30/11/10

Las correcciones, de Jonathan Franzen

Lo dejo. Voy por la página 339. Enid se despide de Sylvia, a quien acaba de conocer en el crucero, y vuelve al camarote donde Alfred se debate contra la mierda. Lo dejo porque me deprime este duro relato sobre la familia, este crudo retrato psicológico sobre la sociedad estadounidense.
Debo reconocer entonces la fuerza narrativa de Franzen, el poder de sus certeras descripciones anímicas y la maestría para comunicar al lector la rabia, el rencor y las patologías de la modélica familia estadounidense.
Se acerca la Navidad. No puedo seguir con esta novela. Franzen me ha derrotado.

14 comentarios:

Lula dijo...

Mmmm.... no me creo que lo dejes.

kozmicbooks dijo...

En todo caso, creo que no deberías dejarlo. ¡Te quedan muchos Lambert todavía!

(¿se nota que a mi me encantó?)

Allau dijo...

Insiste: todavía se pone peor.

Francis Black dijo...

Hombre haz caso a Montero y pasa a las últimas diez paginas.

Cristal dijo...

El crucero está bueno: no abandones el barco ahora...

(Intuyo que este comment se me va a volver en contra cuando quiera abandonar Contraluz).

Blumm dijo...

Estoy sorprendido.

Hace dos días iba a escribir una entrada en el blog diciendo que abandonaba también Las correcciones en la página 164. No podía, no lo soportaba por eso que relatas. Pero me conjuré y decidí (hay que tomar la decisión) seguir. No hubo entrada en el blog.

Ahora encaro la página 300. Y me he propuesto acabarlo antes de Navidad. Antes, antes, antes, antes de Navidad.

¡Suerte!

Anónimo dijo...

las correcciones es un libro duro, duro como contraluz que alguien tambien más cita. pero no es lo mismo abandonar un libro por su deficiente calidad (como me paso a mi con dejame entrar que la deje en la pagina 250) que un libro por su denodada intensidad. no se cuanto tarde en leerme las correcciones, quizas un mes, un poco más, pero a cambio es un libro que no olvidare, memorable en muchos aspectos, hondamente humano y que en serio que vale la pena terminar.

saludos

hishkatan dijo...

Pero hombre, no seas tan descaradamente chupacirios. Coño con estos peninsulares. La van de anarquistas y se creen el cuento de la Navidad. ¿Qué tiene que ver la Navidad con la felicidad? Pues nada, hombre. Regálate un poco de infelicidad para las Navidades y sé feliz.
Felices fiestas a tí y a quienes te persiguen.
Abraham, un judío sionista y argentino que no festeja ni Jánuka ni Navidad. Y Olé...
Más me gustaría a mí poder acceder a ese libraco. Con lo que debe costar dejarlo así. Pégate un tiro en los huevos, hombre, o sino envíalo por correo a la Argentina, que será bien recibido. Que Papá Noel para algo debería servir.

Portnoy dijo...

¿Papá Noel, Hishkatan? ¿no quedamos que no crees en esas cosas?
Lo de la Navidad tiene sentido porque la historia de la novela está centrada en el empeño de la madre en celebrar la Navidad con todos sus hijos en su propia casa. Tal y como van las cosas se adivina el desastre total. La Navidad, pues, se prefigura como la celebración de la falsedad de la sociedad estadounidense (y del mundo en general) basada en la unidad familiar.
De momento pospongo el pegarme un tiro en los huevos.
Las correcciones tiene unos cuantos años, no creo que sea imposible encontrarla.
Un saludo y gracias por vuestros comentarios

malvisto dijo...

Hasta ya no me queda claro si lo que dejas es la novela o la navidad: si la última, ya somos dos.

Un saludo,

Benito Carrizosa dijo...

Bueno, es una pena que lo dejes... Está bien que despues de todo que uno lee todavía un libro tenga la capacidad de impactar tanto. Es como cuando ves llorar a alguien en el cine... que no sabes si tenerle envidia o decirle que todo lo que ha visto es sólo un truco....
Un saludo

pablo dijo...

che, desde cuándo los argentinos escriben como españoles?
ese hishkatan es más español que el palacio de El Pardo...

los libros también están hechos para ser dejados.

Anónimo dijo...

cualquier libro, al contrario que la vida de algunos escritores, está diseñado para que su contenido no esté casi nunca a la vista. el libro cerrado mantiene bien su dignidad, no así una computadora apagada, ridícula en su explícito silencio.

saludos, portnoy.

hishkatan dijo...

A mí se me da escribir en el estilo que se me venga en gana, loco. Así que chupate esta mandarina: los grandes escritores podemos también escribir en castizo, para que nos den bola en la madre patria, que madre mía no es, dado que no soy sefaradí. Y Olé.