23/4/06

¿Fin de la novela?

Parece ser que en otro aposento que junto al de don Quijote estaba, que no le dividía más que un sutil tabique, oyó decir don Quijote:
—Por vida de vuestra merced, señor don Jerónimo, que en tanto que traen la cena leamos otro capítulo de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha.
Apenas oyó su nombre don Quijote, cuando se puso en pie y con oído alerto escuchó lo que dél trataban y oyó que el tal don Jerónimo referido respondió:
—¿Para qué quiere vuestra merced, señor don Juan, que leamos estos disparates, si el que hubiere leído la primera parte de la historia de don Quijote de la Mancha no es posible que pueda tener gusto en leer esta segunda?
—Con todo eso —dijo el don Juan—, será bien leerla, pues no hay libro tan malo, que no tenga alguna cosa buena. Lo que a mí en este más desplace es que pinta a don Quijote ya desenamorado de Dulcinea del Toboso.
Oyendo lo cual don Quijote, lleno de ira y de despecho alzó la voz y dijo:
—Quienquiera que dijere que don Quijote de la Mancha ha olvidado ni puede olvidar a Dulcinea del Toboso, yo le haré entender con armas iguales que va muy lejos de la verdad; porque la sin par Dulcinea del Toboso ni puede ser olvidada, ni en don Quijote puede caber olvido: su blasón es la firmeza, y su profesión, el guardarla con suavidad y sin hacerse fuerza alguna.
—¿Quién es el que nos responde? —respondieron del otro aposento.
—¿Quién ha de ser —respondió Sancho— sino el mismo don Quijote de la Mancha, que hará bueno cuanto ha dicho y aun cuanto dijere, que al buen pagador no le duelen prendas?
Apenas hubo dicho esto Sancho, cuando entraron por la puerta de su aposento dos caballeros, que tales lo parecían, y uno dellos, echando los brazos al cuello de don Quijote, le dijo:
—Ni vuestra presencia puede desmentir vuestro nombre, ni vuestro nombre puede no acreditar vuestra presencia: sin duda vos, señor, sois el verdadero don Quijote de la Mancha, norte y lucero de la andante caballería, a despecho y pesar del que ha querido usurpar vuestro nombre y aniquilar vuestras hazañas, como lo ha hecho el autor deste libro que aquí os entrego.
Y poniéndole un libro en las manos, que traía su compañero, le tomó don Quijote y, sin responder palabra, comenzó a hojearle, y de allí a un poco se le volvió, diciendo:
—En esto poco que he visto he hallado tres cosas en este autor dignas de reprehensión. La primera es algunas palabras que he leído en el prólogo; la otra, que el lenguaje es aragonés, porque tal vez escribe sin artículos, y la tercera, que más le confirma por ignorante, es que yerra y se desvía de la verdad en lo más principal de la historia, porque aquí dice que la mujer de Sancho Panza mi escudero se llama Mari Gutiérrez, y no llamatal, sino Teresa Panza: y quien en esta parte tan principal yerra, bien se podrá temer que yerra en todas las demás de la historia.

Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha

Capítulo LIX

¿Fin de la novela o inicio de la Novela?

4 comentarios:

Iria dijo...

La agarraste rápido, Portnoy.

Por eso digo, que hay quienes nunca llegan a pagar los seis reales que cuesta dejar las novelas y dedicarse a "la realidad".

j. dijo...

Me encantan esas partes del Quijote, aunque me asusta mucho que algo así haya sido escrito hace tanto tiempo y para colmo de males a mano y con pluma. Me produce vértigo, como mirando campanarios desde abajo...

Portnoy dijo...

No es que sea tacaño... pero me niego a pagar para dedicarme a la realidad... la realidad se sufre
(bueno, vale, un poco tacaño sí...)

Eso es porque ya está todo inventado j. (hasta que llega otro y demuestra que aún no, que aún quedaba algo por inventar)... me quedo con tu frase de los campanarios.

Un saludo, Iria, j.

Pamina dijo...

Siempre queda algo por inventar, Portnoy. Lo que hace falta es que un genio nos cuente, con sus pinceles, su cincel, su pluma (ordenador) o su música, la realidad de él; pero es que genios hay muy pocos.

El amor siempre es distinto y fíjate. Nadie va a dejar de tratar de explicar su amor porque ya esté todo dicho. De pronto, saltará la chispa y alguien nos lo dirá como nadie lo había dicho antes.

Buscamos lo extraordinario a cada paso y sólo ocurre muy de cuando en cuando.

Saludos.