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15/7/10

Air doll (2009), de Hirokazu Kore-eda

-El Triángulo de Invierno. No me hagas repetirlo. ¿No las recuerdas? Esa es Sirio. Proción. Betelgeuse.



Tuve la sensación extraña viendo Air doll de Hirokazu Kore-eda de que la película era una especie de reescritura de Blade Runner. Por la velada referencia a Orión, tal vez. Pero también empiezo a estar un poco mosqueado al ver oculta (o no tanto) detrás de cada película de Kore-eda otra de distinta procedencia. Si Aruitemo, Aruitemo era una revisión-homenaje de un clásico como Tokio Monogatari o tras Hana se escondía una lectura de lo que no se explica en las películas de samurais, empiezo a preguntarme si buscar referentes no será un error, una desviación, una manía o ganas de incordiar por mi parte.
De todas formas habría que preguntar al autor del manga original si subyace el tema de Blade Runner o es un aporte del director.

En Air Doll una muñeca hinchable cobra vida.

Bryant: La cuarta pellejuda es Pris; un modelo básico de placer. Un ítem estándar para los clubs militares de las colonias del exterior. Fueron diseñados como copias de seres humanos en todos los sentidos, excepto en sus emociones. Pero, los diseñadores creen que, al cabo de unos años, pueden desarrollar sus propias respuestas emocionales; odio, amor, miedo, cólera, envidia... Por eso les dotaron con un dispositivo de seguridad.
Deckard: ¿Cuál es?
Bryant: Cuatro años de vida.




Pero hay más similitudes. Priss, la Nexus 6 “modelo básico de placer” es una atleta. La muñeca puede flotar. Además, en cierto momento de la película, Nozomi, la muñeca hinchable, busca a su hacedor, el lugar del que procede, a ver si él puede explicar la adquisición de un alma por parte de un objeto inanimado y cuál será su destino.

Roy Batty visitando a Tyrrell


Y también una escena que recuerda al beso de Roy a su creador (“Nothing the God of biomechanics wouldn't let you into heaven for”)




Nozomi es el pretexto narrativo que explora la soledad. Kore-eda construye, centrándose en la muñeca que cobra vida, una película coral como ya hiciera en After Life, Distance o Hana, pero con la peculiaridad de que los personajes apenas interaccionan entre ellos. Es una película coral de células aisladas que van siendo consumidas por la soledad. Así, el vacío de Nozomi relleno con aire, es comparable con el vacío de unas vidas solitarias, solo que, en el contexto de aprendizaje, ingenuidad e ignorancia de la muñeca, esa similitud, esa metáfora, conduce al error.



-Estamos vacíos...
-Yo también... estoy vacía...
-¡Menuda coincidencia! Yo estoy igual que tú. Totalmente vacío.
-Me pregunto... si hay más gente así.
-En la actualidad, todo el mundo.
-¿Todos?
-Sí, especialmente, quienes viven en ciudades así. No eres la única.



Quizás Air Doll no sea una de las mejores películas de Kore-eda, será considerada como una rareza (más) de su filmografía. Creo que no acaba de conseguir la intensidad dramática necesaria para plasmar esa soledad mortal que amenaza a cada individuo. La misma naturaleza artificial del personaje principal, la actriz Doona Bae soporta todo el peso de la película, lastra en cierta manera el ritmo emocional.
En fin… hagamos como si no la hubiésemos visto.



Bonus track:

Le robo a Elena su imagen del agua como separador para aprovechar y, ya que hablamos de Blade Runner, transcribir el diálogo de la escena inicial, una de mis preferidas… con un pequeño añadido personal:



Holden: Siéntese.
(Prepara el aparato de los test)
Leon: ¿Le importa si hablo? Me pongo nervioso cuando hago un test.
Holden: Por favor, no se mueva.
Leon: Disculpe. Ya me han hecho… un test de inteligencia este año. No creí que tuviera que someterme…
Holden: El tiempo de reacción es primordial. Por favor, ponga atención. Conteste lo más rápido que pueda.
Leon: Muy bien.
Holden: 1-1 8-7 Hinterwasser.
Leon: Ese es mi hotel.
Holden: ¿Qué?
Leon: Donde yo vivo.
Holden: ¿Un sitio bonito?
Leon: Sí, eso creo. ¿Esto es parte del test?
Holden: No, era solo por charlar.
Leon: No es que sea de mi agrado.
Holden: Esta usted en un desierto, caminando por la arena, cuando…
Leon: ¿Eso ya es el test?
Holden: Sí. Esta usted en un desierto, caminando por la arena, cuando, de repente,…
Leon: ¿En cuál?
Holden: ¿Qué?
Leon: ¿Qué desierto?
Holden: El desierto que sea. No importa. Es hipotético.
Leon: ¿Y por qué iba a estar allí?
Holden: Quizás porque usted está harto, o quiere estar solo. Quién sabe. Mira
hacia abajo y ve a un galápago que se arrastra hacia usted.
Leon: ¿Un galápago? ¿Qué es eso?
Holden: ¿Sabe lo que es una tortuga?
Leon: Claro.
Holden: Pues lo mismo.
Leon: Nunca he visto una tortuga… pero le comprendo a usted.
Holden nota una pequeña reacción.
Holden: Se agacha usted y pone el galápago patas arriba, Leon.
Leon: ¿Se inventa usted esas preguntas, Sr. Holden, o se las dan escritas?
Holden: El galápago yace sobre su espalda con el estómago cociéndose al sol y moviendo las patas para darse la vuelta, pero sin su ayuda no puede. Y usted no le ayuda.
Leon: ¿Qué quiere decir que no le ayudo?
Leon se inquieta
Holden: Quiere decir que no le ayuda. ¿Por qué es así, Leon?… Sólo son preguntas, Leon. En respuesta a la suya le diré que me las dan escritas. Es un test hecho para provocar una respuesta emocional. … ¿Quiere que sigamos?… Descríbame, con palabras sencillas, sólo las cosas buenas que le vienen a la mente… acerca de su madre.
Leon: ¿Mi madre?
Holden: Sí.
Leon: Le voy a hablar de mi madre.

La escena culmina con Leon disparando a Holden dos veces. Pero en vez de eso, imagino a Leon pasándose la mano por la cabeza, dudando, doliente, respondiendo:

Leon: Mi madre es un pez.

21/6/10

Hana yori mo naho, (Hana) de Hirokazu Koreeda

"Gi" (justicia) y "Chu" (lealtad), principios del Bushido.
La leyenda de los 47 ronin (samurái sin señor) es la leyenda más famosa del código de honor samurái: el Bushidō. Los ronin idearon un plan para vengar a su daimyo, el cual consistía en asesinar a Kira Yoshinaka y a toda su familia. Los 47 ronin esperaron aproximadamente un año y medio para no despertar sospechas entre la justicia japonesa. Después del asesinato de Kira se entregaron a la justicia, pero no fueron ejecutados como criminales sino que se les permitió cometer harakiri.

De 47 rōnin, Wikipedia

En el ambiente del plan de venganza de los 47 ronin emplaza Hirokazu Koreeda la acción de Hana yori mo naho para construir una historia desmitificadora, llena de humanidad, cómica y crítica con la tradición.
Koreeda sitúa la acción en los suburbios de Edo donde un joven samurai vive en una chabola buscando al asesino de su padre y consumar la venganza que su clan le exige.
Pero hay demasiada sangre en el ambiente. La guerra ha terminado y la acción de los 47 ronin supondrá el acto final de una contienda en la que se encadenan venganza tras venganza.
Forma parte de la exaltación de la tradición a la que nos tiene acostumbrado el cine japonés:

- Las flores del cerezo están benditas solo cuando caen. Cuando un samurai tiene que morir, desea caer tan elegantemente como las flores del cerezo.
(…)
- Apuesto a que las flores del cerezo caen elegantemente porque saben que florecerán al año siguiente. De lo contrario no se dejarían caer.





Koreeda apostilla “de lo contrario no se dejarían caer”, dando a entender que existe otra posibilidad, otro camino, que deje de lado la venganza. Y aunque la tradición hay que respetarla, Koreeda propone otro medio para llevarla a cabo pasando por la comedia.
A cada película este director se muestra más y más desconcertante, inclasificable, ecléctico: Una película entre sobrenatural y metacinematográfica, un estremecedor drama social, una comedia de época, una revisión personalísima sobre Ozu, una película protagonizada por una muñeca hinchable…

Hana es una comedia de época, una tragicomedia coral, un alegato humanista y un magistral ejercicio de combinación cinematográfica de géneros.




Pero hay un momento, unos segundos mínimos en la película en los que la cámara de Koreeda se centra en los pies de un niño de puntillas:





Un fotograma idéntico a uno que aparece en Dare mo shiranai (Nobody Knows, Nadie sabe). Koreeda nos avisa: “Hana es una comedia, pero fíjense en esos pies, recuerden como esa misma escena era el inicio de la tragedia en mi anterior película. No se fíen. Reflexionen” (*)


(*) Que nadie use esto como cita. Es una licencia del reseñador.

26/5/10

Aruitemo, Aruitemo de Hirokazu Kore-eda

Sobre Aruitemo, Aruitemo (Still Walking) (2008) de Hirokazu Kore-eda dice el propio director:

En los últimos seis años he perdido a mi madre y a mi padre. Ahora, en mi papel de hijo mayor desagradecido que siempre usó las obligaciones laborales para excusar sus largas ausencias, me invade el pesar: “Si hubiera sido más....”, “¿Por qué les dije eso?”. Still Walking se basa en los pesares que todos compartimos. Los personajes son gente normal y la historia transcurre durante un solo día. Al contrario de los dramas estadounidenses, no ocurre nada muy importante en las 24 horas que dura la reunión familiar. Sin embargo, en el transcurso de ese día aparentemente tranquilo, la marea va y viene, pequeñas olas rompen en la superficie. Por ejemplo, la preocupación del protagonista por la avanzada edad de sus padres, pero nadie lo nota. O la negociación entre la novia y su suegra acerca de un nieto. Será un secreto, nadie sabrá nada. En está película no hay tormentas. Tan solo el “antes” y el “después” de los dramáticos acontecimientos que se descubren poco a poco. En otras palabras, me he centrado en las premoniciones y en las revelaciones de la vida, porque creo que es aquí donde puede encontrarse la esencia de la vida. Ya que la película nació a partir del pesar, me empeñé en que fuera una película llena de vida. En vez de enseñar cómo se encaminaron mis padres hacia la muerte, preferí capturar un momento de vida, y envolver en ese momento todas las ambigüedades de la memoria familiar. Como las fotos de un álbum. A pesar de ser una película de ficción, me basé en la personalidad de mi madre y en su forma de hablar para la madre del protagonista. Quería hacer una película en la que reconociera a mi madre. No quería llorar su pérdida, sino volver a reír con ella. Así nació este largometraje.”

No encuentro la fuente de estas declaraciones. Las reproduzco aumentando viralmente su difusión. Tal vez sea un texto promocional. De todas formas me sirve para destacar un detalle que me llama la atención: “Al contrario de los dramas estadounidenses”.
Da la impresión a lo largo del film que, a pesar de tratarse de una película genuinamente japonesa, hay cierto intento de conexión con el público occidental. Ciertos comportamientos de los personajes, sobre todo los de la madre, son explicados cuando las actitudes y los gestos, esa maraña de sutilezas, cortesía y protocolo, dejan claro sus intenciones.
Es decir, Kore-eda es en Aruitemo, Aruitemo, complaciente con el público occidental, todo el planteamiento narrativo se basa en la contraposición a los dramas estadounidenses en cuanto a tempo y actitudes de los personajes, pero al mismo tiempo deja bien claro con sus explicaciones cualquier sutileza que un espectador occidental podía pasar por alto.
La madre explica que hará volver año tras año al joven al que su hijo salvó la vida perdiendo la suya, sencillamente para recordar la deuda de gratitud y hacerle sentir mal; la madre refunfuña en la bañera sobre el yerno; la madre confirma que estrecha la mano de la mujer de su hijo y al hijo de ésta para marcar las diferencias…
No me parece necesario.
O quizás, explicar estas cosas al espectador occidental es tan relevante como el apretón de manos.

Aruitemo, Aruitemo es una película que se desarrolla en oposición a dos factores: Opuesta (y condescendiente) a la sensibilidad occidental y opuesta (y complementaria) a Tokio Monogatari de Yasujiro Ozu.
Porque da la sensación de que la película de Kore-eda funciona como contraremake de la de Ozu.
Hay varios planos que nos llevan directamente a Tokio monogatari: El tren atravesando la pantalla, los planos fijos de plantas que funcionan como interludios, los interiores…
Pero además hay cierta similitud-oposición narrativa. En la película de Ozu un anciano matrimonio abandona su casa en el campo para visitar a sus hijos en la ciudad. Su presencia es incómoda para todos ellos, pero la única que se entrega totalmente al cuidado y a la complacencia de sus suegros es la viuda del hijo fallecido de los ancianos. En la película de Kore-eda, dos hermanos con sus respectivos cónyuges visitan a sus padres que viven en el campo el día del aniversario del fallecimiento del otro hijo del matrimonio. La hermana está empeñada en quedarse con la casa de los ancianos y el hermano, que no se lleva bien con su padre, está casado con una mujer viuda que tiene un hijo de su anterior matrimonio.
Los papeles cambian con el tiempo, los hijos que nos muestra Ozu son los padres para Kore-eda, algo lógico teniendo en cuenta los cincuenta y cinco años que separan a ambas películas. La delicadeza de la relación que establecen la madre y la nuera viuda en Tokio Monogatari, roza el insulto por parte de la anciana en Aruitemo, Aruitemo; la indiferencia del hijo en Ozu (pediatra), es la del padre en Kore-eda (médico).
La principal diferencia formal estriba en que mientras la cámara de Ozu parece un espectador discreto que se queda en la entrada de la vivienda, de ahí esos planos realizados con la cámara a ras de suelo, la de Kore-eda es un intruso con intención de documentar todos los aspectos de las relaciones familiares. Por eso Tokio Monogatari destaca por su clara y conseguida voluntad artística y Aruitemo, Aruitemo por su voluntad narrativa.
Kyôko Kagawa que hizo el papel de la hija soltera en Tokio Monogatari trabajó también con Kore-eda en Wandafuru raifu… pero esto no es más que una anécdota… o quizás una demostración de que Kore-eda quiere ser el heredero de Ozu. Pero creo que en Aruitemo, Aruitemo la referencia es demasiado evidente. De alguna manera, quizás lastrada por los dos aspectos mencionados, la condescendencia con el espectador occidental y la evidencia del homenaje a Ozu, esta película de Kore-eda no alcanza la intensidad emocional y artística de Alter Life (Wandafuru raifu) o de la demoledora (tanto que ni me atrevo a hablar de ella) Nadie sabe (Dare mo shiranai), pero de lo que no cabe duda es que nos encontramos ante uno de los mejores cineastas de nuestro tiempo.