17/3/06

Todd Solondz; En los suburbios de la felicidad, de J. Costa.

TODD SOLONDZ: Para producir Palindromes he tenido que invertir mi dinero. No podía pagar toda la película, porque, a pesar de que el presupuesto está por debajo del millón de dólares, era mucho dinero para mí. Podía empezar la película, pero no terminarla. Nadie quería darme dinero para hacerla. Finalmente, el resto del dinero lo aportó la compañía que gestiona las ventas de la película al extranjero. Por eso no tengo claro que pueda volver a dirigir, porque no puedo volver a financiar un proyecto de este modo. Si Cosas que no se olvidan hubiese recaudado dinero, lo habría tenido más fácil. Pero Palindromes tampoco está haciendo dinero. Lo único que puedo decir para que mi próximo proyecto resulte más vendible es que no hay pedófilos en él. Ese es el gran argumento de venta.

De esta manera tan desesperanzadora para los espectadores de Solondz termina la serie de entrevistas recogidas en el libro Todd Solondz; En los suburbios de la felicidad, de Jordi Costa con ilustraciones de Dario Adanti, editado por el Festival Internacional de cine de Gijón, la librería 8 ½ y el Ayuntamiento de Gijón en el que junto a las entrevistas y aportaciones de Costa en torno a la figura y la obra del director estadounidense, aparecen numerosas colaboraciones de escritores y periodistas.

Lo que me interesaría destacar, para unirlo al tema de la Imagen pornográfica que no considero terminado, es como Solondz se acerca a esa Imagen teóricamente prescindible, el contrario de la Imagen Modelo, Ideal, para mostrarnos ese lado humano que quizás no queremos ver (y, teniendo en cuenta los problemas de Solondz para encontrar financiación, la mayoría no quiere ver) Los riesgos de caminar por el borde del suburbio cultural es precisamente sumirse en él. La industria cinematográfica está dispuesta a empujar a cualquiera que juguetee en ese borderline.
En estas condiciones uno se pregunta que ocurriría hoy en día con Pasolini, si encontraría financiación para sus películas.
Entendiendo la Imagen Pornográfica como el contrario a esa Imagen Ideal, yo la entiendo no como la imagen sexualmente explícita (fuera del cine específico habría que citar, por ejemplo, Idioterne de Trier) sino más bien aquella imagen que convulsiona ciertas convicciones morales y que como espectadores “preferiríamos no ver”(y aquí incluiríamos a Pasolini y a Haneke, pero eso será en otra ocasión)
Solondz hurga en esas convicciones morales, nos muestra aspectos de la sociedad estadounidenses que ciertamente en su país no quieren ver y que lejos de allí puede que satisfagan en cierta manera a los detractores del llamado imperialismo yanqui. Pero encuentro que los suburbios de EEUU se parecen demasiado a los de cualquier lugar del mundo. Solondz habla de lo que conoce, pero temo (porque la cuestión crea pavor) que el suyo es un mensaje universal, no tanto de lucha de clases, como puede parecer al hablar de suburbios, sino de la condición humana, de cómo arrinconamos mezquinamente a todo el que se salga de una norma común. El Otro como enemigo.




Palindromes la última (esperemos que no lo sea definitivamente) película de Solondz, quizás tenga un fondo político-social que nos resulte un tanto ajeno. La dicotomía entre pro-life y pro-choice que resulta ser el escenario en el que discurre la historia de la multiforme Aviva, puede resultar un tanto extremada. De todas formas esa extrañeza queda en un segundo plano debido a la perplejidad en que el espectador se sume casi desde el principio de la película.
Palindromes es un estrambótico cuento de hadas, una revisión de Alicia (en los suburbios, por supuesto) con referencias a Ese oscuro objeto del deseo, de Buñuel y La noche del cazador, de Laughton. Es sobre todo una excelente película alejada de toda concesión comercial.

El libro de Jordi Costa es una excelente oportunidad de conocer más a fondo al Solondz persona y al Solondz autor. Un exhaustivo repaso al conjunto de su obra y a las influencias del autor y, como no, inevitablemente tratándose de Solondz, un acercamiento a la figura del marginado, a los nuevos monstruos creados por una sociedad exigente y superficial en la que éxito y apariencia son los valores más apreciados.
Aunque hay que decir que el libro se resiente por alguna de las colaboraciones insertadas, a modo de reportaje o de ficción, que rompen el ritmo del cuerpo principal del libro y en ocasiones poco o nada aportan, incluso en algunas ocasiones redundan en lo ya dicho.
Un libro interesante si sabemos descartar.

2 comentarios:

Portnoy dijo...

Solondz-Costa por Alvy

Los servidores de la máquina ampliarán la información

Alvy Singer dijo...

¡Gracias! Palíndromos es una cinta bellísima y creo que aciertas mucho con lo de las convenciones morales. Solondz busca, como AM Homes dice, que nos generemos interrogantes.

Cuando el pederasta empieza "Timmy, cómete el emparedado" una escena terriblemente cómica, somos conscientes de que es un humor negrísimo. Y ahí Solondz resume su cine en uno (que no el único) de sus momentos mejor aclimatadas. "Ronald Farber esta sólo en casa"

¡Un saludo!