29/7/05

Haruki Murakami

Es un pájaro de verdad. No sé como es. Jamás lo he visto. Sólo lo he oído. El pájaro-que-da-cuerda se posa en un árbol de por aquí y, poco a poco, va dándole cuerda al mundo. Mientras tanto, hace ric-ric. Si él no le diera cuerda, el mundo no funcionaría. Pero eso nadie lo sabe. Todos, absolutamente todos, creen que es un enorme mecanismo, mucho más imponente y complejo, el que mueve el mundo con mano férrea. Pero no es así. La verdad es que el pájaro-que-da-cuerda va de un lugar a otro accionando el resorte que hace funcionar el mundo. Es un mecanismo tan sencillo como el de un juguete de cuerda. Basta con hacer girar una llavecita. Pero esa llavecita sólo la puede ver el pájaro-que-da-cuerda.


De Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Haruki Murakami



Hay obras literarias que destacan por su estructura, o por su manera de enfrentarse a la literatura como fin de la propia narración, por su vanguardismo o por lo que en ellas se refiere. Haruki Murakami es un narrador de historias al que no destacaría precisamente por un arriesgado posicionamiento frente a la literatura. Es un excelente contador que no alardea de serlo. Habría que preguntarle a Lourdes Porta, la habitual traductora de Murakami al castellano, si en japonés también existe esa minuciosidad en las frases, cortas, precisas, que hace que enlacen unas con otras consiguiendo ese efecto de narración que arrastra al lector y que es una de los mayores atractivos de las obras del autor japonés. Pero si hay algo en lo que destaque verdaderamente Murakami, es en trasmitir al lector una sensación de lentitud y desesperanza que consigue abrumarle a lo largo de toda la narración.

Por eso siempre recomiendo la lectura de Haruki Murakami, por eso siempre recomiendo Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.

No es este lugar donde se expliquen los argumentos de las novelas, lo cual, por otra parte, no suele decir mucho sobre ellas (más bien, suele confundir o crear expectativas o prejuicios que después pueden no confirmarse) así que no hablaremos de suicidios, ni de incendios, ni de pozos, ni de norias, ni de amores imposibles, ni de hoteles siniestros. Simplemente abriremos uno de los libros de Murakami, el Pájaro o la recientemente editada, pero cronológicamente anterior, Tokio blues (y aquí permitidme una reprimenda a quien decidió publicar el libro de Murakami con este título y no con el original Norwegian Wood, título asimismo de una canción de los Beatles) y dejemos que Tooru Okada y Toru Watanabe, sus respectivos protagonistas, nos muestren un mundo, el suyo, detenido al borde de su posible destrucción. Leyendo a Murakami, quizás demasiado occidental y, al mismo tiempo, tremendamente japonés, esa ambigüedad que tanto nos fascina a los de este lado de la cultura oriental, uno tiene la sensación que el tiempo del relato se ha parado para sus protagonistas narradores, mientras que el mundo avanza frenéticamente hacia ninguna parte, algo que sólo el narrador puede comprender y que le sume en una tristeza existencial asumida de forma muy diferente a como lo sería occidentalmente. No hay lugar para el nihilismo, ni para el solipsismo en una civilización que arrolla a quien se queda quieto, pero, sin embargo, esa es la posición que adoptan los protagonistas de las novelas de Murakami, conscientes de que en ese mundo frenético alguien debe asumir la parsimonia ceremonial del que contempla sin intervenir. Pero esa tendencia se rompe, ese quietismo no puede perdurar. Watanabe debe escoger entre la locura y la razón (una locura razonable, una razón alocada); Okada contempla como su universo se desmorona cuando su mujer desaparece, cuando el pájaro deja de dar cuerda al mundo.
Cuando eso ocurre, cuando la llavecita se pierde y el mundo no puede funcionar, entonces es momento para la literatura.



Dejo, para evitar confusiones editoriales, como en el caso de Roth, la bibliografía de Murakami, ya que el orden de aparición de sus obras en castellano (en negrita) no mantiene el orden cronológico.


Bibliografía:

  • -Kaze no uta o kike (Hear the Wind Sing) (1979)
  • 1973-nen no pinbōru (Pinball, 1973) (1980)
  • -Hitsuji o meguru bōken (A Wild Sheep Chase) (La caza del carnero salvaje) (1982)
  • -Sekai no owari to hâdoboirudo wandārando (Hard-Boiled Wonderland and the End of the World) (1985)
  • -Noruwei no mori (Norwegian Wood) (Tokio blues) (1987)
  • -Dansu dansu dansu (Dance, Dance, Dance) (1988)
  • -Kokkyō no minami, taiyō no nishi (South of the Border, West of the Sun) (Al sur de la frontera , al oeste del sol) (1992)
  • -The Elephant Vanishes (1993)
  • -Nejimaki-dori kuronikuru (The Wind-Up Bird Chronicle) (Crónica del pájaro que da cuerda al mundo) (1994/5)
  • -Andaguraundo (Underground) (1997/8)
  • -Spūtoniku no koibito (Sputnik Sweetheart) (Sputnik, mi amor) (1999)
  • -Kami no kodomo-tachi wa mina odoru (After the Quake) (2000)
  • -Umibe no Kafuka (Kafka on the Shore) (2002)
  • -Afutādāku (After Dark) (2004)
  • -Sleep (2004)


Fuente: Murakami en la Wikipedia

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien. Me parece una crónica muy bien hilvanada de Murakami. Ahora mismo acabé de leer Kafka on the Shore... y me siento sacudido por las mismas sensaciones que has descrito.
Saludos.

Anónimo dijo...

Bien. Me parece una crónica muy bien hilvanada de Murakami. Ahora mismo acabé de leer Kafka on the Shore... y me siento sacudido por las mismas sensaciones que has descrito.
Saludos.

kalessin dijo...

interesante comentario. ahora estoy leyendo tokyo blues -no me parece mal el título, creo que mejor incluso que norwegian wood, pero en fin, es una cuestión comercial, también pienso que no deberían haberlo cambiado y respetar el original.
llevo la mitad y murakami me tiene un poco despistado, no sólo no se compromete con la literatura como usted dice sino que ni siquiera se compromete con sus personajes, parecen marionetas que se mueven al antojo del autor. si nos guiamos por la traducción observo una falta de compromiso incluso con la sintaxis -tantas frases cortas, en plan telegrama, me producen una sensación de banalidad insoportable-. es por eso que murakami me está defraudando, es un buen contador de historias, pero sólo eso.

Portnoy dijo...

Debería escribir sobre Kafka en la playa... lo que dices, Kalessin, no me parece exacto. Creo que no es sólo un excelente contador de historias, hay algo más en Murakami.
Gracias por vuestros comentarios

Anónimo dijo...

Murakami no termina de gustarme. Hay momentos en que exhibe un poco de talento, pero sus novelas se pueden reducir a relatos breves, quitando tanta descripción inútil. Tokyo Blues tiene pretenciones pseudo literarias y pretende ser "moderna" a la fuerza, diciendo cosas como "estaba aquí y mientras leía a Hesse, escuchaba tal canción de los Beatles"... Es simplemente un intento para producir un libro comercial que tenga pretensiones literarias, y que al final un lector frívolo pueda decir en una conversación "Me leí tal novela de Murakami y me gusto".

JIFF dijo...

yo tengo Murakamifilia
de Diciembre para aca he leído after dark, luego Norwegian wood y su copia al sur de la frontera al oeste del sol y apenas termine kafka en la orilla.

El siguiente ne la lista es éste título, pero sus más de 900 páginas demandan que me escoja bien el momento de iniciar.

Toni dijo...

Detenerse en el tiempo, demorarse a la orilla y dejar al mundo correr su loca carrera: ese es quizá el punto de la escritura de Murakami.
Saludos.