29/9/05

Nana, una novela de Chuck Palahniuk.

En la Wikipedia, la entrada correspondiente a Chuck Palahniuk está tan magnificada que parece parte de Error humano, su colección de artículos.
Destaquemos lo que se menciona a propósito de Nana:

El año 1999 influyó en las siguientes obras de Palahniuk. En aquel momento, su padre Fred había empezado a salir con una mujer llamada Donna Fontaine, quien había logrado enviar a prisión a su anterior novio Dale Shackleford por abuso sexual. Shackleford había jurado matar a Fontaine tan pronto como saliera de la cárcel. Tras ser liberado, Shackleford siguió a Fontaine y a Fred Palahniuk hasta la casa de ella en Kendrick (Idaho), tras haber salido en una cita. Shackleford disparó entonces a los dos y arrastró sus cuerpos hasta la cabaña de Fontaine, a la que prendió fuego. En la primavera de 2001, Shackleford fue declarado culpable de dos cargos de asesinato en primer grado y sentenciado a muerte. Al hilo de estos sucesos, Palahniuk comenzó a trabajar en la novela Nana. Según ha declarado, escribió la novela para ayudarse a sobrellevar el haber ayudado a decidir que Shackleford fuera condenado a muerte.


El poder sobre la vida de los demás es el tema principal de Nana (Lullaby): En la página 27 de un libro de canciones de cuna se imprimió por error un hechizo sacrificial africano que provoca la muerte a todo aquel que la oye. Así murieron la mujer y la hija del protagonista, Carl Streator, que posteriormente adquiere el conocimiento que le otorgará el poder sobre la vida de los demás. En un mundo lleno de ruidos, le basta pronunciar la mortal nana, para hacer que quienes le importunan caigan muertos al suelo. Es un poder terrible, pero no hablaremos sobre ello, pues eso es la novela.

Ya he comentado en alguna ocasión que parte de la nueva narrativa estadounidense incurre en algo que podría llamarse “síndrome Auster.” Se plantean situaciones paradójicas y con un fuerte potencial literario como base de la narración y después, pero solo Auster es capaz de desarrollarlo con maestría, se intenta dar una visión de la realidad desde esa paradoja. Habitualmente lo que nos dejan la mayoría de los autores es simplemente esas situaciones iniciales y poca cosa más. Una canción de cuna que provoca una muerte fulminante a quien la escucha es un inicio prometedor, y puedo asegurar que los otros personajes de la novela auguran caminos desorbitados y excesivos como Palahniuk, la leyenda, nos puede brindar.
Sin embargo, Nana es una pompa de jabón.
El estilo de Palahniuk tampoco juega a su favor. Esas frases cortas, ese parco vocabulario, ese minimalismo literario puede evocarnos en cierta medida las narraciones orales (aunque más bien las de trenes y cafeterías), pero al mismo tiempo pueden hacernos pensar en cierta escasez, en cierta pobreza literaria.
No sé hasta que punto Nana es una buena o mala novela. Tiene momentos muy interesantes en lo que concierne a lo relatado, sobre todo, y esa es la mejor baza de Palahniuk, cuando el escritor es mordaz y sarcástico. Sin embargo, la historia divaga, se difumina, acaba mostrándose un artificio que no se sostiene.
Y la pompa explota.
Sé que Palahniuk puede hacer las cosas mucho mejor. Tal vez deba abandonar la leyenda Palahniuk, para centrarse en la literatura de una vez. Saldríamos ganado.