8/10/06

Fantasmas, Chuck Palahniuk (I)

De acuerdo con el hombre que se lo vendió, la Monroe fue asesinada. En verano de 1962, la habían despedido de la producción de Something's Got To Give. George Cukor estaba hablando mal de ella, y los ejecutivos del estudio estaban cabreados por el hecho de que hubiera abandonado el barco de la producción para irse a cantar al fiestorro de cumpleaños de Kennedy. Su treinta y seis cumpleaños había pasado en un abrir y cerrar de ojos. Los Kennedy le empezaban a hacer el vacío. Estaba envejeciendo sin tener a nadie ni tener nada. Su carrera estaba acabada y Liz Taylor estaba acaparando la atención del público.
(...)



La Monroe consiguió el apoyo de la revista Life y los enroló para que hicieran un artículo extenso sobre ella. Convenció a Dean Martin para que dejara Something's Got To Give cuando el estudio la sustituyó por Lee Remick. Y convocó una pequeña reunión. En su casa de Brentwood, una reunión muy pequeña con solamente la punta del iceberg de todos los estudios de cine. Todos los estudios que tenían películas donde ella había salido.
(...)
Con todos los capitostes de los estudios mentados alrededor de su mesa mexicana, la Monroe estuvo bebiendo champán y les dijo que estaba planeando suicidarse. Que a menos que la volvieran a poner en su última película, y que le firmaran un nuevo contrato de un millón de dólares, se tomaría una sobredosis. Así de simple.
(...)
Aquellos tiburones ya habían conseguido lo mejor de ella. La Monroe estaba envejeciendo y el público se estaba aburriendo de su aspecto. Si se suicidaba les estaría poniendo una pátina de oro a todas las películas de ella que tenían en sus almacenes. Así que le dijeron: Adelante, señorita.
(...)
La Monroe se emborrachó con el champán. Los dragones de los estudios en sus sillas. Tenía la bendición de todos ellos. Aquello le debió de romper el corazón.
(...)
Les dijo que iba a cambiar su testamento. Era cierto que tenia acuerdos pésimos en materia de compartir beneficios, pero se sacaba un poco cada vez que volvían a poner una de sus películas. Alguna de aquellas películas que ellos tenían guardadas se venderían a la televisión. Y seguirían vendiendo, sobre todo si se suicidaba. Ella lo sabía. Y ellos también. Una vez muerta, seguiría siendo sexy eternamente. La gente amaría aquella imagen que los estudios tenían de ella para siempre. Aquellas viejas películas eran dinero en el banco. A menos...
(...).
Iba a montar una fundación: la Fundación Marilyn Monroe. Y todos los ingresos de su patrimonio irían a parar a ella. Y aquella fundación distribuiría hasta el último centavo a las causas que ella eligiera. El Ku Klux Klan. El Partido Nazi Americano. La Asociación Norteamericana para el Amor entre Hombres y Chicos.
(...)
Cuando el público americano supiera que unos pocos centavos de cada entrada a una de sus películas, aunque fueran cinco centavos, iban a los nazis... Se acabaría la recaudación- No habría patrocinadores de televisión. Aquellas películas valdrían... nada. Ninguna fotografía de ella desnuda valdría nada. Marilyn Monroe se convertiría en la Lady Hitler de América.
-Ella había construido su imagen, les dijo a los jefes de los estudios. Y por sus narices que ella podía también destruirla.
(...)
Gotas de anestésico, así es como el tipo la mató. Aquella noche de agosto la encontró medio dormida por efecto de las pastillas y se limitó a vaciarle un frasco en la boca. Por supuesto, en la autopsia aparecen restos de droga en el hígado, pero todo el mundo dijo que la había conseguido en México. Hasta el médico que le había escrito la receta de las pastillas dijo que las había traído de México- Hasta él dijo que había sido un suicidio.


De Something's Got To Give un relato de la Condesa Clarividencia, de Chuck Palahniuk, contenido en Fantasmas (Haunted) en traducción de Javier Calvo para Mondadori.

13 comentarios:

j. dijo...

¿Este Javier Calvo traduce todo, no?

Portnoy dijo...

Javier Calvo nació en Barcelona en 1973, es traductor, ha coordinado los almanaques de nueva narrativa española “After Hours” y colabora habitualmente como crítico literario en el diario El País . Ha traducido, entre otros autores, a Ezra Pound, Ted Hughes, Edward Said, J. M. Coetzee, Chuck Palahniuk, Patrick McGrath y David Foster Wallace.

Como escritor debutó en el año 2001 con el libro de relatos Risas enlatadas . Su primera novela, titulada El dios reflectante y publicada en el año 2003, ha sido la ganadora del II Premio Órbitas, galardón convocado por el colectivo crítico-literario compuesto por jóvenes autores y periodistas de Barcelona llamado “La Gancho Divine”, y dirigido a autores en lengua castellana menores de 45 años.


Todo no... pero casi.

Puck dijo...

Tuve Fantasmas ayer en mis manos en una librería pero al final me decidí por 2666.

Alicia Liddell dijo...

¿Los traductores también tienen "negros"?

Hace unas semanas leí "Fantasmas". Palahniuk me gusta, pero en esta obra parece más predispuesto a epatar a toda costa que ha construir una buena historia. Y podía haberlo hecho sin necesidad de ir trufando el relato con narraciones individuales. Podía haber sido una excelente novela coral, pero o no ha sido capaz de articularla o se ha dejado llevar por su evidente gusto a escandalizar.
No es una novela en realidad, es la suma de relatos más o menos hilvanados por una trama común que Palahniuk no quiere o no puede desarrollar.

Luis Cauqui dijo...
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Alicia Liddell dijo...

Me he propinado 50 latigazos por esa hache que hace daño.

Natalia Book dijo...

Es uno de los libros que está esperando en mi lista. Como anecdota os puedo contar que nunca me había decidido a leer a Palahniuk por culpa de la pelicula de "El Club de Lucha". Sólo ver la imagen de Brad Pitt me ponía de los nervios (lo siento y pido perdón a los "fans" de la película, que sé que hay muchos). Al final,y tras bastantes recomendaciones, me decidí a leer el libro y me gustó bastante. Mucho más que la película, que me pareció bastante normalita.
Saludos

Portnoy dijo...

Puck... buena decisión.
Mañana supongo que hablaré de Fantasmas... pero no quería perder la oportunidad de colgar una foto de Marylin, pero en líneas generales coincido con tu opinión, Alicia.
Joyce Carol Oates es siempre recomendable... al menos según mi corta experiencia con esta escritora... siempre tuve ganas de leer Blonde, pero al final no me decidía... las biografías ( o las novelas basadas en personas) no acaban de convencerme demasiado. ¿Quieres decir que ya está descatalogado, Luis? apenas tiene unos años Blonde, ¿no?
No, no, Alicia, Palahniuk lleva hache :-)
(son cosas que pasan)
Como extrañamente me gusto El club de la lucha (la película) no me he atrevido aún con la novela... y es curioso, las dos únicas películas de Pitt que me gustan son de peleas, El club y Snatch. Debe ser por las tortas que le daría yo al Pitt cada vez que dice que es actor.
(12 monos también me gusta, pero si lo digo ya no queda tan bien el argumento)

En fin, muchas gracias por vuestros comentarios.

Luis Cauqui dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
j. dijo...

Fight Club, el libro, es excelente. Yo lo disfruté mucho. Complementa y enriquece la película (e.g. Tyler Burden es Brad Pitt, sin duda) ¿También traducido por Calvo al castellano?

Portnoy dijo...

No puedo estar más de acuerdo en lo que dices, j.: Pitt es Tyler de la misma manera que NO es Aquiles
:-)
Luis, de Oates asombra la cantidad de novelas que ha escrito... por lo general creo que está bastante mal editada en España... De Las hermanas Zinn tenía buenas referencias (de hecho, lo que dices, un remake morboso de Mujercitas, suena bastante bien)
Gracias por vuestros comentarios

j. dijo...

Por fortuna, no me vi Troya.

Pitt, de paso, también ES Jeffrey Goines. No hay de otra.

Portnoy dijo...

... y a veces me parece que esos dos, Goines y Durden, son para Pitt el mismo papel... afortunado que no vistes ese derroche de testosterona llamado Troya.