5/6/05

El Maquinista

Trevor Reznik lleva un año sin dormir. En El maquinista, Christian Bale, que interpreta a Reznik, parece llevar un año sin comer.



Es, sin duda, el esfuerzo del actor por hacer creíble su personaje, el castigo físico a que somete a su cuerpo (opuesto al que Robert de Niro se autoinfligió para rodar Toro Salvaje) la mejor baza del filme.



El maquinista es una película en la que el ambiente es fundamental, aunque se mueve por terrenos demasiado trillados últimamente, por lo que el resultado final es más bien predecible. Son películas de las que es mejor no desvelar absolutamente nada y dejar que el espectador se sumerja en el ambiente opresivo y misterioso con el que el director, Brad Anderson, quiere mantenernos en vilo durante algo más de hora y media.
Lo dicho, sólo por ver a Bale El maquinista merece la pena.

Pero... uno que tiene cierta fijación por los secundarios y por las coincidencias que van más allá de lo narrativo no puede dejar de fijarse en la presencia, cada día más abrumadora, en el filme del siempre ambiguo en sus papeles Michael Ironside.



Se dio a conocer en Scanners, una película del también canadiense David Cronenberg, director que ha influido bastante en la puesta en escena de El maquinista, ha sido habitual en varias series de televisión (entre ellas la megacutre serie de culto V) y en películas de Verhoeven.
Precisamente en Starship Troopers, Ironside protagoniza a un instructor militar mutilado por los insectos. De igual manera, en El maquinista, Ironside pierde un brazo. Eso me ha llevado a una búsqueda insensata, inútil y absolutamente intrascendente. Pero sigo sin poder asegurar que Ironside tenga sus dos brazos en la realidad.


(¿Es un brazo de verdad?)


En fin, que tengáis un buen día.