2/2/15

Institute Benjamenta, de los hermanos Quay

Institute Benjamenta, or This Dream People Call Human Life, es el título de la película que los hermanos Quay, Stephen y Timothy, estrenaron en 1995, basándose muy libremente en Jakob von Gunten y otros textos de Robert Walser.



Muy libremente.
El primer aspecto que hay que destacar es que es la primera película que los Quay rodaron sin emplear las técnicas de animación por las que son reconocidos.
El segundo es que parecen aportar una interpretación, o un par de ellas, al texto de Walser.
Por ejemplo, me pregunto si hay que considerar la procedencia de los alumnos del instituto (o simplemente coincide con el origen de los actores):
Auclair: Barcelonnette; Fridolin: Fisoloebede; Schilinski: Nyepertatikva. Jorgenson: Aarhus; Hebling: Fnetenberbel; Pepino: D'Agrigento; Iñigo: Euskadikoa.



Tengo que decir que ignoro a que lugar hacen referencia algunos de los toponímicos. Pero parece que los alumnos del Benjamenta fílmico se extienden por toda Europa, mientras que en la novela de Walser parece confinarse al espectro centroeuropeo.
Recordemos que el Instituto de la película imparte los conocimientos necesarios para convertirse en sirviente, algo que en la novela no es descrito tan explícitamente, sino que se acepta como posibilidad.
De hecho en el Instituto Benjamenta no se enseña nada.



En segundo lugar, el carácter de Jakob queda difuminado y sólo podemos contemplar su actitud. Lógico si pensamos que una narración en primera persona se convierte en una narración fílmica, es decir, externa al personaje. Kraus también se transforma. No lo contemplamos a través de los ojos de Jakob sino a través de la cámara, por lo que se convierte en alguien (algo) inextricable.

En tercer lugar, y quizás el logro más interesante de los Quay, es transformar la historia de (no) aprendizaje de Jakob von Gunten en una fantasmagoría en la que subyace cierta pulsión erótica centrada en Lisa Benjamenta.



Todas las libertades narrativas que se permiten los Quay son circunstanciales. Hay un personaje principal claro y evidente desde el inicio, desde el mismo título de la película: El Instituto Benjamenta. No los rectores del establecimiento, no sus alumnos. El mismo edificio.



Lo que los Quay nos proponen es adentrarnos en un mundo opresivo y herrumbroso, un lugar en proceso de descomposición cuyos días están contados, cuya decrepitud, que se extiende como el moho, es angustiosa y terminal.



La verdad es que la película es un maravilloso ejercicio de iluminación y composición. No intenta adaptar la novela de Walser porque no es posible. Crea un mundo nuevo, subsidiario del Jakob von Gunten, que permite una lectura paralela de la novela, pero constituyendo en sí misma un ente autónomo de los textos de Walser. Un brillante (y oscuro) homenaje.




Nieve.