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2/7/14

Stoner, de John Williams

Stoner, de John Williams es aquello que NO debe ser una novela al mismo tiempo que formalmente es TODO aquello que una novela debe ser.

El tema principal que desarrolla Williams en la novela es la mediocridad. La de Stoner, el protagonista, profesor de Literatura hijo de campesinos, es una vida destacable por su carencia de hechos destacables. Es más, todos los esfuerzos que el personaje realiza, sus grandes logros y pequeños éxitos, que se pueden resumir en una actitud testarudamente moral ante la enseñanza y las instituciones docentes, así como las desdichadas consecuencias de algunas de sus decisiones (su incalificable matrimonio, la progresiva pérdida de su hija, su aventura amorosa…) no nos son mostradas ni de forma épica, ni edificante, ni crítica. Descartadas estas opciones narrativas lo que queda es mostrar una vida rutinaria y prosaica que va eclipsando los ideales personales de Stoner.

Supongo que los anglosajones tienen algún término para designar a esta especie de género narrativo que se centra en la vida de los profesores universitarios. Supongo, en mi casi total desconocimiento sobre este género, que Adiós, Mr. Chips, de James Hilton, y Pnin, de Vladimir Nabokov, son los dos extremos que limitan este conjunto, tanto por su enfoque literario como por su visión del tema (de lo acaramelado a lo irónico). Stoner se situaría justamente entre estas dos novelas sin acercarse a ninguna de ellas. No existe en la novela de Williams ni el ideal romántico de la novela de Milton, ni la estrambótica mirada del foráneo del personaje de Nabokov. No. Deliberadamente en Stoner, todo, incluso la manera de abordar los acontecimientos de la vida del personaje, tiende a destacar la mediocridad, el conformismo, la resignación y la monotonía.

Comprendo, asumo y defiendo la actitud de Williams a la hora de plantearnos una novela como Stoner. Su personaje queda fascinado al iniciar sus estudios por la Literatura. Su verdadera vida está entre y dentro de los libros. Su pasión por el estudio no puede más que constituir un fracaso cuando se contrapone y enfrenta a la mediocridad de la vida. Centrándose en las vicisitudes cotidianas y en las propias limitaciones, verdaderas o no, pero asumidas como tales, del personaje, quiere destacar la incompatibilidad entre esos dos mundos. Pero la forma de plantearlo puede provocar consecuencias que empañan la potencialidad de la novela y afectan al lector. Stoner no es lo que es en sí misma como novela sino aquella que podría haber sido, es decir, funciona como oposición a otras novelas del mismo género revelando los aspectos triviales de la enseñanza universitaria estadounidense y de la vida de las personas, aspectos que son omitidos o no forman parte del Ideal Narrativo, que, como suele ocurrir, acaban asumiendo la forma de tópicos del género. Focalizando la narración en la mediocridad, Williams provoca un efecto secundario que afecta al interés del lector (recordemos, por lo general, inmerso en su propia mediocridad). Vemos al personaje entrar y salir de la Universidad de Misuri en una trayectoria rectilínea y sin dejar ningún tipo de huella. Eso es precisamente lo que nos quiere mostrar Williams. Pero me temo que su novela entra y sale igual de nuestras vidas lectoras.