5/2/05

Lovecraft y el Necronomicón

HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT (1890-1937) nació en Providence, Rhode Island. Muy sensible y de salud delicada, fue educado por su madre viuda y sus tías. Gustaba, como Hawthorne, de la soledad y aunque trabajaba de día lo hacía con las persianas bajas.
En 1924 se casó y fijó su residencia en Brooklyn; en 1919 se divorció y volvió a Providence, donde retomó su vida de soledad. Murió de cáncer. Detestaba el presente y profesaba el culto del siglo XVIII.
Lo atraía la ciencia; su primer artículo trataba de astronomía. En vida publicó un solo libro; después de su muerte, sus amigos reunieron en volúmenes su obra considerable, antes dispersa en antologías y revistas. Estudiosamente imitó el patético estilo de Poe y escribió pesadillas cósmicas. En sus relatos hay seres de remotos planetas y de épocas antiguas o futuras que moran en cuerpos humanos para estudiar el universo o, inversamente, almas de nuestro tiempo que, durante el sueño, exploran mundos monstruosos, lejanos en el tiempo y en el espacio. Entre sus obras recordaremos The Colour Out of Space (El color que cayó del cielo), The Dunwich Horror (El horror de Dunwich), The Rats in the Wall (Las ratas en la pared).
Dejó asimismo un epistolario copioso. Al influjo de Poe cabe agregar el del cuentista visionario Arthur Machen.

Introducción a la literatura norteamericana. Jorge Luis Borges

La Enciclopedia Británica define el tema de los Mitos de Cthulhu como «la dislocación del tiempo y del espacio, que incluye seres horrorosos de origen extraterrestre.» Refiriéndose a sus mitos, dijo Lovecraft: «Todos mis relatos, por muy distintos que sean entre sí, se basan en la idea central de que antaño nuestro mundo fue poblado por otras razas que, por practicar la magia negra, perdieron sus conquistas y fueron expulsadas, pero viven aún en el Exterior, dispuestas en todo momento a volver a apoderarse de la Tierra.» Encontramos así en sus relatos a estos seres de eras pretéritas que suelen morar en cuerpos humanos para estudiar el universo conocido con el objetivo de recuperar su dominio y poder sobre los elementos; o vemos en otros relatos personas de nuestra época cuyas almas son captadas por estos seres y de este modo exploran, durante el sueño, mundos lejanos en el tiempo y en el espacio donde acechan las entidades primordiales aguardando el momento de recuperar su reino perdido:


No debe pensarse que el Hombre es el más antiguo ni el último de los moradores de la Tierra, o que el grueso de la Vida y de la Sustancia camina solo. Los Primigenios fueron, los Primigenios son, y los Primigenios serán. No en los espacios que conocemos, sino entre ellos, caminan, serenos y prístinos, adimensionales y para nosotros invisibles. Yog-Sothoth conoce la Puerta. Yog-Sothoth es la Llave de la Puerta y el Guardián de la Puerta. Pasado, presente y futuro, todos se unifican en Yog-Sothoth. Él sabe dónde emergieron los Primigenios en la antigüedad, y dónde volverán a hacerlo. Sabe dónde han hollado los campos de la Tierra, y dónde los hollan ahora, y por qué nadie puede verlos cuando los hollan [...] Caminan, ignorados e impuros, por lugares solitarios, donde las Palabras fueron pronunciadas y los Ritos ejecutados en épocas remotas. El viento gime con Sus voces, y la Tierra murmura con Su consciencia. Ellos doblegan el bosque y aplastan la ciudad, pero ni uno ni otra pueden divisar la mano que los aniquila. Kadath Los ha conocido en el Frío Erial, mas ¿qué hombre ha conocido Kadath? El desierto helado del sur y las islas sumergidas del océano conservan piedras en las que está grabado Su sello, mas ¿qué hombre ha visto la ciudad congelada, o la sellada torre que algas y moluscos ornan desde tiempos inmemoriales? [...] Sus manos ciñen vuestras gargantas, pero vosotros no Los veis; y Su casa puede ser una con tu guardado zaguán. Yog-Sothoth es la llave del portal donde se juntan las esferas. El hombre reina ahora donde Ellos reinaron antaño [...] Tras el verano viene el invierno, y tras el invierno el verano. Esperan, pacientes y poderosos, puesto que Ellos reinarán nuevamente.

Abdul Al-Hazred (Necronomicón)



Distintas ediciones del Necronomicón:







Historia del Necronomicon
por Howard Phillips Lovecraft
incluída en una carta enviada a Clark Ashton Smith en 1927

El título original es Al Azif. Azif es la palabra utilizada por los árabes para designar los sonidos nocturnos (producidos por los insectos), que se supone son aullidos de los demonios.
Fue escrito por Abdul Alhazred, un poeta loco del Sanaa al Yemen, que se supone floreció en el período de los califas omeyas hacia el año 700. Visitó las ruinas de Babilonia y los subterráneos secretos de Menfis, y pasó diez años en soledad en el gran desierto del sur de Arabia -el Roba el Khaliyeh [Rub al-Jali], o "Espacio vacío" de los antiguos-, el desierto "Danha" o "Carmesí" de los árabes modernos, que se supone habitado por espíritus malignos y monstruos mortales. Se dicen muchas cosas maravillosas e increíbles de este desierto, transmitidas por quienes dicen haberlo recorrido. En los últimos años de su vida, Alhazred permaneció en Damasco, donde escribió el Necronomicon (Al Azif), y muchas cosas terribles y contradictorias se contaron sobre su muerte, acaecida en el año 738 de nuestra era. Ibn Khallikan (biográfo del siglo XII) contó que fue atrapado por un monstruo invisible a plena luz del día y devorado ante la presencia de un gran nùmero de testigos aterrorizados. Alhazred pretendía haber visitado la fabulosa Irem, o Ciudad de los Pilares, y haber encontrado bajo las ruinas de un pueblo desértico sin nombre, los terribles anales secretos de una raza más antigua que la humanidad. Fue un musulmán indiferente, que rendía culto a entidades desconocidas a las que denominaba Yog-Sothoth y Cthulhu.

Hacia el año 950 el Azif, muy frecuentado -aunque en forma clandestina- entre los filósofos de la época, fue traducido en secreto al griego por Teodoro Philetas [o Filetas, según otras grafías] de Constantinopla con el título de Necronomicon. Durante un siglo su influencia provocó sucesos horripilantes, hasta que fue prohibido y quemado por el patriarca Miguel. A partir de ese momento, sólo quedan referencias escasas sobre su historia, pero Olaus Wormius (1228) lo tradujo al latín en la Edad Media, y este texto latino fue impreso dos veces: en el siglo XV con letras góticas (obviamente en Alemania) y luego en el siglo XVII (probablemente en España); ambas ediciones carecen de pie de imprenta o señales identificatorias, y han sido datadas sólo por la evidencia tipográfica. La obra, tanto la versión griega como la latina, fue condenada por el Papa Gregorio IX en 1232, poco después de su traducción al latín. El texto original árabe se perdió en la época de Wormius, tal como señala su nota introductoria, y nunca se vio la copia griega -impresa en Italia entre 1500 y 1550- desde que se incendió la biblioteca de un coleccionista particular de Salem en 1692. La traducción inglesa realizada por el Dr. Dee nunca se imprimió, y sobreviven sólo algunos fragmentos recuperados del manuscrito original. De los textos latinos queda uno del siglo XV, que se conserva en el British Museum bajo cerrojo y llave, mientras que otra copia, del siglo XVII, se custodia en la Bibliotheque Nationale en Paris. Hay una edición del siglo XVII en la Widener Library de Harvard y en la Biblioteca de la Miskatonic University en Arkham; y también en la biblioteca de la Universidad de Buenos Aires. Muchas otras copias circulan en secreto, y corre el rumor que una copia del siglo XV forma parte de la colección de un conocido millonario norteamericano. Un rumor más difuso aún afirma que la familia Pickman de Salem conserva una copia del texto griego del siglo XVI, pero seguro que habrá desaparecido junto al artista R. U. Pickman, que murió en 1926. El libro está estrictamente prohibido por las autoridades de varios países y por todas las ramas eclesiásticas. Su lectura conlleva consecuencias terribles. Se cree que por los rumores que circulan sobre este libro (que pocos del público en general conocen) R. W. Chambers extrajo la idea de su novela El Rey de Amarillo.




La narrativa de Lovecraft en un principio está excesivamente lastrada por la influencia de Poe y Machen. Lovecraft no oculta la admiración que siente por Poe, incluso le hace siniestro multiprotagonista de algún relato.
Esta influencia de los novelistas de misterio gótico hace que sus primeros relatos no sean excesivamente originales. Consigue plasmar la ambientación propia del género, pero la resolución de los relatos suele ser precipitada y previsible. La angustia, que se supone debe ser una de las principales bazas en este tipo de relatos, queda atenuada por una excesiva racionalización de los hechos.
Lovecraft no hubiese pasado de ser un escritor "gótico" tardío, a no ser por la introducción en sus novelas del Ciclo de Cthulhu. Y eso, aún a pesar que, salvo excepciones, las narraciones de este ciclo suelen ser bastante repetitivas esquemáticamente. Como si Lovecraft hubiese intentado escribir una y otra vez la misma historia, desde distintas perspectivas, sin llegar a cuajar nunca.
El protagonista de estas novelas y cuentos suele recibir en herencia de un misterioso pariente con el que hace años no mantiene relación, un legado que debe custodiar celosamente, a riesgo de desatar terribles acontecimientos. Mansiones, manuscritos, libros apócrifos, extraños objetos traídos de lejanas tierras que deben ser alejados de la curiosidad humana. La debilidad del protagonista, extrañas fuerzas que le acosan, poderes incomprensibles llevan a la apertura del portal, o a la liberación de indescriptibles seres (que Lovecraft, violando una de las normas básicas del relato de misterio, intenta describir) seres empeñados en destruir y dominar a la humanidad, y que en el último momento son detenidos.
Se puede decir de Lovecraft que era un mediocre narrador, que sus obras no están a la altura de los maestros a los que admira, que intenta plasmar lo inimaginable no dando oportunidades a la imaginación del lector.
Sin embargo, no podemos negar la influencia de sus relatos en las posteriores generaciones de escritores estadounidenses populares, la que podíamos llamar "generación pulp", ni tampoco su posterior ascenso a las cumbres de la literatura "seria" de la mano de Borges.
Lovecraft era un escéptico ateo y al mismo tiempo un soñador. Los elementos recurrentes que introduce en sus obras son los que, póstumamente, le convertirán en un escritor de culto.
En primer lugar una cosmogonía de amorfos dioses nacidos de la locura del caos, los Primigenios, que desterrados de la Tierra y confinados en remotos lugares como el fondo del mar, la antártida o los bosques de Vermont, donde aguardan en un sueño sin fin volver a consumar su venganza.
En segundo lugar podemos destacar la creación de un lugar ficticio, fácilmente identificable con alguna zona de Nueva Inglaterra, con imaginarias ciudades como Dunwich, Innsmouth, y Arkham. En esta última se encuentra la Universidad de Miskatonic, que alberga uno de los pocos ejemplares del Necronomicon, celosamente guardado y asequible sólo a los eruditos protagonistas de los relatos de Lovecraft.
Por último, referirnos al Necronomicon, que, junto a otros libros apócrifos (como Unnaussprechlichen Kulten (Cultos sin nombre), Von Junzt; De Vermiis Mysteris (Misterios del gusano), Ludwig Prinn; Cultes des Goules (Cultos de los Goules), Conde D'Erlette; Los Fragmentos Pnakóticos (anónimo) o Los siete libros crípticos de Hsan) y otros que inventarán sucesivos autores, es el elemento que con mejor fortuna ha transcendido de la obra de Lovecraft, convirtiéndose en un referente popular.
Del Necronomicón sólo hay tres ejemplares conocidos, uno en Paris, otro en Lima y el más frecuentado, el de la Universidad de Miskatonic, en Arkam, Nueva Inglaterra. Eso según los relatos de Lovecraft. Este apócrifo libro ha transcendido del campo de la literatura al de la realidad, por lo que no es de extrañar que haya llamado la atención a insignes profesores, entre los que no podían faltar Umberto Eco y Jorge Luis Borges.
Los relatos de los Mitos de Cthulhu, y los elementos que conforman estos relatos, dioses, libros y recónditos lugares, conforman un campo abierto para el escritor de misterio, un lugar donde, como en un juego, desarrollar sus historias. Así pues, y creo que esta es la importancia de la obra de Lovecraft, estamos no sólo ante una serie de relatos y novelas, sino ante un mundo de posibilidades narrativas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

descarga reescritura de THE OUTSIDER de H. P. lovecraft desde:

http://s29.quicksharing.com/v/8313689/outsider_fuga.pdf.html

pepe

Settembrini dijo...

Hola, Add. Ahora que no nos oye nadie ;-), te diré que la biografía de Lovecraft escrita por Houellebecq me ha descubierto la faceta "política" del autor, lo que ha cambiado la imagen que tenía del caballero de Providence. Es una interpretación de lo más estimulante.