4/10/06

Provocación, de Stanislaw Lem

Se me hace difícil hablar de este libro porque tengo la sensación de no haberlo entendido del todo. Tanto la cuidada edición a cargo de Editorial Funambulista, como la temática metaliteraria, debería predisponernos a esta obra de Lem.
Sin embargo no es una obra condescendiente con el lector.
Provocación formaría parte de las reseñas y críticas de libros imaginarios que publicó en 1971 con el título de Vacío Perfecto, pero las separan más de diez años. Además, las dos reseñas que componen Provocación no forman parte de una nueva y más extensa colección de reseñas. Forman, y aquí mi estupor, un todo indivisible.
La primera novela reseñada es de Horst Aspernicus y se titula Der Völkermord (El genocidio) La segunda de J. Johnson y S. Johnson se titula One Human Minute (Un minuto humano)

Der Völkermord está dividida en dos capítulos Die Endlösung als Erlösung (La solución final como forma de redención) y Fremdkorper Tod (Muerte del cuerpo extraño)
Intentar resumir lo que el reseñador (¿Lem?) nos cuenta sobre la obra de Aspernicus sería absurdo teniendo en cuenta la profundidad filosófica de los temas que en la reseña se manejan. ¿Es así de profundo el libro de Aspernicus? ¿Son las reflexiones del crítico provocadas por la obra las que hacen que el contenido ético y moral del texto nos empujen a ver el Genocidio nazi desde una nueva perspectiva?
Lo que se parece concluir de todo ello es que los nazis no sólo tuvieron la pretensión de exterminar a todos los judíos de Europa central, sino que lo hicieron con una crueldad deliberada ya que los motivos que alegaban eran espurios y la única finalidad era provocar el máximo dolor a sus víctimas, no la aniquilación. Los nazis crearon una maquinaria destinada a satisfacer su sadismo.
Hay mucho más en la reseña a Der Völkermord. Este apunte sirve para enlazar con el texto dedicado a la obra de Johnson & Johnson.

Un minuto humano recoge todo lo que los seres humanos realizan en la Tierra en el transcurso de un minuto. Es el típico libro, según el reseñador, que todo el mundo se siente obligado a comprar pero nadie a leer. Cita como ejemplos El libro Guinness de los records o Los tres primeros minutos del espacio (secuela del El segundo del espacio)
Lo curioso en esta segunda reseña es como el reseñador (¿Lem?) se implica personalmente. Él desearía haber tenido la idea de este libro, él debería haber pensado en ello antes de que apareciese el libro de Johnson & Johnson: el beneficio económico que promete esta ingente colección de estadísticas que explora todas las posibilidades de las actitudes y acciones del ser humano en un minuto terráqueo es tal, y el contenido del libro es imposible de verificar científicamente que el reseñador (¿Lem?) se da de bofetadas. No es pues una crítica objetiva.
¿Qué significa Un minuto humano junto a Der Völkermord?
Hacia el final de Provocación se puede leer:

Mi opinión sobre el libro es poco dramática. Podemos moralizar sobre él infinitamente; lo confirma la muestra presentada. Creo que no es un libelo malicioso ni una verdad genuina. No es una caricatura ni un espejo. No atribuyo la asimetría de Un minuto humano (es decir, el hecho de que haya en él incomparablemente más sobre le mal infame de los seres humanos que pruebas del bien, y más sobre la pobre fealdad de nuestra existencia que sobre su belleza) ni a las intenciones de los autores ni al método. El libro sólo puede deprimir a los que todavía se hacen ilusiones sobre la naturaleza humana.

Stanislaw Lem, Provocación, 1984 (Trad. de Joanna Bardzinska y Kasia Dubla para Funambulista)


El Mal, es el nexo de unión.
Lo que hago ahora, una reseña de una reseña me resulta completamente absurdo.

6 comentarios:

Garbo dijo...

Es interesante el planteo sobre el genocidio nazi al que te referís, porque busar inflingir el máximo dolor a sus víctimas en vez de su aniquilación, creo yo, respondería a que, de concretarse en efecto el exterminio de todos los judíos de Europa central - o del mundo entero -, el nazismo perdería su raison d´etre. Al no poder lograr su objetivo sin perecer en la consecución del mismo, el mayor consuelo y la única satisfacción a la que se podría aspirar sería extraer del enemigo necesario el mayor sufrimiento posible. Esto no es más que mi interpretación de lo que mencionás en el post, dado que no leí el el libro de Lem, pero habré de hacerlo, pues tu reseña despertó mi curiosidad.

Portorosa dijo...

Una reseña de dos reseñas de sendos libros que no existen. Absurdo no, pero extraño, un poco.

Un saludo.

Portnoy dijo...

Extraño, sí, Porto, muy extraño.
Grushenka, el libro de Lem merece la pena. Quizás no me he sabido explicar bien en lo referente a la solución final: Lem habla de maldad, de estupidez, de estética kistch, de Heidegger y de muchas otras cosas...o tal vez sea Aspernicus quien lo hace.
Un saludo y gracias por vuestros comentarios.

Gabriela dijo...

Parece fascinante. Últimamente no leo libros, o más bien, no soy capaz de terminarlos (tengo tres inconclusos). Estoy en dique seco. Leer tus reseñas me da una sana envidia. Un abrazo.

Fran dijo...

Leí este libro antes del verano y me pareció una joya. Me alegra que lo comentes ahora tan inteligentemente. Siempre hay en este blog sugerencias acertadas, o que a mí me lo parecen. Cuento otra: hace unas semanas leí tu comentario sobre Galdós y me fui a por Doña Perfecta; siempre había tenido la sensación de que este escritor había envejecido mal o que lo habíamos leído mal en el instituto, el caso es que jamás me había puesto con él salvo cuando tocaban comentarios de textos. Doña Perfecta no es que me gustara mucho mucho, pero me compré otros dos libros suyos y me quedé sorprendido y maravillado, y el otro día compro otro más, en una edición muy bonita, de la editorial Periférica, y disfruto igualmente. Y este otro libro, "Torquemada en la hoguera", tiene un prólogo de Germán Gullón que te adentra en el libro y en las novelas de Galdós que quita el hipo, información en pocas páginas, de quitarse el sombrero.

Portnoy dijo...

Pues también me está costando avanzar... lo libros no leidos se acumulan, Gabriela y no sé como de vez en cuando encuentro tiempo para escribir alguna cosa.
Tal vez Galdós se nos resista porque era uno de los lectores "obligados" durante la enseñanza. Es dificil encontrar placer en lo que tienes que hacer por imposición... los puntos de vista del educador y del educando difieren años-luz en ocasiones. Fran, gracias por la información... también son recomendables, por sus cuidados estudios preliminares sobre la obra de Galdós los de Ediciones Cátedra.
Un saludo y gracias por vuestros comentarios.