18/6/12

Ejército enemigo, de Alberto Olmos

¿En qué momento de nuestra historia se decidió que toda entidad debe funcionar como una Empresa?, ¿que el rigor económico debe regir cada instancia de nuestra vida? La perversión máxima, que tiene funestas consecuencias para los ciudadanos en nuestros días, es considerar que el funcionamiento de un Estado debe obedecer a criterios empresariales y debe ser rentable y generar beneficios.
Un Estado y también un partido político, un sindicato, una ONG,… todo debe funcionar como una empresa. Son Empresas, de hecho.
(Dato anecdótico: Conozco a una persona que trabajaba en un geriátrico de una ONG que daba una asistencia infame a los ancianos. La situación de abandono llegó a tal extremo que los propios trabajadores fueron a quejarse a la dirección. La respuesta que recibieron, más o menos, fue que el director no había fundado una ONG para hacer caridad, sino para ganar dinero)
Y, como Empresas, esos organismos que en principio se fundaron para defender los intereses de los ciudadanos y representarlos o, en el caso de las ONG’s, para extender la asistencia de cualquier tipo a los rincones desamparados por los estados, deben promocionarse.
La publicidad se basa en la institucionalización de la mentira.
No es como la literatura, donde la ficción pretende reflejar la realidad (ya estamos con la realidad) o reinventarla.
No. La publicidad miente descaradamente. Y lo aceptamos.
Nuestra sociedad tiene suficientes elementos para justificar que la contemplemos con cinismo.

Cinismo, sí, porque debemos aceptar “las cosas como son” y ni siquiera las “revoluciones amistosas” llevan a ningún lado. Si por una parte debemos sopesar la influencia de los movimientos sociales para dejar de manifiesto el malestar generalizado de la sociedad, por otra tenemos la apabullante respuesta electoral de los últimos comicios, la respuesta no puede ser sino cínica. Es decir, estamos descontentos, pero seguimos jugando al juego y con las reglas que impone el sistema.
Eso es porque el sistema, el estado, lo que sea, sabe venderse bien, se publicita como el mal inevitable, el mal menor ante el que se opone, como única alternativa, el caos.

En fin… toda esta arenga no tiene nada que ver con Ejército enemigo.

No directamente, al menos. Esta sociedad, tan disconforme como sumisa, es objeto de la crítica que encierra la narración de Alberto Olmos. La visión cínica, individualista, egoísta, onanista y descarnadamente pragmática de su narrador nos aboca a otro punto de vista desde el que contemplar el malestar social. No el punto de vista del Estado, no el punto de vista de la “revolución amistosa” y solidaria.
Junto a esa crítica se desarrolla una trama policíaca. La excusa narrativa, quizás que funciona como contrapunto “real” a la vida “virtual”. Internet nos permite enmascararnos, la vida cotidiana nos muestra ante los demás como somos (aunque también, en cierta manera, con nuestra máscara), pero nos expone físicamente ante los otros. Ese es el error del narrador en su búsqueda de la verdad, mostrarse ante el enemigo. Pero, ¿quién es el enemigo?

He leído tanta mierda que se ha volcado sobre esta novela y su autor que no sabía que esperar. Mis expectativas confluían en los límites, no sabía si afrontarla como una novela que me iba a decepcionar o como una obra excepcional. Lo cierto es que el lector no debe tener expectativas. Finalmente no ha ocurrido ni una cosa ni la otra. Ejercito enemigo desarrolla ideas interesantes con una perspectiva irónica y mordaz con una subtrama de intriga que da consistencia a la narración. Ideas y acción.
Creo que en muchas críticas a la novela se ha sublimado el error recurrente de confundir narrador con autor. Claro que Olmos no lo pone fácil:

Internet nos dejó sin intimidad, pero nos había dado en compensación un nuevo derecho: el de permanecer.

La sombra de Olmos en Internet “permanece” de forma irritante para muchos. El tono y el estilo de su Lector Malherido son similares a los del narrador de Ejército enemigo. Muchos persisten en confundir autor con narrador. Es un juego divertido siempre que no sobrepase los límites contractuales. Y a veces lo olvidamos.

No soy precisamente un mojigato pero, siempre hay un pero, como me ocurrió con Providence de Ferré, me parece que hay un exceso de sexo en Ejército enemigo. Toda la explicación sobre ChatChinko, que sirve para cerrar uno de los hilos narrativos, me parece superflua. Ya había quedado bastante clara la relación entre el onanismo y el egoísmo del narrador. La anécdota a la que desemboca esa historia lateral es graciosa, pero irrelevante. Es la única pega que le encuentro a la novela.
Ejército enemigo es un relato clásico que se centra en la individualidad egoísta de todos los miembros de nuestra sociedad mediante el soliloquio (hasta el desvarío) de un narrador materialista, cínico y profesional de la mentira. Un narrador que puede estar equivocado.
O no.
La solidaridad no ha fracasado. Es un negocio boyante.
La crítica ha fracasado. Es parte de un negocio.

9 comentarios:

Eduardo Laporte dijo...

Mi rollo sobre el tema, de hace ya unos cuantos meses.

Saludos

http://www.elnaugrafodigital.com/2011/10/ejercito-enemigo-y-un-poco-de-esto-y-lo.html

Francis Black dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lansky dijo...

El vicio más extendido en este país de nuevos ricos repentinamente empobrecidos sigue siendo la envidia, como siempre. Y Olmos es una víctima de ella

Niño Pedante dijo...

Totalmente de acuerdo con Lansky. España es un pais de envidiosos y Olmos es envidiado por muchos.

El fragmento elegido es genial :“Internet nos dejó sin intimidad, pero nos había dado en compensación un nuevo derecho: el de permanecer.”


Como permanecerá para siempre esto: http://www.formspring.me/Albblalab/q/321956053522591466

y esto otro, claro:
http://simonelestilita.blogspot.com.es/2011/12/ejercito-enemigo-de-alberto-olmos.html

Anónimo dijo...

Para mí lo que flojea es el enfoque "detectivesco" que le da el autor. ¿Realmente era necesario? Yo creo que tenía suficiente sustancia como para andar con esta subtrama, en mi opinión, débil.

René López Villamar dijo...

Ahora tendré que leer esa novela.

tirso malatesta dijo...

Hola os paso mi reseña por si os interesa

http://malastestas.blogspot.be/2011/11/lo-que-ejercito-enemigo-esconde.html

Céfiro dijo...

Lo mío no es una reseña al uso ni nada parecido pero toca el tema:

http://elcefiro.wordpress.com/2012/06/21/azoteas-19/

ÓscarM dijo...

Olmos se ha estrenado como editor, ¿nadie tiene curiosidad? Por si os interesa, la primera novela que ha editado se llama La pertenencia, la he leído. Conclusión: edita mejor que escribe. Mi reseña en goodreaders:
https://www.goodreads.com/book/show/29483345-la-pertenencia?from_new_nav=true&ac=1&from_search=true