6/12/05

Monsieur Pain, de Roberto Bolaño

P.-¿Le aflige la idea de la muerte?
V.-(Muy rápido.) ¡No..., no!
F.-¿Le desagrada esta perspectiva?
V.-Si estuviera despierto me gustaría morir, pero ahora no tiene importancia. El estado mesmérico se avecina lo bastante a la muerte como para satisfacerme.
P.-Me gustaría que se explicara, Mr. Vankirk.
V.-Quisiera hacerlo, pero requiere más esfuerzo del que me siento capaz. Usted no me interroga correctamente.
P.-Entonces, ¿qué debo preguntarle?
V.-Debe comenzar por el principio.
P.-¡El principio! Pero, ¿dónde está el principio?

Revelación mesmérica; Edgar Allan Poe


Si mi primer contacto con Bolaño hubiese sido Monsieur Pain seguramente hubiese enloquecido buscando en vano en el resto de su obra esa peculiar voz que usa el autor en esta novela. Tal vez en los episodios más oníricos de La parte de Amalfitano en 2666 se podrían encontrar ecos de la singularidad que supone Monsieur Pain.
Dentro del diagrama de la revista Piedepágina este relato largo (o novela corta) es la única que merece estar aislada (por méritos propios, no es cuestión de menosprecio) ya que Una novelita lumpen parece que podría derivar de Los detectives salvajes, y confirma, por si aún alguien no estaba convencido, la grandeza literaria de Bolaño.

Lo curioso, y aquí viene aquello que ha conseguido desmontar todos los razonamientos hechos para hablar de esta novela, es que, según cuenta Bolaño en la introducción, escribió Monsieur Pain hacia 1981. No puedo hablar de Ishiguro, a quien recuerda, o quizás debamos decirlo al revés... ni de la presunta faction género híbrido al que se podría decir que pertenece la novela... nada de eso. Nada parece encajar con la fecha de redacción, ni con la existencia real de algunos de sus personajes (¿de todos?)

Lo que ocurre es que Monsieur Pain no trata de la realidad, sino del espejo deformante que es la literatura, a través de la cual nos llegan atisbos de lo que podría ser esa “realidad”.
La hipnosis es un sueño inducido que queremos creer refleja una realidad que es imposible alcanzar. En este sentido Monsieur Pain es un relato hipnótico que nos sumerge en lo irreal, en contraposición con el pretendido realismo de sus personajes.
Cita Bolaño en la introducción a Poe. Revelación mesmérica es un extraño relato, más cercano a las visiones mesiánicas, de las que Eureka sería el máximo exponente, que a los relatos de misterio que hicieron famoso al escritor de Baltimore. Si el Vankirk de Revelación mesmérica intenta explicar la esencia del Universo, no debemos olvidar que algo similar ocurre con el Valdemar de otro de sus relatos: Además, ambos personajes mueren durante la experiencia hipnótica, con lo que parte de sus testimonios pertenecen al campo que se extiende “más allá” de la realidad (o eso supone Poe) Vankirk y Valdemar son, en cierta manera, portavoces de los muertos.
¿Hasta que punto Pierre Pain es también una Voz de los muertos? No sabría decirlo. Lo que si parece pretender Bolaño es que Pain como narrador sea la voz de un mundo irreal, también más allá de la realidad. Un mundo hiperreal o surreal, como se prefiera. O ambos: Su Paris tiene esa esencia de las ciudades literarias, del Nueva York de Auster al París de Cortázar, o de las ciudades de Gracq, esa esencia de soledad e indefensión que tan bien captó De Chirico en sus cuadros. Pain, observando y siendo observado desde una ventana nos muestra el pánico de la soledad y la incomunicación en un mundo completamente desgajado de la realidad. Bolaño consigue incluso, lo cual ya es meritorio, que el relato no se supedite únicamente a lo subjetivo de la visión de Pain: No se trata de una visión enloquecida y unilateral de unos acontecimientos; nos encontramos ante una realidad literaria enfrentado a la cual, Pain no puede adoptar otro papel que el de mero relator. Por eso en Monsieur Pain tienen igual importancia los pasajes realistas, como los sueños del narrador, los absurdos (oníricos) movimientos de Pain por la ciudad tanto como los oníricos (absurdos) escenarios en los que se desarrollan, las películas que muestran fragmentos de la realidad, planteando dudas acerca del lado de la cámara que ocupan narrador y lectores, tanto como los fragmentos de realidad que conforman el entramado de la novela.
Y todo podría resumirse en esa dualidad del observador observado, el pánico que se adueña del personaje cuando comprende que es un personaje, de la inquietud del narrador que advierte que está siendo leyendo mientras escribe.
Nosotros observamos.
Pero...
... tal vez no estemos interrogando adecuadamente.

3 comentarios:

Toto dijo...

Bolaño es lo mejor que se ha publicado en los ultimos años. Me gusto la entrada. Saludos.

Portnoy dijo...

Sí que lo es... lo mejor en años.
Gracias Toto por comentar.
Un saludo

Gonzalo Del Rosario dijo...

Justo quería leer esta novela