3/2/08

En lucha

Desde hace más de una semana vivo atrapado en un bucle espacio temporal condenado a repetir día tras día los mismos errores. Uno de ellos es ver como el punto queda fuera de las comillas y comprender, demasiado tarde, que la broma de Bartleby se ha vuelto en mi contra. Cada uno de esos días lucho infructuosamente contra dos monstruos corporativos que se devoran mutuamente. Contactar con un nervio del meñique del pie izquierdo de Orange o Telefónica sería todo un éxito, pero sólo logro arañar la superficie. En contra descubro en mí una paciencia inusitada, un control oriental de mis emociones que me asombra y asusta, es como si me percatase del “valor de las cosas importantes de la vida” (una de ellas, desde luego, es poder conectarse a Internet). Leo. Sueño con Vila-Matas. No, quizás no sea esa la manera de describirlo. En la sala de espera de un espaciopuerto, un lugar inmenso rodeado con amplios ventanales donde se pueden ven despegar las naves interestelares, descubro la figura solitaria de Don Enrique. Me acerco, le saludo, me presento. Entonces se produce un reconocimiento mutuo que permite el silencio subsiguiente. Me despierto. Sigue siendo el mismo día de la marmota. Siento que no necesito escribir nada. No tanto una liberación como un aplazamiento. Mañana, digo, mañana.

6 comentarios:

adióspues dijo...

Yo lo conocí cuando fungía de vampiro tropical en Cartagena de Indias y muy serio decía todavía: "El muerciélago es el espíritu santo del demonio".

subal dijo...

Señor P, ésta es la peor pesadilla que nos podía haber contado. No lo de V-M; lo de las dos putas compañías telefónicas.

Ajenjo dijo...

Descubrir que conectarse a internet es una de las cosas importantes de la vida, es pesadillescamente real.

slds
A

patricia dijo...

vivir entre comillas, gracias por la idea. seguramente voy a insistir con eso hasta sacarle toda la elegancia.

Recaredo Veredas dijo...

Te sugiero que les amenaces con una denuncia ante consumo. Si es por fax, mejor que mejor. Vida entre comillas, bonita imagen.

Gabriela dijo...

Aun cuando vayamos posponiendo el momento, querido Portnoy, 'mañana' siempre llega.
Abrazos y cariños.