10/4/15

Mi vida en la maleza de los fantasmas, de Amos Tutuola

«Mi madre es una fantasma tullida que solamente puede arrastrarse en vez de andar. Nació y creció en el séptimo pueblo de los fantasmas y mi padre también es natural del sexto pueblo de los fantasmas que está a unos trescientos kilómetros de distancia de este pueblo Sin Nombre. Él es el brujo más poderoso entre todos los brujos, tanto en la Maleza de los Fantasmas como en los pueblos terrenales. Y mi madre también es la bruja más poderosa de todas las brujas, tanto en la Maleza de los Fantasmas como en los pueblos terrenales. Por lo tanto, por esta razón, los dos son seleccionados por todas las brujas y brujos para ser sus jefes y darles órdenes a todos ellos. Así que por eso todos ellos vienen de todos los pueblos de fantasmas y de todos los pueblos terrenales todos los sábados a la casa de mi padre, donde hay un salón grande especial construido para estas reuniones. Pero como mi padre y mi madre son sus jefes, pues tenemos que preparar toda clase de comidas y de bebidas antes que lleguen al pueblo de mi padre cada sábado. 

»Después que comen y beben, empiezan a cantar la canción de los brujos y las brujas, después de esto rezan la oración de los brujos y las brujas, y entonces empieza la reunión, pero las más importantes de sus discusiones son sobre los que no son miembros y sobre cómo robarles y destruirles, y también presentan quejas de los que les han ofendido ante mi padre y mi madre, los cuales les dan la orden de matar a sus ofensores o no. Desde luego esperan hasta oír sus últimas órdenes antes de volver a sus pueblos. Pero si mi padre y mi madre no les ordenan hacer daño a esos de quienes se quejan, no deben hacerles daño, pero si los dos les dan la orden de hacerles daño o matarlos, pues inmediatamente vuelven a sus pueblos y los matan.
My Life in the Bush of Ghosts, Amos Tutuola; Traducción de Maribel de Juan, para la edición de Siruela.

Nigerian Pidgin is an English-based pidgin and creole language spoken as a lingua franca across Nigeria. The language is commonly referred to as "Pidgin" or "Brokin". It is distinguished from other creole languages since most speakers are not true native speakers, although many children do learn it at an early age. It can be spoken as a pidgin, a creole, or a decreolised acrolect by different speakers, who may switch between these forms depending on the social setting.(…)Each of the 250 or more ethnic groups in Nigeria can converse in this language, though they usually have their own additional words. For example, the Yorùbás use the words Ṣe and Abi when speaking Pidgin. These are often used at the start or end of an intonated sentence or question. For example, "You are coming, right?" becomes Ṣe you dey come? or You dey come abi? Another example, the Igbos added the word Nna also used at the beginning of some sentences to show camaraderie. For example, Man, that test was very hard becomes Nna, that test hard no be small.

Fuente: Wikipedia, Nigerian Pidgin 

Les narracions d'Amos Tutuola, que relaten històries fantàstiques en un pidgin English ingènuament posat per escrit, van ser rebutjades pels intel·lectuals nigerians de la primera generació, que maldaven pel reconeixement de les seves literatures mitjançant la hipercorrecció lingüística i una reproducció de les normes narratives occidentals.

Fuente: Viquipèdia; Amos Tutuola

Aquí hay un concepto interesante que nos perdemos. Las novelas de Tutuola están escritas en la traslación de una adaptación oral “chapurreada” del inglés con modos tribales propios. Entonces, ¿qué leemos cuando leemos a Tutuola traducido?, y aún con esto ¿por qué merece la pena leer a Tutuola aunque sea traducido?  (*)

Está el ritmo. Está la repetición. Está la ingenuidad. Está lo fantástico. Y sobre todo está la ruptura con las convenciones. De alguna forma se trata, quizás involuntariamente, de una forma inusual de narrativa que algunos pretenderán nos acerca a la primigenia oralidad africana. Sospecho, con el recelo de los ignorantes, que existe una clave en las historias de Tutuola que excluye al lector “occidental”. Si en El bebedor de vino de palma, la imagen del colonizador BLANCO aparecía implícitamente como un demonio malvado, en Mi vida en la maleza de los fantasmas esa presencia ha desaparecido. Empujado por la guerra, el narrador, inicialmente un niño, se interna en la maleza de los fantasmas de la que tardará 24 años en escapar. Lo que encuentra dentro de la maleza, las fabulosas historias en las que se ve involucrado, su vida a lo largo de esos años recorriendo los distintos pueblos de los fantasmas, imaginamos que obedecen a cierta tradición de narrativa oral nigeriana, pero de alguna manera percibimos que parte de su sentido nos está vedado (como demonios blancos que somos)
Y ante esta sensación de exclusión caben tres opciones: Empecinarse en que la novela es una nimiedad pueril y sin proyección; o, también obstinadamente, tratar de dilucidar por qué a pesar de sus defectos de forma (o precisamente por esos defectos) y de la extrañeza que provoca el texto (escrito en un código ajeno) la novela de Tutuola no deja de fascinarnos; y la tercera, no preguntarnos nada y disfrutar.

No juzguemos. Dejémonos llevar al interior de la maleza en la que los mortales tienen prohibida la entrada.


(*) NOTA SOBRE LA TRADUCCIÓN: La traducción de Mi vida en la maleza de los fantasmas intenta ser fiel al estilo primitivo y tosco del original, más próximo al relato oral que al texto escrito, y conservar la defectuosa sintaxis propia de quien no domina el inglés. Para ello he procurado emplear un castellano incorrecto, pero sin caer en la jerga, tratando de que sea comprensible y fluido y a la vez respete las repeticiones, las faltas de lógica y las ocasionales palabras cultas que caracterizan la prosa del autor.

Maribel de Juan.