20/6/08

Ren Xiao Yao (Unknown pleasures, 2002), de Zhang Ke Jia

De Jia Zhangke, si tuviéramos que definirle de alguna manera, podríamos decir que es un director social. Declaraba a Cahiers de Cinema en el año 2004 que su propósito era “reflejar la realidad china en toda su diversidad, sobre todo mostrando el enorme contraste entre la ciudad y el campo
Ren Xiao Yao (Unknown pleasures, 2002) es manifiestamente documental en cuanto pretende mostrar una realidad. Pero es a su vez un drama social filmado, una "invención" en torno a una realidad. Si leemos la sinopsis de la película se puede llegar a creer que ocurre algo en ella:

En la ciudad industrial de Datong, China, dos amigos en paro, Xiao Ji y Bin Bin, pasan el rato fumando cigarrillos y paseando en motocicleta. El impulsivo Xiao Ji pronto se enamorará de Qiao Qiao, bailarina de los Licores Rey Mongol y novia de un mafioso local; Bin Bin, presionado por su madre para que se enrole en el ejército, ve como su novia Yuan Yuan planea irse a estudiar a la capital. En un mundo cada vez más cambiante y donde sólo la música parece prometer un futuro mejor, los dos amigos, incapaces de afianzar sus relaciones sentimentales y su lugar en el mundo, tomarán una decisión drástica.

Es cierto, todo eso ocurre realmente, la película tiene un guión en el que se desarrollan las ideas que se marcan en la sinopsis. Pero la película de Jia Zhangke está por encima de lo que ocurre o puede ocurrir en ella. Es bastante posible que el resultado final no dependa tanto del guión de la película, o del desarrollo de las líneas básicas del guión, si no que obedece más a un azar indeterminado fruto sobre todo de la improvisación de actores no profesionales (la mayoría de ellos) y a una libertad total a la hora de filmar que alargando situaciones no previstas (una moto que derrapa en una cuesta, la irrupción de la lluvia durante el rodaje de una escena) provoca una sensación de realidad filmada. Tal vez no sea exactamente realidad, sino que se acepta a la hora de filmar la espontaneidad y la crudeza prosaica de los imprevistos. Da la sensación de estar rodado en una primera y única toma.
Esa improvisación lleva al director, como un John Ford obstinado, a rodar ante la inminencia de una tormenta y lo que obtenemos es esto:



Un imprevisto relámpago ilumina la escena y se deja ver al fondo. La tormenta empieza a caer con fuerza y el protagonista continúa su fuga en moto. La cámara viaja en un coche delante. Inesperadamente la moto se para y el coche desde donde filman realiza una brusca maniobra para pararse en el arcén. El personaje espera inmóvil bajo la lluvia a que la policía le atrape. Descartar esta escena hubiese sido un grave error y se me ocurre que una escena así sería impensable en la cinematografía occidental. Sencillamente, pensaríamos, esa escena está mal.
No está mal.
Es casi real.

En Unknown pleasures los personajes fuman sin cesar y viven entre el ruido incesante de los aparatos de televisión permanentemente encendidos. Bombardeados por el modo de vida occidental, los personajes viven desorientados y sin rumbo.
Televisión y cigarrillos.
Y la reconstrucción. Da la sensación, por lo que nos cuenta el director, que China vive un proceso de reconstrucción en el que se destruye para volver a construir. Un proceso en el que se acentúa la diferencia de clases en un país en el que, teóricamente, no debería existir esa desigualdad.
Si en Sanxia haoren (Still life) la construcción de la presa de las Tres Gargantas era la excusa para mostrarnos un mundo en demolición, en Ren Xiao Yao (Unknown pleasures) es la construcción de una autopista.



Finalmente uno debe admitir que las esperanzas que tienen puestas en que la autopista mejore sus vidas es una historia que todos sabemos como termina (recordemos la escena de las luces del puente de Still Life) La cuestión importante que plantea Jia Zhangke es la influencia nefasta de la cultura occidental. Nefasta sencillamente porque el contexto social es otro. La poética de los anti-héroes de Tarantino no tiene nada que ver con la realidad china.
(Vale, tampoco con la nuestra, pero eso es otra historia)