un muchacho impresionable.

JacoboDeza dijo...

22:50 Sólo vengo a decir que este post te ha salido redondo, amigo Portnoy. Dan ganas de leer a Murakami, a Auster, ver una película de Lynch, y no dejar de venir una y otra vez por aquí. Todo en uno. Me acabas de alegrar el insomnio.
22:51 Fin

Ataulfo dijo...

Yo también prefiero al Murakami sencillo pero perturbador que al Murakami simplemente sencillo. Supogo que por eso prefiero "El Pájaro que da cuerda al Mundo" al resto de sus novelas, aunque en general las disfruto todas a pesar de no ser un autor demasiado versátil.

Tras leer su recopilación de relatos tenía cierto empacho, pero con esta entrada se me ha reabierto el apetito. Me gusta la relación que haces entre los tres autores, es cierto que hay obras y autores que parecen comunicarse e incluso convivir en una misma realidad. También incluiría "Arrebato" de Zulueta, anterior a Lynch pero aparentemente influido por él. Es una idea inquietante, ¿Conocéis otros precedentes anteriores?

Portnoy dijo...

Alvy, como dice Javier, estás disculpado
:-)
Pero muchas gracias, extensibles a Jacobo, por supuesto. Me alegra que os guste el post... de todas formas Jacobo, ya escribiré algún "ladrillo" para que puedas dormirte. Es curioso, el insomnio es una plaga de nuestro tiempo... sin embargo yo debo parecer una especie de narcolepsia que hace que me duerma a cada instante.
Ataulfo, en el blog de Alvy sugerían Persona de Bergman como obra influyente en Lynch. Es posible que por ahí anden los tiros.
Y perdona que no te responda en el otro hilo, pero la respusta que podría darte es más bien utópica y libertaria. Si este sistema no funciona, no funciona para todos con equidad, habrá que cambiarlo... o al menos intentarlo.

Muchas gracias por vuestros comentarios.

Ataulfo dijo...

Cierto, Persona es un precedente, también añadiría "la Hora del Lobo" del mismo Bergman, por lo menos igual de extraña y perturbadora.

Martín dijo...

Conozco algunos tipos, 2 exactamente, que detuvieron su lectura al final de ciertas novelas para acabarlas quién sabe cuándo. Eso puede ser también detener el tiempo.

Recuerdo que Henry Miller decía que la primera vez que vió un libro de Dostoievsky, faltaban 15 minutos para la eternidad.

Muchos vivimos, sí, a minutos de irnos en Conrad. El viaje hasta Kurtz bien podría haber sido infinito. Y Kurtz, infinito también.
Creo que lo fueron.

Daniel Quinn dijo...

Me uno a las felicitaciones, estoy totalmente de acuerdo. Yo iba con precauciones con After dark después de la decepción que me supuso Kafka en la orilla, pero creo que encuentra el tono justo, modesto pero capaz de crear una atmósfera justa y evocadora sin que se le vaya de las manos. Por cierto, otra cosa común con Auster: a los dos les encanta contar películas, en un sentido distinto al de Manuel Puig, o al de Bolaño. Ellos lo hacen más bien a modo de piedra angular de la estructura, construida, a mi juicio, a partir de ahí. También me parece que el resultado de esto en el último Auster es un poco burdo, algo forzado, pero en Murakami funciona: primero, porque no abusa, y sobre todo porque es capaz de insertarlo en el tono evocador y nostálgico del relato (el tono Murakami, claro).

Lo que no se puede negar es que ambos tienen un excelente gusto cinéfilo: Ray, de Sica, Ozu en Auster, Godard en Murakami (otra vez obsesionado con la nouvelle vague francesa, jeje)...

En definitiva, ¿no son las soledades compratidas de Murakami consecuencia de un mundo que cada vez se parece más al de Alphaville? Y aunque sea un lugar común, ¿no será el característico mundo pop de Murakami lo que sustituye al gran hermano orwelliano? ¿No tiene la bella durmiente el rostro de Anna Karina? No son buenos tiempos (¿alguna vez lo son?), pero Murakami, como Auster y Lynch, es capaz de crear un mundo en el que los seguidores nos sentimos tremendamente cómodos, porque al fin y al cabo ver a alguien llorar tiene algo de esperanzador: los sentimientos no se han extinguido del todo :)

Ah, y sobre los precedentes de Lynch, totalmente de acuerdo en Persona, dejo un par de enlaces muy interesantes :)

En Alicia y los espejos

http://shangrilatextosaparte.blogspot.com/2008/09/texturas-paisajes-para-el-nuevo-milenio.html

Un saludo!

lys dijo...

Hola, soy una fan de Auster y me ha encantado este post y el blog en general.

Un saludo

Julio dijo...

Tengo una crítica sobre After Dark, y el tiempo siempre te da una perspectiva.

La novela me parece maravillosa, pero mientras la sensación de tenerla recién leída mientras escribía la crítica era eufórica, tu crítica me ha hecho recordar los capítulos de la habitación, donde vemos un televisor, la chica durmiendo, etc. con el laberinto onírico e hiperrealista que plantea Murakami -sueño dentro de un sueño frente a la realidad- me parece a partes pesado.

Seguro que a muchos les parece genial, pero me pareció prescindible, o al menos desde el enfoque con que lo pinta -nosotros y él juntos viendo la perspectiva y acercándonos, alejándonos, etc.-.

En fin lo de Lynch no lo sabía así que me ha resultado súper interesante. ^_^

Portnoy dijo...

Gracias por tus comentarios, Julio. Espero verte a menudo por aquí.