26/6/11

La cúpula, de Stephen King

Cada vez que intento hablar de Stephen King tengo al tentación de empezar pidiendo disculpas, lo cual anticipa que no voy a hablar del todo mal sobre él.
También advierto que no quiero entrar en una disputa que no lleva a ninguna parte, sobre si la calidad de King y las ventas de King y si merece el National Book Award. Dejemos al in-dig-na-do Bloom, Harold:

I've described King in the past as a writer of penny dreadfuls, but perhaps even that is too kind. He shares nothing with Edgar Allan Poe. What he is is an immensely inadequate writer on a sentence-by-sentence, paragraph-by-paragraph, book-by-book basis” (…) “Our society and our literature and our culture are being dumbed down, and the causes are very complex

Y quedémonos con la observación que, en su defensa, hizo Michael Chabon: "supuestamente el siglo XX se aplicó a derribar las barreras entre alta literatura y cultura popular pero todavía representa una trasgresión dar la medalla del National Book Award a alguien como King".

No es eso sobre lo que trata este post. Creo.
Porque tanto se puede hablar mal sobre King, sobre la calidad de su narrativa, equipararlo a los penny dreadfuls, al pulp o denigrarlo por su falta de consistencia y su avidez crematística, como alabarlo por su entusiasmo narrativo que empezó a desarrollar cuando era un niño, por las dificultades que tuvo que superar gracias sobre todo al apoyo de su esposa Tabitha, por su desbordante imaginación, tratando múltiples temas, que ha fascinado a millones de lectores y el interés de prestigiosos (y diríamos que pertenecientes a esa extraña familia de maestros outsiders) directores cinematográficos (Kubrick, Brian de Palma, Carpenter, Cronenberg, George A. Romero, etc…), porque sus historias se han convertido en un reflejo de nuestra sociedad, en la que impera el Mal y cada vez más estamos necesitados de héroes positivos y anónimos, porque sí, porque es divertido y punto.

Podemos coincidir con Harold Bloom al considerar a Shakespeare como dios, que la Literatura nos hace más sabios pero, por ese mismo razonamiento, nuestra “sabiduría lectora” hace que nuestra actitud sea distinta ante el gran bardo que ante el rey de Maine.
Sabemos lo que leemos cuando leemos a King.

En fin. No discutamos, por favor.
Uno de los aspectos más destacables en la narrativa de King es su intento de construir un universo metanarrativo. En sus obras encontramos un escenario recurrente, Castle Rock, muchas de sus novelas están protagonizadas por escritores de éxito enfrentados a la dicotomía del autor como figura pública, es normal encontrar en sus textos referencias a personajes que han aparecido en anteriores novelas, en muchas ocasiones se dedica a deconstruir temas recurrentes y adaptarlos a una nueva visión, al mismo tiempo que no renuncia a mezclar géneros. Lo que siempre he lamentado es que King nunca se ha atrevido a llevar estas tendencias metanarrativas hasta su última instancia. Como en sus relatos en los que el autor de novelas de misterio se enfrenta a sí mismo en una lucha mortal, King cuando tiene que elegir entre un desarrollo narrativo que vaya más allá de la historia que cuenta y la reflexión metanarrativa, escoge la opción más popular, la menos complicada, la que, seguramente, mayores beneficios económicos le reportará. Eso en sí mismo se puede considerar una falta de riesgo, pero es admirable también por su constancia, por un posicionamiento personal inamovible y firme. De hecho, si imaginamos a un Stephen King metaliterario que consiga el prestigio literario y las alabanzas de Bloom, seguramente también encontraríamos motivos para criticarle. Hay muchas voces ya en contra de la metaliteratura. Esta de moda hablar mal de lo metanarrativo.



De todas formas me parece muy importante destacar que King ha dejado para la historia de la narrativa uno de los experimentos narrativos más extraños y menos entendidos que se han publicado: Desesperación y Posesión, dos novelas con los mismos personajes enfrentados a un mismo Mal ancestral, al mismo tiempo que dos novelas completamente distintas, firmadas por King y Bachman.

La cúpula es una nueva aproximación al tema del Apocalipsis, entendido desde el punto de vista de los supervivientes, un grupo de personas dispares enfrentados a un grave problema, aislados del mundo. Incluso se permite bromear al respecto cuando uno de los personajes dice que la situación bajo la cúpula recuerda a la película de Darabont. Pero en esta ocasión King no ha caído en la tediosa trampa que ha lastrado tantas de sus novelas, la explicación consecuente de los misterios que plantea. Todo se resuelve finalmente en un deus ex machina irrelevante para la verdadera trama. Porque, King lleva muchos años demostrándolo, el verdadero horror no proviene de seres malvados despertados del fondo de una mina, ni de extraterrestres aburridos, ni de las pesadillas que viajan en el tiempo. El verdadero horror reside dentro de nosotros mismos.
Porque uno puede leer El resplandor como la historia de una posesión, pero también como un relato autobiográfico de autodestrucción sublimado (y, quizás, por estar rescatado del más profundo subconsciente de King por Kubrick, sea el motivo por el que al autor no le gusta esa adaptación de su novela)
Y ese quizás sea el aporte más interesante de la narrativa de King a nuestros tiempos, su función de espejo social en el que nos muestra como artífices de todas nuestras desgracias. Lovecraft, el maestro de King, era absolutamente pesimista en ese sentido, y esa es la diferencia con King. Siempre en sus relatos permanece la esperanza en que la bondad, la solidaridad y la lucha en común de todas las personas llevarán a la humanidad a buen puerto.
Necesitamos héroes como King.

15 comentarios:

Quique dijo...

A mí el debate entre escritores de verdad vs escritores comerciales me trae a la memoria mi adolescencia, cuando los feos criticábamos a las guapas por preferir a los guapos y a los guapos por ser superficiales, pero considerábamos justo y normal que ellos repitieran curso al final y nosotros, pues no. Exagerando un poco.
Parece que con la literatura pasa algo parecido. A unos se les da mejor el "arte" y, a otros, el entretenimiento del lector medio, por así decirlo. Probablemente cada tipo hace lo que sabe hacer mejor. Y probablemente hace mejor aquello en lo que más interés ha puesto en función de sus propios gustos/intereses/capacidades. Y así cada uno recibe la recompensa que le toque recibir. Vamos, que las cosas son como tienen que ser. Ahí no hay crítica posible. Incluso si King fuese un artista notable (que no lo sé) y prefiriese aligerar sus novelas de "arte" para así favorecer el placer del mayor número de lectores y, por consiguiente, vender más y ganar más dinero, ¿qué? ¿Pesetero? No necesariamente.
Yo no he leído nunca a King pero sí he visto "La milla verde" y está muy la historia. No sé. A lo mejor tendría que dedicarse a pensar la historia para que otro la escribiera con arte. Y a lo mejor grandísimos escritores podrían pedirle prestadas algunas historias interesantes para evitarnos tostones verdaderamente infumables a los lectores de andar por casa, que valoramos la literatura pero no a cualquier precio.
Stieg Larsson, por ejemplo, me parece que escribe como el culo. Pero consiguió que me leyera un libro suyo entero, cosa que Thomas Mann no ha conseguido todavía.
Las cosas son así y son así por algo; la culpa no es de nadie.

René López Villamar dijo...

En defensa de King, también habría que agregar que es uno de los más grandes lectores y defensores del cuento que tiene ahora mismo Estados Unidos.

En la segunda parte de tu nota no sé que tan de acuerdo estoy. Que "el verdadero horror reside dentro de nosotros mismos" no es una parcela exclusiva de King, ni creo que sea el que mejor lleva el punto a casa. Dentro de los autores de terror norteamericanos, creo que Richard Laymon y Peter Straub saben llevar mejor el tren de medianoche a casa. Y ambos han colaborado con King.

Me gusta la comparación con Lovecraft, pero no sé si a últimas eso hace a la narrativa de King a la vez confortable y peligrosa. Lovecraft era profundamente pesimista, no sólo porque veía una sociedad corrompida por extranjeros y paganismos, sino porque su propia sociedad había perdido la fuerza (o incluso la gracia) para imponerse ante el "mal". King, al contrario, defiende los valores puritanos como un camino tortuoso pero más o menos seguro hacia la Salvación (MR). Creo que ahí, y no en la "mala prosa" de King es donde está su punto más flaco.

Pepe dijo...

Disculpa, Quique, pero creo que lo que te ha pasado con Mann y con Larsson no es problema de ellos, sino tuyo. Lo malo de estos elogios a autores mediocres es que suelen terminar con críticas a los grandes escritores, y en general los pobres Mann y Joyce acaban reducidos a monigotes de pim-pam-pum. Una pena.

Para mí lo peor del típico campeón del best-seller es no se trata de un escritor, sino de una marca comercial. ¿Sigue siendo un escritor alguien que cuenta con un nutrido equipo de trabajo para escribir sus novelas? Y no hablo de los típicos y tópicos negros, sino de la legión de correctores, documentalistas, scripts y expertos que colaboran con el autor. (Y que, eventualmente, permiten mantener la producción a pesar de, por decir algo, un terrible accidente del mismo, un atropello, no sé.)

Si es que, llegados a este punto, podemos seguir hablando de autor... Claro que es el resultado lógico del desarrollo de procesos creativos “industrializados”, como el cine o –sobre todo- las series de televisión. En el primer caso aún se mantiene la superchería de que el director es el “autor” del film. En el caso de las series creo que ya ha dejado de identificarse a una figura concreta como autor.

Pero bueno, quizá nos equivoquemos los apocalípticos. En ese caso, propondría que sigamos hablando de literatura, de cine y de series, pero aceptemos de una vez la muerte del autor. Q.E.P.D.

DP dijo...

cita: " ..quizás sea el aporte más interesante de la narrativa de King a nuestros tiempos, su función de espejo social en el que nos muestra como artífices de todas nuestras desgracias."
En si todas lkas creaciones literarias son reflejos sociales, el que alguna ves leyo o escribio o intento hacerlo, lo entiende. Como tambien entiende que uno puede difuminarse en una serie de personajes y mas aun si tienes el privilegio de haber escrito varios libros, todos los personajes tienen del autor en exclusiva.
Aportes en ese aspecto, no pienso que lo haya ... y sobre el tema de la METANARRATIVA O METALITERATURA, lo entiendo de esta forma. Existe una metalogica es decir un mas alla de la logica, podemos citar a los intentos de romper la reglas del sentido comun etc etc (sus reglas, sistema etc) ...pero al decir que existe algo mas alla de la literatura o narrativa a que se refiere? mas alla de la ficcion que existe? ...
saludos...

DP.
http://efialteselhermitanns.blogspot.com/

lecturayescritura dijo...

Muy interesante el artículo; hace poco que visito el blog y la verdad es que se sacan buenas aportaciones de los post.

Quique dijo...

Disculpo, Pepe. Sólo quería ilustrar el hecho que el arte no lo justifica todo BAJO MI PUNTO DE VISTA. No todo es deslumbrar al lector más entendido. Se puede deslumbrar igualmente sin matar al personal de aburrimiento, aunque puede ser (como sostengo) que los haya que no lo hacen porque no lo saben hacer. Igual que Larsson no sabe escribir de una manera meritoria, Mann es un coñazo como la copa de un pino. Y no es sólo problema mío.

Anónimo dijo...

Es muy triste leer cosas como esa. "Mann es un coñazo como la copa de un pino"... Madre mía...

Francisco Machuca dijo...

Interesante post.No me gusta juzgar géneros o escritores.Todo buen lector se inicia precisamente,ya sea a través del cómic o las novelas de aventuras.No existe nadie que a los siete u ocho años se inicie con Borges,por ejemplo.Después vamos creciendo como lectores o, eso creo.Hoy está de moda criticarlo todo olvidandolo también todo;La isla del tesoro,Veinte mil leguas de viaje submarino,las viejas historias de ciencia ficción,etc.King merece un respeto,creo yo,simplemente por haber conseguido llegar a tantísima gente y de estas gentes;buenos escritores,incluso filósofos,sí,así lo digo,pero no los menciono porque quizá serían insultados también.Ha escrito historias inolvidables;El resplandor,La zona muerta,Apocalípsis,La historia de Lisey (una maravilla narrativa).Recomendaría la lectura de un relato incluído en El umbral de la noche titulado El último peldaño de la escalera,uno de los cuentos más sensibles y poéticos que he leído nunca.
No,no estoy en contra de los superventas,almenos los buenos.

Quique dijo...

Anónimo, amor, no tan triste. Obviamente es mi punto de vista, pero no creo que sea yo el único que lo piensa. Tampoco voy a buscar la definición de "coñazo". No he dicho que sea mal escritor, ni mucho menos. Tampoco que sus novelas carezcan de valor en muchos sentidos. Pero ameno no es. Al menos para los que, aparte de leer, también necesitamos el tiempo para beber, fumar e ir con mujeres. Gratis. Esto último.

Portnoy dijo...

Pero Quique, aquí solemos hablar de libros y de cine y no de mujeres. Hay otros sitios para eso, ¿no crees?
Y ya te digo que Mann no es un coñazo, en ningún momento, bajo ningún concepto. Lo es leer comentarios de ese tipo.
Usando el prefijo Meta- me refiero a que King en algunos momentos se autoreferencia, a él y sus otras novelas... tal vez no esté usando convenientemente el término.
De todas formas, aunque no quería que (debido precisamente a la popularidad de King) esto se convirtiese en un campo de batalla a favor y en contra, os quiero agradecer vuestros comentarios y vuestras opiniones al respecto. Entiendo que King puede ser entendido como un "sí, pero no". Yo al menos creo adivinar una intención más ambiciosa narrativamente debajo de algunas novelas de King, pero que, por lo que sea, no acaba de cuajar. Posesión-Desesperación o La historia de Lisey (que no terminé por falta de tiempo y que luego olvidé retomar) parecen apuntar en esa dirección.
Lo dicho, René, Pepe, DP, Francisco, muchas gracias por vuestras aportaciones.
Un saludo

Quique dijo...

Portnoy, celebro (o no) que de todo lo expuesto te hayas quedado con la anécdota. De hecho el comentario, aunque haya podido parecértelo, no trataba de mujeres pues cuando hablaba de "coñazo" me refería a "aburrimiento" en referencia a Thomas Mann, el escritor de libros. Si algún día se me ocurre comentar en un blog de mujeres me cuidaré mucho de mencionar libro alguno, no vaya a ser que me censure el administrador por salirme de la temática.

Anónimo dijo...

Bah, venga, a quien le guste Mann es un pajillero, y si os pica, os rascais, que yo vine a hablar de literatura.

Malizi dijo...

Don Anónimo: no confunda las cosas... usted ha venido a hablar de literatura, y no sólo de gustos. Lo que usted expresa cargándose a Mann no es más que su hastío y desgana para no interpretar los esfuerzos por reflejar una época de la Humanidad, o de los miedos de alguien que interpreta esa cosa llamada realidad. Es decir, pa' resumir y repitiendo, se trata de un asunto de gustos. Así como para algunos es bueno el entretenido y naturalmente fresco y "estatégico" King, para otras personas no lo será... Etcétera.

Samuel Filipe dijo...

Hola. Le he dejado en mi blog (en portugués!) unas preguntas sobre libros. Se trata de uno de eses inqueritos que los bloggers van intercambiando y que está activo en Portugal. Saludos!

FRA dijo...

Acabo de leer por primera vez a King, "Carrie" para más señas, y me parece una maravilla. ¿Con este autor no hablamos de terror? ¿pintan algo Joyce o Mann en este debate? por dios, no todo el mundo puede ser un genio irrepetible como estos dos escritores que mencionamos. ¿Son los Beatles basura al no resistir una comparación con Boulez o Copland?
Por favor, Bloom se pasa de vehemente, este tipo de apreciaciones elitistas quedaron obsoletas hace tiempo.