3/6/08

Amberes, de Roberto Bolaño

Dice Bolaño: Escribí este libro para mí mismo, y ni de eso estoy muy seguro.

Amberes es el guión de una película rodada en blanco y negro en muy baja definición y después trasladada a una cinta de celuloide deteriorada. La banda sonora es el viento agitando las hojas (o las ratas agitando las hojas) y gemidos y crujidos y el sonido de las pisadas de los camareros avanzando por la arena.

Dice Bolaño: Escribí este libro para los fantasmas, que son los únicos que tienen tiempo porque están fuera del tiempo.

Leí Amberes retorcido en el sillón, con el dolor martilleando mi cabeza, en un estado febril que es, por otra parte, cómo hay que leer Amberes. Como si formase parte de una pesadilla. Amberes es la enfermedad de la literatura, es lo hermético como un pecio amenazante (en la arena, una filmación granulosa, una presencia invisible y ominosa), es el límite de lo inteligible y es la narración ininteligible.

Dice Bolaño: El desprecio que sentía por la así llamada literatura oficial era enorme, aunque sólo un poco más grande que el que sentía por la literatura marginal. Pero creía en la literatura: es decir no creía ni en el arribismo ni en el oportunismo ni en los murmullos cortesanos. Sí en los gestos inútiles, sí en el destino. Aún no tenía hijos. Aún leía más poesía que prosa.

Amberes supone la creación literaria completamente libre. Solipsista, de acuerdo, pero sin acarrear el lastre de las convenciones. Solus ipsus: no hay editor posible, no hay lector… no, no hay lector, es impensable el lector. Sólo escribir y escribir y escribir… como una enfermedad.

Dice Bolaño: Mi enfermedad, entonces, era el orgullo, la rabia y la violencia. Estas cosas (rabia, violencia) agotan y yo me pasaba los días inútilmente cansado.

Amberes no es un juego (y eso es significativo, ¿cuántas veces he dicho que tal o cual obra es “como un juego”? Amberes no) Es prosa rescatada después de veinte años. Es poesía transformada en una narración ininteligible. Es el guión de una película surrealista en la que los sueños aparecen como amenazas y la realidad, como destellos luminosos de otra película. Quizás una de género negro.

Dice Bolaño: Después de la última relectura (ahora mismo)* me doy cuenta de que no sólo el tiempo importa, de que no sólo el tiempo es un motivo de terror. También el placer puede aterrorizar, también el valor puede aterrorizar.
* 2002 (Todos los textos del prólogo de Amberes; Anarquía Total: veintidós años después)

Amberes: Placer y terror. Pesadilla y fiebre. Literatura sin lector. 55 fragmentos temerarios que demuestran que es posible y a la vez que no es posible.

Anarquía Total

12 comentarios:

el ascensorista dijo...

Comparto tus impresiones. Es una novela, o lo que sea, que deja noqueado al lector. Tal vez la única forma de asumirla sea como conjunto de relatos, o como un mal sueño, o como un álbum de fotografías... sí, sera eso.

Saludos.

Portnoy dijo...

Considerarlo un conjunto de relatos sería disminuir las esperanzas del texto. Yo creo que hay que tomarlo como un texto total pero que pasa por encima del texto narrativo que podría (o debería para casos comerciales) haber sido.
Como una sombra, un fantasma de relato.
Gracias por el comentario, ascensorista.
:-)

Anónimo dijo...

Portnoy, es un puntillazo este post. Bolaño redivivo, con su arma escritural. Me hace pensar en escribir sin esperar ya nada nada, aunque los blogs son siempre para esperar alguna voz que llegue y te diga algo. Así que se recurre a todo lo que sea un sostén, no a manera de una mano de la que te cuelgas, o una muleta. Se llega a un punto extremo y sin ponerse patéticos,
también hay cierto pesar, pero eso ya no cuenta.



Un inmenso salute.

street trilce

Portnoy dijo...

De todas formas no creo en lo de escribir sin esperar ya nada, Trilce. Creo que se debe escribir contra todo, sin esperanza, eso sí. Porque, en definitivas cuentas, para qué escribir si todo está en nuestra cabeza.
Un saludo y gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Parece que Bolaño dejó otra novela sin publicar. Es lo que tengo entendido que dice su viuda, Carolina López, en el documental "Bolaño cercano", que se incluye en el libro recién editado por Candaya, "Bolaño salvaje", una antología crítica con textos de Rodrigo Fresán, "Dios" Vila-Matas, Juan Villoro, A.G. Porta, etc.

Un saludo,

Sergio H.

Anónimo dijo...

Tengo que hacer una rectificación: en el documental Carolina López no habla de ninguna novela inédita (acabo de hablar con un amigo que tiene el dvd y me ha sacado del error); al parecer sí que lo dijo pero no fue en la grabación, sino en otro momento (¿en la presentación del libro?, mi amigo no lo sabe). En el documental, sí que se lee un poema inédito, escrito poco antes de su muerte, dedicado a E.V.M.; que por cierto, es quien lo lee en dicho dvd.

Sergio H.

Portnoy dijo...

Tengo que conseguir ese DVD
:-)
Gracias, Sergio, por la información... ahora hace falta un alma caritativa.

Anónimo dijo...

Portnoy, sí. Si uno se dice que no espera nada se refiere a menciones especiales, fanfarrias, etc. Uno publica y si publica es porque es consciente de que será leído lo que ha escrito. Uno escribe no en pos de alcanzar un prestigio, no espera nada de eso, o formar círculos periféricos. Si eso viene, que venga, pero no es la mira, lo que te motiva escribir. Y cuando le agrego el ya me refiero a que esa forma de esperanza que era esperar comentarios como si al otro lado siempre hubiera una receptividad para todo lo que uno escribe fuera posible, se acepta que no tiene por qué ser así, sí o sí.


Y parecerá contradictorio que lo diga, y es que he hallado blogs, unos pocos que sí generan confluencia de comentarios, entre saludos y aportes y a eso lo pondero y me considero parte de quienes se alegran por ello.

Bueno, unos teníamos que desgajarnos de la vida cotidiana y sus avatares para comprender cuestiones simples acerca de la literatura, la vida mima/la literatura. (Este post tuyo, por ejemplo es clave).

Portnoy, grax por tus posts, con fondo negro como en el mejor noir.

Anónimo dijo...

Ah no firmé: Street trilce ::.
Hasta pronto.

Vero dijo...

Guau, me encantó este post. Leí Amberes en una madrugada de insomnio, de 2 a 4 de la mañana, una lectura al galope. Y es así, hay que leerla con fiebre o en el tenso insomnio, apurando el trago y sintiendo cómo arde en la garganta.

Portnoy dijo...

Lo que ocurre Trilce es que pienso que si no quieres llegar al lector, si verdaderamente escribes para tí, no es necesario inventar un lenguaje nuevo (mira el post de La saga/fuga de JB. Si no se precisa al lector cualquier lenguaje vale, incluso el interior que no precisa transcripción, únicamente pensamiento. Por eso, cuando escribimos, lo que queremos es llegar a los demás y la ininteligibilidad queda descartada.
Intento que, como dices, "confluyan comentarios"... tal vez no tantos como quisiera, pero si suficientes. Por eso agradezco los tuyos.
Vero, es así como hay que leer Amberes, en la desesperación de la fiebre o el insomnio. Debe doler.
Un saludo y gracias por vuestros comentarios

¿pablo? dijo...

Acabo de leer Amberes. Coincido en mucha de tus apreciaciones, y me gustó mucho el juego cita - interpretación - cita con el que elaboraste la reseña.
Hace frío, estoy en una ciudad con sierras, le escribo a una máquina y afuera el viento corta todo.
Creo, también, que la "novela" tiene un prólogo tan convincente y seductor como la reseña que hiciste, y que la sensación de "fiebre" y de "anarquía total" (pero también la imagen de un Bolaño - escritor - joven) son claves a la hora de entrar y salir del "poema - texto".
Doble placer.
Un abrazo.