20/9/06

Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós

Doy por sentado que todos consideramos a Galdós uno de los más grandes escritores españoles de todos los tiempos. Cada lectura de una novela suya supone para el lector un placer literario que rara vez se alcanza. Galdós no deja de sorprender, a pesar del tiempo pasado ya, Doña Perfecta que fue publicada en su primera versión en 1876, es una obra contemporánea, tanto por su temática como por la diversidad de su prosa, al mismo tiempo tan reconocible como personal del autor, mostrada a través de distintos géneros (una de las características de Galdós).
Por todo ello, no puedo entender que el autor de Doña Perfecta, Los Episodios Nacionales, Tristana y tantas y tantas novelas, no despierte una admiración sin reservas. Personalmente venero a Galdós.

Doña Perfecta es una historia donde se pone al descubierto la intransigencia de ciertos sectores de la sociedad española del XIX. Los clericales, representados por Doña Perfecta y por Don Inocencio, se oponen a las pretensiones de Pepe Rey respecto a Rosario, la hija de Doña Perfecta y prima de Pepe. Las desavenencias son de índole política y parten de la imposibilidad de diálogo con los fanáticos religiosos, cuya única razón es la fe y cuyo único argumento es la tradición católica. Rey, ingeniero y liberal, un hombre que “si fuera estatua, el escultor habría grabado en el pedestal estas palabras: inteligencia, fuerza” es encaminado a Orbajosa por su padre para casarse con su prima. Las palabras de su padre, Juan Rey, se convierten al finalizar la lectura en una triste paradoja:
-Por cierto -decía D. Juan- que en esa remota Orbajosa, donde, entre paréntesis, tienes fincas que puedes examinar ahora, se pasa la vida con la tranquilidad y dulzura de los idilios. ¡Qué patriarcales costumbres! ¡Qué nobleza en aquella sencillez! ¡Qué rústica paz virgiliana! Si en vez de ser matemático fueras latinista, repetirías al entrar allí el ergo tua rura manebunt. ¡Qué admirable lugar para dedicarse a la contemplación de nuestra propia alma y prepararse a las buenas obras! Allí todo es bondad, honradez; allí no se conocen la mentira y la farsa como en nuestras grandes ciudades; allí renacen las santas inclinaciones que el bullicio de la moderna vida ahoga; allí despierta la dormida fe, y se siente vivo impulso indefinible dentro del pecho, al modo de pueril impaciencia que en el fondo de nuestra alma grita: «quiero vivir».


Porque este es el motivo principal de la novela, el nombre de las cosas y lo que las cosas son en realidad ( y perdonad que repita el texto):

-¡El cerrillo de los Lirios! -dijo el caballero, saliendo de su meditación-. ¡Cómo abundan los nombres poéticos en estos sitios tan feos! Desde que viajo por estas tierras, me sorprende la horrible ironía de los nombres. Tal sitio que se distingue por su árido aspecto y la desolada tristeza del negro paisaje, se llama Valle-ameno. Tal villorrio de adobes que miserablemente se extiende sobre un llano estéril y que de diversos modos pregona su pobreza, tiene la insolencia de nombrarse Villa-rica; y hay un barranco pedregoso y polvoriento, donde ni los cardos encuentran jugo, y que sin embargo se llama Valdeflores. ¿Eso que tenemos delante es el Cerrillo de los Lirios? ¿Pero dónde están esos lirios, hombre de Dios? Yo no veo más que piedras y yerba descolorida. Llamen a eso el Cerrillo de la Desolación y hablarán a derechas. Exceptuando Villahorrenda, que parece ha recibido al mismo tiempo el nombre y la hechura, todo aquí es ironía. Palabras hermosas realidad prosaica y miserable. Los ciegos serían felices en este país, que para la lengua es paraíso y para los ojos infierno.

Así no hay nada casual en los nombres escogidos por Galdós. Ni que el protagonista se llame Rey, ni que sus oponentes se llamen, con castiza sorna, Perfecta e Inocencio. En la novela comprobaremos como “inteligencia y fuerza” son armas inútiles contra la cerrazón hipócrita, contra la ambigüedad moral.

Como me gusta la descontextualización traigo la lista de los títulos de los capítulos de Doña Perfecta. Es un inusual resumen de la novela:
¡Villahorrenda...!, ¡cinco minutos...!
Un viaje por el corazón de España
Pepe Rey
La llegada del primo
¿Habrá desavenencia?
Donde se ve que puede surgir la desavenencia cuando menos se espera
La desavenencia crece
A toda prisa
La desavenencia sigue creciendo y amenaza convertirse en discordia
La existencia de la discordia es evidente
La discordia crece
Aquí fue Troya
Un casus belli
La discordia sigue creciendo
Sigue creciendo, hasta que se declara la guerra.
Noche
Luz a oscuras
Tropa
Combate terrible.- Estrategia.
Rumores.- Temores.
Desperta ferro
¡Desperta!
Misterio
La confesión
Sucesos imprevistos.- Pasajero desconcierto.
María Remedios
El tormento de un canónigo
De Pepe Rey a D. Juan Rey
De Pepe Rey a Rosarito Polentinos
El ojeo
Doña Perfecta
De D. Cayetano Polentinos a un su amigo de Madrid

Una de las cosas que más me sorprenden en Doña Perfecta es la vigencia de las condiciones sociales que describe Galdós. La novela funciona como crónica nacional y al mismo tiempo como novela romántica, pero alcanza la perfección literaria en la combinación de ambas. No se puede decir que Doña Perfecta sea más una crítica política que una aventura sentimental, pero lo que prevalece en la lectura es la denuncia de la amenaza para la paz social que constituyen los fanáticos. Se podría decir que hace lo mismo con la ingenuidad con la que se combate la intransigencia, pero cuando el narrador omnisciente escoge al amante que no puede alcanzar al objeto de su amor para centrar la narración, Galdós se pone claramente, a través de un viejo recurso literario, a favor de Rey, contra Doña Perfecta y Don Inocencio, impertérritos en sus decisiones hasta el desenlace final.
¿Hay arrepentimiento? Galdós, inteligentemente, elude la cuestión. La narración finaliza con un cambio al género epistolar que comunica los acontecimientos pero no los explica, una argucia del narrador omnisciente que se escuda en los hechos para no opinar. Pero Galdós ha sido bastante explícito durante toda la novela. Y en su agudeza no sólo ha relatado las condiciones de una realidad histórica. Lo triste es constatar que la cerrilidad inmovilista de los que apelan a la tradición y a la fe (que no a la razón) da sus frutos: Han pasado ciento cincuenta años entre Doña Perfecta y nuestra cotidianidad y las cosas parecen haber cambiado poco en España.

Doña Perfecta, Novela Original
Benito Pérez Galdós, Biblioteca de autor

12 comentarios:

Berlin Smith dijo...

Comparto tu entusiasmo por Galdós. En mi opinión, hay veces que tiene un sorprendente estilo cinematográfico, con estructuras narrativas propias de ese género, o de los dramas de la televisión moderna. Este rasgo lo hace para mí más sorprendente y genial. Quizá me paso :-)

solodelibros dijo...

Como tú, yo también venero a Galdós. Por dos razones fundamentales, me parece: la primera, porque, como tú mismo afirmas, la agudeza de Galdós para fijarse y penetrar en las costumbres y usos de la sociedad española era tal, que sigue vigente aún hoy día, mostrando el olfato literario del autor y su capacidad de plasmación. La segunda, por su admirable prosa, moderna como la que más: Galdós maneja géneros, estilos y puntos de vista con una maestría fuera de lo común. Recuerdo ahora el asombroso monólogo interior (treinta o cuarenta años faltaban todavía para los modernistas) de "El amigo Manso", un alarde de estilismo.
Tu comentario, como siempre, profundo e interesante. Un saludo.

Sergi Bellver dijo...

Dijeron que si Galdós hubiera nacido al norte de los Pirineos, bueno, junto al Sena, para qué mentirnos, acariciaría a su perro sentado entre Flaubert y Stendhal.

Pero le dió por ser español, ocurrencias que tiene uno.

Yo no me atrevo a hacerle sombra a quienes saben, pues chapoteo, salpico, mancho, pero, despúes de "Fortunata y Jacinta", que es lo único que he leído de Galdós, y abusando de tu amabilidad, Portnoy... ¿Qué dos o tres obras suyas pondrías como inexcusables para reencontrarme con él? Más que nada porque mi lista de asuntos pendientes es tan larga que...

Vorleser dijo...

Cuanto más descubro de este mundo virtual, más me sorprendo de lo errados que están aquellos que dicen que nadie lee en España. O debe ser que los que leemos tenemos esa fiebre demasiado alta, y da la sensación de subir la temperatura general. A mí, personalmente, me llena de emoción saber que tantas personas siguen admirando a los verdaderos grandes escritores españoles.

Galdós, hace ya muchos años, me descubrió realidades que estaban frente a mis narices, porque si algo caracterizó a este genial autor fue su capacidad de observación, su habilidad para construir ficciones que nos hablan de aquello que nos es más cercano, y a la vez abarcar todo el fresco de la España del momento.
Galdós debería ser materia obligatoria en las escuelas, paradigma, a pesar de su a veces sutil rémora tradicionalista, de escritura moderna y a la vez profunda.

No pienso en absoluto que lo que aquí comentan otros lectores como solodelibros y Smith sea exagerado. Galdós es sin duda genial y moderno. A Bellver me tomo la libertad de recomendarle "Misericordia", para empezar. Pero que no se detenga ahí ni piense nunca que la lectura de Galdós le va a ser en vano.

Sólo añadir que he disfrutado de l que he visto hasta ahora de tu página, Portnoy, y que en cuanto pueda y sepa, te añadiré con mucho gusto a mis enlaces.

Un saludo.

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Personalmente, creo que el desdén que hay en España hacia Galdós es paralelo a la extrema admiración que despierta aquí la prosa sonajero, que diría Marsé, ejemplificada en Valle Inclán, y otros que vendrían después. Eso ha impedido que en España cuaje una escuela narrativa al estilo de la anglosajona que, curiosamente, ya se sabe de donde viene, de otro español manco que hizo a España campeona de exportaciones pero poco ducha en aprovechar sus propios inventos literarios.
Un abrazo.

Paco dijo...

¡Qué alegría encontrarse con tantos admiradores de Galdós! A Umbral nunca le he perdonado el retrato que hizo de él en "Las palabras de la tribu": "Tuvo desde muy pronto cara verde de billete de mil pesetas, avaricia literaria de solterón putañero, alma de portera y una grandeza de indiano enriquecido que se explica por su origen canario, casi americano."
Lo cierto es que Galdós ha sido muy denostado por los "prosistas", pero es el gran maestro de los "narradores" de este país. Todos los avances en la técnica narrativa del XIX se ejemplifican en él.
Dos escritores que admiro han contribuido a dignificar su obra: Luis Cernuda y Sergio Pitol. Del último os recomiendo el análisis de "La corte de Carlos IV", en "El arte de la fuga".
Felicidades por la reseña de "Doña Perfecta".

Gabriela dijo...

Querido Portnoy, ahora estoy dando una asignatura de modalidad de Lite y quería pedirte permiso para colgar tu post en el blog de aula. Las novelas de Galdós de esta primera época son muy interesantes. También me gusta mucho "La familia de León Roch". Aunque no he leído la totalidad de su obra, siempe he sentido debilidad por él. "La Desheredada" es una novela fabulosa, injustamente relegada al olvido. Lo mismo se puede decir de "Tormento", "La de Bringas", "Tristana"...y tantas otras. Cuando puedo permitirme el lujo de releerlo, siento que su obra es comparable a la de Balzac, tan amplia, tan clarividente.
Combina como nadie la pequeña historia de sus personajes, siempre vivos, con la Historia, la española de su tiempo. En esa técnica de 'fresco' no hay ningún escritor español que pueda igualarle y ¿qué decir del lenguaje? Es extraordinario "oír hablar" a sus personajes. Por otro lado, sus personajes femeninos son memorables: Isidora, Fortunata, Benigna, doña Perfecta, Rosario...
Ha sido un placer leerte, como siempre.
Un abrazo.

Portnoy dijo...

Ya sabía que los que admiramos a Galdós somos legión, pero ¿no os parece triste tener que reivindicarlo? La crítica que en Doña Perfecta, entre otras, realiza de la política española, bipolarizada parece que desde siempre, y su posicionamiento a favor de las libertades y de formas de gobierno constitucionales, evidente sobre todo en los Episodios Nacionales, no le ha granjeado la simpatía de esa otra parte de la sociedad a la que Galdós se permitió criticar. Cuarenta años de dictadura no han hecho demasiado por la figura de Galdós. Desde luego fue imposible prohibir su obra, pero sí silenciarla, mal editarla, mal venderla, ignorarla en suma (excepto en aquellos renglones en los que glosaba el caracter español: Trafalgar y Zaragoza debían ser sus novelas más vendidas en los años del franquismo) Si Umbral sigue hablando así de él después de tantos años es, dejando aparte querencias ideológicas, por la constatación no solo de que Don Benito escribió mucho mejor de lo que es capaz Umbral, pálido y sarcástico alumno, y de lo que son capaces la mayoría de los escritores actuales. Me he quejado muchas veces de que los novelistas españoles escriben como si el siglo XX no hubiese existido, como si la literatura se hubiese detenido en el XIX. Obviar a Galdós tampoco ayuda demasiado a que la literatura española avance.
Os agradezco mucho vuestros comentarios. Me quedo con el de Miguel Ángel cuando dice que en España no ha cuajado "una escuela narrativa al estilo de la anglosajona" que arranca, Shakespeare aparte, de la admiración de Sterne por el Quijote.
Nosotros somos así, siempre denostando lo que es nuestro, despreciando a aquello de lo que deberiamos sentirnos orgullosos por pertenecer a nuestra cultura.
Sobre la recomendación a Sergi... toda novela de Galdós, cualquiera, en serio. Pero personalmente creo que los Episodios Nacionales vertebran la obra de Galdós, es como un árbol del que surgen todas sus novelas, entrelazándolas, haciendo que los personajes pasen de una novela a otra, creando una realidad que calca la realidad. Leer a Galdós es como una carrera de fondo, hay que leerlo todo, pero sin prisas, clamadamente, como si tuvieramos toda la vida por delante (de hecho está ahí, la vida, detenida para que la podamos leer)
Un saludo y muchas gracias otra vez

Sergi Bellver dijo...

Me encanta cuando se unen conocimiento y sabiduría (muy distintos) de esa manera.

Un abrazo agradecido, Portnoy.

Portnoy dijo...

No es sabiduría, es experiencia... demasiada experiencia.
Gracias a ti, Sergi

devisita dijo...

Me encanta encontrar, inesperadamente,este blog... Aquí, en medio de un pequeño pueblo en los Estados Unidos, estoy tratando de escribir un trabajo para mi clase de literatura, en el que quiero analizar el papel femenino de personajes cono Doña Perfecta, de Galdós y los personajes femeninos de la Pardo Bazán en los Pazos de Ulloa e Insolación. Me sorprende no encontrar, ni en libros no en línea, trabajos relacionados a este tema.
¿Alguien me quiere asistir?

M. Imbelecio Delatorre dijo...

Hola.

yo también lamento que Galdós sea hoy desdeñado por los españoles :/ ... pero así nos va... la gente prefiere escritores vacíos, pero que tienen como un halo de "prestigio" por ser extranjeros o aparecer nombrados en las películas yanquis.

Para mí Galdós está entre los grandes, no sólo españoles, sino de la literatura universal: con Cervantes, Dickens y Tolstoi.

Doña Perfecta en concreto me parece genial. Fortunata y Jacinta, Sergi, de lo mejor que he leído (pero, bueno, un libro puede decir mucho a una persona y nada a otra y viceversa).

saludos. me encanta este post :)